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Espoiler es un weblog que se especializa en ficción televisiva, descargas p2p y subtitulado. El blog está dividido en cuatro secciones principales:

Opinión, con artículos de fondo sobre el mundo de la ficción en las televisiones del mundo;

Series Recomendadas, donde se presentan temporadas completas de series de culto o estrenos que vale la pena ver; y

Grandes Secundarios, una sección esporádica en donde nos ponemos un poco detallistas con los actores y las actrices que más nos gustan de las comedias y los dramas actuales.

Espoiler está pensado para las miles de personas que eligen ver televisión de calidad, en lugar de quejarse de la telebasura.
Sobre el autor
Hernán Casciari nació en Buenos Aires, en 1971. Es escritor y periodista. [Más]

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Sección 'True Blood'

Tres finales
de temporada

Final para tres de las series más esperadas del cable usamericano: Weeds, True Blood y Hung. Aquí las reseñas.
ESPOILER - 18 de septiembre, 2009
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En los últimos días acabaron tres series que seguimos al detalle. Es decir, en la pantalla grande de casa (las otras, las menores, las vemos en el televisor). Me refiero a Weeds, que agotó temporada hace veinte días, a True Blood, que finalizó ayer llena de sangre, y a Hung, la más jovencita del trío.

Voy a hacer ahora mismo, si me dejan, una reseña para cada una.

Hung

Me exasperó. Ahora que ya acabó la temporada lo puedo confesar: me exasperó. Durante los tres primeros episodios yo me decía: “Tranquilo, la serie es nueva y está calentando motores”.

Después, con los capítulos cinco y seis, la historia pareció avanzar un poco y respiré con alivio: por fin Ray Drecker (Thomas Jane, el de la poronga grande) empezaba a cepillarse señoras y ganar algo de dinero para dejar de ser un miserable monotemático que no sabe ser feliz. Pero entonces la serie se estancó otra vez, por culpa siempre de Tanya (Jane Adams, la proxeneta) y se hizo un bucle. Un bucle aburrido.

Las mejores partes de Hung son las que aparece Anne Heche (la ex esposa del protagonista) con su nuevo marido feo y rico. Ese plot es divertido. Y nada bueno se puede decir de una serie cuando lo que más se espera es la trama secundaria.

El final ni siquiera estuvo a la altura de la serie. Fue peor. ¿Qué es lo más tópico que podía ocurrir? Que la ex esposa tuviera, sin saberlo, una cita con el ex marido en calidad de prostituto. ¡No! HBO no hacías esas cosas a principios de siglo.

Puntaje para esta temporada:

True Blood

La segunda temporada de los vampiros locos fue mejor que la primera. Que esto vaya por delante. Y es que ahora, que uno ya esta habituado a ese mundo paralelo que es Bon Temps, se espera de ese pueblo cualquier cosa.

Lo más raro que pueda ocurrir, lo más bizarro, lo menos normal, se recibe con palmas y vítores. ¿Sam (Sam Trammell) se convierte en mosca? Aplaudimos. ¿Bill (Stephen Moyer) sale volando como Superman? Festejamos. ¿Sookie (Anna Paquin) se viste como en 1950 y lleva a todas partes una carterita blanca? Sonreímos.

True Blood mostró en esta temporada todas sus cartas. En otro blog ya lo decían, con acierto: es una comedia. Y si vemos la serie de ese modo, disfrutamos como chanchos (desangrados).

Lo mejor de esta segunda parte, si duda, fue la ménade Maryann Forrester (la eternamente hermosa y eficaz Michelle Forbes). Sus vibraciones nos hicieron poner los ojos negros. Lo peor, como siempre, Anna Paquin y sus dientes separados, y su cara de croqueta, y su mirada de vaca enferma, y sus tetas preciosas, y su incapacidad natural para actuar. Pero por alguna razón la soportamos y la queremos. Porque True Blood, sin ella, sería una serie menos mala. Y nos gusta que sea muy mala.

Puntaje para esta temporada:

Weeds

El que haya visto esta serie desde el principio sabe algo que el resto de los mortales no sabe: Weeds es especial, sus personajes son como amigos queridos, y sus historias siempre están a la altura de las circunstancias.

Ésta ha sido la temporada más rara de la serie. Hay menos armas y menos drogas que en las anteriores, pero las pocas armas que hubo funcionaron con más puntería, y la droga esta vez no estuvo frente a la pantalla sino detrás: se la fumaron toda los guionistas. Y resultó muy grato para el espectáculo.

Hablo para quienes la vieron: ¿No es maravilloso el personaje de Perro Insano (Hemky Madera)? Pero no fue lo más surrealista: Celia Hodes (Elizabeth Perkins) secuestrada por su hija, que pide rescate a medio mundo y nadie acude. Los ginecólogos mexicanos de Nancy (Mary-Louise Parker), las adquisiciones friquis de Andy (Justin Kirk), la locura in crescendo de Shane (el pequeño Alexander Gould, que ya no es tan pequeño y tiene los ojos desquiciados), todos los largos diálogos en castellano, el clima, el amor del cuñado, la música...

Hablo ahora para quienes no vieron nunca Weeds: ¡Salgan ya de aquí y miren esa serie!

¿Y el final? No voy a decir nada sobre el final de esta temporada. Nada que no haya dicho sobre los anteriores finales de Weeds. Una maravilla, un hierro candente, un mazazo en la cabeza, una sorpresa necesaria, que alivia de momento y que después nos hace preguntarnos: ¿pero cómo carajo sigue esta historia, es posible que siga después de esto?

Lujo absoluto. Weeds es, desde hace cuatro años, nuestra droga necesaria.

Puntaje para esta temporada:

Receta para adictos
a las buenas series

Tres producciones de calidad, de acuerdo con el diferente grado de adicción que se puede sufrir con ellas. El resultado es casi medicinal.
ESPOILER - 09 de febrero, 2009
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Mi médico me ha puesto un límite:

—Menos cigarros, más ejercicio y solamente dos horas de televisión a la semana— me dijo.

Lo miré con una sonrisa incrédula:

—Es imposible, en los años ochenta quizás, pero ahora ya no se puede.

Y es verdad, porque antes veíamos televisión sin preguntarnos nada: ni quién escribía las series, ni qué número de episodio estábamos viendo. ¿O alguien recuerda cuántas temporadas tuvo MacGyver, o quién fue el creador de El Equipo A?

—¡Ah —me dijo el médico—, qué gratos eran los tiempos en que las series eran frívolas y tontorronas!

Ahora, le informé, la ficción de la tele se ha convertido en el nuevo cine de autor. Si nos gusta Perdidos sabemos que nos gustará Fringe, porque las dos son de J.J. Abrams. Si nos volvimos locos con la primera temporada de Mad Men, ¿vamos a perdernos la segunda? Si nos gustó A dos metros bajo tierra, ¿cómo no ver True Blood, si también es de Alan Ball? Y así vamos, robándole tiempo al sueño y al trabajo, porque cada vez somos más adictos a las buenas historias y más estrictos en los gustos.

Mi médico pareció interesarse en el tema, y le tuve que explicar más:

Mad Men, por ejemplo, va sobre los cambios imperceptibles en la sociedad, ¿usted sabía que hace no muchos años los doctores recomendaban el cigarrillo e incluso fumaban en la consulta?.

Se quedó de piedra. También le expliqué que Fringe indaga sobre las ciencias no convencionales, como la telepatía, la levitación, el ritmo cerebral de los cadáveres o la terapia génica.

El doctor me miraba absorto.

Y le conté que True Blood parte de la idea de un mundo en el que se ha descubierto la sangre sintética, y que por ello ahora los vampiros quieren formar parte de la sociedad y tener los mismos derechos que los humanos.

Mi doctor no podía creer que se estuviera haciendo semejante televisión.

—Yo me había quedado en Aqullos maravillosos años— me dijo, un poco avergonzado.

Después, piadosamente, me quitó la prohibición horaria.

—Eso sí —concluyó—, menos café, más ejercicio y regrese la próxima semana.

Le pregunté si quería hacerme un chequeo más exhaustivo.

—No, vuelva la semana que viene y me cuenta más cosas de las series que está viendo.

Hice algo mejor. Cogí un boli y la libreta y le receté la primera temporada de True Blood, completa, una dosis semanal de Fringe y dos episodios de Mad Men los martes y sábados.

—Eso sí —le dije— en lo posible me las mira a las tres en alta definición.

Nos dimos la mano y nos despedimos (yo creo que ambos felices), cada cual con una buena receta en el bolsillo.

En papel. Este texto aparece en el número de febrero de la revista de Digital+.
Ver ampliado.

Solamente puedo hablar
de sangre fresca

El jueves 4 de diciembre es la hora señalada. A las 21:30 Canal+ comienza True Blood, una serie sobre vampiros, racismo y sexo.
ESPOILER - 28 de noviembre, 2008
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Como algunos de ustedes ya han sospechado, utilizo los viernes de Espoiler para reproducir (con agregados, con enlaces y con videos) la columna "Pantalla de humo" que escribo en el suplemento EP3 de El País. Lo hago de este modo porque aquí puedo explayarme más, y en cambio allí, en el papel, me limitan a mil ochocientos caracteres, que en egneral no me alcanzan. Mucho menos hoy, que he escrito en el periódico sobre True Blood. ¿Cómo explicar, en tan pocas palabras, que es imprescindible ver esta serie?

EP3, El País
28 de noviembre de 2008, pág 5.
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Comencé diciendo, en EP3, que Alan Ball es uno de los más prestigiosos creadores de la ficción de este siglo. En televisión, creó Six Feet Under (A dos metros bajo tierra), una serie sensible y sutil, casi sibarita. En el cine, inventó la incómoda trama del padre enamorado de una menor, en American Beauty. Es decir: de Alan Ball sólo pueden esperarse historias bien narradas, sazonados por climas intensos y acompañados de personajes con carnadura.

Y después escribí: ¿Qué hace este hombre escribiendo y dirigiendo una serie de vampiros? ¿Qué se le perdió en esa zona escabrosa de los géneros menores? ¿Se ha vuelto loco? ¿Lo ha hecho a pedido? A no equivocarse, señores. El próximo jueves por la noche, cuando Canal+ comience a emitirse en España True Blood, más de uno se quedará con la boca abierta. La historia es compleja y alucinante.

Todo ocurre en un futuro imperfecto, quizás ucrónico, en donde los vampiros son una minoría que pretende la igualdad de derechos: quieren poder comprarse una casa, desean ser bien atendidos en el supermercado, piden que no se los mire de costado. Y nosotros, los humanos mortales, les tenemos miedo. Por supuesto. Y también envidia, porque parece que son muy efectivos en la cama. ¡Ah, HBO, cuántas alegrías nos das cuando te arriesgas!

En True Blood hay una sinuosa crítica social, y unos paralelos muy inteligentes y graciosos entre los vampiros y los negros, y los homosexuales, y los travestidos. Lector: te gusten o no los vampiros, es urgente que comiences a ver True Blood desde el episodio uno. Estarás viendo una historia que mejora la televisión, y la hace enorme. Estás avisado.

Fin del artículo de EP3.

Pero como la serie de Alan Ball me dejó con ganas de más reseña, los chicos de Digital+ me dejaron dos páginas en su revista mensual (la que les llega a los abonados al cable) para redoblar la recomendación de ver la serie. A ese artículo no se los transcribo, sino que les dejo directamente las páginas para que lo lean, si quieren.

Revista Digital+
Diciembre de 2008, págs. 40-41.
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Si no quieren leerlo me da lo mismo, pero ni se les ocura dejar de ver la primera temporada de True Blood que Canal+ (dial 1) la estrena el jueves 4, a la noche. Ustedes saben que es mejor en versión original, así que hagan uso del botón "+" en el mando a distancia.

Grábenla. Véanla de nuevo: es una joya.

Los errores se
pagan con sangre

Hace tres meses Espoiler hizo una crítica mala de True Blood, la última serie de HBO. En este artículo pedimos perdón: la serie es excelente.
ESPOILER - 11 de noviembre, 2008
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Hay dos versiones: una larga y otra corta. La corta es que hace tres meses escribí aquí una entrada llamada "Septiembre: varios estrenos y una gran decepción" en donde aseguré que el episodio piloto (en pre air) de True Blood me había desencantado. Me equivoqué. Pero no un poco. Me equivoqué muchísimo. Ésa es la versión corta. La versión larga empieza ahora mismo, después de esta foto que pongo aquí debajo. Voy a explicar por qué me equivoqué.

Excelente: True Blood

La semana pasada una revista en la que trabajo me pidió una reseña sobre True Blood, para el mes que viene. Dije que sí un poco a regañadientes, porque el pre air que se filtró en julio de este año se me había atragantado. Mis expectativas sobre el nuevo trabajo de Alan Ball eran muchas, y lo que vi no me satisfizo. Vampiros, sangre, trama enloquecida. Dije aquí en Espoiler: "El episodio piloto me pareció tan espantoso que no pude terminar de verla: la dejé por la mitad; lo que vi es un manchón triste y desbocado, esas historias que cuentan Tarantino y Robert Rodriguez cando se juntan y se hacen los loquitos. Fin de mis expectativas, me bajo del tren."

Y me bajé. Cuando se estrenó oficialmente no me descargué un solo episodio. Pasaron los meses. Gracias a dios esta revista me hizo trabajar sobre el asunto. Me dije: "Está bien, me descargo dos capítulos para conocer mejor a los personajes". Y lo hice. A las tres horas me había descargado los nueve, y los tres últimos en alta definición. ¡Ay, qué maravilla!

Bill Compton y Sookie Stackhouse, los protagonistas de la serie. Ella es humana y virgen; él nació en el siglo XIX y lleva muchos años muerto. En la mano derecha lleva una botella de "sangre sintética" envasada en Japón.

Me da una enorme vergüenza tener que rectificar de un modo tan absoluto, pero al mismo tiempo una gran alegría. Si lo pienso bien, se trata de otra serie que llevaré en el corazón. Y ahora ya puedo decirlo sin temor a equivocarme, porque me acabo de tragar nueve capítulos en un fin de semana.

¿Qué tiene True Blood? Para empezar, un extraño parecido climático con Twin Peaks, con lo mejor de aquella obra. Esa identificación es muy personal: tiene que ver con los pueblos pequeños de Norteamérica, con sus personajes más básicos, con una tendencia a la chismografía, con una ironía muy fronteriza con el estudio social.

Pero al mismo tiempo, la apuesta de Alan Ball es moderna, sensible y arriesgada. Para mi defensa, debo decir que el episodio uno es el menos logrado de todos los que se emitieron. En el piloto se pone demasiado énfasis en el "asunto vampírico" cuando, en realidad, la trama posterior será mucho más sosegada.

Cada uno de los personajes principales es un placer, sobre todo la abuela de la protagonista (Lois Smith), su mejor amiga (Rutina Wesley) y el primo bisexual de ésta (Nelsan Ellis). Pero el personaje mejor de True Blood es el clima del pueblo, el clima del bar nocturno donde se juntan todos a conversar.

Perdón Alan. En la foto, Alan Ball, el creador de Six Feet Under y American Beauty (dos de las mejores cosas que se hicieron en la televisión y el cine moderno). True Blood es su último riesgo televisivo. Lleva ya diez episodios emitidios en HBO.

¿Hace falta resumir la historia? Vamos a ello, en dos líneas: nos encontramos en un mundo presente (no futuro) en donde Japón ha conseguido elaborar sangre sintética y entonces los vampiros dejan de ser marginales. Ahora conviven con nosotros y luchan por sus derechos civiles. En ese contexto, una chica muy guapa y muy virgen (Anna Paquin) se enamora de uno de ellos (Stephen Moyer). Al mismo tiempo ocurren una serie de asesinatos en el pueblo, y la gente señala a los vampiros. Racismo, intolerancia sureña, miedo a lo diferente. Todo esto está escondido en True Blood, y contado con mano maestra.

Lo demás, será mejor que lo descubra cada uno de ustedes. Si algún lector de Espoiler no ha visto True Blood por mi culpa, pido perdón por mi cortedad. Esta reseña es mi humilde manera de subsanar este error, que pagaré con sangre durante los próximos 400 años.

¿Cómo descargo el primer episodio?

True Blood
Fantasía, Horror
[S01E01]
[Subtítulos]
[Ficha en IMDB]

Septiembre: varios estrenos
y una gran decepción

Lo nuevo de Alan Ball, una decepción. Pero hay otros estrenos y regresos que llegarán en septiembre para quitarnos el mal sabor de boca.
ESPOILER - 28 de julio, 2008
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Entre los muchos estrenos que se avecinan para septiembre, la nueva serie de Alan Ball (el creador de Six feet under) siempre había estado entre mis excusas para no suicidarme. Tengo una vida tan pobre de epopeyas que incluso, algunos días tristes de 2008, me levanté de la cama solamente porque sabía que en ese año Alan Ball  estrenaría serie nueva. Qué decepción me lleve esta semana, cuando finalmente pude ver el piloto.

La serie se llama True Blood (no entiendo inglés pero sospecho que será “Sangre verdadera”) y su director acaba de informar que ya está acabando el rodaje de la primera temporada, que comenzará a emitir HBO el domingo  de septiembre. Y ahora confesaré algo: no voy a seguir la serie, no pienso verla. El episodio piloto me pareció tan espantoso que, por primera vez en tres años, no pude terminar de ver na serie nueva: lo dejé por la mitad.

Algunos podrán argumentar que quizás la cosa mejore, pero ya la temática me aburre muchísimo. No me gustan los vampiros. Ya sabíamos que el tema rondaría por ahí, pero uno siempre sospecha que un tipo que escribe tan bien le daría una vuelta de tuerca espectacular al tema. No percibí esa vuelta. Lo que vi es un manchón triste y desbocado, esas historias que cuentan Tarantino y Robert Rodriguez cando se juntan y se hacen los loquitos. Fin de mis expectativas, me bajo del tren.

Por suerte, la temporada de septiembre tendrá regresos intensos y estrenos prometedores. Racconto veloz: el día 1 regresa Prison Break; el 7, la hermosa Entourage; el 9 hay dos estrenos buenos: Fringe, del creador de Lost (ese piloto sí que me gustó mucho) y Priviliged, producida y escrita por Rina Mimoun (Pushing Daisies y Everwood).

El 15 de septiembre cuidadito: porque vuelve Californication, después de una gran primera temporada; y al día siguiente House M.D., donde sabremos en qué quedó la amistad del doctor y su mejor amigo. Hermosa semana. Después llega Heroes, al rato todas las versiones de CSI y, el 25 de septiembre, maratón de comedias buenas: Earl, Office y Betty.

Sigamos vegetando, estamos en vacaciones. Yo continúo comprándome DVDs baratos en Argentina (no copias piratas, sino originales a precios de ganga) y la semana que viene volveré ya con fotos y enlaces para estos textos.

Lo siento por Alan Ball. Creo que se volvió loco. Pero hay sustitutos importantes que mitigarán esa pérdida. No sé por qué, pero confío mucho en Fringe, por ejemplo.

Lo más esperado de
septiembre, en pleno junio

Dos de las series más esperadas de 2009 presentaron sus pilotos esta semana. Fringe y True Bloods ya se pueden espiar en Internet.
ESPOILER - 16 de junio, 2008
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La semana comienza con dos adelantos que me interesan especialmente, y hoy vamos a dar cuenta de ellos. Ya no se puede hablar de filtraciones, claro, porque son las propias cadenas las que echan a rodar los pilotos antes de tiempo, para que el público empiece a hablar de ellos. Todavía faltan unos meses para que Fringe y True Blood comiencen, pero ya podemos ver el capítulo uno.

Fringe, lo nuevo del creador de Lost

La nueva serie de J.J. Abrams (todos de pie, por favor) comienza con un incidente aéreo, inicio que le dio múltiples alegrías desde 2004. Esta vez, el problemón ocurre en Hamburgo con el vuelo 627 que tiene planeado ir a Boston, pero en medio pasa algo y todos sus pasajeros y tripulantes mueren a raíz de algo que ocurre en el interior del avión.

Pero tranquilos, que la serie no va de eso. La nueva trama de Abrams se parece (si queremos buscarle semejanzas) a X-Files, pero en plan elaborado, rebuscado y (por lo que parece) otra vez genial. Se trata de un grupo de personajes en busca de cosas raras que ocurren en este mundo.

El piloto dura ochenta minutos (descargar) y apareció en Internet hace muy poquito. Todavía no hay subtítulos en castellano, pero estaré atento para ponerlos por aquí cuando aparezcan. Sin duda, uno de los acontecimientos de junio.

True Bood, lo nuevo del papá de Six Feet Under

Y esta otra nueva serie le tengo más ganas todavía, qué suerte que se haya filtrado el piloto (filtrado, o lo que sea). Para empezar, va por HBO. Y para acabar, está escrita y dirigida por Alan Ball (todos de pie otra vez, esto parece misa), sobre la novela Southern vampire de la escritora Charlaine Harris.

La trama, así, a primera vista, está destinada a que yo no me siente nunca en la vida a verla. Hay un pueblo (en Lousiana) donde la gente convive con vampiros, gracias a una sangre artificial importada de Japón. La protagonista, Sookie Stackhouse (Anna Paquin), es una camarera capaz de leer la mente de todo el mundo, menos la de Bill Compton (Stephen Moyer), que parece ser un vampiro que formar parte del pueblito. Todo mal. Pero es HBO, y es Alan Ball, el creador de Six Feet Under; no pueden fallar ni siquiera con esa sinopsis.

La serie comienza, de verdad, en septiembre, pero ya apareció un pre-air para ver el primer capítulo (descargar). No hay todavía subtítulos a la vista, pero no tardará mucho.

Y para terminar, vuelve Weeds

Y como si ya esto fuera poco, María Luisa Parker sale de su congelamiento, parpadea el martes, y así comienza la cuarta temporada de una de las mejores comedias drámaticas de estos tiempos: Weeds. Los que siguen la serie ya saben cómo acabó la cosa en la tercera temporada, así que imagino que ya están preparando el culo en los sillones. Imperdible.

El calendario completo de esta semana.

Lunes 16, Junio
Fringe Horror [S01E01]
True Blood [preair] [S01E01]
Martes 17, Junio
Weeds Drama [S04E01]
Miércoles 18, Junio
30 Days Documental [S03E03]
Jueves 19, Junio
Top Chef Tele realidad [S04E15]
Viernes 13, Junio
Reno 911! Comedia [S05E13]
Sábado 20, Junio
Doctor Who Aventuras [S04E11]
Metalocalypse Animación [S02E12]

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