Fórmulas que mueven el mundo

Blog de Javier Sampedro

Sobre el blog

El mundo lo mueven las fórmulas y las metáforas, pero las fórmulas son las metáforas por antonomasia. Una ecuación es una pauta oculta en la naturaleza. Las cosas ya eran así, al parecer, pero nadie se había enterado hasta que llegó el tipo de la fórmula. Por ejemplo, v=e/t. La velocidad (v) es el espacio (e) partido por el tiempo (t). Si la velocidad de la luz (c) es una constante, lo que tal vez explique su nombre (c), el espacio (e) y el tiempo (t) no pueden serlo. Haciendo un par de cuentas, de ahí se llega a E=mc2 en dos semanas. Ésa es la fórmula que transformó el Big Bang en ese cielo nocturno que se ve ahí fuera, y la que lleva 14.000 millones de años alimentando el cosmos de energía, si es que eso tiene algún mérito. Imagínense la factura. La fórmula es la metáfora por antonomasia: F=ma. Como queríamos demostrar .

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El autor

Javier Sampedro nació en Madrid en 1960. Entre 1983 y 1993 se dedicó profesionalmente a la investigación genética, primero en Madrid y después en Cambridge. Desde 1995 es redactor de El País, donde actualmente escribe sobre sanidad, ciencia y tecnología. Asegura ser un dibujante con aptitudes (y sin paciencia) y un guitarrista de jazz solvente (aunque sin audiencia), pero ninguna de las dos cosas ha podido ser contrastada.

agosto 2007

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28 agosto, 2007 - 11:30

No diga la bemol

Sampedro28 Ha querido el azar que Alexandra Athos y sus colegas de la Universidad de California en San Francisco publiquen hoy mismo (PNAS, edición electrónica) su descubrimiento de la nota maldita -la bemol, les avanzo-, así que volvemos por un minuto al caso Salinas, quién sabe si con la esperanza de cerrarlo.

El oído absoluto es la rara habilidad de identificar una nota en el vacío, sin que otra nota sirva como referencia. Tú tienes oído absoluto para los colores, porque sabes que algo es lila sin necesidad de cotejarlo con la escala Pantone. Pero incluso la gente con buen oído sólo sabe que una nota es sol porque está una quinta por encima de do: pueden reconocer intervalos, distancias entre notas, pero no la identidad de las notas. Excepto los raros privilegiados que tienen oído absoluto.

La gran infrecuencia de este rasgo ha puesto muy difícil la obtención de datos sobre él, pero Athos ha conseguido 981 sujetos de una tacada con una simple encuesta a través de la web del departamento de genética. Por cierto que la mayoría de la gente respondió de buena fe: el 77% de quienes dijeron tener oído absoluto demostraron tenerlo en las pruebas subsiguientes.

El primer resultado es que el oído absoluto sigue una distribución en la población meridianamente bimodal. No hay gente con "un poco de oído absoluto", sino dos clases de personas: los que identifican las notas casi siempre, y los que no lo hacen casi nunca. Y en el experimento de Athos ambos tipos de sujetos tenían seis o más años de educación musical.

Las distribuciones bimodales son típicas de los rasgos que dependen de muy pocos genes. Cuando un rasgo depende de 10 o 20 genes, como la presión arterial, su distribución en la población es un continuo. Un solo gen con dos variantes, sin embargo, divide a la gente en dos grupos. Éste es el caso del oído absoluto, según interpretan los científicos de San Francisco.

Pero el segundo resultado es tal vez el más chocante: la nota maldita es la bemol. Los 981 voluntarios con oído absoluto exhibieron una espectacular coincidencia fallando la mitad de las veces al tratar de identificar esa nota. Hubo en siglos pasados, en efecto, una nota conocida como el diablo de la música, pero su definición no era absoluta, sino relativa: la quinta disminuida, hoy más conocida como blue note. Pero tomarla de esta forma con la insípida e insustancial la bemol no se ve muy bien a qué pueda venir. ¿Alguna idea?

Comentarios

La Macarena es una escala en la bemol. Es comprensible que un oído absoluto se niegue a reconocerla.

Y ... los que en vez de oído ¿tenemos orejas? y ... ¿los que no tenemos ni orejas?

Salud a todos.
He disfrutado mucho con todos vosotros.

Los que no tenéis orejas tampoco tenéis gafas. Lo más, lentillas.

Ubio, suena a mensaje suicida tu post.

Y ... ¿los que no tenemos oído, sino orejas? Y ... ¿los que no tenemos orejas?

Salud a todos
He disfrutado mucho de ustedes sin que lo supiesen, gracias, generosos.

Después de leer los enlaces de Relator, veo que las personas con oído absoluto "recuerdan" una nota y son capaces de identificarla.
¿que ocurre si nunca han oído una nota?
que no la pueden identificar.
Lo que ocurre con esa nota es que "sale poco"

Pero no me voy a la francesa.
Es que yo siempre fui un maldito en el coro y la música ... no me suena, no me llama.

Salud a todos

Debe ser un problema de resolución de frecuencia.

Una cosa curiosa, las notas están fijadas a una frecuencia arbitrariamente. Hace un tiempo en ciudades distintas podían tener distintas frecuencias para la misma nota. Una persona con oído absoluto simplemente asociaría la nota con la frecuencia de su ciudad. En otra ciudad no acertaría ni una.

A cuántos herzios estaba el La bemol???

"No diga la bemol, diga sol sostenido!!"

" Doppler y el oído absoluto [editar]

Existe una historia real con respecto al uso fantasioso del oído absoluto.

El físico y matemático austriaco Christian Andreas Doppler quería demostrar la exactitud de sus cálculos con respecto al efecto Doppler (la variación de la frecuencia cuando el objeto emisor se mueve con respecto al observador, como sucede por ejemplo con la sirena de una ambulancia, que se oye más aguda cuando se acerca y repentinamente más grave desde el momento en que se aleja).

Para ello Doppler pidió la ayuda de trompetistas con muy buenos oídos relativos (no «oídos absolutos»).

Doppler se ubicó en un punto del campo donde un tren pasaría a una velocidad uniforme. Le pidió al maquinista que condujera a una velocidad determinada (70 km/h) y los dos trompetistas (uno sobre el tren que pasaba y otro junto a Doppler, en el campo) debían tocar un la.

Cuando el tren pasó, inmediatamente ambos músicos registraron la diferencia de altura entre la trompeta en movimiento y la trompeta en reposo (cada uno escuchaba su propia trompeta como la correcta y la otra, desafinada).

Después de la prueba Doppler comprobó que los resultados coincidían exactamente con su cálculo.

En realidad esos músicos poseían buenos oídos relativos. En ese caso el oído absoluto puro sólo hubiera servido para determinar que las frecuencias emitidas por las trompetas en movimiento no coincidían con la frecuencia adjudicada por convención a la nota musical la4 (que a mediados del siglo XIX oscilaba según la ciudad entre 423, 435 y 451 Hz, por lo que en esa época no podía existir el oído «absoluto», ya que lo que era un la para un músico de una ciudad podría resultar un la bemol o un la sostenido para un músico de otra ciudad"

" El la (en hercios) a lo largo de la historia

* 446 Hz: Renacimiento (instrumentos de viento de madera).
* 415 Hz: instrumentos de viento de madera, afinados con los órganos parisinos (siglo XVII y XVIII).
* 380 Hz: pequeño diapasón de lengüeta inglés de 1720
* 480 Hz: órganos alemanes que tocaba Bach (principios del s. XVIII).
* 422,5 Hz: diapasón asociado con Georg Friedrich Händel (1740).
* 409 Hz: diapasón inglés (1780).
* 400 Hz: diapasón (fines del s. XVIII).
* 450 Hz: diapasón (fines del s. XVIII).
* 423,2 Hz: diapasón del teatro de ópera de Dresde (1815).
* 435 Hz: diapasón (1826).
* 451 Hz: diapasón de La Scala de Milán.
* 430,54 Hz: afinación “filosófica” o “científica”.
* 452 Hz: “tono sinfónico” (mediados del siglo XIX).
* 435 Hz: “tono francés” comisión estatal de músicos y científicos franceses (16 de febrero de 1859).
* 435 Hz: “tono internacional” o “diapasón normal”: Congreso de Viena (Conferencia Internacional sobre el Tono, 1887). El bandoneón actual.
* 444 Hz: afinación de cámara (fines del s. XIX).
* 440 Hz: Reino Unido y Estados Unidos: (principios del siglo XX).
* 440 Hz: Conferencia Internacional (1939).
* 440 Hz: Organización Internacional de Estandarización (1955).
* 440 Hz: Organización Internacional de Estandarización ISO 16 (1975).
* 435 Hz: el bandoneón actual. (Se trata de un instrumento de lengüeta, no afinable por el intérprete.)"

Esto del oído absoluto es algo relativo.
Una forma de que les funcionara siempre es hacerles escuchar una sucesión de sonidos con "saltos" de pocas frecuencias. Asignar un "nombre" a cada "nota". Después solo tiene que escuchar y decir un nombre que indicara la frecuencia aproximada del sonido.
Más o menos.

Pero seguramente el oído humano, por muy absoluto que sea, ha de tener una resolución ligada a la mecánica del propio oído, como cualquier sensor, por otra parte.

El oído humano empieza a oír a partir de los 20 Hz, apuesto a que ésa es la resolución.

En realidad solo tendrian que "escalar" las frecuencias "musicales"
El problema es que solo pueden nombrar lo que alguna vez han oído y clasificado. Si oyen una frecuencia pero no esta "nominada" entonces no la pueden identificar. Mi propuesta es dar nombres codificados a digamos 200 escalones de frecuencias. Después ya podrán identificar todas las "notas"

Pectorins, por muy poco que "salga" el la bemol, el estudio es entre personas con seis o mas años de educación musical. Si no es muy común, también se puede acertar por comparación: demasiado alto para un sol, demasiado bajo para un la. Hay tambien otras notas que son poco frecuentes pero no parece que tengan tantos problemas para reconocerlas.

Hola de nuevo. Voy a divagar un poco:

Se me ocurre que la única forma de que el cerebro pueda reconocer una nota absoluta es comparándola con otra (los ojos, en cambio, detectan frecuencias absolutas porque los átomos de la retina absorben fotones de frecuencias concretas).

Esta nota patrón interna (caso de que haya sólo una) serviría de guía, sobre ella funcionaría el mecanismo de detección de intervalos que todos tenemos. Cuanto más se aleje una nota de la nota patrón, tanto más difícil será distinguirla. El oído absoluto perdería eficacia a medida que la nota oída se aleje de la nota patrón.

Aparentemente pues, la mayoría de los que tienen sentido del oído absoluto están afinados en re (la nota más alejada del la bemol).

Hablando de la bemol, espero que hoy tengamos sol sostenido (lo siento, no puede evitarlo).

Aparentemente, el discernimiento del La bemol se ve oculto por la "dominancia cultural" de la nota La. Habria que repetir el experimento con chinos o papues. Es un poco como la capacidad para un francofono para distinguir no menos de cinco sonidos (muy diferentes para él) y que nosotros metemos juntos en la casilla "eso es una E".

Esta gente tiene el equivalente a la "memoria fotográfica". Oyen una nota. Alguien les dice cual es y ya no fallan. Si la han oído y nadie les dice cual es, no pueden "encasillarla". Tampoco pueden "deducir" notas por otra que conozcan, eso es el oído relativo.

En mi caso tengo un tipo de oído absoluto en el que escucho el "nombre" de la nota, como si el propio instrumento vocalizara.

En el caso de las notas sin alterar, se escucha clarísimo. En el caso de las notas alteradas, el sib siempre lo escucho con nombre de "si" (nunca como "la", por lo que nunca le llamaré "la#". Estamos hablando por su puesto de notas sin ninguna referencia de tono, de escucharlas sin referencias).

De la misma forma, el mib siempre como "mi", (nunca como "re"), el fa# siempre como fa, el do# generalmente como do y rara vez como re. Sin embargo el lab a veces como la, otras como sol, generalmente con un sonido muy poco claro, por lo que cuesta saber que se escucha, es como si dos personas hablaran al mismo tiempo.

No sé si será genérica esta forma de escuchar con oído absoluto, pero el caso es que es muy difícil escuchar qué notas son si una persona está cantando con letra, ya que está diciendo algo que no son las notas. En este caso para saber las notas sí que necesitas una referencia previa de alguna de ellas.

En cambio los intrumentos, bocinas, sirenas y un largo etc de "ruidos" sí que dicen el nombre de las notas, por lo que es muy difícil equivocarse. Se escucha como si el propio emisor del sonido te esté diciendo qué nota es.

Yo creo que la ambigüedad de esa nota es que quizá aparezca en parecida proporción como lab que como sol#, por lo que esa altura de sonido no se asocia tan claramente a un nombre.

Son sólo conjeturas, por supuesto.

Raquel, gracias por esa información de primera mano.

la identidad de las notas. Excepto los raros privilegiados que tienen oído absoluto.
... no diga la bemol ( ni idea de notas musicales)
el tener estudios musicales puede ser una ventaja o una desventaja,
ni idea pero... y sin estudios musicales no sería más certero? si buscan saber si el rasgo acústico es innato?
puede que los sujetos construyan estrategias sin saberlo para identificar rasgos, o la entrada en el tímpano o las fibras del nervio auditivo? descartando la anatonomía y los instrumentos que tocan?
miles de pregutnas, leeré ese artículo, sería interesnte encontrar esa o no diferencia.

No digan la bemol y si al decirlo adquieren la destreza perceptiva para diferenciarlo, la articulación ayuda a diferenciar rasgos

Me ha interesado lo de Witiza y Relator, sí, no tengo muy buen oído ni una educación musical muy extensa, algo sí. Y alguna vez me he preguntado eso, si las notas eran en realidad sonidos absolutos o si sólo eran esas notas por las comparaciones y las distancias relativas entre sí. Por lo que ellos dicen parece ser más bien ambas cosas, cuestión de frecuencias, que pueden ser idénticas, a las que se asigna un nombre que puede ser variable como los idiomas. Me preguntaba si ese nombre, dentro de una misma sociedad, se aplicaba más aleatoriamente, parece que no. El oído absoluto es entonces la capacidad de identificar una frecuencia, lo de menos es el nombre que se le ponga. ¿Por qué el la bemol? pues puede ser algo físico, característico del ser humano, lo mismo que hay frecuencias que el perro capta y el hombre no o podría ser también, como apuntan, cuestión de aprendizaje pero me convence menos esta última hipótesis, habría más variabilidad en los resultados, digo yo.

Qué interesante Raquel!!, no se si será verdad, pero sigue por favor!

Raquel
¿Tu oído absoluto lo consideras una bendición o un castigo?

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