No deja de ser asombrosa la capacidad de resistencia al aumento que muestra la mora hipotecaria de los hogares. Como puede observarse en el gráfico adjunto, ésta se dispara, al igual que en el crédito bancario de otra naturaleza, con el desplome inicial de la economía española en el periodo 2008-09. Sin embargo, mientras que la ratio de saldo moroso sobre el total del crédito del resto de tipologías mantiene posteriormente su vertiginoso crecimiento exponencial, el del crédito hipotecario a hogares se ha estabilizado en niveles del 3%.
Tasas de mora de la inversión crediticia en España
Fuente: Banco de España, Afi
Es verdad que este aparentemente inexplicable comportamiento para quienes desde fuera de nuestro país tienen puestos ahora sus ojos en la economía española, no lo es tanto para los más conocedores del comportamiento financiero de los hogares españoles. También en la anterior crisis española, la de mediados de los noventa, la mora hipotecaria de los hogares tuvo un comportamiento muy contenido. Lógicas sociales y culturales autóctonas en las que se valora especialmente la condición de propietario, al menos de la vivienda del hogar familiar, junto a la propia red de apoyo familiar que emerge en situaciones de crisis como la que vivimos, y que justifica también otros patrones de comportamiento, explica que el incumplimiento del pago de la hipoteca esté más blindado y se produzca en situaciones más extremas en España que en otros países.
Aun cuando haya que incorporar algunas matizaciones, entre ellas la relativa a los muchos acuerdos de refinanciación suscritos entre las entidades y los hipotecados, lo que sorprende esta vez es el grado de resistencia, el mantenimiento del paradigma, con una crisis como la actual, tan desconocida y descomunal en muchas décadas. Cuatro años ya consecutivos de periodo recesivo o de estancamiento en los que el paro aumentó en casi 4 millones de personas, y en los que la tasa de desempleo se multiplicó por tres, ascendiendo desde el entorno del 8% hasta niveles de casi el 25%. Más sorprende aun cuando, profundizando en algunos detalles, y como recoge el siguiente gráfico, el porcentaje de hogares en el que todos los miembros en disposición de trabajar (activos) están parados ha escalado, multiplicándose por cinco, hasta llegar a representar uno de cada diez hogares españoles.
Sin ser pesimistas, conviene reconocer, no obstante, que las muy adversas condiciones para la evolución de la renta de los hogares perdurarán todavía algún tiempo. También que, como sucede con el desgaste de los materiales, la capacidad de resistencia (mantenimiento al día del pago de las hipotecas de las familias) es inversamente proporcional a la duración de esa adversa presión que soportará la renta familiar; tanto por el propio nivel de actividad económica, como por las restrictivas medidas de política económica adoptadas en el proceso de consolidación presupuestaria de las cuentas públicas españolas.
Se darán por tanto, desgraciadamente, condiciones y ocasión de comprobar a lo largo de los próximos meses si aumenta la sorpresa en cuanto al grado de resistencia del paradigma. O si, por el contrario, empieza a desbordarse la mora hipotecaria de los hogares; la que hasta el momento ha contenido los graves daños que sufren las entidades financieras tras la explosión de la burbuja inmobiliaria.
Hay 2 Comentarios
La situación es durisima y más para la gente que no puede pagarlas, los bancos si que pensaron en esto.
Publicado por: cepillo electrico oral b | 06/01/2013 19:45:24
Esperemos que la resistencia se mantenga, pero la situación es dura y más para los que tienen hipotecas en ciertas divisas.
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Publicado por: andresHJ | 19/09/2012 22:09:43