40 Aniversario

Educación financiera comparada

Por: | 27 de septiembre de 2016

No es la primera vez que abordamos en estas páginas la necesidad de fortalecer la educación financiera de todos los ciudadanos como uno de los fundamentos en que asentar el desarrollo de los mercados financieros y, en general, la eficiencia de los sistemas financieros. La crisis que todavía colea ha dejado suficiente constancia de esa necesidad de que los consumidores de servicios financieros dispongan de capacidad de interlocución con los operadores financieros. Probablemente no se habría evitado, pero de existir un conocimiento suficiente, los perjuicios quizás habrían sido menores, menos indiscriminados, probablemente.

Por mucho que mejoren la regulación y supervisión de los operadores financieros, las finanzas van a seguir siendo una pieza esencial del funcionamiento de las economías. Los mercados seguirán avanzando en la definición de nuevos productos y servicios, en las técnicas de transferencia de riesgos a los individuos. Por eso es importante que se asuma como prioridad la disposición de elementos de juicio, de conocimiento suficiente del funcionamiento y de las consecuencias de la evolución de la actividad financiera, de sus fundamentos. Desde luego, en sociedades como la nuestra, donde la administración de los ahorros será esencial para el bienestar de una población cada día más envejecida. En mayor medida si tenemos presentes las amenazas que pesan en muchos países sobre los sistemas públicos de pensiones y la continuidad del elevado endeudamiento público y privado.

Es por ello que, aun cuando gran parte de las iniciativas que los gobiernos vienen poniendo en marcha están dirigidas a jóvenes estudiantes, la población adulta ha de seguir siendo destinataria principal de ese empeño culturizador. Con frecuencia, cuando se habla de inclusión financiera solo se piensa en poblaciones de países menos desarrollados, o en los emigrantes en las economías avanzadas. Pero la evidencia revela (entre otros, el reciente informe de la OCDE, “Financial Education in Europe”), que el analfabetismo financiero está muy extendido en las economías que forman parte de ese selecto club que es la OCDE.

Desde 2012 el programa PISA de la OCDE incorpora mediciones del grado de alfabetización financiera de los estudiantes con 15 años. Se trata de evaluar las habilidades que se consideran esenciales para abordar las decisiones financieras que van a necesitar en el futuro. Las cuestiones que se plantean para medir los conocimientos pueden considerarse insuficientes, pero sirven para hacerse una primera y aproximada idea. Se trata, por ejemplo, de verificar si se sabe calcular el interés, tanto simple como compuesto, que devengará una suma ahorrada. Y solo uno de cuatro evaluados lo hace bien, con excepciones favorables en Estonia, Holanda y Noruega.

Entre los países evaluados están 12 europeos, España entre ellos. Los resultados no son precisamente favorables, manteniéndose al igual que los resultados del PISA, por debajo de la media. La tabla adjunta ayudaría a entender la necesidad de intensificar las acciones alfabetizadoras, como lo hace el Plan de Educación Financiera que el Banco de España y la CNMV lanzaron en 2008 o su revisión para el periodo 2013-2017. Por el bien de todos, convendría que no nos acordáramos de Santa Bárbara cuando truena, o de la educación financiera solo el día del año oficialmente asignado a su celebración.

Gráfico

Provisiones a la europea

Por: | 15 de septiembre de 2016

Nada más comenzar la semana, el Banco Central Europeo (BCE), en su papel de supervisor bancario, ha lanzado una importante consulta pública que pretende elaborar una guía para la política de gestión y dotación de provisiones de las entidades dentro del ámbito del mecanismo único de supervisión (MUS) para cubrirse de los riesgos derivados de los préstamos problemáticos (non-perfoming) que puedan tener en sus carteras. Dicha consulta concluye el próximo 15 de noviembre.

No se trata solo de determinar el nivel apropiado de las provisiones, sino de definir un conjunto de buenas prácticas de identificación, clasificación y gestión de los préstamos problemáticos, que impliquen a todos los niveles afectados de las entidades, comenzando por sus consejos de administración y su alta dirección.

La consulta  va acompañada del primer inventario de prácticas nacionales sobre dichos préstamos, que sólo se refiere a 8 países, entre ellos España, pero que resultan suficientes para reflejar la variedad de las cuestiones legales, contables y fiscales implicadas, que han dificultado hasta la fecha una armonización internacional de estas provisiones.

Esto explica que el BCE pretenda elaborar una normativa blanda, como es una guía, en lugar de algo más exigente para lo que no tiene competencias. En este sentido, se trata de un enfoque que contrasta con el tradicionalmente seguido por el Banco de España a través de las sucesivas circulares contables para las entidades de crédito. La actualmente vigente, Circular 4/2004, se vio sometida hace escasos meses a una importante renovación de su contenido en este punto a través de la Circular 4/2016, que dio nueva redacción a su anejo IX, sobre análisis y cobertura del riesgo de crédito.

Con ser importante, las provisiones no solo plantean un problema de armonización internacional, sino que, como consecuencia de la crisis, tienen un peso muy elevado, especialmente en algunos países, como muestran los siguientes gráficos que maneja el BCE para un conjunto de grupos bancarios europeos significativos.

Gráficos

En definitiva, los préstamos problemáticos suponen un importante círculo vicioso que perjudica a las entidades y que en los casos más extremos pueden llegar a su desaparición, o en todo caso su pérdida de independencia, como se ha podido ver en varias ocasiones, dentro y fuera de España, durante la crisis. Las provisiones, que no son otra cosa que dotaciones con cargo a los beneficios, no sólo reducen estos, sino que se ven condicionadas por su cuantía, que tiende a disminuir por la propia crisis.

En todo caso, el BCE es muy consciente de que, con los altos niveles de préstamos problemáticos detectados en algunas entidades, se necesitará tiempo para que rebajar dichos niveles a cifras más razonables. Esto no reduce, sino todo lo contrario, la necesidad de desarrollar una política de gestión del riesgo de crédito orientada precisamente a ese objetivo.

 

Los test de estrés aplicados a la banca europea, cuyos resultados hemos conocido recientemente, tenían como foco principal el análisis de la capacidad de aguante de las entidades en una situación de crisis extrema durante un periodo de tres años. No es menos cierto que el ejercicio proporciona otra información relevante.  En particular, resulta de verdadero interés analizar la capacidad que tienen las entidades para generar márgenes en “condiciones normales” durante ese mismo periodo; en definitiva su capacidad para proporcionar una rentabilidad suficiente en un escenario razonable (escenario base) que los propios test definían.

De hecho, el escenario base partía de las previsiones económicas realizadas por la Comisión Europea en otoño de 2015 para el bienio 2016-17 extrapoladas un año más, hasta 2018, para cubrir el periodo del ejercicio de estrés pedido a las entidades. Aunque particularizado para cada uno de los países, el marco general diseñado reflejaba un crecimiento económico moderado pero estable para el conjunto de la Unión Europea (alrededor del 2%), baja pero creciente inflación en dicho periodo, y una lenta pero progresiva corrección de los desequilibrios exterior y de las finanzas públicas. En cuanto a tipos de interés, dicho escenario se asumía niveles bajos pero crecientes, con una referencia media de los de corto plazo en el área euro (euribor a 12 meses) del 0,3% y unos tipos a largo (bund alemán a 10 años) del 0,9%. 

Visto con la perspectiva de ahora ese escenario quizás peque de optimista en cuanto a crecimiento económico y, desde luego, de una visión sobre el nivel de tipos que se compadece poco con la realidad actual. El BCE ha profundizado desde entonces en su política de tipos negativos y el Brexit ha determinado un cambio de orientación radical de la política monetaria del Banco de Inglaterra. Es obvio que teniendo en cuenta consideración anterior, la rentabilidad proyectada para la banca en el escenario base debiera revisarse a la baja (con la nueva información disponible).

Menos concluyente es el efecto sobre la rentabilidad proyectada de las restricciones y supuestos metodológicos que definió la European Banking Authority (EBA), de uso obligatorio por los 51 bancos europeos analizados (seis de ellos españoles). Algunos supuestos que podrían calificarse de conservadores en el caso de algún país o entidad surtían el efecto contrario en otros/as. Es natural que en un ejercicio compartido, realizado con bases comunes, no es posible recoger totalmente el componente idiosincrático de todas y cada una de las entidades.

Pues bien, la conclusión principal no puede ser más contundente. Y ello aun asumiendo que las cuentas de resultado proyectadas recogen una visión razonable del comportamiento que cabe esperar de las mismas en el trienio para el conjunto de la banca europea.   Como se observa en los gráficos siguientes, el ROE medio de la banca europea y española en todo el periodo 2016-18 sería incluso inferior a la rentabilidad obtenida en 2015: 4,8% frente al 5,4% en el caso europeo y 7% frente al 7,7% en el español. Insuficiente a todas luces para cubrir el coste del capital del sector. El ROE en 2015 es resultado de la contribución positiva (en verde) o negativa (en rojo) de cada uno de los epígrafes relevantes de la cuenta. La línea amarilla muestra por otra parte el perfil medio de la cuenta de resultados sobre el capital que sería esperable en los tres años siguientes.

20160810 DM Rentabilidad banca en test de estrés 2016_1

 

No hace falta recalcar que, dando por hecho en todo caso la capacidad de aguante general que señalan los test frente a un escenario adverso y duradero, esta baja rentabilidad esperada, ahora validada por las pruebas realizadas, es la razón fundamental por la que la banca capitaliza (está valorada en mercado) muy por debajo de su mero valor contable.

Además de tan clara conclusión, los resultados obtenidos son expresivos de la idiosincrasia (y/o la coyuntura) por la que atraviesan los sectores bancarios de algunos países. Es especialmente rica la comparativa de la cascada de resultados proyectada para la banca española en relación a sus homólogos europeos. Es llamativa la mucha mayor contribución (medida en ratio sobre el capital) del margen de intereses de la banca española; nada menos que 10 puntos porcentuales más. En ello influye especialmente el mayor peso relativo del negocio minorista en la banca española, así como los diferenciales más elevados obtenidos por la amplia presencia de las dos mayores entidades (Santander y BBVA) en mercados menos desarrollados (Latinoamérica fundamentalmente)[1]. El otro gran signo distintivo de los bancos españoles es, por el contrario, el mucho mayor drenaje de rentabilidad, más de seis puntos porcentuales, que suponen las dotaciones de pérdidas por deterioro consecuencia de los activos dañados aun presentes en los balances de las entidades.

Por lo que se refiere a la comparación entre 2015 y la proyección realizada para 2016-18 es evidente, como se plasma en la tabla adjunta, la menor contribución esperada del margen de intereses (puede serlo más aún con el actual escenario de tipos negativos) y también, en general, del resto de ingresos. Es mucho mayor en la banca española (caída más de 8 puntos porcentuales en total) que en el promedio de la europea (algo más de 3 puntos). El mencionado descenso de la aportación de los ingresos se vería compensado por una reducción notable de los gastos de explotación (5,3% en la banca española por un 3,3% en la banca europea), que en el caso español también vendría acompañada por una caída significativa (2,8%) de las pérdidas por deterioro.

20160810 DM Rentabilidad banca en test de estrés 2016_2
 En conclusión:

  1. Entre la rica información que proporcionan los resultados de los test de estrés 2016 que ha conducido la EBA (y aunque no es su principal foco de interés) se encuentran las cuentas de resultados proyectadas por las entidades para el trienio 2016-18 bajo un escenario macroeconómico y de tipos de interés razonable (no estresado).
  2. Dicha proyección certifica la percepción general de que la falta de rentabilidad adecuada de la banca seguirá siendo un problema en un periodo tan largo como los tres próximos años. Más aún, el ROE medio en dicho periodo, tanto de la banca europea como española, sería inferior incluso a la ya baja rentabilidad obtenida en el ejercicio 2015.
  3. En todo caso la rentabilidad de la banca española se mantendría por encima de la europea, merced al mayor peso de su negocio minorista y a la diversificación geográfica (fuera de la UE) de las dos grandes entidades.
  4. Esa menor rentabilidad proyectada sería (i) consecuencia de una caída generalizada de la contribución de los ingresos, (ii) especialmente del margen de intereses (pero no sólo) y (iii) mucho mayor en la banca española que en la europea.

Si la caída esperada del ROE, tanto en la banca europea como española, no es aún mayor es porque se está asumiendo (i) un drenaje notablemente inferior de los gastos de explotación (supuesto implícito de reestructuración del sector), (ii) acompañado en el caso español de una contracción de las provisiones necesarias sobre los activos deteriorados.

 

[1] En el caso del Sabadell contribuye especialmente un mix más orientado a la banca de empresas frente a la de particulares.

Un paseo por la regulación financiera pendiente

Por: | 28 de julio de 2016

Dada la situación actual de nuestro Parlamento y, consecuentemente, del Gobierno, no puede resultar extraño que lleve tiempo prácticamente desaparecida del mapa la producción de nueva regulación financiera española, más allá de las circulares del Banco de España y la CNMV, que, en general, desarrollan normas que les facultan para ello.

En cambio, en el seno de la Unión Europea (UE) ha continuado el desarrollo del mercado único y de la unión bancaria, con la consiguiente aparición de nuevas normas, que en su gran parte son de aplicación directa y no necesitan de legislación nacional que las aplique.

A la vista de las inmediatas vacaciones, habíamos concebido inicialmente este post como un repaso de normas nacionales que están pendientes de aprobar exigidas por directivas de la UE, y cuyos plazos en algunos casos ya están sobrepasados, lo que puede tener consecuencias sancionadoras para nuestro país, pero que preferimos contemplar como tareas pendientes que deben acometerse cuanto antes.

Además, la regulación pendiente más relevante tiene como característica común el afectar, de uno u otro modo, a la protección de los consumidores, lo cual, además de perjudicar a estos, no contribuye a despejar la mala imagen de las entidades financieras a raíz de la crisis actual.

El cuadro siguiente recoge tres importantes directivas de la UE que, afectando al sistema financiero, están en estos momentos pendientes de trasponer al derecho español. En el caso de la tercera, ha sido el propio mercado el que ha presionado para posponer por un año su implementación, ante los cambios tan intensos que trae consigo.

Blog

*Anteproyecto de Ley de Resolución Alternativa de Conflictos de Consumo

**Anteproyecto de Ley XX/2016, reguladora de los contratos de crédito inmobiliario

El análisis que venimos efectuando en este post se ha visto reafirmado un tanto sorpresivamente por el anteproyecto de ley que figura en segundo lugar en el cuadro anterior, que, desde este martes y hasta el próximo 15 de septiembre, ha sometido a audiencia pública la Secretaría General del Tesoro y Política Financiera (SGTPF). Al anteproyecto que figura en primer lugar no se le ha dado, hasta ahora, continuidad.

Si la ley se aprueba en términos similares a los del reciente anteproyecto, no sólo tendrá por objeto la trasposición de la Directiva 2014/17/UE, sobre la que elaboramos en su momento un post  en este blog, Crédito hipotecario a la europea,  sino que extenderá su ámbito de aplicación a los contratos que celebren los prestatarios (siempre personas físicas) con personas físicas o jurídicas que de manera profesional realicen alguna de las siguientes actividades:

  1. La concesión de préstamos o créditos con garantía hipotecaria sobre una vivienda bajo la forma de pago aplazado, apertura de crédito o cualquier otro medio equivalente de financiación.
  2. La concesión de préstamos o créditos cuya finalidad sea la adquisición o conservación de terrenos o edificios construidos o por construir.
  3. La intermediación para la celebración de una de las modalidades de contrato a que se refieren las letras anteriores.

Es obvio que la SGTPF pretende ganar tiempo con esta audiencia pública para que el Gobierno elabore cuanto antes el correspondiente proyecto de ley y subsiguientemente lo aprueben las Cortes Generales.

Un capítulo del anteproyecto contiene normas de transparencia, incluyendo requisitos de conocimientos y competencia aplicables al personal que atienda a los clientes de este tipo de préstamos. Otro desarrolla el régimen jurídico de los intermediarios de crédito inmobiliario, sus representantes y los prestamistas. Y un tercero se refiere al régimen sancionador, que debe apoyar el cumplimiento efectivo de la norma.

Dada la elevada importancia del crédito hipotecario en nuestro país para la financiación de la vivienda, esperamos que el anteproyecto pueda convertirse en ley lo más pronto posible.

Crédito: la caída que no cesa

Por: | 22 de julio de 2016

Los datos de negocio bancario de mayo confirman lo que ya anticipábamos hace mes y medio al valorar el potencial efecto que las decisiones de Banco Central Europeo (BCE) tendrían sobre el crédito bancario. Concretamente, advertíamos de que la extensión del programa de compra de activos del BCE para incluir bonos emitidos por empresas no financieras tendría un claro efecto de desbancarización sobre las empresas susceptibles de emitir bonos. En tal caso, y en la medida en que el crédito a grandes empresas es mucho mayor en volumen que el concedido a pequeñas y medianas, el efecto neto sería una mayor presión a la caída del saldo vivo de crédito bancario.

Efectivamente, los datos de mayo publicados esta semana confirman ese efecto que anticipábamos. El crédito al sector privado (empresas y hogares) se sitúa en 1,2 billones, con un descenso de 43.000 millones en lo que va de año y 68.000 en los últimos doce meses, acelerando la tasa interanual de caída hasta el -5.2%, frente al -3% que venía registrando en los meses previos al anuncio del BCE.

Es posible que  existan otras causas adicionales para explicar la caída del crédito, entre ellas la incertidumbre política, que puede estar ralentizando algunos proyectos empresariales; pero no cabe duda de que las medidas del BCE incorporan un claro incentivo a la desbancarización de las grandes empresas, y la evidencia es clara al respecto. Durante el primer trimestre de 2016, el agregado de empresas no financieras españolas había llevado a cabo emisiones de bonos por un importe que no alcanzó los 1.000 millones de euros. Ese mismo agregado de empresas realizó emisiones por un importe cercano a los 7.000 millones entre abril y mayo, es decir tras conocerse la decisión del BCE de incluir bonos corporativos en su programa de compra de activos.

Es cierto que el avance de junio permite anticipar una fuerte contracción de las emisiones empresariales de bonos, en parte por el “accidente” asociado al Brexit, pero no parece que vaya a ser suficiente para restaurar un ritmo de evolución del crédito bancario mínimamente aceptable para garantizar la sostenibilidad de las cuentas de resultados del sector.

En todo caso, la reacción de éste debe dirigirse a tratar de compensar en la medida de lo posible esa caída de crédito (y por tanto de ingresos financieros asociados al mismo) con una menor base de pasivos caros. Y esa es efectivamente la otra lectura que cabe realizar de los datos de negocio bancario en mayo: aceleración en el proceso de conversión de pasivos, que ya viene registrándose desde hace más de un año. Concretamente, en una primera mitad de año (a falta de junio) con variación nula de depósitos de clientes, se produce un nuevo trasvase de 35.000 millones desde depósitos a plazo (que caen un 17% interanual) hacia depósitos a la vista, que aceleran su crecimiento hasta el 15% interanual.

Dos factores explican este comportamiento. Por un lado, con menos crédito vivo existe menos presión para mantener saldos de pasivos estables, en aras de las futuras exigencias de liquidez en el marco de Basilea III. Y por otro lado, en el actual (y previsible durante un periodo sustancial) marco de tipo cero o negativos, los depósitos a la vista ofrecen más posibilidades que los depósitos a plazo para alcanzar un tipo efectivo negativo, al considerar conjuntamente la remuneración nominal y las comisiones de gestión asociadas.

Esa presión por aliviar los costes financieros e incrementar las comisiones es, por otra parte, mayor si se tiene en cuenta el tercer factor a destacar de los datos bancarios en mayo, como es la ralentización en la mejora del crédito dudoso. Este se ha reducido en 1.300 millones de euros  en mayo, y en 7.700  millones en lo que va de año, lo que contrasta con los 30.000 que se redujo en 2015. Si a ello se le une el efecto “base” de un crédito cuya caída se acelera, la tasa de mora va a corregirse muy lentamente desde su actual nivel de 9,9%. De hecho,  tan sólo ha corregido 0,30% desde el cierre de 2015,  lo que hace prácticamente imposible repetir el buen comportamiento del año pasado, en el que la tasa de mora se redujo en 2,4 puntos porcentuales.

160719_Tabla

Finanzas a las 9

Sobre el blog

Los profesionales de Afi ofrecen un punto de vista singular sobre la actualidad del sistema financiero. En cada publicación se aborda el análisis de cuestiones ligadas al proceso de transformación del sector, a las novedades regulatorias, a la relación con la tecnología o al repaso de los fundamentos teóricos que explican las bondades de un sistema financiero sólido.

Sobre los autores

Afi

Afi es, desde 1987, una empresa líder en consultoría económica y financiera independiente. El rigor técnico, la innovación y la orientación al cliente son las bases de nuestra diferenciación y nos han permitido ofrecer desde 1994 formación financiera especializada a través de Afi Escuela de Finanzas.

Emilio Ontiveros es Presidente de Analistas Financieros Internacionales (Afi) y Catedrático de Economía de la Empresa de la Universidad Autónoma de Madrid. @ontiverosemilio.

Ángel Berges es Vicepresidente de Analistas Financieros Internacionales (Afi) y Catedrático de Economía Financiera de la Universidad Autónoma de Madrid.

Daniel Manzano es Consejero Delegado de Analistas Financieros Internacionales (Afi). @dmanzanoster.

Esteban Sánchez Pajares es Socio del área de Banca y Seguros de Analistas Financieros Internacionales (Afi). @est_snchez.

Francisco José Valero es Socio del área de Estudios de Analistas Financieros Internacionales (Afi) y Catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad Autónoma de Madrid.

TWITTER

Afi Escuela de Finanzas

TWITTER

Afi Corporativo

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal