El reciente discurso de Obama sobre la necesidad de un nuevo pacto social, en
clave de justicia distributiva, y el anuncio de la OCDE, afirmando que la
brecha entre ricos y pobres es la mayor de los últimos treinta años, son
referencias que van mucho más allá del campo socioeconómico para afectar muy
directamente al de la seguridad mundial.
En lo que respecta a Estados Unidos, su presidente nos recuerda que, si hace una
década, un ejecutivo promedio ganaba unas 30 veces más que sus trabajadores,
hoy la diferencia ha pasado a ser de 110 veces. Por su parte, la OCDE destaca en
el informe Estamos divididos: Por qué la
desigualdad sigue creciendo (http://www.oecd-ilibrary.org/social-issues-migration-health/the-causes-of-growing-inequalities-in-oecd-countries_9789264119536-en)
que en el club de los 34 países desarrollados del planeta el 10% más rico
dispone de media de 9,6 veces más renta que el 10% menos favorecido. Si en
España esa diferencia es de 11,9 veces, en EE UU es de 14,8, en México de 26,3,
en Chile de 27,5 y en Brasil de 50.
Aunque todavía sabemos poco sobre los procesos que conducen a estallidos generalizados
de violencia, tenemos la percepción clara de que las brechas de desigualdad
entre individuos y grupos que cohabitan en un mismo territorio constituyen el
factor belígeno más poderoso. Sea por codicia o por agravio la profundización
de esa brecha es vista como un poderoso impulsor de conflictos violentos- tanto
si mueven a los que “no tienen”, como único medio para satisfacer sus
necesidades básicas, como a los que “tienen”, convencidos de su inmunidad para
explotar la riqueza disponible en su exclusivo beneficio. Para la construcción
de la paz la reducción (e, idealmente, eliminación) de esas fracturas es un
objetivo fundamental, propiciando la integración de todas las personas que
conviven en un mismo territorio en las redes sociales existentes y asegurando
su plena participación tanto en el terreno sociopolítico como económico en un
marco que garantice la seguridad para todos.
En el actual contexto de crisis económica- que pone en cuestión ya no solo la
tradicional cooperación al desarrollo, sino el propio papel del Estado para
garantizar la provisión de servicios públicos universales- no parece que la
lucha contra la desigualdad esté siendo una prioridad de las agendas políticas.
Cuando en pleno siglo XXI unos 2.600 millones de personas no tienen a su
alcance algo tan elemental como un retrete- lo que implica la contaminación de
aguas potables y fecales, con el consiguiente coste de vidas humanas
perfectamente evitables-, pocas ilusiones podemos hacernos de que “el mercado
tenga soluciones para todo” y de que haya voluntad política suficiente para
evitar esta inquietante y belicista polarización.
Hay 10 Comentarios
Vivo en El Salvador, un país del triángulo norte centroamericano, donde la desigualdad y la falta de oportunidades dejan a los jóvenes con pocas alternativas para vivir. O bien se unen a las pandillas , o emigran a Estados Unidos. Pocos son los que se quedan aquí para trabajar en alguna forma de subempleo.
Somos una sociedad extremadamente polarizada, o se es de izquierda o de derecha, o eres pobre o rico. Ante este paranorama y según Organizaciones no Gubernamentales radicadas en el país un promedio de 700 personas cruzan la frontera cada semana; en su mayoría rumbo a Estados Unidos.
La violencia en todas sus formas es la regla en mi país. La solución por parte de las autoridades comienza y termina con la construcción de más cárceles. Mientras la justicia restaurativa y preventiva suenan a chino-mandarín en el sistema judicial.
Sin duda alguna somos una prueba palpitante de la tésis expuesta por Jesús Núñez.
Publicado por: Lovo | 08/12/2011 18:53:41
Todo lo dicho es la historia de la humanidad, para que halla ricos ostentosos tiene que haber gente en la miseria. Pero ¿por que solo buscamos imitar a los ricos.....? otra forma de sociedad es posible...
Publicado por: vicente. | 08/12/2011 18:02:26
Muy buen texto.Coincido con sus planteamientos.
http://destelloshumanos.blogspot.com
Publicado por: Diego | 08/12/2011 12:33:35
El caso de Chile es el más sangrante. Se trata de un país racista en el que la desigualdad es producto de la acumulaciòn de poder político, económico y cultural de blancos de origen europeo (en muchos casos centro europeo y no español). El resto son mestizos en un 80% o indígenas (10%) a los que se mantiene en unos niveles de sometimiento intolerables. Chile, además, es experto en manipular sus datos ya que como no reconoce el factor racial se permite el lujo de sacar medias como si fuera un país normal. Todo esto es incluso anterior a Pinochet que lo que hizo fue exacerbar aún más esa división. Los gobiernos sucesivos han mantenido y acentuado el modelo. Eso explica porque Chile aumenta su desigualdad en los últimos años pese a multiplicar por tres su PIB. Ya es hora de que se deje de poner a ese reino del apartheid como ejemplo para el resto de América Latina. Es una vergüenza intolerable que ya va siendo hora de desenmascarar. Recomiendo el libro Siútico de Óscar Contardo para entender una realidad perversa que va mucho más allá de las frías estadísticas. Así se explica claramente, por ejemplo, como se contratan modelos holandeses para hacer los anuncios de tiendas de ropa y de cualquier otra cosa. A ver si nos vamos enterando y desetramos tonterías del tipo "Chile es un país tan europeo"... tanto como la Sudáfrica del apartheid
Publicado por: Pancho | 08/12/2011 10:15:02
Tal como presentas los datos pareciera que estamos de maravilla a tenor de lo que sucede en EE.UU, Méjico, etc. pero lo cierto es que nuestra distribución de la renta es la más desigual de Europa y solo nos superan en este negativo índice: Letonia, Lituania y Rumanía.
Publicado por: Emilio | 08/12/2011 9:49:53
ni en 100000 años serán iguales a los ricos, pues los segundos se encargaran que haya esclavos,
Publicado por: eugenio | 08/12/2011 1:37:20
POR LA REVOLUCIÓN SEXUAL Y CONTRA LOS PAÍSES HOMÓFOBOS…
Publicado por: JUNGLERX | 08/12/2011 0:52:12
Aquí, en los comentarios, se habla del «bandidaje financiero», como si la locura financiera hubiese nacido sola. Sí, correcto, es un cáncer, pero ¿de dónde sale? ¿Qué lo propicia? Más allá de la crisis actual habría que pensar en la incapacidad del capitalismo que tras siglos de supuesto desarrollo hoy tiene en jaque a la naturaleza y jamás, nunca, ha sido universalizable un modelo como el europeo o el norteamericano al resto del mundo. Hoy Europa se sacude y parece que de pronto todo comienza a estar mal. No, la realidad es que todo siempre ha estado muy mal, por lo menos para más del 60 por ciento de los seres humanos.
Publicado por: Kyn | 07/12/2011 23:18:08
El análisis de Jesús A. Núñez es muy correcto y equilibrado; realmente no hay nada que agregar, salvo la de aquel proverbio que dice... "el que siembra vientos recoge tempestades" Y el bandidaje financiero parece olvidar la historia de la guillotina que puso fin al poder de la nobleza terrateniente.
Publicado por: RAMÓN | 07/12/2011 20:28:49
No habra estallidos sociales, pues el ganado no estalla. A los españoles y en general a los paises del sur de Europa se los estan penetrando lenta pero continuadamente por via anal y oral y no hay estallidos. El truco es que la penetracion sea lenta y sin aviso. Cualquier estallido pasa por un paso previo, la conciencia de que la democracia en occindente ya no es mas que un chiste.
Publicado por: anielsen.sciences | 07/12/2011 17:11:26