Fórmulas que mueven el mundo

Blog de Javier Sampedro

Sobre el blog

El mundo lo mueven las fórmulas y las metáforas, pero las fórmulas son las metáforas por antonomasia. Una ecuación es una pauta oculta en la naturaleza. Las cosas ya eran así, al parecer, pero nadie se había enterado hasta que llegó el tipo de la fórmula. Por ejemplo, v=e/t. La velocidad (v) es el espacio (e) partido por el tiempo (t). Si la velocidad de la luz (c) es una constante, lo que tal vez explique su nombre (c), el espacio (e) y el tiempo (t) no pueden serlo. Haciendo un par de cuentas, de ahí se llega a E=mc2 en dos semanas. Ésa es la fórmula que transformó el Big Bang en ese cielo nocturno que se ve ahí fuera, y la que lleva 14.000 millones de años alimentando el cosmos de energía, si es que eso tiene algún mérito. Imagínense la factura. La fórmula es la metáfora por antonomasia: F=ma. Como queríamos demostrar .

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El autor

Javier Sampedro nació en Madrid en 1960. Entre 1983 y 1993 se dedicó profesionalmente a la investigación genética, primero en Madrid y después en Cambridge. Desde 1995 es redactor de El País, donde actualmente escribe sobre sanidad, ciencia y tecnología. Asegura ser un dibujante con aptitudes (y sin paciencia) y un guitarrista de jazz solvente (aunque sin audiencia), pero ninguna de las dos cosas ha podido ser contrastada.

agosto 2007

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17 agosto, 2007 - 06:58

La otra sintaxis

El musicólogo y neurocientífico Stefan Koelsch, del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas en Leipzig, publicó este experimento hace dos años. Koelsch y su equipo registraron el potencial eléctrico cerebral mientras sometían a sus voluntarios -y pocas veces se habrá usado con tanta propiedad el verbo someter- a una interminable sucesión de secuencias de ocho acordes. Una secuencia, o "progresión de acordes", no es cualquier serie sin ton ni son, sino algo como mi, la menor, fa# menor séptima y si séptima, que incluso el lector horrorizado por esos nombres reconocería de inmediato como un orden lógico de los acontecimientos: una historia bien contada con planteamiento y nudo.

Koelsch pidió a sus voluntarios, que ni eran músicos profesionales ni tenían un oído musical fuera de lo común, que intentaran distinguir si las sucesiones de acordes estaban "en modo mayor o menor", o cualquier otro cuento coreano, pues es costumbre de los neurocientíficos tener a sus voluntarios engañados durante los experimentos, como es lógico. Lo que buscaba Koelsch era otra cosa.

El anterior ejemplo de secuencia de acordes no tiene desenlace -no vuelve a mi, por ejemplo-, pero lo deja a huevo con ese si séptima: es la dominante, que en esa posicional final cumple un papel gramatical reconocible por cualquier oído: "Te lo voy a repetir", o "por lo tanto yo digo así", con sus dos puntos y todo. Después de oír un acorde de si séptima hacia el final de una frase musical ocurre igual que si has oído "por lo tanto yo digo así dos puntos": que o suena mi o te llevas un corte de re bemol mayor.

Ahí es donde Koelsch puso a veces mi, pero otras veces la. Y la actividad cerebral de todos los voluntarios distinguió ambos tipos de frases con nitidez, sin que ellos supieran qué estaba mal en esa secuencia de acordes (Current Opinion in Neurobiology, 15:1).

El experimento lleva incorporado un control musicológico que elimina la necesidad de hacer muchos de los controles neurológicos habituales. Koelsch no cambia mi por un ruido atroz, ni por notas desafinadas, ni siquiera por un acorde bien formado pero que no pegue con los demás. El sustituto de mi es la, que no sólo es perfectamente coherente con mi, sino casi obligatorio, puesto que es su subdominante. Lo único raro es la posición que ocupa: se trata de una transgresión puramente sintáctica (se pueden oír ejemplos en www.stefan-koelsch.de/TC_DD).

Por este y otros experimentos, Koelsch cree que el común de la gente, y no sólo quienes han recibido una educación musical, está en posesión de un "conocimiento tonal" adquirido, literalmente, de oído. No es poco, tras haber visto el embrollo matemático que subyace a la tonalidad.

Sintaxis_musical_1

24tonos_de_salinas

Comentarios

Tengo una pregunta:
¿los sujetos sometidos al experimento eran todos anglofonos?
Cada idioma tiene una particular "música" que solo es detectada por los que no entienden el idioma.
Alguien que no entienda francés se dará cuenta enseguida de las variaciones de tono características. Se repiten una y otra vez aunque las palabras en sí sean distintas.
En este experimento, se estaba reproduciendo una "secuencia musical" del idioma ingles-americano, que en unos casos se completaba adecuadamente y en otros no.
Tenían que haber incluido un grupo de "otrosidiomablantes"

O sea, es como cuando Juanes (pido perdón por comparar a Juanes con Kölsch, lo mismo hasta se llevarían bien) dice:
"Lo que ayer me supo a gloria hoy me sabe a pura... Miércoles por la tarde y tú que no llegas".

El hombre es eminentemente visual, eso salta a la vista, pero de ahí a querer minusvalorar sus otros sentidos va un mundo.
Todos estamos de acuerdo en que cualquier persona puede categorizar colores y tonos de colores. ¿porque no iba a poder categorizar notas y tonos musicales?

gusano como el burgués gentilhombre, hablamos en prosa.
Aristo la clasificación de las notas es artificial.

La clasificación de los colores es igual de natural o artificial que la de las notas.

para clasificar los colores tenemos un pantone natural; el arco iris

Respondo a la pregunta del dibujo sobre si las notas estarian ordenadas como en un "espacio" en el que aparecen colores
Lo de los colores complementarios, combinar colores, etc parece una cuestión de "buen gusto". Lo de las notas se presenta como un "idioma natural inevitable". La respuesta con esas premisas tiene que ser inevitablemente que no

Las notas las clasificamos por frecuencias y los colores por logitudes de onda, no veo por qué no se puede establecer una relación biyectiva entre notas y colores, no sería complicado; un campo podría ser el espectro audible y otro el visual.

Con una simple cuerda tensada se puede obtener un pantone de tonos musicales.
La ilusión es que nos parece más "tangible" un arco iris que una escala musical.

Gusano, la representación propuesta no es lineal, es volumétrica. Por lo menos en el dibujo.

Pero el sonido formaría un "arcoiris" repetitivo en cuando notas, pero no en cuanto a frecuencias.
La serie de notas se repetiría una y otra vez.

Este experimento lo tenian que repetir con animales. Proximos a nosotros como el chimpance y lejanos como el nautilus.
¿Será un lenguaje universal terrestre?

Lo único que es un hecho es que la música, siempre por intereses politico-economicos, ha sido conservada en los conservatorios, y no por los creadores, que por el contrario han sido menospreciados por la sociedad, haciendoles entrar hasta hace poco por la puerta trasera, con el servicio. El conservatorio, pues, es el que ha elegido, a través de sus políticos, la música que escucha la sociedad. Si en el conservatorio te dicen que despues de un acorde 7 dominante siempre viene la tónica, ten cuidado de hacer lo contrario pues te suspenden. Por lo tanto los seres humanos llevan siendo atormentados por este tipo de reglas políticas musicales desde que existen los "conservatorios", o lo que es lo mismo desde el primer segundo de su estancia en el utero de su madre. ¿Que esperamos de un ser humano que todos los días inconscientemente escucha miles de veces la misma resolucion armonica? Pues que si le pones otra resolucion su cerebro se mosquea hasta el punto de reaccionar con descargas neuronales violentas para consigo mismo. Es por ello que nos sentimos incómodos ante las músicas de otros paises. Es una lástima que institutos tan importantes como Max Planck se dediquen a estas actividades, y no exploren lo que está ocurriendo realmente a mayores profundidades.

R.A.Lafferty en "Salomas del Espacio" describe un animal, "sirena-zo", del tamaño de una isla, que atrae a los marineros con una melodía incompleta por una nota.
Despues los mata

Camarada iprapropri. A priori parece que el sitio adecuado para conservar la música es el conservatorio.
El que la conserven demasiado, ya es cuestión de opiniones.

¿se podrán encontrar personas no "contaminas" por la música clásica?
hacen falta para repetir el experimento.
Recapitulemos. Necesitamos personas no anglofonas, personas que nunca hayan escuchado música clásica, chimpancés y nautilus.
¿Esta todo?
(vendo un nautilus, barato)

donde dice "contaminas" tenia que decir "contaminadas". No se porque no lo dice.

he escuchando la sinfonía "pastoral" de Ludwig van Beethoven. No he visto ni una oveja.

Estoy utilizando a Yuma, la tortuga de mis nietos, como sujeto del experimento musical. Hago sonar los compases con terminación"errónea" y los de terminación "adecuada".
La tortuga no muestra preferencia.
¿son sordas?

Os contaré una 'intimidad'...
No soporto el jazz,lo siento JS, y no porque no me guste oirlo, sino porque transcurridos pocos minutos me duele la cabeza, no estoy de broma...
Una vez un amigo,amante del jazz, me invitó a su casa durante unos días y me temí lo peor, porque no me atrevía a decirle mi problema.
Transcurrían los días y en ningún momento osó poner ninguno de los montones de discos de jazz, que yo había oteado por allí...así que muerta de curiosidad le pregunté por qué ....y la respuesta me dejó alelada, cuando su perro estaba presente no escuchaba jazz,porque inmediatamente lanzaba un quejido ,como si le hubieran pegado, y se marchaba ...o se escondía, tapándose las orejas...lo comprobé ,hizo el experimento delante de mí.


Por si, GMarx, quiere sacarle punta al asunto, la raza 'perro de agua'...así que el nautilus algo tendrá que ver :)

Maga ¿has probado con blues?

no perros azules. Canciones azules

Con el perro no :)...
pero, yo el blues lo llevo mejor, pero sólo un poco mejor...¿me lo haré mirar?

Solo tenemos que encontrar los compases que causan tu dolor de cabeza. Por menos motivos han dado el premio nobel de economía.

"hay dos estructuras, en particular, que se usan con frecuencia en los temas de jazz. Una es la forma AABA de los estribillos de las canciones populares, que consta de 32 compases divididos en cuatro secciones de ocho compases cada una: la sección A; la repetición de la sección A; la sección B (el puente, que suele comenzar en una tonalidad nueva); y la repetición de la sección A. La segunda forma tiene hondas raíces en la música folclórica de la comunidad negra estadounidense, el blues de 12 compases. A diferencia de la forma de 32 compases en AABA, los blues tienen una progresión de acordes casi uniforme."

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