Finanzas a las 9

Sobre el blog

Los profesores de Afi Escuela de Finanzas ofrecen un punto de vista singular sobre la actualidad del sistema financiero. En cada publicación se aborda el análisis de cuestiones ligadas al proceso de transformación del sector, a las novedades regulatorias, a la relación con la tecnología o al repaso de los fundamentos teóricos que explican las bondades de un sistema financiero sólido.

Sobre los editores

Afi Escuela de Finanzas

Afi Escuela de Finanzas es, desde 1994, el principal referente español en formación financiera. Nuestras programas tienen un carácter eminentemente práctico y se basan en la experiencia directa de nuestro cuadro de profesores, formado por profesionales de Afi y otros expertos del máximo prestigio en el sector.

Emilio Ontiveros es Presidente de Analistas Financieros Internacionales (Afi) y Catedrático de Economía de la Empresa de la Universidad Autónoma de Madrid. @ontiverosemilio.

Ángel Berges es Consejero Delegado de Analistas Financieros Internacionales (Afi) y Catedrático de Economía Financiera de la Universidad Autónoma de Madrid.

Daniel Manzano es Socio y Director General de Analistas Financieros Internacionales (Afi). @dmanzanoster.

Álvaro Martín Enríquez es Socio del área de Innovación y Desarrollo Internacional de Analistas Financieros Internacionales (Afi). @alvarojme.

Esteban Sánchez Pajares es Socio del área de Banca y Seguros de Analistas Financieros Internacionales (Afi). @est_snchez.

Francisco José Valero es Socio del área de Estudios de Analistas Financieros Internacionales (Afi) y Catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad Autónoma de Madrid.

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Vuelta a lo básico

Por: | 17 de julio de 2012

La actividad bancaria no volverá a ser la misma que antes de 2007. Desde luego en España, con una de las economías más bancarizadas de la OCDE y también aquella de la eurozona con el sistema bancario ahora más dependiente de las decisiones de las autoridades comunitarias.  Si hubiera que sintetizar en una sola expresión la tendencia dominante a partir de ahora en ese sector esta será la de vuelta a lo fundamental, a lo básico: a la intermediación bancaria más tradicional. A ello se llegará tras la aplicación de una más rigurosa regulación sobre solvencia y la liquidez y, en todo caso, con una supervisión mucho más estricta: escarmentada con las experiencias que la crisis está dejando.

Mucho antes de que existiera el famoso “MoU” (Memorandum of Understanding), en el que se expresan las condiciones del rescate bancario español, ya era fácil anticipar alguna de las tendencias que definirían el comportamiento de la mayoría de los sistemas bancarios como consecuencia de esta crisis. Ahora, en cierta medida, ese documento viene a sintetizar algo más que el estado de ánimo de los más estrictos reguladores, a uno y otro lado del Atlántico. El objetivo no puede ser otro que garantizar la estabilidad a largo plazo de los sistemas bancarios. Quiero destacar ahora tres de las líneas que pueden deducirse como conformadoras de la nueva personalidad de los bancos.

1. Fortalecimiento de la base de capital. En realidad lo han venido haciendo desde el inicio de la crisis, no solo en Europa. El aumento de los correspondientes coeficientes ha tenido orígenes desiguales: en Europa ha sido en mayor medida debido al adelgazamiento de los activos. Las nuevas exigencias, más genéricas que las que impone el MoU a España mantendrán esa tendencia. La banca ya era un negocio intensivo en capital. A partir de ahora lo será más. Eso quiere decir que se deberá cuidar muy mucho las inversiones con el fin de que la remuneración de aquél sea suficientemente competitiva. Calidad de los activos atendiendo no solo a los flujos que generen sino también al capital que consuman.

2. Gestión de la liquidez. Uno de los grandes  problemas revelados por la crisis, desde luego en el caso español, ha sido  la dependencia excesiva de la financiación mayorista. El retorno a lo básico vendrá de la mano de una mayor exigencia por fondear las inversiones con recursos minoristas, considerados más estables.

3. Limitaciones a la concentración sectorial de la inversión. Con independencia de que se reflejen más o menos explícitamente en regulaciones, los supervisores estarán atentos a preservar el principio de no poner muchos huevos en una sola cesta. Ello conllevará, como de forma inequívoca reclama el MoU, la liquidación de activos no pertenecientes al núcleo de la intermediación bancaria tradicional.

De la aplicación rigurosa de esos tres principios cabe deducir un negocio bancario más simplificado, más fácil de controlar. En cierta medida una vuelta a los orígenes, a la “banca aburrida”, sin zonas de sombra o de complejidad que no la hagan suficientemente accesible al escrutinio de los supervisores. Quizás también, en algunos casos, una más lenta expansión internacional. Bancos más tradicionales y, todavía no sabemos con certeza, bancos con una dimensión más manejable. Las respuestas a la crisis están determinando a este respecto un doble fenómeno: reducción de los balances por adelgazamiento, por el obligado desapalancamiento, en muchos casos. Pero, al mismo tiempo, aumentos de dimensión media provocados por matrimonios más o menos forzados, más o menos de conveniencia. La verdad es que en no pocos casos la experiencia también está demostrando que la búsqueda de economías de escala a ultranza no siempre compensa las consecuencias adversas de bodas precipitadas. Tiempo tendremos en este blog de revisar el grado de verificación de esas tendencias.

El País

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