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29 diciembre, 2006 - 11:40

Preliminares, ¿mande? (sexta parte)

Anoche fue el “día D”. “D” por “desastre”, aclaro. Siempre he pensado que una cita ideal no requiere seguir el típico protocolo de manual de Don Juan, pero hay errores que no deben cometerse, si es que pretendes volver a ver a esa persona. Parece complicado que “todo sea mágico y que encaje”, pero entre esta perfección maravillosa casi extraída de las páginas de Corín Tellado y lo que me deparaban a mí los hados… 

El caso es que claro, con tanto tiempo como he tenido para pensar, igual me había estado obsesionando. Probablemente he premeditado demasiado la situación y aniquilado la naturalidad (¿cómo explicar luego que “surgió espontáneamente”, si ya saliste de casa con todo un arsenal amatorio en el bolso?). Admito que he pasado días dando vueltas mentalmente al asunto de si debo llevarme algún juguetito... Sinceramente, a estas alturas, por experiencia propia y (muchas) en cabezas ajenas, creo que esperar que un hombre en su casa disponga de todo es utópico. Muchos, a veces, no tienen ni condones, como para encontrarte florituras y robots sexuales... [Inciso: por favor, chicas y chicos, lectores todos, los preservativos son imprescindibles y no es exclusiva obligación de ellos comprarlos… Los usamos ambos, ¿no? Y si no los hay, pues nos quedamos con el corte de rollo ambos, ¿no?]

Antes de salir de casa, visualizaba con preocupación la siguiente (patética) imagen mental: abro triunfal la puerta del dormitorio encaramada a unos tacones de 15 cm, saco de la nada el típico kit de esposas, lubricante de fresa y aceite de masaje de canela picante, y él se pasma y teme que me lo vaya a comer vivo, una vez lo inmovilice sobre la cama, atado al cabecero… Por no mencionar que es lógico que si hago eso, y en la primera cita encima, quizá me considere como a la alumna más aventajada de una esas mesdames de bar del lejano Oeste, de corsé, cancán, ligas y pelucón, que todos tenemos en mente… Aunque eso es, precisamente, lo que a muchos les vuelve locos… (Dudas trascendentales…) Antes de cada cita conviene fijar objetivos. En la de anoche, con tanto e-mail sobre velas, masajes y jacuzzi, me pareció que había de buscar (y encontrar) un término medio –una charla con Aristóteles me habría venido bien-. Media un abismo entre verme ahí con él, a palo seco, tomándonos una cerveza, y desperdiciando esa inspiración tan evocadora (que el tipo parecía tener por lo que escribía), o de pronto saludarle con dos besos y acto seguido sacar del bolsillo del abrigo una garrafa de lubricante…

(Continuará…)

Comentarios

El manual de la cita perfecta no se encuentra en Don Juan, ni en Corín Tellado, sino más bien entre cada sístole y diástole...

Querida Doctora Amor:

Ya sé, y disculpa que te llame así, que huirás de cualquier calificativo por el que pudiera culpársete de intrusismo profesional, y precisarás de aclaraciones previas si acaso consideras echarme una mano. Pero déjame que te cuente mi caso.

Soy una mujer de la que difícilmente serías amiga, pues nuestras vidas no coinciden, y las personas distantes solo inician amistad sobre sus propios estratos sociales, los cuatros se juntan con cuatros, los sietes con sietes... como decía el Doctor House hace poco... Con lo que no doy menor puntuación a tu entorno que al mío, solo te declaro que tenemos mundos distintos y lejanos, aunque te supongo un entorno más relajado detrás de tu aparente actividad frenética.

Soy más joven que tu, un poquito, aunque tu pareces más joven que yo. Soy de muy buen ver, y soy deseada todos los días por conocidos y extraños.

Si te viera en algún acto, nunca me acercaría a hacerte una pregunta o solicitud de ayuda semejante, pero voy a aprovecharme de este medio, para ver si con tu experiencia y tu mundo sabes y quieres echar agua fresca sobre mi mente ya cansada y sin perspectiva.

Se trata de mi novio. Ocho años juntos. Ambos de buena familia y con nivel económico alto, pero sin pasarse. Nuestras familias se han conocido por nosotros, y comparten negocios antes de que nosotros compartamos casa. Nuestro amor a crecido con la confianza, y somos amigos además de novios. Hace ya un tiempo planeamos casarnos en el 2007 y todos lo saben.

En tu curriculum veo que además de derecho te especializas en violencia de genero. Pero yo no llamaría violencia a lo mío, o a lo nuestro, o a lo de él. Nuestro sexo siempre ha estado bien. Es parte de nuestro sexo el acariciar la tapicería de su mercedes 600 antes de comernos habitualmente, una vez entre semana, y todos los fines de semana, en las oficinas donde trabaja y tiene un apartado privado, como un estudio.

La cuestión es que creía saberlo todo de él. Conocer nuestros límites nos a aportado seguridad en la pareja, pero hace unos días, él no me quitó la ropa, yo sé que no toma drogas, pero me estampó contra la pared (quizá debo decir “sometió” ya que no me hizo daño al reducirme, pero sí me asustó mucho), y con la tanga enganchada en las rodillas me sometió como a una vulgar puta, sin miramientos ni delicadezas, ni cariños, ni humanidad. Y empezó a soltarme barbaridades... “quieres que te fxxxxx como a una vulgar puta... por que es eso lo que quieres... zorra... ¿te gusta?... verdad que si...” y luego buscó y obtuvo el agujero que nunca hasta ahora le había entregado.... aunque llevamos tantos años haciendo el amor.

Confieso que mojé como nunca, y seguramente te esperaras preguntas obvias, pero lo que más me transtorna, es que tras aquello, veo de forma distinta a ese tio asqueroso, del trabajo, que siempre me ha comido con los ojos, y con sus palabras babosas a solas... y además de no saber como llevar la relación con mi novio (no hemos hablado de eso, no sabemos ninguno que decir), cada día me pongo a mil y creo que debo darle pié al muy asqueroso compañero de trabajo.... para que lo haga como solo una vez me lo ha hecho mi novio... Me imagino a mi misma haciendo cosas que nunca habría pensado, y temo que lo leen en mis ojos.

¿Qué opinas de mi chico?, ¿crees que puede haber futuro después?, ¿y lo que ahora me absorve cada día y no me quito de la cabeza?. Temo caer en un abismo si atiendo a mis instintos. ¿Crees que puede ser pasajero?. ¿Mi chico me ve distinta ahora?. Tu eres mujer de mundo, aunque no hayas vivido nada así, seguramente, quisiera tu franqueza y tu experiencia de mujer.

Jo... lo tuyo habrá sido un desastre previsto y por preveer... pero el corte tan rapido a tu relato, (experiencia/novelado), a mi me ha dejado como el sonido de una mosca lejana en primavera... (mosca con preservativo... encima)...

No... si voy a tener que ir a ver la Peli de "el gran silencio" y pedir un hueco en un monasterio... jo...

P.D.: Ellos no usan. :P

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