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Hernán Casciari nació en Buenos Aires, en 1971. Es escritor y periodista. [Más]

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Sección 'Televisiones Autonómicas'

Zapping y
frenesí ideológico

Uno de los mejores y más veteranos programas catalanes (Alguna pregunta més?) se pasa a las noches de Antena 3. Un buen cambio.
ESPOILER - 14 de noviembre, 2008
Enlace permanente » | Comentarios - 42

Los programas de zapeo son como los perros chihuahua: frenéticos, breves, se pueden acomodar en cualquier sitio y, sobre todo, ladran mucho y muerden poco. Todas las cadenas nacionales tienen un programa de esta calaña, con los siguientes contenidos: algunas caídas en motocicleta, el eterno video con la confusión de los cuartos y las campanadas, mucha imagen pixelada de youtube y, por supuesto, algún presentador de tercera categoría hilvanándolo todo con guiones de preescolar. ¿Alguien ha visto uno de estos programas? El que diga sí, los ha visto a todos.

La televisión, en su afán de emular el frenesí del internauta contemporáneo, a veces quiere convertirse en Internet. Y claro, le sale mal, porque adopta la expectativa de un adolescente torpe que utiliza la Red para subrayar la estupidez humana sin descodificarla. Los programas de zapeo son, casi siempre, una reunión de imbéciles haciendo clic en la superficialidad de la Historia.

Al menos, hasta hoy. Porque Antena 3 ha tenido la excelente idea de importar el mejor programa de zapping que se ha visto en años. Se trata de Alguna pregunta més?, un formato creado por Antoni Bassas y Carles Capdevila, para la televisión catalana. APM es, desde hace cinco años, la excepción a la regla en su género.

Para muestra, un botón. Imágenes de Alguna pregunta més? emitidas por la Televisió de Catalunya, en las que el trabajo de edición supera en mucho a cualquier producto parecido de la competencia (autonómica y nacional).

Los que viven en Cataluña lo saben: cada vez que este ciclo está en pantalla es imposible usar el mando para irse a otra parte. Hay que quedarse allí, admirando la capacidad de encontrar la imagen justa, la crítica exacta, el porqué, el origen de tanta frivolidad. La versión nacional de APM se llamará “Fichados”. Atención al prime time. Si el nuevo formato mantiene el espíritu de su antecesor, será un gran paso para paliar el aburrimiento de la tele.

Podcast: CSI Las Vegas

El martes pasado, en ComRàdio, hablamos de CSI: Crime Scene Investigation (versión Las Vegas, por supuesto) en la habitual sección de series. Pueden descargarse el podcast aquí mismo o escucharlo en el coqueto reproductor de aquí debajo:

Doncs que parlin
en català, collons!

De cada cien películas que emite la Televisió de Catalunya, sólo cuatro son hispanoamericanas. Y en algunos casos... ¡las doblan al catalán!
ESPOILER - 03 de julio, 2007
Enlace permanente » | Comentarios - 419

Por si alguien no lo sabía, Cataluña tiene un idioma. Se trata de una lengua hermosa, suave, con toques de francés y de romance, que se llama catalán. Los catalanes tienen, por tanto, una enorme suerte desde la cuna: son bilingües. Esta ventaja, a los monolingües, nos llena de envidia y nos maravilla. Porque los niños bilingües, según un estudio, tienen el cerebro más abierto y comprenden mejor.

Otra cosa que tiene Cataluña —además de un idioma bonito— es una televisión estatal que se llama TV3 y emite sus contenidos en catalán. El enorme esfuerzo que hace esta televisión por ser monolingüe, sin embargo, nos hace dudar del cerebro abierto que desarrollan los que son bilingües.

De cada cien películas que emite la Televisió de Catalunya, por ejemplo, sólo cuatro son hispanoamericanas. Ponen cine francés, inglés, norteamericano, chino, japonés y sueco. También iraní y canadiense. A veces tibetano y rumano. Ponen mucho cine extranjero, en suma.

Sin embargo, se reprimen mucho a la hora de ofrecer cine hispanoamericano. ¿Por qué? Se entiende que no quieren palabras castellanas en los oídos de sus espectadores. Sospechan que su audiencia se sentirá herida, o que podría sangrar por las orejas. Intuyen con horror que al acabar la película hispana su teleplatea puede olvidar su idioma natal para siempre.

Por una cuestión que la gerencia de TV3 cree educativa e ideológica (y que en realidad es sólo nauseabunda, a veces, y patética, otras) le niegan a su público el maravilloso cine mexicano actual, o el buen cine argentino de hace unos años, o el mismísimo cine español, a causa del problema del idioma. Tienen un grave conflicto con el castellano: no quieren oírlo, ni siquiera en el cine. Prefieren omitir un mercado audiovisual entero antes que perder una guerra que, hoy, sólo luchan ellos contra nadie.

El doblaje es un parche pobre que sirve para tapar el agujero de la ignorancia políglota de los pueblos. Y justo ellos, que tienen la suerte innata de saber dos idiomas a la perfección, destierran de su parrilla uno de ellos, porque dicen amar demasiado al otro. Matan a uno de los mellizos porque fantasean con ser padres de hijo único.

Saben, por ejemplo, que no tendría sentido doblar una película mexicana —o argentina o española o chilena— al catalán, porque todo su pueblo comprende el otro idioma, pero en el fondo les encantaría poder hacerlo. Se mueren de ganas de hacerlo. Pero no llegan a tanto. Entonces, de pura bronca, no emiten, o escatiman, el cine de Hispanoamérica.

Se atreven al asesinato, sin embargo, cuando la película castellana es de director catalán. ¡Ah, entonces sí la sienten lo suficientemente propia como para destrozarla! Sospechan que es lícito. Y cometen entonces actos de estupidez monumental como el que ocurrió hace un par de semanas con la emisión de Tapas.

Lo que ocurrió con Tapas

El viernes 15 de junio, en horario central, la Televisió de Catalunya ofreció la ópera prima de José Corbacho y Juan Cruz, un filme conmovedor que transcurre en l’Hospitalet de Llobregat y se centra en la vida de un puñado de personajes anónimos, escurridizos y solitarios.

En IMDB, la ficha técnica del film indica que se trata de una coproducción —entre España, Argentina y México— rodada en castellano. No podía ser de otra manera, además, al contar con actores madrileños (Ángel de Andrés López, Rubén Ochandiano, Darío Paso), andaluces (María Galiana, Rosario Pardo), o bonaerenses (Alberto de Mendoza, Cecilia Rosseto, Eduardo Blanco).

Pero ellos —¡con cuántas ganas!— la tuvieron que doblar al catalán. Les pudo el temperamento y la sangre caliente; les pudo la guerra desproporcionada y la sinrazón. Vieron la oportunidad, se agazaparon detrás de una mata, se pusieron el cuchillo entre los dientes y lo hicieron.

Seguramente pensaron:

—Ocurre en una ciudad catalana, los directores son catalanes… Doncs que parlin en català, collons!

Pero, ¡ay!, no prestaron atención a la trama.

Entre otras muchas historias corales, en Tapas hay una en donde una pescatera (Elvira Mínguez) chatea durante todo el film con un cibernovio argentino al que nunca ha visto. Al final de la película, el galán porteño (Eduardo Blanco, el narigón de El Hijo de la novia) llega de improviso a la casa de su amada, se baja de un avión de Aerolíneas Argentinas, toca el timbre y… él también habla en catalán. ¡El recién llegado, el porteño del chat! ¡En catalán!

No es éste el despropósito más grande que ocurrió en la versión de Tapas emitida con doblaje por TV3. Hay muchos más, y más profundos y crueles y absurdos. Pero éste me hizo saltar de la silla y me puso los pelos de punta.

La sobreprotección

Este chasco puntual —el del argentino que sabe catalán por ósmosis o hipnopedia— es un símbolo perfecto de la necedad de TV3. Porque no sólo la gerencia se caga en todo lo hispano, sino que siquiera tiene la delicadeza de entender de qué va la trama de las películas que emiten dobladas. Doblan porque sí, por mandato divino. Doblan lo innecesario, lo que se comprende, lo que es arte, sólo porque suponen que de esa forma educan al pueblo y lo catalanizan mejor.

Sobreprotegen su lengua catalana como una madre protegería a un niño enfermito y débil que no supiera desarrollarse; no la dejan vivir en paz, no le abren el portón para que juegue con otras lenguas en la plaza. Protegen el catalán encerrándolo en casa y entornado las ventanas, tomándole la temperatura cada hora y cuarto, creyendo que se va a morir si no lo abrazan fuerte, si no lo llevan de la mano y le dan el jarabe en la boca.

No se dan cuenta —algún día lo harán— que de tanto abrazar a la lengua que aman, la están asfixiando.

Post Data
Me gustaría dar la bienvenida y la enhorabuena a mi amigo Bernardo, que ayer se ha incoporado a la plantilla de humoristas gráficos de ELPAIS.COM. Sí, es el mismo que ilustra los artículos de opinión de Espoiler (y casi todo lo que he escrito en digital y en papel desde hace ya cuatro años). Leer sus viñetas es un placer.

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