De les falles em quede amb les dues nits màgiques, la “plantà” i la “cremà”, la primera com ja vaig comentar ja se la hem carregada, com una continuació de la síndrome consumista que patim a les societats actuals, l’objecte a substituït el concepte, ben poc importa ja el treball de grup, lluny queden ja els “tombe”,els sacs de sorra, la retolació dels cartells, la distribució dels ninots, aquells retocs d’última hora ... ara açò és cosa dels mestres fallers que per això se’ls paga, els fallers cerquen activitats alternatives i fins i tot pots trobar-te amb revetlles que embruten el ritus, que fan d’una nit especial i singular una nit vulgar, comú, global.
La cremada és ben distinta, encara la majoria respecta aquesta nit. No m’agraden les comissions que cremen més tard de les dotze, per açò sóc un purista, el reconec, crec que la puntualitat en determinats actes forma part del ritus. Sóc d’un poble de València, Xiva, en el qual la puntualitat és una paraula inexistent però els dies 17, 18 i 19 d’agost el nostre bou de corda, el més emblemàtic i respectuós amb l’animal del món, ix al carrer amb una puntualitat britànica. No recorde mai en la vida ni un segon de retard. Tampoc m’agraden molt el focs d’artifici, crec que li lleven protagonisme, els valencians pel general som més del soroll de les mascletades que dels colorets dels castells però a més a més pense que a la nit de la “cremà” només hi ha dos protagonistes: Foc i Falla.
Una falla que denuncia i satiritza els pecats de la societat i un foc purificador que lluita per destruir-la i convertir-la en espurnes i cendres, sempre que sent el caliu de les flames al meu rostre em ve al cap “amarcord” del gran mestre Fellini i amb ell els records i la reflexió de tot el que ha passat a l’any, és l’autèntica nit de cap d’any valenciana.
Enguany al caliu de les flames pensava que aquest bloc m’ha ofert l’oportunitat de reflexionar el veu alta i de sentir l’opinió dels meus lectors i crec que el meu debat personal hi està viu al carrer. Fallers, antifallers, fugitius, pixaportals o “falleros” recalcitrants han donat la seua opinió i això vol dir que amb una mica d’autocrítica per part de tots però per damunt de tots de les comissions falleres es podria arribar a fer una festa que, si no de tots perquè això és impossible, fóra interessant, divertida, creativa i singular; adjectius tots ells inabastables hui en dia per una festa ancorada des de la transició i autoalimentada per polítics interessats i “falleros” alienats i conformistes, incapaços d’esbrinar l’essència de la festa.
Hay 9 Comentarios
Ya tenía ·"mono", tantos días sin artículo del Sr. López que comentar me parecía una castigo inmerecido. Haré hoy de piquete informativo o de servicios mínimos y le dedicaré algunas palabras.
No asistí a la mágica noche del 19 de Marzo, no pude; mi apretada agenda no me lo permitía.Esa noche, a esa hora, tenía la inexcusable tarea de "mirar-me el melic" y me perdí tan gran y magno evento ( mejor acontecimiento, en esta tierra de promisión esa palabra la carga el diablo de la corrupción). A esa noche de catarsis (que bien me encuentro transitando por lugares comunes) sólo la supera en belleza y profundidad simbólica, esa otra de Junio "la de Sant Joan" donde hordas de enajenados imbuidos de misticismo de paraeta o herboristeria oriental de todo a un euro, regado todo con psicotrópicos y garrafón, arrasan todo el Mediterráneo peninsular desde la costa gaditana hasta Port Bou con ritos rayanos en la memez o el esperpento. Vamos, excusas para que el rebaño se reúna y bale Pero ya puestos, y con el fuego como excusa, me habría gustado ver arder en esas piras que salpicaban la singular ciudad de Valencia la noche mentada como tentáculos devoradores que engullen con su perpetuo movimiento todo lo que se les ofrece, el mugre, toda la podredumbre que emerge en este lugar tan festivo y simpático a poco que rasques un poquito la costra que apenas logra ocultar tanta miseria y tanta mierda, moral y de cualquier índole. Si me prometiesen que iba a ser así, que en las fallas se iba a purificar todo este estercolero político y vital, me hubiese peleado por ser yo quien prendiese la mecha ( soy un maldito puritano o un jacobino sin guillotina). Pero sospecho que los escogidos y encargados de encender mechas, normalmente,son los primeros que deberían abrasarse en las llamas, y me temo que la cosa no va por ahí, de momento. Bueno, a lo mejor el año que viene se obra el milagro, ese y algún otro, como que el Valencia de de Unay juegue bien un partido. Son tantas las posibilidades y esperanzas que nos ofrece el futuro. Y tan pocas las que nos suele regalar.
PD: totalmente de acuerdo con las sugerencias de los ilustres mozalbetes Novella y Viña sobre el blog de Don López.
Publicado por: Enrique Piquer | 29/03/2012 9:49:39
"Plantà" y "Cremà" - en valenciano debería ser "Crema", pero suena a café exprés -, principio y final, alfa y omega ¿Y en medio qué? Pues las Fallas, que son fiesta y tradición, cultura al fin y al cabo, vale que no la de biblioteca y museo, sino de la calle y del bar, que no es que sea mejor ni peor, es que es diferente porque es folclórica y ritual. Nada que objetar hasta que se empieza a mitificar y a establecer lazos de dudosa etiología entre unos actos festivo-folclóricos y la razón de la existencia. Es como cuando en La Ser sale por la mañana ese señor del fútbol para el que la vida pivota en el balompié y todo tiene relación con la chavalada multimillonaria que dedica hora y media del domingo a darle patadas a una pelota. Vamos a ser racionales por una vez en la vida y a admitir que las Fallas son tradición, folclore y fiesta, ni tan trascendente como quieren hacernos ver los falleros de pro, ni tan prescindible como quisieran los Mr. Scroodge profesionales de todos los años, profesionales de la queja infundada digo. Abrazos fuertes desde el Cap i Casal.
Publicado por: Enric Casanova | 29/03/2012 8:27:16
Sr. López. Me gusta esa idea de considerar la "cremà" como la autentica nochevieja valenciana, especialmente ahora que la edad nos ha hecho insensibles y casi refractarios a la nochevieja real, que vivimos más como un suplicio que como una celebración.
En cambio, a mi me parece más mágica la "plantà". Independientemente de la afinidad de cada uno hacia las fallas, a mi no deja de parecerme misteriosa la aparicíon repentina de esas figuras en medio de la calle transformando el paisaje urbano de manera drástica. Como por arte de magia un día nos las tropezamos y ahí se quedan unos días habitando plazas y cruces de la ciudad. Estoy de acuerdo con usted en que se ha perdido la esencia de esta noche hasta casi desvirtuarse. Como ya le decía en otro comentario anterior en uno de sus artículos, el día 15 por la mañana ya hay muchas fallas completamente plantadas y el número se amplia por la tarde llegando a la noche sólo unas pocas a la espera de que se las complete como mandan los cánones: con la implicación y participación de los falleros con las indicacionesque haya podido dejar el artista. Al fin y al cabo, una falla debería dejar de ser del artista una vez cruza la puerta del taller e inicia su viaje a la calle donde debería ser entregada a sus receptores naturales. los miembros de la comisión. Lamentablemente, para muchos falleros, el monumento es una excusa para hacer fiesta. El resultado es evidente una vez que las fallas están plantadas en la calle: de las trescientas y pico fallas que se pueden ver en la ciudad, ¿cuántas merecen que se les de la vuelta y les prestemos atención? ¿40?, ¿50, a lo sumo? Hágase la resta e imaginen las que nos podríamos ahorrar. Y, sí, entonces el tráfico iría más fluido, habría menos carpas, quizás menos "pixaportals"...o no, quién sabe.
Publicado por: Sr. Rebollar | 27/03/2012 13:19:14
Jo no conec l’esència de les falles, però en tot cas crec que té molt a vore amb l’heterogènia barreja de ingredients que tan rítmicament ha enumerat Ernest. Al cap i a la fi, la realitat de moltes tradicions, fins i tot la del món faller, es més banal del que caldria desitjar. De tota manera, és cert que hi ha no sé què de prodigiós al fet de sentir una enorme foguera enlairant-se al mig d’una cantonada. Una escena que sens dubte té molt d’oníric, i en la que el foc fa possible anar enrere en el temps, mentre les flames van aniquilant-ho tot, anul.lant el vertiginós pas dels anys, dels segles, la inevitable teatralització de moltes tradicions que, com les Falles, han quedat reduïdes a una forma més de consumisme, un producte d’usar i tirar.
Publicado por: Pedro | 26/03/2012 21:54:09
Interesante, divertida, creativa y singular, que perfectos adjetivos para describir lo que debería, lo que fue en su día, ser esta fiesta, yo añadiría, provocativa y transgresora, como usted señor López matizo en su primera entrada, pero hoy por hoy la mayoría de comisiones, y los órganos que las dirigen, consiguen una fiesta monótona, aburrida, repetitiva y global, a la vez que sumisa y conservadora. Las llamas purificadoras de “la cremá” deberían acabar con la fiesta tal y como la mantenemos y dejar que cual ave fénix resurja de verdad de las cenizas una fiesta mejor y esto lo debemos hacer entre todos.
Publicado por: Manuel López Sanz | 26/03/2012 17:09:04
Más de 500.000 años fascinados por el fuego. Quizás fue el Homo Erectus el que comenzó a usarlo y desde entonces el hombre se encanta ante unas llamas, reflexiona ante la anarquía de formas y colores que le calientan el rostro. Fuego destructor, purificador, quema de brujas, armas, cocina, forjas, calor. ¿existiría la humanidad sin fuego?. Él es el verdadero Dios, a él le rinden fiestas todos los pueblos del mundo, y las fallas, además de la esencia del cocktail de Ernest, más allá de toda la chabacanería pseudofolklorica, tiene ese componente mágico de las llamas que nos une e iguala a todo el género humano por encima de banderas, estados, lenguas, vírgenes o paellas. Esa “cremá” reflexiva también debería recuperarse en los actos lúdicos de los pueblos.
Publicado por: José Luis | 26/03/2012 12:37:46
Caguen sos. He oblidat afegir a l'olla un floc de cabells de la Geperudeta. Imperdonable. Li dóna al licor una sentideta molt espiritual.
Publicado por: Ernest | 26/03/2012 11:55:32
Jo ja estic massa atabalat: hem parlat de fallers que no fan falles, de festa pagana que acaba ofrenant flors a la mare de déu, d’anarquia consentida pel poder, d’una festa que ha de ser anàrquica però puntual... Jo ja tinc la meua dosi de contradiccions per al “nou exercici”(una expressió singular, com destaca Inés, i que és imprescindible en l’argot propi de casals i de reunions de veïns d’escala).
Propose una solució final: agafem fallers i falleres, falles,envelats, petardets diversos, paella de llenya de palet, xocolate i bunyols, orxata i fartons, banderetes de plàstic (blaveres i, si és temporada, alguna d’Espanya) tabalet i dolçaina i el èxits de el Titi i Concha Piquer . Ho fiquem tot en una olla gran i ho arruixem bé de vi i “llimonà”. Posem l’olla al foc. Un foc baixet,que coga a poc a poc. Els vapors els fem passar per un alambic. Quan es condensen, el que tenim és l’essència de les falles. O potser no. Perquè ara em direu que eixa no és la recepta i que la bona és la que feu vosaltres, que s’ha de posar aigua fins als claus o fer primer el sofregit de no sé què. En fi, no passa res, la copa , l’any que ve.
Publicado por: Ernest | 26/03/2012 9:59:26
Cada 19 un final y un comienzo, redención y propósito de enmienda. Yéndome al terreno religioso veo "la planta" como la confesión pública de los pecados de otros, sin embargo, "la cremá", parece que la vivimos como algo más profundo, más de cada uno. Al estar congregados alrededor de un fuego, viendo retorcerse esas figuras y elevarse triunfadoras las llamas, la mirada se hace introspectiva y acabamos mirando hacia dentro, en la hoguera dejamos lo que no queremos, el calor imposible es la penitencia redentora en esta confesión personal que instintivamente hacemos. También entre las llamas vemos pasar el propósito de mejorar y no volver a caer en lo mismo....y nos despedimos, complacientes y contentos por tener otra oportunidad, un nuevo comienzo, algo parecido a lo que ocurre con "la navidad", se despide un año, pero empieza otro....con "la cremá" quemamos los pecados...y se nos brinda "un nuevo ejercicio" ¿se dice así?, para volver a pecar y denunciar los nuevos pecados, de los otros.....
Bueno, no deja de ser una interpretación muy personal ....
Lo veamos como lo veamos, si admitimos la diversidad, ésta ha de aportar más posibilidades, resultados más abiertos, y........con cada esfuerzo sumado........ un fracaso menos.
Publicado por: Inés Reig | 25/03/2012 13:21:01