Finanzas a las 9

Sobre el blog

Los profesionales de Afi ofrecen un punto de vista singular sobre la actualidad del sistema financiero. En cada publicación se aborda el análisis de cuestiones ligadas al proceso de transformación del sector, a las novedades regulatorias, a la relación con la tecnología o al repaso de los fundamentos teóricos que explican las bondades de un sistema financiero sólido.

Sobre los autores

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Afi es, desde 1987, una empresa líder en consultoría y formación independiente en economía, finanzas y tecnología. El rigor técnico, la innovación y la orientación al cliente son las bases de nuestra diferenciación y nos han permitido ofrecer desde 1994 formación financiera especializada a través de Afi Escuela de Finanzas.

Emilio Ontiveros es Presidente de Analistas Financieros Internacionales (Afi) y de Afi Escuela de Finanzas, además de Catedrático de Economía de la Empresa de la Universidad Autónoma de Madrid. @ontiverosemilio.

Ángel Berges es Vicepresidente de Analistas Financieros Internacionales (Afi) y Catedrático de Economía Financiera de la Universidad Autónoma de Madrid. @AbergesAngel.

Daniel Manzano. Socio de Afi. Presidente de Afi Inversiones Financieras Globales EAFI y de Afi Consultores de las Administraciones Públicas. @dmanzano_afi.

Esteban Sánchez Pajares es Socio del área de Banca y Seguros de Analistas Financieros Internacionales (Afi). @est_snchez.

Francisco José Valero es Socio del área de Estudios de Analistas Financieros Internacionales (Afi) y Catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad Autónoma de Madrid.

Daniel Fuentes Castro es responsable de análisis macro de Analistas Financieros Internacionales (Afi)@dfuentescastro

Ricardo Pedraz es consultor de área de Finanzas Públicas de Analistas Financieros Internacionales (Afi) @RicardoPedraz.

Verónica López es Consultora senior del área de Economía aplicada y territorial de Analistas Financieros Internacionales (Afi) @VLopezSabater.

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¿Cómo se cuantifica el capital que necesita un banco?

Por: | 30 de octubre de 2012

Dentro de escasamente dos meses, el nuevo marco de regulación bancaria, denominado Basilea III, comenzará a ser aplicado. Sin embargo, son muchas las voces y opiniones que ponen en duda la eficacia de algunos aspectos de este acuerdo, especialmente de aquellos referidos a cómo determinar el capital que tiene que tener una entidad financiera.

Una de las principales discusiones que se siguen manteniendo en el ámbito de la regulación financiera es cuanto capital deben tener los bancos. Bien sabemos que por la naturaleza de estas empresas, la cantidad de capital que han de tener es inferior a la de cualquier otra empresa. De hecho, si cualquier agente económico quisiera pedir un préstamo poniendo únicamente entre un 4% y un 8% de capital, la probabilidad de que alguien le prestase el 92%- 96% restante, sería francamente reducida.

Pero más allá de los factores que explican la singularidad de los bancos, y por tanto su capacidad para tener una estructura de capital muy distinta, se trata de empresas que tienen una exigencia de capital concreta (“capital regulatorio”), cuyo cálculo ha variado a lo largo de los años. De hecho, durante los últimos 25 años la regulación bancaria ha cambiado por lo menos tres veces de opinión.

Bajo el primer acuerdo de capital realmente internacional, firmado en 1988 y conocido como Basilea I, se estableció un marco muy sencillo, en el que se simplificaron al máximo los cálculos identificando sólo cinco categorías de activos, en función de las cuales los bancos necesitaban tener una cantidad de capital concreta. Sin embargo, el hecho de que se consideraran los activos como un todo,  y que no se hiciera un análisis individualizado, daba lugar a que activos que supuestamente respondían a la misma caracterización, pero que en realidad tenían un riesgo muy distinto, fueran tratados de igual forma.

Las inconsistencias que esto generaba, entre otras razones, provocó que se comenzara a trabajar en un nuevo acuerdo ,“Basilea II”, cuya aplicación comenzó en 2004 y que además de suponer un marco mucho más extenso, técnico y minucioso, permitía que las entidades asignaran capital en función del verdadero riesgo que asumían al tener esos activos. Para ello, tenían que desarrollar modelos estadísticos propios, que permitían cuantificar con mayor exactitud el riesgo que asumían. Así, los cálculos y los parámetros que había que estimar se multiplicaron de forma exponencial. En un reciente discurso, Andrew Haldane (Director de Estabilidad Financiera del Banco de Inglaterra), consideraba que un banco grande podía llegar a estimar varios millones de parámetros de su balance para definir el capital que requiere. En su aplicación surgieron importantes diferencias no ya sólo entre sistemas, sino incluso entre entidades financieras.

Junto a la complejidad que generaban estos modelos al cuantificar cuanto capital era necesario por cada activo en el que se invirtiera, Basilea II también introdujo novedades significativas en cuanto a qué instrumentos debían considerarse como capital regulatorio, con  el que poder cubrir esas necesidades. Si hasta entonces se consideraba que el capital regulatorio era básicamente el capital y las reservas, Basilea II permitió la consideración de instrumentos híbridos (participaciones preferentes) y, aunque en un segundo nivel, deuda subordinada.

Sin embargo, la severidad y profundidad de esta crisis ha puesto de manifiesto que era necesario un cambio en la regulación. Por un lado, para redefinir qué instrumentos deben ser considerados realmente capital, dada su efectiva capacidad para absorber pérdidas. Y, en segundo lugar, para determinar la forma óptima de cuantificar el volumen de capital necesario.

Si bien el primero parece claro, y Basilea III simplifica en gran medida los instrumentos considerados como capital principal, el debate sobre el segundo aspecto no cesa: entre aquéllos que defienden la forma de cálculo establecida en Basilea II, con ciertos ajustes, y los que consideran ineficaz esa forma de cálculo y abogan por establecer ratios de apalancamiento, donde todos los activos requieren el mismo volumen de capital. A. Haldane, en la comparecencia citada con anterioridad, aboga precisamente por esta última fórmula, demostrando que el ratio de apalancamiento es mucho más relevante que el ratio de capital basado en Basilea II para predecir la quiebra de un banco.  El debate no está cerrado.

Ratio de capital (izqda.) y ratio de apalancamiento (dcha.) de los princiaples bancos del mundo (Fuente: Haldane (2010): "the Dog and the Frisbee")

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Big data y la banca del futuro

Por: | 26 de octubre de 2012

En un reciente desayuno organizado por El País, en el que participó nuestro socio Borja Foncillas, varios expertos debatieron sobre el futuro de la banca en España. Las reflexiones vertidas en el artículo resultante de aquel encuentro recogen algunas de las tendencias de la innovación en el sector financiero a corto y medio plazo, sobre todo en lo que se refiere a la movilidad y la relación con el cliente. Sin embargo, apenas se pasa por encima de unas tecnologías que están generando un gran interés y que tienen el potencial de revolucionar el conocimiento que las empresas tienen de cada uno de nosotros. Hablamos aquí del tratamiento masivo de datos o big data.

Big data surge de la conjunción de un rápido crecimiento en el volumen de información registrada en formato digital y de los avances en computación y almacenamiento de datos. Si alguien es capaz hoy de explotar nuestras operaciones bancarias, nuestras comunicaciones y nuestros movimientos físicos, por citar tres ejemplos de datos disponibles, podría extraer informaciones sobre nosotros con un nivel de detalle que hace apenas unos años era impensable.

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Crecimiento de los datos digitales globales. Fuente: The Economist

La banca moderna es, en esencia, un negocio basado en el manejo de información, desde el propio intercambio electrónico de fondos hasta el conocimiento del cliente que exige la legislación contra el blaqueo de dinero. Como tal, dispone de grandes fuentes de datos que son susceptibles de ser analizadas para mejorar aspectos diversos relacionados con el negocio, y esto es precisamente lo que están haciendo muchas entidades financieras. De hecho, algunos bancos incluso participan en seminarios universitarios para explicar estas técnicas, y las entradas se agotan con semanas de antelación.

Entre las aplicaciones prácticas que puede tener big data en el sector financiero estarían la mejora de las capcidades de venta cruzada de productos financieros o no financieros, a partir de patrones de compra o de interés mostrado en determinados productos disponibles online; el control de fraude, minimizando los riesgos de uso indebido de medios de pago cuando el titular se encuentra de viaje, por ejemplo; la mejora de los sistemas de scoring de crédito, incoporando elementos no tradicionales como las interacciones en redes sociales; y, por último, la fidelización y retención de clientes, ofreciéndoles promociones y ofertas comerciales adaptadas a sus necesidades y contexto.

Los bancos no son las únicas entidades que están incorporando estas técnicas para conocer mejor a los clientes. Telefónica ha lanzado recientemente una nueva división de su filial digital llamada Telefónica Dynamic Insights dirigida a explotar big data para la propia operadora y para terceros. En entornos con sistemas de información más precarios que los de la banca española, empresas como Cignifi contribuyen a mejorar los scores de crédito a partir del uso del teléfono móvil, algo que ya ha sido probada con éxito en Brasil.

Big data abre un nuevo abanico de posibilidades a los bancos, que ven cómo algunas líneas de negocio en las que se ha producido en los últimos años un considerable estrechamiento de márgenes, como es el caso de los medios de pago (una tendencia que no parece que vaya a invertirse en los próximos años, por otro lado) disponen de información rica que ahora comienza a poder ser explotada. Por esta razón, y como mencionaba el artículo citado al comienzo de este post, cada vez hay más empresas (operadores de telecomunicaciones, empresas de Internet, fabricantes de dispositivos...) que quieren controlar los futuros canales en movilidad. La información, ahora más que nunca, vale su peso en oro.

Finanzas familiares: el difícil “desapalancamiento”

Por: | 24 de octubre de 2012

La naturaleza y persistencia de la crisis actual está alterando como nunca antes habíamos visto los patrones de conducta de los hogares españoles. El deterioro acompasado de las principales fuentes de renta familiar y el pesimismo sobre la posibilidad de recuperar, en un período razonable de tiempo, los estándares de vida previos a la crisis, se han convertido en los rasgos sistémicos de una crisis paralela a la financiera y económica general,  pero con visos de generar cambios tan profundos como aquella: la crisis de las clases medias.

El cruce de la posición de renta, consumo y ahorro de los hogares, que nos ofrece el INE trimestralmente, con su posición financiera, en términos de endeudamiento y riqueza, publicada por el Banco de España (la pasada semana, disponibles los datos para el segundo trimestre de 2012), constituye la mejor forma de constatar cómo desde 2007 los cambios en los niveles de generación de renta y en el valor del patrimonio familiar, han condicionado tanto sus decisiones de gasto en consumo como su capacidad para realizar nuevas inversiones financieras o amortizar parte de la deuda hipotecaria acumulada desde finales de los años noventa.

Durante la primera fase de la crisis, la que se extiende desde 2008 a mediados de 2010, los hogares españoles sufrieron el colapso del empleo con caídas de la renta real próximas al 4% anual, que se tradujeron en correcciones todavía más acusadas de su gasto en consumo y en un aumento, sin precedentes, de sus niveles de ahorro (pasaron de representar el 10% de la renta disponible familiar a superar el 18%). Ese exceso de ahorro respecto a los años expansivos apenas se tradujo en una mejora de los ratios de endeudamiento, que, para el conjunto de los hogares, se mantuvieron muy próximos a los máximos de 2007, en el 130% de su renta disponible. Sí fue canalizado, en parte, a la adquisición de activos financieros, fundamentalmente depósitos bancarios.

Posición financiera de los hogares españoles. Fuente: Afi, Banco de España

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Mientras el volumen de deuda soportado por los hogares se mantenía anclado en niveles que comprometen su repago en un escenario de menores ingresos, la caída progresiva del precio de los inmuebles y, sobre todo, las fuertes correcciones en el precio de la mayoría de activos financieros entre 2008 y 2009, lastraba el valor de la riqueza familiar. A finales de 2007, el importe de los préstamos en los balances familiares era igual a 0,83 veces el PIB, el valor de su riqueza inmobiliaria 5,76 veces y el de su riqueza financiera 1,81. A mediados de 2010, el endeudamiento de los hogares representaba 0,87  veces el PIB, la riqueza inmobiliaria había caído hasta 5,4 veces el PIB y la financiera lo había hecho hasta 1,6 veces. Como resultado, el patrimonio neto de los hogares se había reducido en casi un 8%.

Desde mediados de 2010, los cambios en la posición de los hogares se han producido en dos direcciones contrapuestas, acentuadas en lo que llevamos de 2012. La corrección de la renta disponible, cada vez más generalizada por segmentos de población y por componentes  de renta, ha limitado el margen de ahorro del que disponen los hogares después de haber sufragado su gasto básico en consumo. Por otra parte, el proceso de “desapalancamiento” familiar ha empezado a ganar dimensión en los últimos trimestres, de tal manera que la deuda bruta de los hogares ha acelerado su corrección hasta situarse en 0,81 veces el valor del PIB.

La principal restricción para que el saneamiento de los hogares se intensifique en adelante es, precisamente, su incapacidad para generar nuevo ahorro, sobre todo por parte de aquellos hogares hipotecados que son, con gran probabilidad, los que comparten peores perspectivas de ingresos. El deterioro de la posición patrimonial tampoco contribuye. La aceleración en la senda de ajuste de los precios de la vivienda (con una caída acumulada desde los máximos del ciclo que alcanza el 25%) ha devuelto el valor de la riqueza inmobiliaria a cotas de 2004 (0,48 veces el PIB), y la reducción del volumen de inversiones financieras junto con las pérdidas en algunas de las realizadas en años anteriores (sobre todo en acciones), han situado el valor de la riqueza financiera muy próximo a los mínimos de 2009.

El balance de la crisis de los hogares nos deja, hasta el momento, una pérdida acumulada de riqueza inmobiliaria muy similar a la financiera, en ambos casos próxima al 15%; y un volumen de endeudamiento cada vez menor pero todavía muy elevado y causante de que el patrimonio neto de los hogares sea a día hoy un 18% inferior al de finales de 2007, cifra que a buen seguro encierra una elevada dispersión entre categorías de hogares. En este sentido, es altamente probable que los hogares más necesitados de reducir su nivel de deuda sean precisamente los que más recortes están experimentando en su renta disponible.

En colaboración con Ángel Berges

Banco Malo y sus "sucursales"

Por: | 19 de octubre de 2012

Van conociéndose más detalles sobre la configuración del denominado “banco malo público” –curioso, no será ni un banco, sino una SA, ni tan malo, porque será un instrumento de apoyo a la restructuración y, sobre todo, no será público porque el capital será en más de un 55% de agentes privados. 

Blog EL PAIS - Banco Malo y sus sucursales gráfico I

Una de las piezas más novedosas de su configuración es la posibilidad de “compartimentar” o “trocear” el banco malo, para dar mayor facilidad a la entrada de inversores y también para permitir una gestión más especialidada.

La realidad a veces es terca y no es fácil conseguir inversores para una sociedad que va a recibir un volumen de activos que, en su origen, tendrían un valor nominal que podría alcanzar los 166 mil millones de euros –considerando los activos inmobiliarios y adjudicados de todas las entidades individuales que en las últimas pruebas de resistencia elaboradas por Oliver Wyman requerirían capital--.

 No es una decisión fácil la de poner capital en algo tan complejo y con tanta diversidad en los activos que va a recibir –préstamos e inmuebles procedentes de, al menos  20 entidades  en su origen--. Tampoco debe ser fácil gestionar varios cientos de miles de activos de los que sólo pensar en cómo y cuándo se podrán tener ordenados los expedientes, contratos, escrituras o llaves obliga a pensar en un horizonte dilatado.

Aunque los activos cuyo valor original era de unos 166 mil millones de euros se adquiriesen con descuentos en línea con los aplicados en los ejercicios de resistencia el volumen del “banco malo” puede ser muy significativo, del entorno de los 80-90 mil millones de euros. 

BLOG EL PAIS - Banco malo y sus sucursales grágico II

Por ello se ha ideado un esquema ingenioso, en el que los activos que reciba el “banco malo” se podrán compartimentar en una especie de fondos de inversión –Fondos de Activos Bancarios, FAB, es la nueva figura--, que recibirán activos específicos y en los que podrán entrar inversores.

Estas figuras de los FAB tendrán una regulación y supervisión por parte de la CNMV comparable a la de los fondos de titulización o los propios fondos de inversión, que permitirá dos cosas. La primera, dar confort a los inversores, porque garantiza unos mínimos controles, criterios en la gestión de riesgos y un nivel de transparencia en la información de cada FAB. La segunda, no menos importantes, un control público, incluso a nivel estadístico, que se perdería si todos los activos que llegasen al “banco malo” no se recogiesen  en las estadísticas de seguimiento de créditos .  Al pasar de entidades de crédito a una sociedad anónima, no se tendría información sobre su evolución y, de la noche a la mañana, “desaparecería” del crédito una buena parte del crédito de riesgo, dando la sensación ilusoria de que el problema está resuelto.

Hasta tal punto se ha considerado relevante este control que el propio “banco malo” tendrá obligación de informar a la central de información de riesgos del Banco de España las posiciones que mantiene con acreditados –sería también sorprendente que todos los deudores cuyos préstamos pasasen al “banco malo” quedasen “límpios” de deudas a ojos del resto de entidades de crédito, que consultan dicho registro antes de conceder cualquier nueva operación--.

Como toda solución ingeniosa, esta creación de de “compartimentos” de activos dañados en la forma de FAB no está exenta de problemas. En primer lugar, harán falta gestoras, a las que se exige la forma de sociedades gestoras de fondos de titulización de activos, que deberán tener unas competencias, capacidades de gestión e incluso dotación de recursos, muy diferentes de las que tienen las actuales sociedades gestoras de fondos de titulización –ni siquiera está claro si podrán ser las mismas o deberán crearse nuevas gestoras ad-hoc especializadas en exclusiva en la gestión de FAB--. Es evidente que no es lo mismo gestionar un fondo de titulización hipotecaria –donde la administración de los préstamos la sigue haciendo la entidad financiera que los concedió, que sigue cobrando sus recibos y atendiendo a sus clientes—que gestionar un fondo donde pueden incluirse préstamos de empresas en situación concursal, deudas que requieren de una seria restructuración para ser viables o inmuebles con costosos requerimientos de gestión y mantenimiento--. Esas gestoras, de forma directa o indirecta deberán ser capaces de negociar con los deudores, de gestionar activos inmobiliarios o de promover y desarrollar activos, en función de la tipología de los mismos que se incluyen en cada FAB. Por ello, la capacidad, experiencia y especialización tendrán un valor mucho más diferencial que en las tradicionales gestoras de fondos de titulización.

Probablemente en los próximos meses veamos cómo van surgiendo estas gestoras y cómo van reconvirtiéndose, uniéndose o aliándose a servicers de créditos, especialistas inmobiliarios y otros agentes necesarios para poder llevar a buen fin esta empresa que hemos dado en llamar “banco malo”, considerando que ese buen fin deberá ser antes o después la venta de activos a inversores que puedan obtener un retorno de los mismos.

Pensando en cómo atraer a estos inversores y haciendo una analogía burda, parece más fácil encontrar clientes que compren un cerdo por partes y los diferentes productos que de él se extraen, adecuadamente envasados y con registro sanitario, que un cerdo correteando por la dehesa o, mejor aún, dada la magnitud del “banco malo”, una participación en una dehesa.

Fondos de pensiones privados

Por: | 17 de octubre de 2012

A lo largo de las últimas décadas se han desarrollado en muchos países, principalmente en los más avanzados, sistemas orientados a la localización del ahorro de las familias a largo plazo. El cada vez mayor convencimiento a nivel internacional de la necesidad de incentivar fórmulas de prestación complementaria de pensiones, dadas las dificultades que previsiblemente tendrán los sistemas públicos para mantener niveles de coberturas elevados como consecuencia, fundamentalmente, del aumento de la esperanza de vida,  ha propiciado un fuerte crecimiento en las dos últimas décadas de los denominados fondos de pensiones privados.

Si bien existen fórmulas alternativas a las de los fondos de pensiones privados para la materialización de lo que podría denominarse el ahorro-previsión (fundamentalmente mediante contratos propios de la actividad aseguradora), lo cierto es que el mercado de los fondos de pensiones privados y la industria financiera ligada a los mismos, sin haber sido inmunes a la grave crisis económica y financiera internacional que se inició en 2007, ha tenido una notable expansión.

Recientemente acaba de publicarse el informe anual (http://www.oecd.org/fr/assurance/pensionsprivees/pensionmarketsinfocus.htm)  en el que la OCDE, desde 2005, analiza la evolución y estructura de este mercado en el mundo. Algunos  aspectos llamativos de la radiografía que realiza son los siguientes:

  1. El volumen de la inversión de estos fondos es importante;  20,7 billones de dólares a cierre de 2011, cifra en órdenes de magnitud similar a la de los fondos de inversión en el mundo.  Dicha cifra es la más alta desde que se disponen de cifras agregadas y supone y se superan por segundo año consecutivo los máximos previos alcanzados en 2007 antes de la crisis.
  2. Como cabía presumir los fondos de pensiones privados son propios de países desarrollados. De la cifra anterior, la práctica totalidad, 20,1 billones de dólares, corresponden a fondos localizados en países de la OCDE.
  3. A pesar de la pérdida de peso relativo a lo largo del tiempo, se da un alto grado de concentración de estos fondos en Estados Unidos, acaparando  más del  50% de la mencionada inversión. Otros países destacados, cuyos fondos concentran inversiones por mas de un billón de dólares son, por este orden, Reino Unido, Japón, Australia, Holanda y Canadá, tal y como puede apreciarse en la tabla adjunta. En términos relativos respecto del PIB destaca sin embargo Holanda (138%), seguida de Islandia y Suiza. En todo caso, el crecimiento está siendo más rápido en países no-OCDE,  y alguno  como Brasil alcanza ya cifras de 300 mil millones de dólares.
  4. En todo caso, existen notables diferencias entre los distintos países de la OCDE, expresivas del diferente papel que juega el sistema de pensiones públicas, el posible mayor desarrollo de sistemas alternativos de ahorro-previsión (seguros de ahorro-vida, por ejemplo),  el propio desarrollo  del país en cuestión o incluso rasgos culturales relacionados con las preferencias de las familias para la localización del ahorro (la tradicional preferencia por la inversión inmobiliaria en España, p.e.).

Inversión de los fondos de pensiones. Total por países. 2001-11 (m.m. $) 

Países de la OECD
2001 2004 2007 2008 2009 2010 2011
Australia 206,9 342,2 744,1 707,4 626,3 822,7 1.033,9
Austria 4,4 9,9 13,9 14,2 15,1 15,6 15,8
Bélgica 9,9 11,1 15,6 12,9 14,8 13,6 16,8
Cánada 289,8 412,7 685,7 596,0 622,2 785,2 853,5
Chile .. 42,9 81,5 69,0 82,2 105,1 112,3
República 1,1 3,0 6,4 8,7 8,7 9,4 10,8
Dinamarca 33,7 58,1 77,8 124,7 103,4 119,1 127,9
Estonia 0,0 0,2 0,7 0,8 1,0 1,1 1,2
Finlandia 47,8 90,3 134,2 127,2 142,6 151,3 154,2
Francia .. .. 1,5 2,1 3,2 4,1 5,2
Alemania 50,3 80,4 119,2 133,0 135,4 137,8 150,7
Grecia .. .. 0,0 0,0 0,0 0,1 0,1
Hungría 1,6 5,4 11,6 11,5 13,0 14,7 4,1
Islancia 5,1 10,9 20,6 14,7 11,1 12,0 14,0
Irlanda 35,3 59,7 91,5 71,7 77,4 77,2 77,6
Israel 22,0 25,5 42,0 65,9 70,0 82,1 92,7
Italia 19,4 34,1 53,0 60,6 67,0 72,4 82,5
Japón 583,3 916,1 867,3 867,5 1.035,5 1.068,9 1.134,5
Corea .. 8,9 23,0 21,4 22,9 31,0 38,4
Luxemburgo .. 0,1 0,4 0,4 0,9 0,8 0,9
México 20,5 33,0 79,5 85,0 80,4 101,7 115,0
Países Bajos 317,4 509,0 816,5 756,1 728,6 776,8 893,0
Nueva Zelanda  5,9 8,6 11,2 10,5 10,6 15,1 19,1
Noruega 7,2 13,1 21,1 21,0 21,5 24,8 27,8
Polonia 3,6 13,2 39,4 44,7 44,9 57,1 59,7
Portugal 10,2 14,6 23,6 22,9 23,5 20,2 14,2
República Eslovaca 0,0 .. 2,4 3,6 4,2 5,0 6,2
Eslovenia  .. 0,2 0,7 0,8 1,0 1,1 1,3
España 27,1 53,3 91,4 88,1 91,2 85,8 89,6
Suecia 14,1 20,3 30,4 27,2 25,8 33,9 ..
Suiza 201,7 300,5 389,4 383,5 425,5 459,7 543,1
Turquía  .. 1,2 6,1 8,4 10,8 13,3 13,1
Reino Unido 802,8 1.132,0 1.687,1 1.310,8 1.352,6 1.536,2 1.643,2
Estados Unidos 5.560,0 6.641,7 8.441,3 6.345,6 7.400,9 8.168,2 8.166,8
Indicadores regionales              
Total OCDE 8.281,1 10.852,2 14.630,3 12.017,9 13.274,3 14.823,0 15.519,1
Total G20 7.608,0 9.756,3 13.149,1 10.505,0 11.757,8 13.275,0 13.530,6
Zona Euro 521,7 862,9 1.364,7 1.294,3 1.305,9 1.362,8 1.509,3
Latinoamérica 27,5 123,0 434,8 381,6 474,8 518,7 535,6
Asia 628,0 996,4 1.030,4 1.029,7 1.245,2 1.335,0 1.411,1
Total mundial 8.388,0 11.080,2 15.212,7 12.507,5 13.878,0 15.532,1 15.987,1



Fuente: OECD Global Pension Stat.


           

Es previsible que a medio plazo este sector de la industria financiera mantenga su desarrollo. Tanto por su papel de sistema complementario de las pensiones públicas (crecientemente amenazadas en muchos países) como de sistema casi obligado de ahorro previsión (junto a otras alternativas privadas) en países emergentes. No obstante,  su evolución va a estar condicionada a corto plazo  por el impacto que sobre el ahorro de las familias puede seguir teniendo en muchos de ellos el alargamiento de la crisis. No olvidemos que en nuestro propio país, en el que se ha producido un desarrollo discreto de esta industria/modalidad de colocación del ahorro, y en el que se ha estancado desde el inicio de la crisis, no hace mucho que hubo de habilitarse incluso una mayor flexibilidad para la posible recuperación de los fondos invertidos ante situaciones específicas como la de desempleo.       

Emprender en tiempos de crisis

Por: | 12 de octubre de 2012

Sin empresas no hay prosperidad. La regeneración del censo empresarial de una economía, la intensidad de su tasa de natalidad, es una de las condiciones necesarias para garantizar el crecimiento potencial. Es necesario que nazcan más empresas de las que mueren y, desde luego, es importante que entre las causas de la mortandad no haya otras que la ineficiencia o incapacidad para adaptarse a las nuevas exigencias competitivas. No es bueno, por ejemplo, que mueran empresas solo por asfixia financiera, o que no lleguen a nacer: empresas que en condiciones normales de funcionamiento del sistema financiero serían viables.

Más allá de los destrozos explícitos en los indicadores macroeconómicos convencionales, la actual crisis está afectando de forma particularmente intensa a la demografía empresarial en diversos ámbitos muy relevantes, y muy comprometedores del futuro de la economía española. Algunos de esos aspectos han sido analizados en un trabajo reciente que el área de Economía Aplicada de Afi ha elaborado para la Fundación Mapfre (*). Algunas de sus principales conclusiones se sintetizan a continuación:

1) El censo empresarial español sigue caracterizado por empresas de muy reducida dimensión. Más de las tres cuartas partes de las empresas vivas disponen de menos de dos trabajadores. En realidad, la mayoría son empresas sin asalariados. Ese dominio de las microempresas, de los autoempleados en muchos casos, no favorece precisamente el fortalecimiento de la capacidad competitiva: no permite la disposición de la organización y de las capacidades mínimas para competir en un entorno global.

La pregunta es inmediata: ¿Qué pueden hacer 3,1 millones de empresas (de los 3,2 millones censados en 2012) con menos de diez trabajadores? No es fácil que puedan existir sistemas de gestión que aborden funciones básicas hoy en día como las vinculadas a la innovación o a la internacionalización.

2) La mortalidad empresarial es elevada. Desde el inicio de la crisis mueren más empresas de las que nacen. El resultado, como es lógico, es que hoy existen menos empresas que en 2007. Y la cuestión es si las que han muerto han sido todas ellas por razones de ineficiencia o falta de adaptación al entorno.

En realidad, la tasa de supervivencia correspondiente a los primeros años de vida de la empresa ha disminuido de forma creciente a medida que la crisis se extendía. Las nacidas durante la crisis resisten menos años.

Como era de esperar, dentro de las defunciones o, de aquellas en procesos concursales, destacan las empresas pertenecientes al sector de la construcción residencial e inmobiliario.

Lo anterior no es contradictorio con el hecho de que algunos índices de actividad emprendedora estén repuntando. La cuestión es que no lo hacen con intensidad suficiente y, en todo caso, en ellos se ampara una elevada proporción de autoempleo: algunos desempleados tratan de hacer de la necesidad virtud, creando sus propias empresas. Ello ayuda entender las deficiencias organizativas, e incluso de cualificación mínima, de un número significativo de nuevos empresarios.

3) El entorno sigue siendo poco cómplice de la natalidad empresarial. La posición de España en el ranking “Doing Business” no ha avanzado mucho. El número de trámites y el tiempo necesario para crear una empresa siguen siendo excesivos. En 2012 seguimos en la posición 44 del ranking global de 184 países.

En la relativamente baja tasa de natalidad sigue influyendo de forma decisiva la ausencia de mecanismos de financiación adecuados. El capital riesgo en nuestro país no está precisamente más volcado en las modalidades que tienden a financiar el “capital semilla”, sino en el desarrollo de proyectos ya existentes. La bancarización de nuestro sistema financiero no ha sido en este aspecto favorecedora de la natalidad empresarial, especialmente en sectores de cierto riesgo, que a la postre son los generadores de mayor crecimiento. Tampoco disponen de un gran desarrollo figuras como los “business angels”, claramente favorecedores no solo de la financiación de los recién nacidos, sino de su tutela y apoyo técnico en muchos casos.

4) Terciarización creciente.  La ubicación sectorial del censo empresarial sigue desplazándose hacia el sector servicios. Nacen más empresas en este sector y la mayoría de las que mueren pertenecen a la industria. Ese ascenso de los servicios no es necesariamente un rasgo adverso, siempre que la composición de la oferta señale avances hacia aquellos más intensivos en valor añadido, más cercanos a la economía del conocimiento, a la utilización trasversal de las tecnologías de la información en todos los sectores. En el afianzamiento, en suma, de la modernización de la economía.

Esta última debería ser, en última instancia, la guía fundamental en la gestión de la salida de la crisis. Tenemos claro que el crecimiento en los próximos años será mucho menor que el que presidió la década que concluyó en 2007, pero no debemos renunciar a que sea mejor.

(*) “Emprender en momentos de crisis: riesgos y factores de éxito”

La Unión Bancaria europea en candelero

Por: | 09 de octubre de 2012

El 12 de septiembre pasado, la Comisión Europea (CE) presentó tres documentos en torno a la denominada unión bancaria (UB), dando concreción a un concepto que se venía manejando desde poco tiempo antes:

1) Una Comunicación, Hoja de ruta hacia una unión bancaria, en la que presentó su visión sobre la UB, las iniciativas que había adoptado hasta dicha fecha sobre ella y las previstas para el inmediato futuro.

2) Una propuesta de Reglamento que atribuye funciones específicas al Banco Central Europeo (BCE) en lo que respecta a la supervisión prudencial de las entidades de crédito.

3) Una propuesta de Reglamento que modifica el que creó la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés, European Banking Authority) en relación con la propuesta anterior. La CE propone el mantenimiento de todas las competencias de la EBA y sólo se ha preocupado de mantener un cierto equilibrio entre los Estados del área euro y de fuera de ella en determinadas decisiones que afectan a ambos.

La UB constituye una de las vías de solución al conjunto de debilidades de la unión monetaria europea (UME) que ha puesto de manifiesto la crisis financiera actual, y que han emergido como elementos intensificadores de la crisis para los países del área euro, aunque no en la misma medida para todos. La superación de estas debilidades resulta indispensable para restaurar la estabilidad económica y financiera en dicho área.

Otra vía de solución a las debilidades de la UME es la denominada unión fiscal (UF), expresión que refleja las inconsistencias derivadas de una política monetaria común para los citados países, que, sin embargo, conservan su autonomía presupuestaria, aunque de forma limitada. De hecho, la UB  se ha planteado en ocasiones como un sustituto de la UF, que presenta unos condicionantes políticos más difíciles de realizar para poder llegar a ser efectiva.

Tanto la UF como la UB se conciben en ocasiones como mecanismos de mutualización de los riegos soberanos y bancarios, respectivamente, en cuyo caso su efecto inmediato es perjudicar a los Estados que están mejor posicionados en cada uno de ellos en beneficio de los que tienen problemas. Esta perspectiva, que no es incompatible con que se fijen unas exigencias para hacer efectivos dichos mecanismos, no puede olvidar los beneficios que pueden obtener ambos tipos de países si contribuyen a superar la crisis actual y, en particular, si ayudan a romper el círculo vicioso entre ambos tipos de riesgos que se refleja en este gráfico:

Las tres piezas del círculo vicioso en la crisis actual
Fjv gráfico 9 octubre bucle diabólico



Fuente: Afi

La UB, que podría ser al nivel de toda la Unión Europea (UE), aunque se plantea inicialmente para la UME, implicaría, en relación con la situación actual:

1) Una supervisión bancaria no tanto unificada, sino integrada para las entidades bancarias en el seno de la UE. En principio, la CE la plantea para todas las entidades de la UME, aunque habrá que ver en qué medida se acepta esta perspectiva universal en el texto final.

2) Un sistema de garantía de depósitos común, un tema sobre el que mi compañero Alfonso García Mora publicó un post el pasado mes de julio.

3) Un único fondo de resolución de crisis bancarias. Sobre este tema puede verse nuestro post anterior en este blog.

Dado que los otros temas están todavía en proceso de una mayor de armonización dentro del mercado único bancario, no nos puede extrañar que la CE haya concentrado su atención en el 1º de ellos. Además, es un tema especialmente difícil desde el punto de vista político, ya que, de acuerdo con el art. 127.6 del Tratado de Funcionamiento de la UE, esta propuesta, que debe ser consultada al Parlamento Europeo y al BCE, tiene que ser aprobada por unanimidad por el Consejo de la UE.

Obsérvese que los dos últimos temas pueden tener implicaciones fiscales y, por tanto, de riesgo soberano, en la medida que puedan no ser financieramente suficientes por sí mismos en determinadas circunstancias y demanden recursos públicos complementarios.

En todo caso, los tres pertenecen al ámbito del mercado único bancario, a través de los cuales se pretende hacer más efectiva la UME, lo que implica que exista una coherencia entre ambos ejes. La propuesta de la CE lo intenta defendiendo como más deseable, por ser evidentemente más necesaria, una UB inicialmente limitada a la UME, aunque permitiendo la adhesión voluntaria a la misma de los restantes Estados miembros (EM) que lo deseen.

Por otro lado, se plantea si la UB debe incluir todas las entidades o sólo las que sean sistémicamente importantes al nivel europeo, que no significa necesariamente que tengan suficientes operaciones a este nivel, ya que se puede poner precisamente el ejemplo de las cajas de ahorros españolas para mostrar que puede haber entidades que, sin una significativa presencia paneuropea, sean relevantes por su tamaño teniendo en cuenta la interacción que ha provocado la crisis de algunas de ellas con el correspondiente riesgo soberano.

La propuesta de la CE establece una supervisión bancaria única, en principio sobre todas las entidades de crédito de los países del área euro, a cuya cabeza se sitúa el BCE, que estará asistido por las autoridades supervisoras nacionales (ASN), que no siempre son los bancos centrales.  Por tanto, se reproduce de alguna forma la estructura a dos niveles del Eurosistema, aunque los participantes de 2º nivel no tienen porqué ser los mismos que en este último.

Las tareas supervisoras que asumiría el BCE son varias y muy importantes, en síntesis, las siguientes, que se ejercerían con la colaboración de las ASN:

a)  autorizar entidades y revocar su autorización;

b) evaluar adquisiciones y ventas de participaciones en entidades;

c) velar el cumplimiento de los requisitos de fondos propios, límites de grandes riesgos, liquidez, apalancamiento, e información y publicación sobre estas cuestiones;

d) establecer requisitos prudenciales más estrictos y aplicar medidas adicionales;

e) imponer el nivel de los colchones de capital y  anticíclicos y cualquier otra medida destinada a hacer frente a los riesgos macroprudenciales;

f) obligar a disponer de estructuras, procesos y mecanismos robustos de gobernanza y de procesos internos eficaces de evaluación de la adecuación del capital;

g) determinar si las estructuras, estrategias, procesos y mecanismos establecidos por las entidades y sus fondos propios garantizan una gestión y cobertura adecuadas de sus riesgos, y, en su caso,  imponer requisitos adicionales;

h) aplicar pruebas de resistencia con fines de supervisión;

i) supervisión en base consolidada de las empresas matrices de entidades establecidas en un Estado miembro participante, y participar en la supervisión en base consolidada, en particular en los colegios de supervisores, en relación con las empresas matrices no establecidas en uno de esos Estados;

j) participar, en su caso, en la supervisión adicional de los conglomerados financieros y asumir la función de coordinador cuando el BCE sea nombrado como tal;

k) supervisión en la intervención temprana cuando proceda, en coordinación con las autoridades de resolución pertinentes.

Todas las demás funciones supervisoras, como son las  relacionadas con la protección de los consumidores, los servicios de pago, el proceso de la información contable y de otro tipo,  las relacionadas con entidades extranjeras fuera de la UE, etc., continúan siendo competencia de los EM.

Es obvio que la asunción por el BCE de las funciones anteriores reduce las competencias de las ASN, pero, al mismo tiempo, hace que la supervisión sea más independiente de los elementos nacionales, en particular de la posible captura de dichas autoridades por el poder político o por las propias entidades supervisadas, un factor que está detrás de la justificación de la UB.

El BCE actuará en las funciones anteriores con independencia, respondiendo ante el Consejo y el Parlamento Europeo, y separadamente de la política monetaria y de sus demás funciones. Para organizar y ejercer estas funciones, el BCE nombrará un órgano interno, a través del cual participan las ASN, que, en el caso de que no sean bancos centrales, no forman parte de los órganos de gobierno del BCE.

En principio, la CE espera que su propuesta esté aprobada para su entrada en vigor el 1-1-2013, pero este plazo resulta demasiado ambicioso y es muy posible que la UE tarde más tiempo en tomar su decisión, teniendo en cuenta la necesidad de que sea unánime. En todo caso, se prevé una implantación progresiva en un tiempo que puede considerarse también corto. En efecto, el 1-1-2014 el BCE estaría ejerciendo plenamente las funciones anteriores, pero antes de esa fecha hay dos posibilidades de anticipación, la primera opcional y la segunda en firme:

1) Por decisión dirigida a una entidad y a la  autoridad nacional competente de su Estado miembro participante, en particular cuando la entidad haya recibido o solicitado ayuda financiera pública.

2) A partir del 1-7-2013, las entidades más significativas de importancia sistémica europea, sobre la base de su tamaño, de modo que conjuntamente abarquen al menos la mitad del sector bancario del área euro el 1-1-2013. El BCE adoptará y publicará la lista de dichas entidades antes del 1-3-2013.

Con ser importante la UB y limitado su alcance inicial, sigue pendiente el refuerzo de la unión económica y monetaria (UEM), que debe concretarse antes de que acabe el año, un proceso que entendemos puede ser más difícil,  si, como se espera, conlleva no sólo la UB, sino también una unión económica y fiscal, a las que deben acompañar elementos de una mayor  unión política en el seno de la UME.

¿Hacia una segmentación del negocio bancario en Europa?

Por: | 04 de octubre de 2012

El pasado martes se publicó el denominado “Informe Liikanen” sobre la banca europea. Se trata del informe realizado por un grupo de expertos en el que se establecen recomendaciones sobre la reforma de la banca europea.  La relevancia del informe no cabe duda que responde tanto a su elaborado contenido como, sobre todo, a que es la primera propuesta paneuropea  que se realiza con
el objetivo de restructurar la banca en un sentido amplio, estableciendo recomendaciones como ya lo hicieran la Volcker rule (en el marco de la Dodd-Frank reform) en EE.UU. o la Vickers reform en Reino Unido. La finalidad última, como también ocurrió en estos dos casos, se enmarca dentro del propósito de reducir el riesgo asumido por la banca minorista, evitando el contagio de los negocios financieros que se considera asumen mayor riesgo, y así proteger a los contribuyentes.

De hecho, entre las propuestas que realiza, la más relevante posiblemente sea la que hace referencia a la separación forzosa entre las actividades de mayor riesgo –entendiendo como tales las actividades de negociación por cuenta propia y de creación de mercado, entre otras- y el resto del negocio bancario. No obstante, sólo sería necesaria la separación en aquéllos casos en los que el peso de estos negocios fuera significativo, bien porque su volumen sea superior a los 100 mil millones de euros, o porque represente un 15-25% del balance. A pesar de la separación formal, ambas actividades se podrían desarrollar dentro del mismo grupo bancario con diferentes esquemas de protección.

¿Quiénes serían los bancos a las que más afectaría? La recomendación afectaría a 14 grandes bancos, que serán aquellos con mayor peso de este tipo de actividades en sus estados financieros. En la siguiente tabla se puede observar como afectaría de forma especial a la banca francesa, a Deutsche Bank, al Royal Bank of Scotland  y a Barclays. Tal y como se puede observar en la siguiente tabla, en España se podrían ver afectados BBVA y Santander.

Tamaño de activo y peso de cada tipología de negocio en los principales bancos europeos

   Image1
Fuente: Infomre Liikanen, 2012

Pero además de esta recomendación, hay otras muy relevantes no ya sólo para las entidades financieras, sino para los propios ahorradores e inversores. Por ejemplo, con respecto a la utilización de instrumentos de “bail in“, o absorción de pérdidas, en los procesos de resolución de entidades, propone que los tenedores de estos títulos sólo puedan estar fuera del sector bancario, por lo que el potencial impacto que tendría un proceso de resolución quedaría limitado a inversiones institucionales. Esta recomendación va en línea con la propuesta de directiva sobre rescate y resolución entidades de crédito actualmente en tramitación.

A partir de ahora, será la Comisión Europea la que tenga que mover ficha y determinar si continúa impulsando esta propuesta. No cabe duda de que es ambiciosa y complicada de poner en marcha, como así demuestra lo acontecido en EE.UU. y Reino Unido. Y son muchos los aspectos y detalles que habrá que analizar, pero supone un paso razonable en el proceso de restructuración de un sector clave para el buen funcionamiento de la economía.

 

Monedas complementarias para dinamizar la economía local

Por: | 02 de octubre de 2012

Pese a que la actualidad de la banca española y la gestión de la crisis ocupan buena parte de la actualidad financiera y, por extensión, de las líneas de este blog, resulta estimulante encontrar iniciativas singulares que buscan dinamizar la economía haciendo usos innovadores de las finanzas. Tenemos un excelente ejemplo en las monedas complementarias (scrip) que están surgiendo en algunas poblaciones como instrumento para luchar contra la recesión y estimular la actividad económica local.


Bristol-Pound-note
Si bien es cierto que las monedas alternativas existen desde hace tiempo en diversos lugares, llama la atención el reciente caso de la ciudad de Bristol, en Reino Unido. Las libras de Bristol pueden usarse desde el pasado día 19 de septiembre en comercios locales. Esta nueva divisa, que mantiene una relación de paridad con la esterlina, funciona de manera similar al dinero electrónico, y de momento cuenta como entidad depositaria y garante de las primeras 85.000 libras con la cooperativa de crédito de Bristol (Bristol Credit Union), supervisada por el Banco de Inglaterra.

Cualquier ciudadano puede adquirir libras de Bristol a cambio de libras esterlinas, teniendo la opción de convertirlas de nuevo a la divisa nacional mediante pago de una comisión del 5% sobre el valor nominal. De este modo, se incentiva la circulación de la nueva moneda, que actualmente es aceptada por más de 300 establecimientos de la ciudad. En el inicio, para conseguir atraer a una masa crítica de ciudadanos, la cooperativa de crédito de Bristol ofrece también un incentivo del 5% a los primeros depositantes de la moneda local.

Además de los billetes en papel, la libra de Bristol ofrece la posibilidad de abrir cuentas electrónicas en la nueva divisa. Para usar la modalidad electrónica, los ciudadanos podrán pagar sus compras a través de Internet o mediante el teléfono móvil (servicio txt2pay), transfiriendo directamente los importes desde sus cuentas hacia las del comerciante.

Al parecer, en España se pueden encontrar otras monedas complementarias como la “turuta” de Villanova i la Geltrú o el "puma" de Sevilla. Su uso es todavía minoritario, es menos sofisticado (en muchos casos, funciona como un banco de tiempo) y está lejos de contar con el apoyo institucional que ha recibido la iniciativa en Bristol (desde la alcaldía y la cooperativa financiera de la ciudad). Sin embargo, algunas de ellas se han consolidado a lo largo de los años, y esto ha llevado incluso a celebrar este año un congreso estatal de monedas sociales y complementarias.

El País

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