Hay que repetírselo una y otra vez: aquí no hay realidad, sino versiones de la realidad. Versiones antagónicas. Lo ocurrido a bordo del “Mavi Marmara” es un ejemplo más. Cada narrador hace su relato. Activistas masacrados, soldados linchados, ya saben. Esa variedad de verdades es cómoda porque a muchos, quizá la mayoría, les evita enfrentarse racionalmente con los hechos y con la crítica externa. Israel siempre tiene razón. Los enemigos de Israel siempre tienen razón. No hay mucho más que hablar.
Mohamed Khatib, por supuesto, tiene razón. Pero forma parte de una generación de palestinos que admite haber cometido grandes errores en el pasado. Son gente que duda, al menos en cuanto a los detalles. Lo cual, en el contexto local, resulta exótico. Y reconfortante.







