La crisis, no solo por sus costes sobre la economía real, sino también por sus consecuencias financieras, está siendo más severa en la eurozona que en EEUU. Las razones quizás no sean únicamente debidas a las desiguales respuestas de política económica adoptadas a uno y otro lado del Atlántico. También debe estar influyendo la muy distinta estructura de los sistemas financieros.
Y al día de hoy, los daños financieros son superiores en el continente europeo. El principal exponente de vigencia de la crisis en la eurozona es la perversa interacción entre mercados deuda pública y sistemas bancarios. Otra de las manifestaciones es la ausencia de crédito bancario en algunas economías del sur y las más costosas condiciones de precio que soportan las pequeñas y medianas empresas de estas economías. Son estas divergencias las que han avalado igualmente la caracterización de fragmentación financiera asumida por el FMI y el propio BCE. En la asignación de responsabilidades a estos problemas de transmisión de la política monetaria a las empresas, el análisis de la estructura de los sistemas financieros ha renovado su vigencia. Se trata de la no por clásica menos relevante cuestión de verificar si son los sistemas basados en los mercados, en la financiación directa, más eficientes que aquellos otros dominados por la intermediación de bancos comerciales.
El propio BCE ha advertido sobre el exceso de bancarización. La eurozona es junto a Japón la región más bancarizada. La dependencia de las empresas de la financiación bancaria es mucho menor en EEUU. En el gráfico adjunto, tomado de un reciente trabajo de Nicolas Veron, se muestra la evolución los préstamos bancarios a las empresas no financieras y las emisiones de bonos también por empresas no financieras en los tres bloques económicos mas importantes. No sorprende que sea en EEUU donde la financiación bancaria de las empresas no financieras es menor, mientras que la financiación directa, articulada fundamentalmente a través de la emisión de bonos u otro tipo de valores, es muy superior en dicho país La crisis está reduciendo la financiación bancaria en la eurozona, pero no se esta traduciendo en ascensos de las formas de financiación directa. Es en EEUU donde la participación de la financiación mediante emisión de bonos se ha incrementado de forma significativa desde el 39% en 2007 al 47% en 2011. En la eurozona ha pasado del 11 al 13%, muy poco si tenemos en cuenta las restricciones crediticias que están sufriendo las empresas, especialmente las PMEs.
Como destaca Veron, y en este mismo blog se ha comentado en diversas ocasiones, las PMEs apenas emiten bonos en la eurozona, y tampoco se encuentran muy fortalecidas las posibilidades de titulización de créditos a PMEs, además de las limitaciones regulatorias que en algunos sistemas financieros existen sobre algunas modalidades de intermediación no bancaria, como podrían ser las operaciones de leasing realizadas por intermediarios no pertenecientes a grupos bancarios.
Evitar ese desigual acceso a la financiación, y su agravamiento en momentos de crisis como el actual puede estar detrás de las presiones hacia la desbancarización de la eurozona. Al afianzamiento de una tendencia tal pueden contribuir diversos factores como la extensión de la convalecencia de algunos de los sistemas bancarios más vulnerables y potencialmente necesitados de inyecciones adicionales de capital, o presiones reguladoras como las exigencias de reclasificación contable de algunas operaciones de refinanciación, o la propia normativa de Basilea III. Todo ello podría, efectivamente, condicionar la conformación institucional futura de algunos sistemas financieros, dar paso a modalidades de financiación no necesariamente bancaria, más directas, que se verían favorecidas por la complicidad cada día más activa de las tecnologías de la información y de la comunicación y por los buscadores de nichos que esta crisis puede estar desvelando. Las iniciativas de “crowfundig” que estamos observando en algunos países también habría que enmarcarlas en esta deriva general de los sistemas financieros tradicionales. No van a faltar ocasiones para que desde este blog sigamos dando cuenta de esas tendencias cuyo denominador común puede ser una declinante bancarización. También del sistema financiero español.