Los británicos se atribuyen una larga lista de invenciones que han cambiado el mundo. Desde el primer coche de motor en 1711, a la fotografía (Thomas Wedgewood en 1802, 34 años antes que el daguerrotipo del francés Louis Daguerre), la radio, la televisión, Internet, el tanque, el radar, el iPod (el primer portátil para discos digitales fue patentado por Kane Kramder en 1979), la bombilla, los sellos de correos, incluso la guillotina (el Halifax Gibbet se inventó en 1286, 500 años antes de que Guillotin la popularizara en la Revolución Francesa) y, pásmense, el descubrimiento de América: dicen que un príncipe galés llamado Madog ab Owain Gwynedd desembarcó en lo que ahora es Alabama en 1170.
La lista de deportes inventados o reglamentados por ellos es interminable, con jalones tan destacados como fútbol, rugby, golf, tenis, boxeo, hockey, pimpón, billar, bádminton, bolos, polo… ¡y los Juegos Olímpicos de la era moderna!
Nadie discute que los Juegos empezaron en Olimpia en el siglo VIII antes de Cristo. Y se da por establecido que los de la era moderna arrancan con la fundación del Comité Olímpico Internacional por el barón Pierre de Coubertain en 1894. Pero en una pequeña población del centro de Inglaterra llamada Wenlock ya celebraban cada año desde 1850 unos Juegos Olímpicos.
Fundados por el doctor William Penny Brookes, eran desde el principio unos Juegos abiertos, aunque al principio los participantes extranjeros procedían de ciudades vecinas como Birmingham y Wolverhampton y luego de lugares más lejanos, como Liverpool e incluso Londres.
Munch Wenlock, como se llama ahora el lugar, está en la región de Shropshire, a unos 80 kilómetros al noroeste de Birmingham y a 250 kilómetros de Londres. Es un hermoso pueblo de 2.600 habitantes con casas de estilo Tudor, salones de té, restaurantes y, sobre todo, un museo en el que el visitante puede rememorar el origen de los juegos, que este año concluyeron el domingo pasado.
Tim King acoge radiante a los visitantes en el museo. “Estamos encantados con los Juegos de Londres porque gracias a ellos está viniendo muchísima gente”, explica. Y recuerda que hay una conexión entre los Juegos de Wenlock y los de la capital: “La mascota de Londres 2012 se llama Wenlock”.
Brookes, un médico rural especialmente preocupado por el bienestar de las clases bajas, impulsó los Juegos Olímpicos para “promover la moral física y la mejora intelectual de los habitantes de Wenlock y ciudades vecinas, y en especial de las clases trabajadoras, estimulando el esparcimiento al aire libre y la concesión de premios anuales en encuentros públicos a las habilidades en ejercicios atléticos y la competencia en los logros intelectuales e industriales”.
Los Juegos empezaban con un desfile de gala con abanderados, jueces y participantes. Mezcla de pruebas atléticas y deportes rurales, se premiaba con medallas de oro, plata y bronce a los tres primeros de cada prueba.
Coubertain visitó Wenlock en 1890. Cuatro años después fundó el movimiento olímpico y en 1896 se celebraron los primeros Juegos de Atenas. Brookes no llegó a verlos: había muerto el año anterior, a los 86 años. Coubertin escribió entonces: “Si los Juegos Olímpicos que la Grecia Moderna no ha sido aún capaz de revivir aún sobreviven hoy, eso se no se debe a un griego, sino al doctor William Penny Brookes”.
Hay 0 Comentarios