Morosidad y financiación un año después

Por: | 10 de agosto de 2015

[El post de hoy lo escriben como invitados Jose Antonio Herce, Director asociado de Afi y Profesor de economía en la UCM, y Pablo Hernández, Consultor del Área de Economía Aplicada de Afi.]

Ha transcurrido un año desde que comenzara su andadura el Boletín de Morosidad y Financiación (ver documento completo aquí), una iniciativa coordinada por Cepyme y patrocinada por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo. En ella se encuentran numerosos colaboradores y proveedores de información y su realización técnica corre a cargo de Analistas Financieros Internacionales (Afi).

Desde antes del inicio del Boletín de Morosidad la economía española ya había puesto rumbo hacia el crecimiento, dejando atrás el tortuoso periodo de recesión de la actividad acaecido, con altibajos, entre 2008 y 2013. El clima de mayor confianza de empresas y consumidores que se ha venido gestando en éste periodo, especialmente en el último año es un hecho constatado por diversos barómetros oficiales de opinión, organismos internacionales y casas de análisis[1]. Y ello a pesar de la elevada tasa de paro que aún lastra a la economía española, sin perjuicio de los avances de ocupación confirmados en las Encuestas de Población Activa (EPA) de los últimos trimestres y los registros de afiliación y paro de frecuencia mensual de los dos últimos años.

En este contexto macroeconómico, el dinamismo de las empresas está también tomando su propio testigo y tanto el crédito comercial como la morosidad ínter-empresarial que le afecta adquieren dimensiones cambiantes y exigen lecturas adaptadas al momento coyuntural.

Los resultados de esta edición – que integra un extenso análisis de la Encuesta de Morosidad y Financiación asociada a la iniciativa de CEPYME- se presentaron públicamente el 21 de julio de 2015, en un acto que contó con la participación del Secretario de Estado de AA.PP., del Director General de Industria y de la Pyme y de representantes de la Comisión Europea y de Comunidades Autónomas, junto a destacados ponentes provenientes del ámbito académico, asociativo y profesional.

La evidencia reunida en el Boletín ofrece interesantes lecturas de la coyuntura actual del fenómeno de la morosidad, pues este fenómeno posee muchas caras y, además, se viene aproximando documentalmente desde muchos ángulos en un marco, no obstante, de escasa coherencia de las diversas fuentes existentes.

En primer lugar, el Boletín presenta el denominado Indicador Sintético de Morosidad Empresarial (ISME, normalizado a 100 en el IVTR10), que condensa las dos dimensiones básicas del fenómeno - los periodos medios de retraso de pago y la tasa de crédito comercial en retraso de pago sobre su plazo legal. Según se muestra más abajo, el ISME vuelve a mostrar una trayectoria favorable en el arranque de 2015. El periodo medio de retraso de pago entre empresas se sitúa ya en 79,5 días, cuando en 2010 alcanzaba los casi 100 días. Por otra parte, la tasa de crédito comercial en mora (retraso de pago sobre el periodo legal) se encuentra cercana al 69%.

Gráfico1

Fuente: Afi a partir de Cepyme e Informa

Pero es que, además, la mejora del ISME se produce al mismo tiempo que se recupera poco a poco el crédito comercial, y esta es la buena noticia. Durante la crisis, sin embargo, al tiempo que se deshinchaba la burbuja del crédito financiero y comercial, disminuía la morosidad (con la notable excepción que supuso el periodo de los “brotes verdes”, donde se observaron algunos repuntes transitorios). La elevada mortalidad de empresas poco solventes, la incertidumbre y la postura muy selectiva adoptada por los acreedores en las contrapartidas comerciales, así como el propio ajuste a las nuevas normativas de plazos legales, coadyuvaron en este sentido. Así, mientras en 2009 el crédito comercial representaba cerca del 70% del PIB, en 2015 se encuentra cerca del 30%, habiéndose producido una suave recuperación del mismo desde el primer trimestre de 2014.

El restablecimiento paulatino del canal del crédito financiero y el “aprendizaje selectivo” pueden estar detrás de este comportamiento. Las empresas pueden acceder con mayor facilidad al crédito financiero para atender sus compromisos de pago y necesidades de cobro (en forma de descuento) más inmediatos, al mismo tiempo que han desarrollado mejores instintos de selección de contraparte comercial (o control de la misma) y seguimiento de sus facturas.

Es por ello que 2015 y 2016 - que serán años de crecimiento económico salvo catástrofe – se convertirán en una buena “piedra de toque” para evaluar el comportamiento de la morosidad en este nuevo escenario post-crisis. 

La mejora de la situación también es palpable en lo que concierne al crédito comercial de dudoso cobro. En julio de 2014, según la Encuesta de Morosidad y Financiación empresarial de CEPYME, un 24% de las empresas consideraba que no cobraría jamás el 10% (o más) de su facturación. Un año más tarde, ese mismo porcentaje de empresas no llega al 9%. Sin la pretensión de “quitar hierro” a este problema, lo cierto es que esta reducción solo cabe calificarla como una buena noticia, y que se encuentra en línea con la mejor evolución de la incidencia de la morosidad en las empresas, que afecta a día de hoy a cerca del 44% de las mismas. Hace un año este porcentaje superaba el 60%. Por otra parte, el coste estrictamente financiero imputable al crédito comercial moroso ha descendido cerca de un 10% en este año, pasando nuestra estimación del mismo de 1.013 a 911 millones. 

Proporción del valor de las facturas pendientes de cobro que no se cobrará nunca

  Gráfico2

Fuente: Encuesta de Morosidad y Financiación Empresarial de CEPYME

No obstante, y a pesar de estos avances generales, también se pueden identificar tres rasgos “estructurales” que siguen presentes, con independencia del momento del ciclo.

  • Las pymes siguen sufriendo un agravio comparativo en el cobro más dilatado o pago más perentorio de sus facturas en relación a las grandes empresas, cuyo poder de negociación en las relaciones comerciales suele ser, por lo general, mayor que el de las pequeñas y medianas.
  • En las comunidades autónomas del sur de España - Andalucía, Canarias o Extremadura - los periodos de pago de facturas son más dilatados que en el norte – Navarra, Aragón o País Vasco.
  • Desde una perspectiva sectorial, mientras la distribución alimentaria percibe el cobro de sus facturas con bastante cercanía al periodo legal, el textil y la construcción son las ramas productivas que más tardan en cobrar de sus clientes.

En lo que concierne a la financiación (no comercial) de las empresas, además de los buenos presagios que avanzan las distintas estadísticas oficiales – nueva concesión, crédito bancario, tasa de rechazo de préstamos, etc. - el sentimiento de las empresas viene a corroborar esta dinámica en el primer semestre, según revela también la propia Encuesta de Morosidad y Financiación empresarial de CEPYME. La mejora más evidente tiene que ver con el volumen que las entidades bancarias ofrecen a las empresas, algo que encaja con la evolución que se observa en la inversión productiva. Un 36,8% de las pymes encuestadas en junio de 2015 manifiesta que ha aumentado el importe del crédito concedido por las entidades bancarias.

Gráfico3

En resumen, la normalización de la actividad económica y la progresiva recuperación del crédito financiero han llevado aparejadas una reducción de la morosidad. Este hecho es novedoso, puesto que lo que hasta ahora se observaba en España es que mientras crecía el crédito comercial y el PIB, también lo hacía la morosidad. La explicación es que las empresas suelen relajarse más en la selección de clientes y en el cobro de las facturas en épocas de bonanza que en épocas de crisis. Si a ello se le suma la disponibilidad de crédito financiero a bajo coste para financiar el circulante, las empresas se vuelven menos vigilantes de la morosidad.

El dinámico crecimiento económico en curso será un buen decantador de si efectivamente se están corrigiendo determinados vicios en el comportamiento empresarial en materia de morosidad o por el contrario permanecen los patrones observados antes y durante la crisis. De manera preocupante, las lecciones aprendidas posteriormente a la recesión de 2009, con una elevada selección de la contraparte comercial hasta el final de la recesión de 2011-2013, parecieron olvidarse a la finalización de esta última cuando se produjo un repunte del ISME (similar al que se observó durante el breve periodo de los “brotes verdes”). Desde finales de 2014, sin embargo, la mejora de los dos componentes del ISME sugieren que la morosidad empresarial está entrando en una fase más controlada al tiempo que se recupera poco a poco el crédito comercial.


[1] Cabe destacar los informes periódicamente publicados por el Servicio de Estudios del BBVA, de La Caixa Research y de FUNCAS (Los 100 indicadores principales de la economía española)

¿Un nuevo papel para la banca pública?

Por: | 28 de julio de 2015

La Comisión Europea ha publicado recientemente una comunicación sobre el papel de los bancos nacionales de fomento (BNF) (o de desarrollo), que algunos han interpretado como un apoyo explícito a la banca pública, ya que se pide que se considere la creación de dichos bancos en los países donde no existen. No es el caso de España, donde se cuenta con el Instituto de Crédito Oficial, mencionado expresamente en dicha comunicación.

En realidad, dicha comunicación engarza con otra, la que presentó el denominado Plan de Inversiones para Europa, o Plan Juncker, por ser uno de los proyectos estrella de la nueva Comisión, que aspira a movilizar al menos 315.000 millones de euros de inversión privada y pública en tres años para fomentar el crecimiento y el empleo, tan necesarios en nuestro continente en la crisis actual.

Se trata así de completar el eje propiamente europeo del plan, fruto de la colaboración entre la Comisión y el Banco Europeo de Inversiones (BEI), con una dimensión nacional, donde participarían los BNF. De hecho, ya lo están haciendo ocho de ellos, con una financiación máxima de 34.000 millones de euros, más del 10% del total del plan. De esta forma se optimizarían mejor los limitados recursos públicos, ya que los BNF no solo aportarían medios financieros, sino también un mejor conocimiento de sus correspondientes mercados nacionales. 

Cuadro

La principal justificación de los BNF viene de los denominados fallos del mercado y sus efectos reductores sobre el volumen de inversiones y el crecimiento, sean por información asimétrica, influencias externas o poder de mercado, fallos y efectos que podrían ser corregidos por dichas entidades.

Sin embargo, la Comisión advierte que el empleo de los BNF tiene también posibles consecuencias negativas, como las pérdidas para los gobiernos garantes derivadas de una calidad insuficiente de los riesgos, injerencias políticas que lleven a una asignación ineficaz de las inversiones, mantenimiento de estructuras de mercado ineficientes o expulsión de operadores del sector privado.

Por este motivo, la Comisión pide que los BNF estén sujetos a un marco normativo y a unas estructuras de gobernanza adecuados, así como que se respete la normativa sobre ayudas estatales.

Una cuestión importante es si las actividades de los BNF deben considerarse o no parte de las administraciones públicas. Esto sólo ocurre en el caso de Luxemburgo entre los BNF citados, aunque se está debatiendo la clasificación de otras entidades, entre ellas el ICO.

Por tanto, no se trata tanto de una defensa sin más de la banca pública como una utilización inteligente y provechosa de la misma, que permita cumplir los objetivos fijados. Esto implica la colaboración entre el BEI y los BNF, no sólo desde una perspectiva financiera, sino también, por ejemplo, en el asesoramiento. Incluso, esa colaboración puede ir más allá de la participación en proyectos concretos, para hacerse a través de plataformas de inversión, en las que se comparte financiación y riesgos. Se trata de generar una masa crítica que favorezca la presencia de otros inversores.

Como todos los esfuerzos son pocos, la Comisión pretende utilizar también los fondos estructurales y de inversión europeos, en apoyo mutuo con el plan Juncker, siempre que sea posible.

Última radiografía del Banco de España sobre el sector bancario

Por: | 23 de julio de 2015

Hasta el pasado 4 de noviembre de 2014,  fecha de entrada en funcionamiento del Mecanismo Único de Supervisión (MUS) y la asunción por el BCE de la supervisión bancaria principal en la eurozona, el Banco de España siguió ejerciendo plenamente dicha función en nuestro país. De ahí, la reciente publicación de su habitual memoria anual de supervisión bancaria rindiendo cuenta de su actuación el pasado año. Como en tantas otras cosas la rendición de cuentas de 2015 (referida ya al conjunto de la banca de la eurozona) recaerá ahora en una institución europea.

Siendo interesante el citado informe, no quiero centrarme en esta entrada del blog en los temas mas formales de dicha rendición de cuentas. Mas bien, me interesa la rica información estadística que proporciona el informe en su último anexo, acerca de algunas de las magnitudes básicas de nuestro sistema bancario, así como lo que se deduce de las mismas. Lo agrupo en cinco grandes epígrafes:

  • Estructura operativa: En 2014 se ha producido de nuevo un adelgazamiento notable del sector. Los empleados se han reducido en 15.000 personas, hasta situarse en poco mas de 200.000, se han cerrado casi 2.000 oficinas más (ya son algo menos de 32.000) y también unos 5.000 cajeros (46.000 ahora).
  • Balance agregado de las entidades individuales: Su volumen se ha contraído adicionalmente, pero ya de manera muy marginal si se compara con la evolución de los años anteriores. Se mantiene un año más el aumento de la financiación al sector público y la reducción de la dirigida al sector privado, fenómeno que junto con otros se analiza bien en detalle en el reciente e interesante estudio “Endeudamiento en España: ¿quién debe a quien?” elaborado por Afi y publicado esta semana por Funcas. Además, dentro del crédito al sector privado, sigue aumentando el peso relativo del orientado a hogares (51%), que supera al del crédito a empresas (47,8%) como consecuencia del mayor desapalancamiento de estas últimas. Por contraste, cuatro años antes los porcentajes eran bien diferentes: 45,4% en hogares y 53,5% en empresas, respectivamente.
  • Resultados y solvencia: Se ha seguido produciendo una mejora de los resultados, básicamente debido a la reducción de las dotaciones de las pérdidas por deterioro, pero la rentabilidad sigue siendo baja y articulada sobre bases aún relativamente débiles. También continúa mejorando, más significativamente en este caso, los ratios de solvencia del sector. Se debe en buena medida a las ampliaciones de capital y la emisión de nuevos instrumentos (CoCos, fundamentalmente) con capacidad de absorción de pérdidas. La situación en cuanto al capital es ya bien distinta a la de hace pocos años.
  • Estructura sectorial y concentración: Los seis principales grupos bancarios (Santander, BBVA, Caixabank, Bankia, Banco de Sabadell y Banco Popular), todos con activos que superan holgadamente los 100.000 millones de euros, concentran ya algo mas de un 66% del mercado. Por su parte, un 20% corresponden al resto de bancos y cajas de ahorros nacionales, un 9% a filiales y sucursales extranjeras, y el 5% restante a las cooperativas de crédito. Es probable, y esto ya es una consideración personal, que siga incrementándose el peso de los grandes.
  • Internacionalización: Ha continuado aumentando el peso del negocio localizado en el exterior de la banca española, muy concentrado como es bien conocido en los dos grandes bancos españoles, en detrimento del nacional. De los 3,6 billones de euros que suponía el balance consolidado de la banca a finales de 2014, una tercera parte casi exacta, 1,2 billones de euros, corresponde ya al balance consolidado del negocio en el exterior. La contribución a los resultados del negocio típico del sector excede incluso este porcentaje. Por lo demás el grueso de los activos exteriores de la banca española se localizan básicamente en la Unión Europea y América Latina, concentrándose en estas áreas en torno al 80%, con algo mas de volumen en el primer caso.

La rendición de cuentas como supervisor del BCE de 2015 será con seguridad diferente. Verificaremos también entonces si hay alteraciones en las tendencias mencionadas o en alguna otra potencial. La que sería mas singular y de mayor calado, el proceso de concentración bancaria europea, cuyas puertas están mas abiertas con el avance institucional que supone la Unión Bancaria, parece que se demorará aún un tiempo.

Huérfanos de PTF

Por: | 21 de julio de 2015

La economía española vuelve a crecer y a un ritmo intenso, pero caben dudas razonables si está creciendo bien. En diversas ocasiones, antes y durante la crisis, hice mi apuesta personal: prefería que nuestra economía creciera menos, pero que lo hiciera mejor, es decir, que en su tracción tuviera un protagonismo destacado la Productividad Total de los Factores (PTF).

Como se sabe, la PTF captura la eficiencia con la que se utilizan los factores de producción disponibles, el trabajo y el capital fundamentalmente, en la producción de bienes y servicios. A igualdad de esas dotaciones, cuanto mejor se combinan, mayor es el valor de la producción. Que esa combinación de factores sea acertada depende a su vez, entre otros, de aspectos tan importantes como la calidad de la función emprearial, el tamaño de las empresas, la adecuación de los sistemas financieros a las necesidades de las empresas, la calidad de la regulación, la flexibildiad de los mercados de factores y productos, la habilidad para generar o asimilar los avances tecnológicos. Se obtiene como un residuo (el denominado “residuo de Solow”) en la estimación de la función de producción, una vez que las contribuciones de los factores cuantificables ha sido estimada. Es decir, su valor es el crecimiento en el valor de la producción que no se atribuye especificamente a las contribuciones del trabajo y del capital. En las tres referencias señaladas más abajo se recoge una amplia revisión de la literatura al respecto, incluido el análisis bien sugerente de Cardarelli y Lusinyan sobre lo que está ocurriendo en la economía estadounidense.

El gráfico que se incluye en esta nota lo exhibía el informe del FMI sobre la sostenibildiad de la deuda pública griega, difundido la última semana de junio. Ha sido utilizado dos días después por el ministro de finanzas griego, Yanis Varoufakis, en su blog. Varoufakis señala cómo los investigadores del FMI destacan que para que la deuda pública sea sostenible (en ausencia de reducción de su nominal) Grecia debería registrar crecimientos en su PTF, desde el más bajo registro a partir de su incorporación a la UE en 1981 hasta llegar a ser el más intenso de la eurozona. Algo que, ciertamente, es poco menos que imposible, con el punto de partida actual.

No era mi propósito en esta nota entrar en la argumentación de Vaurofakis, sino aplicarnos el cuento a nosotros. Como se aprecia, en la contribución al crecimiento de nuestra economía en ese largo periodo la PTF ha jugado un pobre papel. La destacada expansión relativa del valor de la producción española en ese período tuvo su origen en la acumulación de factores, capital y trabajo, pero no en una buena utilización, precisamente. Por eso, sería de todo punto necesario observar si en los programas que los partidos políticos van a presentarnos, cuáles de ellos hacen hincapié en la mejora de ese componente del crecimiento. Haciéndolo, tendrán que referirse a aspectos muy diversos y relevantes para la economía española, desde la mejora de la calidad de las instituciones, hasta la mejora de las condiciones de supervivencia de los buenos emprendedores.

Gráfico

 

Cardarelli, R. y L. Lusinyan, 2015
U.S. Total Factor Productivity Slowdown: Evidence from the U.S. States
IMF Working Paper, WP/15/116, mayo

Isaksson, A., 2007, Determinants of Total Factor Productivity: A Literature Review.
Research and Statistics Branch Staff Working Paper 02/2007, United Nations Industrial Development Organization.

Syverson, Ch.,2011, What Determines Productivity, Journal of Economic Literature 49(2), pp. 326–365

 

Artículo de reciente aparición en la Revista Empresa Global nº 153,  julio-agosto 2015

Hoja de ruta actualizada para la UEM

Por: | 09 de julio de 2015

Pase lo que pase con Grecia, el área euro debe resolver las debilidades estructurales que tiene desde que se implantó la moneda única y que la crisis actual ha puesto de manifiesto. Este es el objetivo del Informe de los 5 Presidentes (Comisión Europea, Consejo Europeo, Eurogrupo, Banco Central Europeo, a los que se ha unido en esta ocasión el del Parlamento Europeo) que se publicó el pasado día 22 de junio,  donde se diseña una hoja de ruta para profundizar en la unión económica y monetaria (UEM).

Como suele ser habitual en estos casos, la hoja de ruta contempla tres etapas, de las cuales la que tiene más interés es la inmediata, cuyo horizonte temporal es el 30 de junio de 2017, utilizando los instrumentos y tratados actuales para estimular la competitividad y la convergencia estructural, consiguiendo políticas fiscales responsables al nivel nacional y del área euro, completando la unión financiera y fortaleciendo la responsabilidad democrática.

La siguiente etapa completaría la estructura de la UEM con acciones de mayor alcance para hacer el proceso de convergencia más vinculante, por ejemplo a través de un conjunto de benchmarks para la convergencia comúnmente acordados que podrían ser de tipo legal, además de una tesorería para el área euro.

La fase final, antes de 2025, es donde se supone que tendremos el funcionamiento “definitivo” de una UEM genuina y profunda. Aparte de la lejanía de este horizonte, llama la atención que apenas se esbocen las características de esta etapa, lo que sugiere el largo y difícil camino que hay que recorrer previamente.

Como en otras ocasiones similares, el informe de los 5 presidentes se desarrolla en torno a unas uniones, que apuntan hacia la idea de que, de haber solución, tiene que ser con más Europa y no menos, lo que no implica que el punto de llegada y el camino a seguir no sean relevantes, todo lo contrario.

La unión económica se plantea en términosde convergencia, crecimiento y empleo, propugnando un sistema de autoridades de competitividad para el área euro, una implementación reforzada del procedimiento de desequilibrios macroeconómicos y un semestre europeo revisado.

La unión financiera propone un fondo de garantía de depósitos común (European Deposit Insurance Scheme), que podría funcionar como un reaseguro de los fondos de garantía nacionales.

La unión fiscal trata de prevenir políticas fiscales insostenibles, que no sólo perjudican la estabilidad económica de la UE, sino también la estabilidad financiera. Se propone la creación de un Consejo Fiscal Europeo consultivo, que coordinaría y complementaría los consejos similares a nivel nacional. Suministraría un análisis independiente a nivel europeo sobre el funcionamiento de los presupuestos en relación con los objetivos económicos fijados en la estructura de gobernanza fiscal de la UE.

La mayor integración en el área euro implica una mayor interdependencia y más poderes compartidos, lo que requiere más transparencia sobre quien decide y qué. En este sentido, se propone una mayor implicación y control por los parlamentos, a niveles europeo y nacional, especialmente por lo que se refiere a las recomendaciones específicas por país, a los programas de reformas nacionales y al informe anual de crecimiento.

Se intenta combinar la competitividad global de la UEM con un alto nivel de cohesión social, lo que implica un buen funcionamiento de los mercados de trabajo y los sistemas de bienestar social.

En estos momentos, no se ha presentado ninguna iniciativa basada en este informe, pero la crisis de Grecia no ayuda. No hay que olvidar que este tipo de informes mezclan propuestas concretas, algunas de ellas funcionado, como es la unión bancaria, con ideas muy generales, que, siendo válidas, no siempre se plasman en la práctica, debido a las dificultades políticas con que se enfrentan.

Tablas

Finanzas a las 9

Sobre el blog

Los profesionales de Afi ofrecen un punto de vista singular sobre la actualidad del sistema financiero. En cada publicación se aborda el análisis de cuestiones ligadas al proceso de transformación del sector, a las novedades regulatorias, a la relación con la tecnología o al repaso de los fundamentos teóricos que explican las bondades de un sistema financiero sólido.

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Afi es, desde 1987, una empresa líder en consultoría económica y financiera independiente. El rigor técnico, la innovación y la orientación al cliente son las bases de nuestra diferenciación y nos han permitido ofrecer desde 1994 formación financiera especializada a través de Afi Escuela de Finanzas.

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Ángel Berges es Vicepresidente de Analistas Financieros Internacionales (Afi) y Catedrático de Economía Financiera de la Universidad Autónoma de Madrid.

Daniel Manzano es Consejero Delegado de Analistas Financieros Internacionales (Afi). @dmanzanoster.

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