26 nov 2014

Un steak tartar de tres estrellas

Por: José Carlos Capel

Nacho y Jorge Gadea con su famoso steak tartar en la cocina de AskuaBarraTengo almacenados en mi recuerdo algunos steak tartar excelentes pero ninguno como del restaurante Askua  en Valencia. ¿Cuál es la receta que aplica Ricardo Gadea? ¿Dónde residen sus secretos? Hace menos de un mes, sus hijos, Jorge y Nacho Gadea, inauguraban en Madrid un bar restaurante @askuabarra con varias especialidades de la casa madre, entre ellas el tartar al que me refiero. Lo he probado, me ha emocionado y les he pedido a ambos que me facilitaran la receta. En menos de 10 minutos he visto como ponían a punto una fórmula antológica en la que dos cortes de vacuno de calidad, picados a cuchillo y aliñados de manera rabiosamente simple, no resultan desfigurados por los aderezos. La receta que adjunto al final de este post es un tesoro para los aficionados a este plato, tan clásico como moderno. El steak tartar se sirve sobre pan tostado y patatas fritas en dos tiempos. Excepcional

Una fórmula actual, de plena moda, que no aparece documentada hasta la publicación del Larousse Gastronómico de 1938, del cocinero y escritor Prosper Montagné pero que ya había citado Julio Verne en su novela Miguel Strogoff  (1876). Atrás queda esa fábula extraña que atribuye su invención a los guerreros de Gengis Khan que maceraban la carne debajo de sus monturas allá por el siglo XIII. 

 “Cuanto más cosas le pones a una carne más la enmascaras”, le escuché un día al cocinero Rodrigo de la Calle. Por supuesto. Para mi carecen de interés gastronómico los steak tartar aderezados con abundante tabasco, ketchup, salsa perrins, chalotas, yemas de huevo, pimienta, pepinillos en vinagre, alcaparras, mostazas ( Dijón o donde sean), aceite de oliva, salsa worcestershire, aceitunas, brandy y lo que sea.  ¿Qué queda al final de la propia carne? Taco de solomillo de vacuno mayor de Cárnicas Luismi Corte manual de lascas de la encimera de chuletero de lomo alto1) Carne recién cortada a cuchillo

La receta de los hermanos Gadea no contiene pepinillos en vinagre, ni chalotas, ni salsa worcestershire, ni alcohol de ningún tipo. Es una fórmula generosa en aceite de oliva, que utiliza poca yema de huevo que se añade al final y se mezcla suavemente para evitar que emulsione con el aceite. La carne resulta brillante, tersa y aderezada con delicadeza. Algo memorable.

Solo una observación: ¿algún día dejaremos de llamar al plato “stik tartar” en lugar de pronunciar steak (steik) como corresponde?  Sígueme en Twitter en @JCCapel  2) Primer paso la sal que se añade a ojo y se rectifica al final

 

Steak tartar de Askua Barra

Ingredientes para una ración equivalente a 4 montaditos: 115 gramos de carne de vacuno mayor, Luismi Premium (al 50% solomillo y encimera de chuletero de lomo alto); 5 gramos de mostaza a la antigua  o en grano (preferiblemente Pommery); 15 gramos de cebolla tierna picada muy fina; 5 gramos de alcaparras en vinagre picadas muy fina; 15 gramos de aceite de oliva suave; 15 gramos de aceite de oliva virgen extra; 20gramos  de yema de huevo; gotas de salsa Perrins; gotas de Tabasco; sal y pimienta. 3) Yema de huevo, cebolleta y alcaparras picadas, tres de los aliños del steak tartar

Elaboración: Picar las dos carnes a cuchillo finamente. Salar y sazonar con todos los ingredientes menos la yema y remover con un tenedor. Incorporar la yema mezclado con suavidad para evitar que emulsione con el aceite. Añadir salsa Perrins y tabasco al gusto. Servir frío sobre pan tostado con guarnición de patatas fritas. 6) Gotas de Tabasco 4) Carne con parte de los aderezos 5) Gotas de salsa Perrins  7) Chorritos de aceite de oliva virgen extra y refinado suave 8) Todo listo para revolver 9) Tartar casi terminado 10) Adición de yema de huevo   Jorge Gadea cortando la carne a cuchillo

 

 

23 nov 2014

Michelin 2015, el día después

Por: José Carlos Capel

BibendumLlevo tantas ediciones analizando la guía Michelin España & Portugal que esta vez los resultados no me han sorprendido. Quizá porque tres días antes de la presentación Antonio Cancela, el "bibliotecario" oficioso de la Michelin, me adelantó un pronóstico que casi resultó certero. “No creo que en 2015 haya ningún tres estrellas nuevo”, me dijo. “En las últimas guías aparecidas de Hong Kong-Macao, Nueva York e Italia, no se las han dado a nadie”. Cancela acertó también en la cuantía de las estrellas primerizas y solo se equivocó en los locales que presuntamente iban a recibir la segunda. “Conseguiremos entre dos y cuatro”. Al final solo hubo una segunda distinción, como ya sabemos, al conocido Aponiente de Ángel León, a la que se sumó en Portugal la de Belcanto de José Avillez.  

Como es lógico, la tristeza cundió la noche del pasado miércoles entre los aspirantes a la segunda. En la lista de las candidaturas más firmes, Nerua , Ricard Camarena , Dos Cielos   Coque , El Cenador de Amós , L´Escaleta ,  Casa Gerardo , Casa Solla, y otros muchos. ¿Cicatería, racanería? En absoluto, lo de siempre, lo habitual en Benito Lamas, el inspector jefe y sus chicos. Al fin y al cabo, con 169 restaurantes distinguidos y un total de 203 estrellas España figura en quinta posición mundial detrás de Japón, Francia, Italia, Alemania. ¿Qué más queremos? La cosa cambia si nos atenemos al número de estrellas por habitante que ya analicé en 2013, coeficiente que nos desplaza hacia la cola.

Me sonrío cuando leo que la Michelin ha perdido fuerza y su hegemonía se desinfla.  Aunque se venda menos en papel, como algunos dicen, su poder sigue siendo enorme. Se trata de una guía bien hecha que, eso sí, incurre en olvidos sangrantes y agravios  demoledores. Es muy probable que como se repite en determinados foros, que la democratización de las críticas y el despegue de las webs donde los comentaristas vuelcan sus opiniones haya puesto en tela de juicio su viejo modelo. Esta sería la razón de que en Francia funcione Restaurant.Michelin.fr,  donde los internautas intervienen en la selección de restaurantes. Un modelo que se asemeja al de la Zagat y que tal vez acabe estando operativo en otros países. Portada de la Guía Michelin España y Portugal 2015

¿Cambio de tendencia? Ante el riesgo de perder un tren que se le escapaba la guía ha comenzado a abrir los ojos a nuevas corrientes. Las directrices de Michael Ellis, director mundial, han sido determinantes. La guía ya no favorece tanto las cocinas de inspiración francesa o de corte clásico sino que reconoce la cocina joven y los restaurantes informales que se alejan de los viejos patrones. El bombazo de David Muñoz  DiverXo  en Madrid en la edición 2014 y el del revolucionario Akrame  de Akrame Benallal en Paris (dos estrellas en tres años, candidato serio a la tercera) son dos buenos ejemplos. La pregunta es inmediata: ¿con esta renovada apuesta nunca van a tener opción a la tercera Atrio y San Celoni? ¿devolverán algún día a Zuberoa la estrella que en su momento le quitaron? Y al margen de cualquier conjetura, ¿cuántos años más tendrá que seguir esperando Mugaritz?

No voy a juzgar las puntuaciones de Michelin, desde mi punto de vista respetables. Además, suelo coincidir con las estrellas que otorgan, aunque no con sus omisiones. Dentro de la propia guía ¿tiene sentido que dos buenos restaurantitos como Tatau Bistró  (Huesca) y La Lobita  (Navaleno/Soria) hayan alcanzado con una estrella el mismo rango que locales de la envergadura de Nerua, Dos Cielos o Coque que, ni en el plato ni en la sala guardan relación alguna? ¿Es lógico que Cataluña, una de las regiones más favorecidas por la guía roja en los últimos años se haya estancado a los ojos de sus inspectores en la edición 2015 hasta el punto 0? ¿No es absurdo que en la ciudad de Madrid, en la que tan solo han corregido una parte del aberrante desequilibrio de ediciones anteriores, el vértice de la pirámide con 11 estrellas (4 con dos y uno de tres) siga siendo superior a la base en la que solo figuran 6 locales con una, con olvidos tan graves como La Tasquita de Enfrente, Sudestada o Sacha?  

Llega el punto final, el asunto de los agravios comparativos entre países un tema cansino que resulta decisivo. Si las estrellas son el rasero internacional con el que se miden cocinas y cocineros, la injusticia más seria que comete la Michelin España & Portugal con nuestra hostelería y la del país vecino sigue siendo la desigualdad de criterios por los que se rigen sus inspectores. ¿Mala intención? No lo creo, solo falta de conocimientos. Aquellos que viajan y visitan restaurantes en Europa se dan cuenta del expolio gastronómico del que somos objeto. En 2013 hice un análisis  de las estrellas que nos corresponderían si los restaurantes españoles fueran juzgados por inspectores europeos. Como está claro que Benito Lamas no viaja por el Viejo Continente yo le invitaría a una prueba muy fácil. Si después de comprobar la cocina de dos grandes restaurantes alemanes Vendôme  y Aqua  ambos con tres estrellas, no recompone con urgencia sus criterios habrá que esperar a que se jubile. Sin comentarios

Decía Sergi Arola que las estrellas Michelin son un reflejo de nuestra economía. Por supuesto, y también de la de otros países. No hay que olvidar que la guía roja es el más importante instrumento de mercadotecnia de una gran fábrica de neumáticos. “Como nunca vamos a consumir tantas ruedas como Alemania o Japón, nuestra cocina traducida a estrellas jamás podrá estar a la altura de esos países”, me decía un amigo con bastante ironía. Sígueme en Twitter en @JCCapel        

 



18 nov 2014

Wagyu, el ibérico japonés

Por: José Carlos Capel

El cocinero Hayamizu con el cartel publicitarioUno los productos de calidad cuya imagen más se ha degradado en España en los últimos años es la carne de wagyu o buey de Kobe. Al menos desde mi punto de vista. Cada vez que en un restaurante a la última me ofrecen hamburguesas o tartar de esta raza la rehúso de manera tajante por su habitual insipidez y exceso de grasa.  No deja de ser curioso, sin embargo, que entre los mejores recuerdos de mis viajes a Japón figuren en primer lugar estos bueyes hechos en teppanyaki, filetes dorados y apenas crujientes con interiores mantecosos. Algo memorable.  Lo que hasta ahora ha llegado a nuestros mercados corresponde a otras calidades. Bueyes criados en Australia, Argentina o la misma España donde existen cabañas importantes. 

Varios tipos y calidades con entreverados grasos variablesEl pasado mes de junio el gobierno de Japón liberalizaba la exportación del buey wagyu a Europa y justo ayer recibí dos notas de prensa. La primera, redactada por la agencia Oak Power de Marbella: “El auténtico wagyu de Kobe”, afirma, “será distribuido en España, en exclusiva, por Jay Joden, propietario de Sushi des Artistes   con restaurantes en Londres y Marbella, tras firmar un acuerdo con Masazaku Mito, director de la japonesa Tajimaya”. La segunda, emitida por la agencia Distrito de Madrid para Tokyo-Ya , donde también se habla de exclusividad aportando respaldos  oficiales de su gobierno. ¿En qué quedamos?

Lo que más me ha gustado de la segunda es que explica cómo se han de leer las etiquetas que acompañan a cada corte y el significado de los 10 dígitos que asigna en Japón el Centro Nacional de Crianza de Ganado. Código de trazabilidad que resume la procedencia del animal, momento de sacrificio, categoría del corte, etcétera.  Algo así como el linaje de las cuatro razas que existen de wagyu entre las cuales solo se está exportando la negra, Japanese Black. Dorado en sartén a baja temperatura

Doy como cierta toda la bucólica literatura sobre crianza y alimentación que acompaña esta raza y los controles que superan antes de ser certificados. En calidad de consumidor lo único que me interesa es entender las endemoniadas clasificaciones que la rodean. Recuerdo que en una visita a los almacenes Takashimaya en Tokio, donde coincidí con el equipo de El Bulli, vimos expuestas las 12 categorías de wagyu en función de su entreverado graso cuyos precios oscilaban entonces entre 80 y 500 euros el kilo, si mal no recuerdo. El cocinero Hayamizu  en plena faena Alucinante.

Ayer, como llegué con retraso a la degustación organizada por Tokio-Ya  el cocinero Sr. Hayamizu, muy amable, me preparó varios bocados mientras que Hironobu Sato, director de Tokyo-Ya, me hacía especificaciones. Me habló de calidades entre A1 y A5 y de marmoleados (entreverado graso) entre 1 y 12 aunque  -- me dijo-- solo llegan a España hasta el código 10, porque las categorías supremas 11 y 12 son muy difíciles. De los cuatro primeros taquitos a la plancha -- cadera, lomo alto, lomo bajo y solomillo— mi favorito fue el lomo alto. Eran de categoría A 4 y marmoleado 10. Luego llegó el turno a un lomo bajo a la plancha (A 5) marmoleado 10, con salsa de soja dulce, muy fino, y poco después unos nigiris de solomillo (A 4) y nigiris de lomo bajo (A 5) con wasabi y shiso, también de marmoleado 10. Aburrido de tantas clasificaciones me dediqué a apreciar las carnes despacio, bastante finas. Me dijeron que han abierto una web sobre la carne de wagyu  cuyos precios fluctúan entre 100 y 300 euros el kilo. Cuatro cortes distintos, cadera, lomo alto, lomo bajo y solomillo

Hay productos cuyo consumo constituye un acto de fe y de los que solo cabe juzgar los  resultados. No me imagino a David Muñoz, Ricardo Sanz, Dani García y Jordi Cruz, clientes de Tokio-Ya, según me dijeron, atiborrando sus cartas de códigos alfa numéricos para tranquilizar a sus clientes. Algo me dice que la auténtica carne de wagyu en Europa seguirá siendo una rareza, casi tan difícil de encontrar como los jamones de bellota de pura raza ibérica con dos montaneras.  Sígueme en Twitter en @JCCapel    Lascas finísimas preparada para  shabushabu Nigiri de lomo bajo A 5 Nigiri de tataki de wagyu  Hironobu Sato, director de Tokyo-Ya La etiqueta es clave para identificar el producto. La numeración contigua al código de barras , situada a la izquierda  proporciona datos de cada pieza

 

 

 

 

 

 

 

 

14 nov 2014

¿Quién es Sandro Silva?

Por: José Carlos Capel

Sandro Silva con parte de su equipo de cocina

Su nombre no figura en ningún congreso de cocina ni se encuentra entre los profesionales españoles destacados. Tampoco sus restaurantes tienen estrellas ni merecen comentarios entre la crítica. Sin embargo, sus locales se llenan en todos los turnos y cuentan con listas de espera prolongadas. El éxito de Sandro Silva no es efímero. El Paraguas lleva diez años en el epicentro de la cartelera gastronómica madrileña, y Ten con Ten  cuatro a reventar. El último de su locales, recién inaugurado, Quintín Ultramarinos, apunta en la misma dirección. Cocinas de El Paraguas en plena actividad

La guía Michelin no menciona ninguno de sus restaurantes; detrás de su trabajo nunca ha habido una agencia de comunicación y ni a título personal ni como restaurante Silva participa en las redes sociales, ni en Twitter, en Instagram o en Facebook.  A sus 41 años, sin socios de ningún tipo y con la única ayuda de su esposa, Marta Seco, gestiona los tres locales.

Simpático, afable y comunicativo Sandro se sonríe cuando le insinúo que es un espejo de la cocina burguesa. Sus platos no son creativos sino tradicionales actualizados con inclinación hacia las recetas asturianas y los platos de cuchara. Algunos no se explican su éxito. Otros profesan devoción por sus recetas, repletas de sabor. Vista de Quintín Ultramarinos

¿Cómo llegaste a la cocina? Comencé en Oviedo en el mítico Trascorrales con el cocinero asturiano Fernando Martín, mi único mentor. Tenía 15 años quería ser futbolista y tuve que renunciar. Bajo su tutela trabajé luego en su restaurante Raitán especializado en guisos y, más tarde, en la pequeña marisquería Bocamar, todos en Oviedo. Pasamos por El Oso, en Madrid, de María Lorenzo y Pepe Villanueva, y acabamos en el Higuerón de Benalmádena, de su misma propiedad. Inauguré Aspen en La Moraleja con Miguel Arias, trabajé en su famoso Flánigan en Mallorca e hice prácticas en restaurantes de Francia e Italia.

Y acabaste inaugurando El Paraguas.  Fue en enero de 2004, en un local propiedad de Antonio Gala. Ambos somos de familias humildes y arrancamos con lo puesto, nuestros ahorros, un pequeño crédito y poco más. En plena revolución de la cocina de autor nuestra apuesta parecía un suicidio. En aquel momento un cocinero que no hacía espumas no era nadie y yo carecía de formación. Abrí con lo que sabía, productos cuidados, guisos de cuchara, mi típico pastel de centollo, croquetas y albóndigas de rabo. Recibí muchas críticas por mi inmovilismo pero mis platos gustaban y el restaurante empezó a tirar. Las primeras angulas asturianas de la temporada con huevo frito y ajo

Diez años de llenos cotidianos en El Paraguas parecen demasiados. Nunca hemos permanecido estáticos. Los clientes te hacen observaciones y hay que saber evolucionar. No hay otro secreto, los negocios se corrigen a diario. Desde el principio fuimos mejorando detalles y perfeccionando las recetas. Hemos conseguido un ambiente cálido, crear cierta magia, eso es lo difícil. Atendemos a 120 clientes y somos casi 60 personas entre cocineros y responsables de sala. Apenas tenemos despensa porque compramos y vendemos a diario.

Y luego llegaría el huracán de Ten con Ten.  Marta y yo siempre hemos nadado a contracorriente. Lo inauguramos en 2010 en un momento en el que España se derrumbaba, casi se nos ha olvidado. Cerraban locales y el pesimismo cundía por todos los lados. Justo en aquel periodo de tristeza económica nace Ten con Ten, un restaurante feliz. Con buen ambiente, muy ruidoso con una barra junto al comedor y platos internacionales fruto de nuestros viajes, musaka, cus cus, hamburguesa y el risotto de sémola, superventas de la casa. Cocina viajada internacional. En resumen, un sitio donde la gente  se lo pasa bien. Estamos sirviendo entre 700 y 900 comidas diarias y la lista de espera alcanza hasta enero. Sandro Silva en el nuevo Ultramarino Quintín

¿Y vuestra última apuesta? Queríamos montar una tienda de ultramarinos a semejanza de la que tenía el abuelo de Marta en Oviedo, y vender latas, verduras y pan, y le pusimos Ultramarinos Quintín. Enseguida nos dimos cuenta que la gente también quería probar y degustar, pusimos mesitas y acabamos dando de comer. Los platos de cuchara nos los hace la señora Concha una guisandera de Luarca. Aparte, tienen mucho éxito el morrillo de atún a la sal, y las pizzas de colmenillas y de pitu de caleya.

¿Has pensado en franquiciar tus marcas? Raro es el día que no recibimos propuestas para replicar Ten con Ten o El Paraguas en alguna parte del mundo, sobre todo en Miami, México y Bogotá. Pero no lo vemos posible. No somos un grupo ni una cadena, nuestros restaurantes no se parecen entre sí y perderían personalidad.  Y eso que es un grandísimo momento para la cocina española por el prestigio que ha alcanzado en el mundo, ya no viajamos enarbolando la paella y la pata de jamón. Lomo de lubina con alcachofas   

¿Cuál es tu secreto? No hay secretos que no se basen en el trabajo. Los negocios de hostelería dependen de las personas. Contamos con un equipo que trasmite alegría y frescura porque se divierte con lo que hace. Los clientes lo notan y se marchan satisfechos. No hay nada más.  Sígueme en Twitter en @JCCapel Crema de pote asturiano Las famosas albóndigas de rabo, que precedieron en el tiempo a las hamburguesas de rabo de otros cocinerosComedor de El Paraguas Colmenillas a la crema con trufa, en El Paraguas
Un tocino de cielo excepcional según una antigua receta asturiana

 

 

 

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09 nov 2014

El pan nuestro de cada día… ¿y el de mañana?

Por: José Carlos Capel

Bodegón a la entrada del I Simposio del panSabemos cómo es el pan actual pero ignoramos el papel que jugará en el futuro. El I Simposio del Pan celebrado en Zaragoza el pasado viernes, organizado por Club Richemont España  con su presidente Jorge Pastor a la cabeza, no fue una convocatoria dedicada a debatir métodos de elaboración y calidades, sino un foro donde se avanzaron conceptos susceptibles de cambiar la percepción de este alimento.

El Dr. Luis Moreno nos recordó los problemas de obesidad que afectan a varios países europeos, e insistió en la capacidad de los panes completos para generar saciedad y equilibrar las calorías. El primer bombazo lo guardaban en la manga los doctores Pedro Marijuan y Antonio Rezusta que nos hablaron del microbioma en su relación con el pan. ¿Microbioma? En efecto, los microbios que nos acompañan. “En el cuerpo humano cohabitan con nosotros más de 3.000 especies de bacterias protectoras que determinan nuestra salud”, afirmaron. “Nuestros intestinos están tapizados por trillones de bacterias que pesan más de 1kg. El microbioma nos ayuda a digerir los alimentos pero es ultra sensible a las malas dietas y al efecto nefasto de los antibióticos. Gran parte de las alergias y patologías actuales -- obesidad, cáncer y diabetes--, que no cesan de aumentar, se derivan de los ataques al microbioma por efecto de alimentaciones inadecuadas. Una de las ayudas más eficaces para los gérmenes bacterianos puede provenir de los panes completos”. El doctor Francisco Barro

Rosa María Lamuela, de la Universidad de Barcelona, nos recordó que en España ya no seguimos la dieta mediterránea, que si la observáramos estaríamos más protegidos y que los panes con centeno y semillas son los ideales. Nada nuevo.

El segundo gran bombazo llegó con el doctor Francisco Barro, que aludió a la  corriente de opinión que se está generado en Estados Unidos contra el trigo y el gluten a los que se considera responsables de múltiples enfermedades. Algo muy serio que atenta contra el pan como alimento. ¿De dónde procede semejante disparate? Del prestigioso cardiólogo Willians Davis autor del libro wheat belly  traducible como “panza de trigo”, uno de los más vendidos según el “ranking” del New York Times. Movimiento al parecer imparable en el que ya militan 20 millones de norteamericanos que aunque no son intolerantes al gluten han decidido prescindir de este elemento. Tanto, que la fiebre a favor de los alimentos sin gluten – Gluten free diet  – en Norteamérica crece al ritmo de un 30 % cada año.  Como los componentes del gluten (gliadinas y gluteinas) son básicos para elaborar el pan, las consecuencias podrían ser nefastas. Sin comentarios  

Davis, califica al trigo de veneno cotidiano , porque engorda mucho y aumenta los niveles de azúcar en sangre. Aunque los ataques de Davis se centran en el “trigo moderno” genéticamente modificado, tanto la “Grain Food Fundation” como la universidad de Sant Paul han desmontado sus argumentos. Al parecer, Davis ha retado a los discrepantes a un debate televisivo al que nadie se ha atrevido.  

La doctora María Jesús Callejo, insistió después la conveniencia de consumir alimentos de índice glucémico bajo, porque los de índice alto provocan diabetes y enfermedades cardiovasculares y aseguró que la masa madre es beneficiosa para reducir el índice glucémico de los panes. La doctora María Jesús Callejo, durante su exposición

Por fin, tras Raquel Virto, doctora que analizó el efecto que tienen en el pan las bacterias lácticas y las levaduras, llegó el turno de los panaderos. Eulalia Petit, abogada sevillana, panarra de corazón, habló de sus experiencias en la elaboración del pan casero, y el conocido panadero barcelonés Xavier Barriga aludió al alma de la profesión que representa.

Aún me quedó tiempo a mí mismo para exponer mi percepción de este alimento. Insistí en mi animadversión hacia los panecillos pequeños presentes en no pocos restaurantes con los que es imposible obtener buenas calidades y recalqué las frases tópicas y a menudo falsas – pan de leña, pan artesano, pan de masa madre – que suelen acompañar la venta de panes mediocres, empezando por las gasolineras. Cartel anunciador

El pan de verdad en España necesita nombres. Buenos profesionales capaces de comunicar su trabajo igual que lo hacen los cocineros. ¿Llegará el día en que panaderos como Xevi Remón, Beatriz Echeverría, Ana Bellsolá, Pablo Comas, Xavier Barriga, Paco Roig, Javier Marca, Ibán Yarza y algunos otros, tengan el mismo impacto en los medios que Andoni Aduriz, Joan Roca, David Muñoz, Ángel León y Eneko Atxa, por ejemplo?

¿Aparecerán los nombres de los panaderos reseñados como un sello de garantía en la carta de los mejores restaurantes? ¿Firmarán sus hogazas los panaderos españoles, como empezó a hacer Lionel Poilâne en Francia hace años y ahora emula Barriga?

Muchas interrogantes sobre un sector que carece de regularidad y en el que la ciencia médica parece dividida. Aunque el placer de comer pan no nos lo va a quitar nadie el debate está servido. Sígueme en Twitter en @JCCapel El panadero Xavier Barriga Presentación del Simposio, Jorge Pastor a la izquierda Principios del Club Richemont en España Reunión de los participantes en la bodega y restaurante Casa Montal      

 

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Un blog para gente a la que le gusta cocinar, viajar, estar al día en modas y tendencias y, sobre todo, comer bien. Un diario de experiencias personales relatadas con desenfado y sentido del humor. Cocineros, recetas, restaurantes, personajes, secretos de cocina y recomendaciones insólitas que no te puedes perder.

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Isidoro Merino

José Carlos Capel se licenció en Ciencias Económicas, pero lo que realmente le gustaba era cocinar. Lleva 25 años ocupándose de la crítica gastronómica de este periódico y preside Madrid Fusión. Después de haber escrito decenas de libros, ha convertido su afición en un modo de vida.

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