40 Aniversario

Integración financiera convaleciente

Por: | 19 de mayo de 2016

Europa, en particular la eurozona, ha quedado zarandeada durante la crisis de la que todavía está convaleciente. Desde luego su sistema financiero. Desde el primer momento, una crisis que no era genuinamente europea desveló las enormes limitaciones de la unión monetaria y las incapacidades de sus autoridades e instituciones para gestionarla, al menos con la misma celeridad y pragmatismo a como se hizo en el sistema financiero estadounidense donde tuvo su epicentro.

La fragmentación financiera en sus diversas manifestaciones fue uno de los exponentes de esa cuestionable gestión, especialmente entre 2007 y 2012. Fue en este último año cuando el BCE advirtió de que los mercados de deuda pública estaban cuestionando la propia viabilidad del área monetaria y mostró su disposición a actuar en consecuencia. La definición del horizonte de la Unión Bancaria, en particular la asignación al BCE del mecanismo de supervisión, y la instrumentación de las OMT (Outright Monetary Transactions), evitaron el peor de los desenlaces que advertían las cotizaciones de los bonos españoles e italianos y de las acciones de sus bancos.

Hace bien el BCE en revisar de cerca los avances en la restauración de los daños. Se pueden deducir de sus informes específicos, el último de este mismo mes de abril. En realidad, el BCE inició su atención a la integración financiera en 2005, mediante la publicación de una serie de indicadores que han derivado en estos informes anuales. Para el BCE, existe completa integración para un conjunto determinado de instrumentos o servicios financieros a) si todos los potenciales participantes con las mismas características se enfrentan a unas reglas comunes cuando deciden operar con esos instrumentos o servicios financieros, b) disponen de igual acceso a esos servicios o instrumentos y c) son tratados de igual forma cuando son activos en el mercado.

La satisfacción de esa definición no es ni mucho menos completa. La integración financiera en la eurozona ha seguido una pauta de recuperación desde el pasado año, aunque a un ritmo muy moderado. En el gráfico adjunto se muestra la evolución de la integración financiera desde comienzos de los noventa, diez años antes de que se iniciara la unión monetaria. Los indicadores FINTEC[i] que muestran ambas curvas son expresivos de integración tanto en términos de cantidades como de precios. La recuperación de la convergencia en ambos es visible, pero aún más lo es la divergencia o fragmentación de los años más duros de la crisis.

El otro aspecto a destacar es que las turbulencias de principio de este año no han originado un frenazo a esa recuperación de la integración. Los tipos a los que los bancos prestan a las familias y empresas son ahora más similares, al tiempo que parecen avanzar las operaciones de crédito transfronterizas a empresas, como se aprecia en el segundo de los gráficos. Por el contrario, los tipos de interés sobre los bonos empresariales han divergido. Tampoco los rendimientos en los mercados de acciones, manifiestamente heterogéneos, son expresivos de integración, reflejado probablemente el aumento en la aversión al riesgo tras la desaceleración de las economías emergentes y, en todo caso, los muy diferentes fundamentos económicos en las distintas economías de la eurozona. En conjunto, se podría afirmar que la integración financiera inicia un tímida restauración, pero todavía muy lejos de lo que sería propio de una unión monetaria. El BCE atribuye esos ligeros avances sobre los peores momentos de la crisis a la entrada en vigor del Fondo de Resolución como parte del Mecanismo Único de Resolución de crisis y, desde luego, a la asunción por el propio BCE de las tareas de supervisión bancaria.

Que se hayan sorteado las peores amenazas no debería invitar ni mucho menos a la complacencia. Como se pone de manifiesto en ese informe, la distancia hasta la completa integración financiera es todavía significativa. El problema es que para conseguirla será necesario que las economías crezcan, que la solvencia de las empresas y familias mejore y con ella se reduzca la elevada aversión al riesgo de todos los operadores financieros. 

 

Gráfico 1

 

Fuente: Banco Central Europeo. Financial Integration in Europe 2016. Abril 2016.

Nota: El FINTEC basado en precios agrega 10 indicadores que cubren el periodo 1T-95 - 4T-15. El FINTEC basado en cantidades agrega 5 indicadores disponibles desde 1T-99 hasta 3T-15. FINTEC oscila desde 0 (fragmentación total) y 1 (integración total). Aumentos en el FINTEC señalan mayor integración financiera.

 

Gráfico 2

Fuente: Thomson Reuters, Markit y Banco Central Europeo. Financial Integration in Europe 2016. Abril 2016.

Nota: El gráfico muestra desviaciones estándar diarias de los índice país de Barclays para bonos corporativos, índices país iBoxx para covered bonds emitidos por bancos y retornos de bonos gubernamentales a 10 años. Debido a falta de datos, estos solo incluyen observaciones para Austria, Finlandia, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Holanda, Portugal y España. El cambio de nivel en la serie de bonos corporativos en diciembre 2015 se debe a factores técnicos en el índice de bonos corporativos de Austria.

 

[i] FINTEC: Acrónimo de índice compuesto de Integración financiera (FINancial INTEgration en inglés). Consiste en indicadores estándar de los cuatro segmentos de mercado (dinero, bonos, acciones y banca) y por tanto refleja el desarrollo global de la integración financiera. 

 

Artículo de reciente aparición en la revista Empresa Global nº 162. Mayo 2016. Afi Ediciones Empresa Global

 

Análisis y cobertura renovados del riesgo de crédito

Por: | 10 de mayo de 2016

El Banco de España acaba de publicar la Circular 4/2016, cuyo principal objetivo es actualizar y dar una nueva redacción por completo al anejo IX de la Circular contable 4/2004, sobre Análisis y cobertura del riesgo de crédito. Aunque este título mencionaba previamente a los riesgos sin más, su contenido no dejaba de referirse al que es, con diferencia, el más relevante para las entidades bancarias, motivo por el cual el cambio nos parece muy apropiado.

No puede decirse que las modificaciones, que tienen su razón de ser en algunos cambios regulatorios habidos o por haber, sean muy revolucionarias, pero si son lo suficientemente profundas para que se haya alargado su puesta en práctica. Inicialmente prevista para el segundo semestre de este año, ahora lo hará el último trimestre, de forma que las entidades disponen de algo más de tiempo para preparar sus nuevas metodologías, procedimientos y criterios, pero, sobre todo, al personal que ha de aplicarlos.

Tanto antes como ahora, el citado anejo contiene todo un manual sobre el riesgo de crédito con elementos cualitativos y cuantitativos, que debe inspirar las políticas de crédito de las entidades, teniendo en cuenta que es a través de su concesión como financian buena parte de la economía real, especialmente aquellos agentes que no disponen de otras alternativas, como es el caso de los hogares y las pequeñas y medianas empresas.

Dado que el tratamiento del riesgo-país no ha variado con respecto a la situación actual, podemos decir que el anejo se divide en tres partes fundamentales: la primera se refiere al marco general para la gestión del riesgo de crédito, es decir las políticas al respecto, que debe aprobar el consejo de administración.

Como ejemplo, centramos la atención en las políticas para la concesión de nuevos créditos, que deberán incluir aspectos como los recogidos en el cuadro siguiente, en el que, por simplicidad, nos hemos limitado a los puntos fundamentales.

1

La segunda parte trata de la clasificación de operaciones en función del riesgo por insolvencia, ámbito en el que se ha producido la sustitución de la categoría anterior de riesgo subestándar por la de riesgo normal en vigilancia especial, destinada a incluir las operaciones que presentan debilidades en su solvencia, pero sin plantear dudas sobre su reembolso total. Teniendo en cuenta que desaparecen las subcategorías de riesgo normal antes existentes, la clasificación de los riesgos se reduce a las clases siguientes:

  • Riesgo normal
  • Riesgo normal en vigilancia especial
  • Riesgo dudoso por razón de la morosidad del titular
  • Riesgo dudoso por razones distintas de la morosidad del titular
  • Riesgo fallido

Por último, la tercera parte trata de la cobertura de la pérdida por riesgo de crédito por insolvencia, a través de las correspondientes provisiones que deben dotarse con cargo a los resultados de la entidad.

Estas coberturas pueden ser, como ahora, genéricas, para incurrir las pérdidas incurridas pero no afloradas en un conjunto de operaciones con características de riesgo similares, o específicas, para cubrir las pérdidas en una operación concreta. Las provisiones genéricas de los riesgos normales se estimarán colectivamente, mientras que las provisiones específicas de los riesgos dudosos podrán serlo de forma individualizada o colectiva, en función de los criterios que ofrece la circular.

En contraste con otros ámbitos de la regulación bancaria, donde los modelos internos parecen estar en retroceso, o en todo caso en cuestión, la circular permite el desarrollo tanto de metodologías propias para realizar estimaciones individualizadas de las provisiones específicas como de metodologías internas para las estimaciones colectivas de las provisiones específicas y genéricas. Para aquellas entidades que no lo hagan, el Banco de España ofrecerá soluciones alternativas, sobre la base de la información sectorial y la experiencia acumulada por nuestro supervisor. La situación global queda reflejada en el siguiente cuadro:

2
 

Podemos decir, entonces, que, sin perjuicio de los objetivos propios de la regulación en este ámbito, básicamente que el riesgo de crédito esté suficientemente bien medido y controlado, se trata de hacer más responsables a las entidades de sus políticas y métodos al respecto. Si esto se consigue mejor a partir de ahora, podremos dar la bienvenida a los cambios. Sin embargo, la experiencia de la crisis en la que todavía estamos, en la que ya estaba vigente el anejo IX, aunque con otra redacción, hace que debamos ser muy prudentes acerca de si tales cambios son o no una solución definitiva. A fin de cuentas, el crédito seguirá siendo necesario para la financiación de la economía.

 

 

La integración financiera europea avanza a trompicones

Por: | 28 de abril de 2016

Esta semana ha comenzado con la publicación de los informes sobre integración financiera europea elaborados por la Comisión Europea (CE, SWD(2016) 146) y el Banco Central Europeo (BCE). Fueron presentados dentro de la habitual conferencia anual conjunta de ambas instituciones sobre el mismo tema.

El informe de la CE está muy centrado en la unión del mercado de capitales (UMC), sobre la que ya nos hemos ocupado en este blog en más de una ocasión, hasta el punto de formar parte de su título y de ir acompañado del primer informe sobre el estado de dicha unión (SWD(2016) 147). No resulta extraño que sea así, ya que la UMC es un proyecto de la actual CE, independientemente de que también sea apoyada por el BCE.

En cambio, el informe del BCE se presenta más diversificado por temas, entre los que destacamos su apoyo al pilar pendiente de la unión bancaria: el fondo de garantía de depósitos europeo, del que todavía no se ha producido ningún avance tangible. En todo caso, el BCE defiende la UMC, y más en general la integración financiera europea, a través del riesgo compartido (risk-sharing) que posibilita el desarrollo de ésta. Este concepto viene a representar la contribución de las posiciones transfronterizas de activos a una mayor estabilidad temporal de la renta y el consumo, debido a la compensación que puede producirse en el caso de una recesión económica en el país de origen con las rentas de los activos de otros países que se encuentren en mejor situación.

No sólo este punto constituye uno de los tópicos especiales tratados por el informe del BCE, sino que ha sido objeto de defensa pública en la mencionada conferencia por el vicepresidente del BCE, que compara, como suele hacerse con la UMC, la situación en Estados Unidos con el área euro. En el primer caso, se alisan las tres cuartas partes de los choques al producto bruto per cápita de los estados, con un 40% procedente del seguro o de la cros-propiedad de activos, un cuarto por la banca y un octavo por las transferencias y ayudas federales. En cambio, en la Alemania antes de la unificación, aunque prácticamente todos los choques se alisaban, en su mayor parte (50%) lo hacían por las transferencias federales mientras que los mercados financieros aportaban un 36%.

El gráfico siguiente, manejado en el discurso que acabamos de citar, con amplia perspectiva histórica, se observa claramente (línea roja) que uno de los efectos de la crisis actual ha sido reducir de forma muy significativa el potencial del mencionado risk-sharing, al mismo tiempo que en los últimos tiempos se hacen más relevantes los mercados financieros (línea azul), incluyendo los de crédito (línea verde). En cambio, los efectos de las transferencias fiscales (línea negra) permanecen a niveles bajos y muy estables.

Blog

No se trata de comparar sin más sistemas económicos y sociales muy diferentes, como de resaltar la racionalidad que subyace en el proyecto de UMC, calificado como ambicioso, que debe ser capaz de impulsar los beneficios de la integración financiera europea. En este sentido, los dos informes citados coinciden en que la misma avanza, pero lo hace a un ritmo menor del previsto. Si dicho avance no debe extrañarnos en el primer año completo del mecanismo único de supervisión y la puesta en marcha del segundo pilar de la unión bancaria, la desaceleración tampoco. No sólo es un problema de los propios mercados, que siguen algo turbulentos, sino también de los avances pendientes a varios niveles, incluyendo el conjunto de la unión económica y monetaria, sobre la que deberían tomarse importantes iniciativas en breve para fortalecerla. 

Rentabilidad bancaria en España

Por: | 25 de abril de 2016

Es lugar común la asunción de que el negocio bancario no es “negocio” en la actual situación: en muchos países, también en España. Las cifras así lo evidencian. El ROE del 4,3% obtenido por el sector en 2015 por sus negocios en España, que se deduce de las cifras recientemente publicadas por el Banco de España, está muy por debajo de cualquier nivel de referencia razonable del coste del capital. Ni que decir tiene que esta es la razón básica por la que, salvo por pocas excepciones, las valoraciones de mercado de las entidades no llegan a alcanzar siquiera sus valoraciones contables.

Más aún, la rentabilidad global del negocio en España ha caído prácticamente un punto en este último año de robusto crecimiento del 3,2% de la economía española. Dicho de otro modo: ni siquiera este notable impulso de la actividad y de la creación de empleo en nuestro país, superados ya los años del periodo recesivo en los que las entidades hubieron de realizar provisiones extraordinariamente elevadas, está permitiendo alcanzar niveles de rentabilidad mínimamente aceptables.

De los factores que están determinando esta insuficiente rentabilidad es muy ilustrativo el gráfico adjunto. En él se presentan de forma acumulativa los factores explicativos del cambio en los niveles de rentabilidad entre los años 2008 y 2015 analizados de forma estanca. En 2008, año de inicio de la crisis, el ROE se situaba en el 10,6% (ya inferior a los años de euforia previa), lo que contrasta en todo caso con el poco más del 4% actual.

20160420 DM Rentabilidad de la banca en España

Fuente: Afi a partir de datos del Banco de España

¿Qué factores han impactado negativamente en la rentabilidad en esta comparativa?

  • Las mayores exigencias de capital a las que se ha visto sometido el sector promovidas tras la dura experiencia de recapitalizaciones y rescates públicos durante la crisis. Los mayores niveles de capital actuales (el denominador de la ratio de rentabilidad) explican más de dos puntos del descenso.
  • A ello se suma la mucha menor contribución del margen de intereses, lo que explica, aún más, casi cuatro puntos. Las razones últimas son los extraordinariamente bajos tipos de interés vigentes (a los que son más sensibles la cartera crediticia referenciada a tipos variables que los depósitos minoristas), así como la reducción de las carteras crediticias como consecuencia del proceso de desapalanacamiento que aún se sigue produciendo.
  • El menor nivel de las comisiones, lo que está asociado también a los todavía menores volúmenes de negocio bancario, drenaría adicionalmente más de un punto del ROE de referencia de 2008.
  • El agregado de ingresos por dividendos y resultados de operaciones financieras (ROF) drenan finalmente algo más de un punto.

¿Cuáles positivamente?

  • Básicamente, la reducción de los gastos de explotación como consecuencia de los procesos de integración y reestructuración orientados al aumento de la productividad y la eficiencia. Esta reducción de gastos es importante, por cuanto contribuye de forma permanente al aumento de la rentabilidad del sector, aunque los menos de dos puntos de ROE que suponen son insuficientes para compensar el efecto de los factores negativos.
  • Las menores dotaciones por deterioro de los activos bancarios que ya se están realizando frente a las de 2008, también tienen un impacto positivo, aunque casi testimonial. Nótese que nos referimos a la comparación estanca de 2015 frente a 2008, porque es obvio que las pérdidas por deterioro durante el periodo de crisis han sido sustancialmente superiores.

El efecto neto es por tanto una pérdida neta de ROE de algo más de seis puntos como puede observarse en el gráfico. Esta pérdida es extraordinariamente difícil de recuperar en el actual contexto en el que a) la banca deberá seguir aumentando su dotación de capital tras los cambios regulatorios, b) la política de tipos cero ha venido para quedarse durante una larga temporada, c) el proceso de desapalancamiento seguirá lastrando el aumento del volumen del negocio y d) la capacidad de generación de ROF y dividendos es muy limitada.

Cierto es que cabe asumir progresos adicionales en las ganancias de productividad y de eficiencia del sector, pero debe llamarse la atención de que su muy positiva aportación es limitada en todo caso. Al fin y al cabo, el proceso de concentración y reestructuración de la banca española, el mayor de la historia y que se ha traducido en una reducción de su capacidad (personas y oficinas) de en torno al 30%, “sólo” ha contribuido en menos de un 2% a mejorar el ROE.

Probablemente se reactive de nuevo el proceso de concentración y reestructuración bancaria, pero aun así es improbable, no obstante, que la rentabilidad del negocio bancario en España vuelva a alcanzar los dos dígitos en estos primeros próximos años.

Un Brexit malo para todos

Por: | 19 de abril de 2016

Si no eran pocos los nubarrones que amenazaban la estabilidad europea, la convocatoria de un referéndum en Reino Unido para decidir la permanencia o salida de la Unión Europea (UE), el próximo 23 de junio, ha completado un panorama suficientemente plagado de inquietud. A la crisis inacabada de una eurozona con un débil crecimiento, con el otro Grexit sin resolver del todo, las tensiones asociadas a los flujos de emigrantes y de refugiados, conforman un panorama que cuestiona seriamente la capacidad de las propias instituciones europeas, de su gobernanza, además de hacerlo con la propia dinámica de integración regional.

En cierta medida es comprensible que los nunca del todo conformistas ciudadanos británicos encuentren en ese panorama menos estímulos para seguir en la UE. A la percepción tradicional de que Reino Unido aporta más de lo que obtiene de la UE, se añaden dos episodios recientes que han fortalecido el euroescepticismo de muchos ciudadanos: el tratamiento de la emigración y la crisis de la eurozona. Aun cuando las negociaciones del primer ministro Cameron con las instituciones europeas parecen haber reducido las expectativas de Brexit, estas siguen siendo elevadas.

Adelanto mi percepción: un desenlace de abandono no sería bueno para ninguna de las dos partes. Gran Bretaña vería erosionadas sus posibilidades de crecimiento y la UE también perdería a uno de los socios más dinámicos en la escena económica y financiera global. Y, no menos importante, a un contribuyente neto al presupuesto comunitario.

Dentro de la UE, los resultados podrían diferir entre países, según el grado de vinculación actual a Reino Unido. Revisemos algunos datos en los que asentar esa opinión.

Los primeros han de venir referidos a los flujos comerciales entre ambos. El 52% del comercio británico en bienes y el 42% del correspondiente a los servicios se llevan a cabo con otros países que actualmente conforman el mercado único europeo. La potente y transnacional industria de servicios financieros británica realiza una tercera parte de sus intercambios de estos servicios en el seno de la UE.

El abandono de la UE no significaría necesariamente un colapso de esos intercambios, pero sí un mayor coste para los mismos. La complejidad normativa y la existencia de aranceles no facilitaría precisamente el mantenimiento de los vínculos actuales con los 28 socios comunitarios actuales. Mucho menor sería también la influencia británica en la definición de las reglas del juego comercial y financiero europeo. Por ejemplo, en los acuerdos comerciales preferenciales, incluidos los alcanzados con países como EEUU y Japón. Recordemos, además, que Gran Bretaña tiene hoy uno de los mayores pesos específicos en las instituciones europeas. Junto al Comisario de servicios financieros, Reino Unido tiene el mayor número de altos funcionarios en Bruselas, después de Alemania.

El impacto sobre la economía española no será menor, aunque ahora sea difícil de concretar. En el gráfico adjunto se pone de manifiesto que Reino Unido es uno de nuestros principales socios comerciales, con un saldo comercial favorable a España. Pero más allá del comercio de mercancías, los vínculos son relevantes en turismo, emigración y en inversión directa. Recordemos que España mantiene inversiones importantes en aquel país, especialmente en el sector financiero. Como han recordado los analistas de Afi, Nick Greenwood y David del Val en un artículo reciente en El País (“Brexit”: ¿por qué nos debería importar en España?” 18 de febrero), en 2015 llegaron más de 15,5 millones de turistas británicos que gastaron 14.057 millones de euros, un 20,9% del total del gasto por turismo en España. También conviene recordar que los ciudadanos británicos constituyen el tercer grupo más numeroso de extranjeros residentes permanentes en España. Estos expatriados, como es lógico, no quieren ver peligrar sus derechos, incluida la actualización de su pensión, como consecuencia de una ruptura con la UE.

Es una decisión que han de adoptar los ciudadanos británicos, como es obvio, pero confiemos en que lo hagan asumiendo que el concepto de soberanía que muchos reclaman no dispone hoy de un gran contenido. Por tópico que resulte, la dinámica de globalización económica, financiera, cultural, ha limitado la capacidad de maniobra de los gobiernos nacionales. Les ha obligado a gestionar la interdependencia. Y en las habilidades para hacerlo, en mayor medida que para provocar el aislamiento, está la calidad de los políticos de nuestros días.

Gráfico

Artículo de reciente aparición en Empresa Global nº 161. Abril 2016. (Afi Ediciones Empresa Global)

Finanzas a las 9

Sobre el blog

Los profesionales de Afi ofrecen un punto de vista singular sobre la actualidad del sistema financiero. En cada publicación se aborda el análisis de cuestiones ligadas al proceso de transformación del sector, a las novedades regulatorias, a la relación con la tecnología o al repaso de los fundamentos teóricos que explican las bondades de un sistema financiero sólido.

Sobre los autores

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Afi es, desde 1987, una empresa líder en consultoría económica y financiera independiente. El rigor técnico, la innovación y la orientación al cliente son las bases de nuestra diferenciación y nos han permitido ofrecer desde 1994 formación financiera especializada a través de Afi Escuela de Finanzas.

Emilio Ontiveros es Presidente de Analistas Financieros Internacionales (Afi) y Catedrático de Economía de la Empresa de la Universidad Autónoma de Madrid. @ontiverosemilio.

Ángel Berges es Vicepresidente de Analistas Financieros Internacionales (Afi) y Catedrático de Economía Financiera de la Universidad Autónoma de Madrid.

Daniel Manzano es Consejero Delegado de Analistas Financieros Internacionales (Afi). @dmanzanoster.

Esteban Sánchez Pajares es Socio del área de Banca y Seguros de Analistas Financieros Internacionales (Afi). @est_snchez.

Francisco José Valero es Socio del área de Estudios de Analistas Financieros Internacionales (Afi) y Catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad Autónoma de Madrid.

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