26 diciembre, 2006 - 11:16
Preliminares, ¿mande? (quinta parte)
(sigue)
Nunca había dispuesto de un medio como éste para quejarme si un tío no me llamaba… Es un abuso, pero da resultado... "Fiestas de guardar, cenas de trabajo, ex colegas de empresas previas", y ha estado “muy liado” con las putas clementinas, pero… ¡he quedado con mi broker mañana por la noche! Cenaremos juntos, por fin… Prefiero no revelar las horas que estoy dedicado a planear qué me pongo… ya me insultan algunos de los lectores suficientemente. Me ha escrito un email misterioso donde no me daba detalles sobre el restaurante, “un sitio que te va a encantar”, pero no sé dónde, no lo pone. Dice que es una sorpresa –eso mismo me dijeron ayer, cuando me dieron uno de los regalos, y en efecto, me quedé muy sorprendida de que nadie que me conozca pudiera haber comprado algo así pensando en mí…, lo que me reafirma en mi dicho: no me gustan las sorpresas ni cuando son buenas-. Pero por esta vez le dejo hacer...
aunque me desquicia no saber si es el típico sitio de diseño, o un japonés o qué. Me gusta ir cómoda y vestirme acorde con el entorno: no es igual aparecer en plan sofisticado en un lugar con mobiliario de Philippe Starck, que ponerte unos vaqueros para cenar de mesones por La Latina… Supongo que, dentro de sí, es de los que necesita tomar las riendas (algo que a estas alturas valoro mucho: me paso el día decidiendo, así que si alguien posee iniciativa y me ahorra esfuerzos, se lo agradezco) y, como habrá tenido más citas como ésta, seguro que repite en un sitio que sabe por experiencia que “funciona”. Ya propondré yo un plan B, si se le ocurre llevarme (rezo para que no, que es la primera cita) a comer pulpo en una tasca ruidosa, de ésas que si te has puesto sandalias de tiras terminas clavándote las cabezas de las gambas que siempre están tiradas por el suelo… –verbi gratia-; o elegiré el sitio, si se tercia que quedemos más veces.
Tengo mi propia teoría acerca de los hombres y las primeras seis horas que compartes con ellos… Durante ese tiempo, me consta que todos pueden parecer James Bond –otra cuestión es que efectivamente lo sean-. Te cuentan sus mejores chistes y anécdotas, te escuchan –o al menos fingen que lo hacen-, permiten que su lado más divertido y sensible aflore: lo mismo te explican la última ruptura que su proyecto más intrépido, el viaje más exótico que han hecho o su película favorita… Pero, como os digo, si hacéis que un hombre rebase hablando la barrera de las seis horas, sea en una o varias citas, lograréis que aparezca su yo auténtico, y ése es el que te gusta o te espanta. Y hoy espero saber si mi broker pertenece al primer o al segundo grupo… para lo cual, sería conveniente que me mantuviera sobria al menos durante la primera hora y le sometiera al típico tercer grado camuflado.
(Continuará...)

Interesante esta publicación. La verdad, no sé si se trata de una vivencia de la autora o es simplemente algo que se escribe para que la gente participe. Pero bueno si es así aquí va mi aportación personal.
Sinceramente, y lejos de creerme un príncipe azul maravilloso, este tipo de cosas que cuentas aquí no son más que cosas que le pasan a una mujer cuando se cruza con un hombre cualquiera. Mi hermana me dice sin embargo, que si me pareciera más a ese tipo de hombres, ligaría más, porque lo de escuchar a una chica y estar atento a ella, ser gracioso, simpático, decirles que me gusta bailar y que me cuido mucho...hacen que sospechen de mi y digan: "esto lo hace solo para conquistarme, luego no existe nada de eso". Me parece muy bien lo de las 6 horas de cortesía, pero creo que eso es un "pufo". A mi, si me juzgas en 6 horas, pues como si yo te juzgara a ti en 6 horas, te perderías lo mejor. Vale, sé que hacemos el mayor de los esfuerzos por quedar bien delante de vosotras (yo el primero) pero luego resulta que si veis todo bonito es sospechoso. Nosotros tampoco somos maravillosos y también tenemos nuestras "pegas", pero creo que eso no va implícito en "hombres" o "mujeres" sino en las personas. Me encantaría poder mostrarme como soy y que no se "sospechase" de mi actitud. Solo me salió bien una vez, y fue maravilloso, duró 1 año, 3 meses, 11 días y 1 hora. Pero curioso, ella que predicaba querer ser mimada y abrazada, terminó por cansarse porque pasó de "no tener nada de eso" a "tenerlo siempre que quiero". Acaso el amor hay que dosificarlo? Me parece una aberración si tuviera que ser así. Otra cosa distinta es que agobies queriendo estar con esa persona siempre, pero el amor es cosa de 2 y si uno no puede en ese momento, la otra persona si lo/la quiere, lo comprende. Todo esto es muy amplio y merece capítulo aparte pero era por dar un vistazo general. Lo que sí me he dado cuenta, es que las mujeres que me superan en edad valoran mucho más mi actitud que las que son menores que yo. La conclusión que saco de esto es que las mayores que yo, al haber experimentado más palos en la vida por desengaños, van a lo directo: si pasas de mí, no me interesas. Los rebeldes de causa ya pasaron de moda en mi vida, me apetece sentirme querida y valorada y que sean atentos conmigo y me escuchen...pero...realmente os gusta eso? Yo, por mi parte, puedo afirmar totalmente que sí, me encantan las chicas "pesadas" y que solo quieran darme muestras de amor y que yo pueda dárselas. Del amor y de una relación, nunca me he cansado. Me encantaría volver a tener alguien con quien compartir mis vivencias y escuchar las suyas.
Saludos
Publicado por: yomismo | 28/12/2006 9:20:35
Lo que más me gusta del tercer grado "clandestino" es que vosotras sois las únicas que realmente creeis que es "clandestino". Me encanta tu blog (mejor dicho, tus blogs) Un abrazo.
Publicado por: Mr. J | 28/12/2006 1:21:48