El pago con tarjeta crece gracias al comercio electrónico

Por: | 26 de noviembre de 2014

A estas alturas es bien conocida la signifcativa caída del consumo que ha experimentado España durante los últimos años. Una forma bastante ilustrativa de mostrarlo es el gráfico de consumo medio de los hogares que incluyo a continuación, y que está extraído del reciente estudio sobre el comportamiento del consumidor durante la crisis que hemos realizado junto a nuestros colegas de The Cocktail Analysis.

Gasto medio en consumo por un hogar español (EUR de 2006)

Gasto medio hogar español 2007-2013

Fuente: Afi, INE

Con este panorama, resulta sorprendente comprobar en las series estadísticas del Banco de España cómo el número de transacciones con tarjeta ha ido aumentando año tras año tanto en pagos con tarjeta de débito como en crédito o débito diferido. Incluso si sólo tomamos el importe agregado de las operaciones, observamos cómo los altibajos de estos últimos años nos llevan a importes de gasto superiores a los de 2007. Es cierto que España está considerablemente retrasado respecto a los líderes europeos en uso de pagos electrónicos, y por tanto hay mucho recorrido todavía, pero no deja de llamar la atención una divergencia tan marcada con el consumo.

Además del buen hacer de la industria de los medios de pago, que sigue haciendo gala de un alto grado de innovación incluso durante la reestructuración del sistema financiero, hay una segunda explicación para el singular desempeño de las tarjetas en este período. Si tomamos los datos del informe de comercio electrónico que publica trimestralmente la CNMC a partir de la información suministrada por las entidades de medios de pago, podemos realizar un cruce con la información publicada por el Banco de España.

Este ejercicio nos permite comprobar cómo, durante la crisis, los consumidores apenas han gastado más con sus tarjetas en el mundo físico. En cambio, los españoles hemos hecho un uso mucho más intensivo del comercio electrónico entre 2008 y 2013 (+97% en importe, +133% en número de operaciones). En este caso, la principal innovación que ha sostenido el consumo tiene que ver con el rápido crecimiento de las tiendas online, que están incrementando sus ventas fuertemente.

Importe total de pagos con tarjeta

Importe pagos con tarjeta

Fuente: Afi, CNMC, Banco de España

La tendencia de los consumidores a desplazar su consumo hacia el comercio electrónico se comprueba en el uso de los medios de pago: uno de cada 10 euros de gasto con tarjeta en 2013 se pagó online.  Por otro lado, el 83% del crecimiento de los importes pagados con tarjeta en 2013 respecto a 2012 vinieron también del comercio electrónico. En definitiva, ésta parece la explicación más plausible al comportamiento relativamente positivo de las tarjetas durante la crisis. Veremos si el efecto se mantiene, o incluso amplifica, durante la recuperación.

Evolución de los pagos online con tarjeta (miles de millones EUR y % del total)

Evolución pagos online con tarjeta

Fuente: Afi, CNMC, Banco de España

El MUS en acción

Por: | 13 de noviembre de 2014

El mecanismo único de supervisión (MUS), actualmente con web propia, está en funcionamiento desde el pasado 4 de noviembre, y con él el proyecto de unión bancaria en Europa, pendiente en estos momentos de que lo haga también su segundo pilar, el mecanismo único de resolución, que debería ponerse en marcha el próximo 1 de enero, aunque todavía sin toda su potencia.

Con este motivo, dedicamos este post a explicar el marco regulatorio en el que se desenvuelve el MUS, que representamos de una forma esquemática en el gráfico siguiente sin entrar en sus detalles institucionales internos (separación de la política monetaria, reglamentos y órganos internos, nombramientos), para centrar la atención en su contenido sustantivo. Dentro de este, la información supervisora que debe recibir de las entidades está en estos momentos en fase de consulta pública.

Organigrama

Fuente: elaboración propia

Recordemos que el MUS fue aprobado por el Reglamento 1024/2013, basado en el art. 127.6 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, que exigía la unanimidad de los Estados miembros, y que se halla bajo el control regular tanto del Parlamento Europeo, con el que ha firmado un acuerdo, como del Consejo de la UE, a través de un memorando de entendimiento. Es decir, cuenta con el máximo respaldo jurídico e institucional. El desarrollo normativo posterior del MUS depende del Banco Central Europeo (BCE).

Su ámbito inicial es el de los Estados miembros del área euro, a los que se incorporará Lituania el próximo 1 de enero, pero es abierto en la medida en que se pueden adherir los Estados de la UE que no han adoptado el euro, a través de un acuerdo de cooperación estrecha. En el último Informe Trimestral del MUS, que se publicó el pasado día 3 de noviembre, se menciona expresamente que, hasta el momento, no se ha recibido ninguna solicitud de ese tipo de acuerdo, pero el BCE ha recibido manifestaciones de interés informales de algunos Estados miembros, con los que ha organizado reuniones bilaterales para estudiar el posible establecimiento de una cooperación estrecha.

El alcance del MUS no se limita a las entidades significativas, que son supervisadas directamente por el BCE, sino que abarca a todas las entidades de crédito de los países participantes. De ambas se ha publicado una lista, que en el caso de las primeras tiene más bancos de los que habitualmente se cree, debido a que la supervisión se ejerce al máximo nivel posible, el grupo consolidable, por lo que afecta a todas las entidades de cada grupo.

Por otro lado, el MUS no afecta sólo a lo que habitualmente se entiende por supervisión, en el sentido de vigilancia de las entidades, sino que abarca un conjunto de competencias, para cuyo detalle nos remitimos a los Reglamentos 1024/2013 y 468/2014. Entre ellas destacamos, por el carácter de punto de entrada para el acceso al mercado, la autorización de nuevas entidades de crédito, que ahora depende del BCE, aunque con la colaboración inicial de las autoridades nacionales.

En definitiva, la unión bancaria ya está funcionando con el MUS, aunque todavía no esté completa. No podemos olvidar, sin embargo, que dicha unión sólo es un paso más para el fortalecimiento de la unión económica y monetaria, que sigue siendo muy necesario a la vista de las actuales perspectivas económicas, tan poco positivas. En este sentido, hay que entender el emplazamiento efectuado por la reciente Cumbre del euro del pasado 24 de octubre a los “4 presidentes” (Consejo Europeo, Comisión, Eurogrupo y BCE) para preparar las próximas medidas para mejorar la gobernanza económica en el área euro. 

 

La banca española tras el día “D”

Por: | 04 de noviembre de 2014

Una vez finalizado el ejercicio de evaluación de la banca europea, y pasados todos los activos bancarios por un rasero similar, con la consiguiente homogeneización de criterios y mejora de credibilidad (Ver), hoy comienza formalmente la andadura del nuevo supervisor único, el SSM (Single Supervisory Mechanism), primer pilar, al que en unos meses seguirá el SRM (Single Resolution Mechanism), segundo pilar de la Unión Bancaria.

Aunque el gradualismo en su implantación –sobre todo en cuanto a horizonte de mutualización de los diferentes fondos nacionales de resolución bancaria- matiza mucho el alcance efectivo de la Unión Bancaria en el corto plazo, no cabe duda de que la irreversibilidad de la misma, y la presencia de un supervisor único muy pegado al Banco Central Europeo, probablemente la institución europea de mayor credibilidad, otorga a su nacimiento (dia D) una transcendencia fuera de toda duda.

La efemérides va a ser recibida, en el caso de la banca española, con una cierta sensación agridulce: tras la satisfacción inicial por el buen nivel alcanzado en el ejercicio de evaluación –sobre todo en el análisis de la calidad de los activos, donde los bancos españoles fueron los que registraron menores recortes y/o ajustes- la reacción de los mercados, en cuanto a valoración de las acciones no ha sido especialmente favorable, con caídas del entorno del 8%.

Tres explicaciones caben para explicar tal dicotomía. En primer lugar, la tan manida de “ya estaba anticipado”, o de “comprar con el rumor y vender con la noticia”. En apoyo de dicha explicación jugaría el hecho de que precisamente la banca española fue la que más subió en bolsa desde que, a mediados del pasado año, se llevó a cabo el anuncio del mencionado ejercicio. En segundo lugar, el castigo diferencial a los bancos españoles en bolsa puede también incorporar elementos de riesgo “político”, que han comenzado a cotizar negativamente en nuestro país.

Pero sin duda sería mucho más preocupante un tercer factor, que probablemente los mercados hayan comenzado ya a incorporar en precio, y es una revisión a la baja en los escenarios contemplados por el BCE para simular las pruebas de resistencia (Stress Test) frente a escenarios adversos.

Sin quitar mérito a los esfuerzos de capitalización llevados a cabo por la banca española en los dos últimos años, no cabe duda que su buen comportamiento relativo en las pruebas de resistencia algo debe también a unos escenarios macroeconómicos sustancialmente más suaves para España que para la media del área euro, sin duda al valorar (el BCE) que el intenso ajuste registrado por nuestra economía justificaría un menor riesgo de recaída.

De los diferentes componentes simulados en el ejercicio de evaluación, es sin duda el correspondiente a la generación de margen el que puede incorporar más elementos de riesgo de desviación a la baja.

Grafico F-9 141104_A

Como puede comprobarse en el gráfico adjunto, los tests de estrés otorgan a la banca española una capacidad de generación de margen de explotación en tres años del 4,9% expresado sobre sus activos ponderados por riesgo (aproximadamente un 3% de activos totales), cifra que es casi un 50% superior a la que esos mismos tests otorgan a la banca europea.

No se trata ahora de cuestionar si los escenarios diseñados por el BCE eran excesivamente optimistas, pero no cabe duda que el deterioro recientemente registrado en las tres mayores economías de la eurozona (Italia y Francia por descontado, pero también Alemania) podría afectar al potencial de recuperación de nuestra economía, y con ello a la capacidad de los bancos para generar ese elevado margen de explotación.

 

Hacia unas nuevas cédulas hipotecarias*

Por: | 30 de octubre de 2014

 (*) Con Óscar Ibáñez, consultor de Banca y Seguros de Afi

Recientemente, la Secretaría General del Tesoro y Política Financiera ha lanzado una consulta pública muy poco habitual, abierta hasta el 24 de noviembre, sobre la mejora del marco regulatorio de los bonos garantizados (covered bonds en la terminología internacional), cuya principal manifestación en nuestro país son las cédulas hipotecarias.

No se trata del texto de una posible norma para que se hagan propuestas o comentarios, sino de un conjunto de cuestiones, 30, no cerradas, para las que se piden respuestas o sugerencias por parte de los interesados. Se espera que, posteriormente, esto se traduzca en los cambios normativos que sean precisos.

El tema es muy relevante dado que las condiciones de la actividad crediticia de nuestros bancos dependen estrechamente de las posibilidades que tienen estos de financiarla. Esto es especialmente cierto de su actividad hipotecaria, debido a su orientación al medio y largo plazo. Los últimos datos disponibles permiten hablar de una cierta recuperación de esta actividad en España dentro de la crisis en la que vivimos.

La cuestión clave que subyace en la consulta es el alto nivel de pignoración de los activos en el balance de las entidades bancarias españolas, debido, en una elevada medida, a las particularidades de las cédulas. Esto supone un alto nivel de asset encumbrance (nivel de activos comprometidos en una entidad), con todo lo que implica de obstáculo para la financiación no garantizada de las entidades (emisión de deuda senior convencional, por ejemplo).

Dicha financiación no garantizada (unsecured) se encarece,dado que para sus tenedores disminuye la masa activa a la que se podrían dirigir en caso de quiebra de la entidad. Este encarecimiento hace que los bancos tengan preferencia por la colocación de productos garantizados, con menor coste, condicionando los pasivos de las entidades susceptibles de recapitalización, precisamente cuando las nuevas normas de resolución exigen disponer de un importe mínimo de dichos pasivos para hacer posible esta vía de solución de crisis bancarias.

El hecho de que el Tesoro pida desde el inicio la colaboración “ciudadana” para cambiar la normativa sobre el instrumento ya da una idea de la complejidad del rediseño del producto. El mayor obstáculo es el mecanismo de garantía pignoraticia de las cédulas. A diferencia de lo que sucede en otros covered bonds europeos, garantizados sólo por unos activos específicos, en España toda la cartera hipotecaria (no titulizada) de la entidad emisora sirve como garantía. Esto explica el elevado nivel de asset encumbrance en relación con otros países de nuestro entorno, como se observa en el gráfico

 

Gráfico 1

 

Planteado así el problema, la solución pasa por disminuir la garantía del producto: el Tesoro sugiere que sólo sean respaldados por los activos de más calidad de la entidad (cartera elegible) o incluso sólo por una parte de ésta. Eso sí, cualquier disminución de la garantía tendría un efecto directo en el riesgo y, por tanto, en el rating del instrumento.

Esto podría ir acompañado de una reducción en el límite de emisión de cédulas por las entidades. Actualmente, este límite por ley es del 80% de la cartera elegible (préstamos con LTV, loan to value, bajos), mientras que la cartera colateral es toda la cartera hipotecaria no adscrita a bonos. Obviamente, las entidades tendrían ahora menos capacidad de emisión.

En todo caso, hay que tener claro dos principios: (i) es imposible hacer modificación alguna de la regulación de las cédulas sin tener establecido un buen marco transitorio, ya que hay casi 400 mil millones de cédulas emitidas); y (ii) es necesario homogeneizar nuestros covered bonds con los existentes en otros países europeos, lo que sugiere que las iniciativas más eficaces en esta dirección pueden venir de Europa.

Tabla 2

Test de estrés: de la solvencia al crédito

Por: | 28 de octubre de 2014

(David Ruiz, consultor senior del Área de Banca y Seguros de Afi)

El pasado domingo se presentaron los resultados de la revisión del nivel de capital ordinario de nivel 1 (por sus siglas en inglés CET1, Common Equity Tier 1) de las 130 entidades más importantes del área euro. Evaluación que se ha realizado a través de dos procesos de revisión complementarios:

  • La revisión de la calidad de los activos en balance a 31/12/13, conocido como AQR (siglas de Asset Quality Review), cuyos resultados ajustaban el CET1 de partida para el siguiente proceso. Y de los dos el que a nuestro juicio es más relevante por el alcance del análisis de los balances (por encima del 50%) y, en consecuencia, por las dudas que despeja sobre el nivel de saneamiento de las entidades analizadas.
  • La revisión de la resistencia de las entidades de crédito ante dos escenarios macroeconómicos, uno base y otro adverso, en el período 2014-16, conocido como test de estrés, cuyos niveles mínimos de CET1 se habían fijado en el 8% en el escenario base y en el 5,5% en el escenario adverso, y cuyos shocks, entre otros, afectaban a su exposición al riesgo de crédito, de mercado, soberano o las titulizaciones.

Los resultados comunicados por el Banco Central Europeo (BCE) han arrojado unas necesidades de capital agregadas de 24.617 millones de euros, repartidas entre 25 entidades de 11 países.

Por su parte, el AQR ha otorgado unas necesidades de capital de 10.700 millones de euros, lo que supone una reducción del CET1 del 11,8% pre-evaluación al 11,4%. Por su parte, los test de estrés en el escenario adverso han arrojado unas necesidades de 11.200 millones de euros, reduciendo adicionalmente la ratio de CET1 hasta el 8,4%.

Necesidades agregadas de capital (miles de millones de euros)

F9 1

Fuente: Afi a partir de BCE.

Sin embargo, las iniciativas desarrolladas por las entidades entre el 1 de enero de 2014 y el 30 de septiembre de 2014 han reducido dicho déficit hasta 9.500 millones de euros finales repartidos únicamente entre 13 entidades.

Desglose de las necesidades de capital por entidades (millones de euros)

  F92

Fuente: Afi a partir de BCE.

Las entidades con déficit disponen hasta el 10 de noviembre para presentar planes de recapitalización. En el caso de déficits en el AQR o en el escenario base el plazo para cumplir las necesidades de capital será de seis meses y de nueve meses en el escenario adverso.

Los resultados de la banca española son positivos, ya que solamente una de las 15 entidades analizadas ha presentado un reducido déficit de capital en el AQR que, por otra parte, ha sido sobradamente compensado durante los nueve primeros meses de 2014. Mientras que ninguna de las 15 entidades españolas presenta déficit de capital en los test de estrés.

Como anticipábamos en anteriores post, los buenos resultados de las entidades españolas son consecuencia del importante proceso de saneamiento y recapitalización del sector realizado en los tres últimos años y de unos escenarios macroeconómicos para 2014-16 que no son especialmente adversos al hacerse eco de la fuerte corrección y saneamiento que ha registrado la economía española.

Por países, los sistemas bancarios más débiles son Italia, Portugal, Chipre y Grecia que, en total, acaparan el 89% de las necesidades de capital identificadas.

Desglose de las necesidades de capital por países (millones de euros)

  F93

Fuente: Afi a partir de BCE.

Estos cuatro países presentan la mayor dispersión entre las distintas fases de la evaluación coexistiendo entidades con necesidades de capital con otras aprobadas en el ejercicio. España destaca por el reducido rango de dispersión, fruto del esfuerzo en recapitalización efectuado por el sector al hilo del ejercicio de estrés realizado en 2012 y de las exigencias del Memorándum de Entendimiento (el famoso MoU).

Concretamente, en la banca española, el impacto del escenario adverso ha supuesto 1,5 puntos porcentuales sobre el CET1 ajustado por AQR, muy por debajo de la media europea (2,7 puntos porcentuales).

Banca europea. CET 1 en AQR y test de estrés

  F94

Fuente: Afi a partir de BCE.

Con la comunicación de estos resultados termina el proceso de evaluación de la banca europea previo a la supervisión bancaria única que se iniciará el próximo mes de noviembre, y se espera que este análisis global haya contribuido a fortalecer los balances de las entidades de crédito, mejorar su nivel de transparencia y generar confianza en el sistema bancario europeo, despejando las posibles incertidumbres que todavía existieran.

Es pronto para concluir que ya se dan las condiciones suficientes para que el crédito vuelva a fluir a la economía real, pero era necesario asegurar públicamente que las principales entidades bancarias del área euro son solventes, una condición necesaria para volver a prestar.

Finanzas a las 9

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