Una compañía ya no vale lo que otra esté dispuesta a pagar por ella. Entre medias existe una amalgama de consideraciones que hacen que valor y precio se emancipen definitivamente. Las empresas con base tecnológica, en general, son un gran ejemplo de esto y Digg, en particular, lo encarna a la perfección.
Digg no fue el primer agregador de contenidos, pero sí el que dio con la clave: crear comunidad alrededor de la plataforma. Para muchos es el exponente del 2.0. El fenómeno de este tipo de sites es fascinante. La venta de Digg, según cuentan en The Wall Street Journal por 500.000 dólares marca un antes y un después empresarial. En cualquier caso, Kevin Rose, fundador de Digg y padre de la agregación de contenidos, seguirá siendo uno de los niños prodigio de Silicon Valley. Lo suyo no es una historia de fracaso, sino de éxito en el que valor y precio vivieron tiempos distintos. Rose reconoció en 2010 en TCDisrupt una oferta de Google cercana a los 80 millones dólares. Dijo entonces que no se arrepentía de no haberla vendido. Puede que hoy opine lo contrario desde su posición actual como trabajador de Google.