Finanzas a las 9

Sobre el blog

Los profesores de Afi Escuela de Finanzas ofrecen un punto de vista singular sobre la actualidad del sistema financiero. En cada publicación se aborda el análisis de cuestiones ligadas al proceso de transformación del sector, a las novedades regulatorias, a la relación con la tecnología o al repaso de los fundamentos teóricos que explican las bondades de un sistema financiero sólido.

Sobre los editores

Afi Escuela de Finanzas

Afi Escuela de Finanzas es, desde 1994, el principal referente español en formación financiera. Nuestras programas tienen un carácter eminentemente práctico y se basan en la experiencia directa de nuestro cuadro de profesores, formado por profesionales de Afi y otros expertos del máximo prestigio en el sector.

Emilio Ontiveros es Presidente de Analistas Financieros Internacionales (Afi) y Catedrático de Economía de la Empresa de la Universidad Autónoma de Madrid. @ontiverosemilio.

Ángel Berges es Consejero Delegado de Analistas Financieros Internacionales (Afi) y Catedrático de Economía Financiera de la Universidad Autónoma de Madrid.

Daniel Manzano es Socio y Director General de Analistas Financieros Internacionales (Afi). @dmanzanoster.

Álvaro Martín Enríquez es Socio del área de Innovación y Desarrollo Internacional de Analistas Financieros Internacionales (Afi). @alvarojme.

Esteban Sánchez Pajares es Socio del área de Banca y Seguros de Analistas Financieros Internacionales (Afi). @est_snchez.

Francisco José Valero es Socio del área de Estudios de Analistas Financieros Internacionales (Afi) y Catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad Autónoma de Madrid.

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Guerra de depósitos y pagarés: donde dije digo ….

Por: | 02 de agosto de 2012

A mediados de 2011, cuando ya se había exacerbado la competencia de las entidades financieras españolas por la captación de financiación minorista en su formato convencional (depósitos bancarios), en un contexto de evidentes dificultades que ya manifestaban aquéllas para financiarse en los mercados mayoristas, el Ministerio de Economía y el Banco de España penalizaron la oferta de altas remuneraciones. Se pretendía limitar los efectos indeseados de la denominada guerra de depósitos: en concreto, el extraordinario aumento de los costes de la más importante fuente de financiación bancaria, con su consiguiente adverso impacto sobre las condiciones crediticias y las propias cuentas de resultados y solvencia del sector bancario.

La debilidad de una buena parte del mismo y la ausencia de beneficios perceptibles en otros ámbitos de una situación tal, vestían de racionalidad esta medida macroprudencial en aras de la estabilidad del sistema, que además se instrumentó de forma innovadora y, aparentemente, no menos racional: exigencia a las entidades de una aportación complementaria al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) ligada al “exceso de remuneración” de los depósitos de los clientes sobre unos parámetros de referencia.

Así hubiese sido en condiciones de experimento controlado de laboratorio, algo muy  alejado en la mayor parte de las ocasiones de las que se dan en la economía real. En efecto, el “recargo” sobre los depósitos de alta remuneración desplazó la captación de pasivo de las entidades hacia figuras menos convencionales en el entorno minorista como los pagarés, no sujetos al citado recargo dada su ausencia de cobertura  por el FGD. El gráfico siguiente que muestra la evolución de los saldos de depósitos y de pagarés es ilustrativo de dicho efecto sustitución.

 

  Depositos y pagarés

Fuente: Banco de España

El resultado, como puede observarse, es que la guerra de depósitos se ha desplazado en buena medida a la captación de financiación minorista vía colocación de pagarés en la clientela. El saldo de estos últimos se ha cuadruplicado prácticamente desde la puesta en marcha de la medida,  reduciéndose en casi el mismo importe en que dicho saldo aumentó el correspondiente a los depósitos bancarios de los residentes españoles.

La velocidad de la sustitución (mas de 50 mil millones de euros en menos de un año)  es expresivo del fracaso (al menos relativo) en la contención del coste de la financiación minorista (bien escaso dada la incapacidad de la banca para financiarse adecuadamente en el mercado mayorista). Pero además ha generado como efecto indeseado la colocación masiva de un instrumento no particularmente orientado a la clientela minorista y que potencialmente, aunque no en ese extremo, podría acabar siendo fuente de problemas como lo han sido la colocación de deuda subordinada en dicho segmento.

No deja de ser llamativo y paradójico, por otra parte, cómo los depósitos de alta remuneración han acabado ofreciendo rendimientos inferiores a las propias Letras del Tesoro, en el momento en el que las dificultades de acceso a la financiación en los mercados han alcanzado al propio Estado.

Dada la marcada distorsión que está generando a la postre la medida adoptada hace  aproximadamente un año, no es extraño que el Banco de España haya solicitado al Ministerio de Economía su eliminación.

El País

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