Llegué a Valencia a media mañana con evidente mono de horchata. Y a la salida de la estación del AVE, ayer viernes, descubrí lo que deseaba. Una confitería y cafetería --“Orxata Coffee Shop” -- muy bien montada donde venden horchata y otros productos relacionados con las chufas. El primer trago me pareció excelente, de sabor profundo, textura terrosa de tipo medio y el azúcar justo. Esta horchata no se bebe -- comentamos --, se mastica. Al poco de exteriorizar mi entusiasmo me encontré hablando con Yolanda Morán, directora de la firma “Món Orxata” (www.monorxata.com) empresa modélica que tiene colocados varios carritos de venta ambulante atendidos por vendedoras. Se pueden ver por todas partes. En las dos estaciones de tren, en la Ciudad de las Ciencias y las Artes, en la puerta de Zara, delante de El Corte Inglés y en otros lugares estratégicos. “En Valencia existe una ordenanza municipal que permite la venta ambulante de productos con Denominación de Origen”, me indicó Yolanda. Algo que no es posible en la mayoría de las ciudades españolas.
“No ha sido fácil, porque la venta de calle no está bien considerada, la gente no suele comer al paso y el vaso de plástico degrada la horchata. Sin embargo, la ciudad nos ha acogido. Empezamos en 2004 y vamos resistiendo. Hemos retomado una tradición de principios del siglo XX, cuando los horchateros de la huerta llegaban con carritos tirados por burros a vender horchata fresca”.
En menos de dos horas Yolanda Moran nos hizo un recorrido por el centro. Entre puesto y puesto, nos fue explicando la labor social que realiza la firma con las horchateras, y el papel de esas 40 mujeres risueñas que son la cara visible de la venta y cuyos salarios acaparan entre el 40% y el 45% de la facturación de la firma. “Esto no es una empresa, me dijo una de ellas, sino una gran familia”.
La horchata de “Mon Orxata”, acogida a la Denominación de Origen Chufa de Valencia (www.chufadevalencia.org) se elabora a diario en Alboraia de acuerdo con métodos tradicionales. Es fresca y tiene una caducidad de tres días. Los carritos se enfrían con hielo igual que hace 100 años y, según me explicaron, tienen pactados acuerdos con numerosos agricultores artesanos a los que compran las cosechas a precio justo para que puedan vivir dignamente del cultivo de la chufa.
Me hablaron después de las virtudes cardiosaludables de la horchata, similares a las del aceite de oliva y de sus propiedades para bajar el colesterol y los triglicéridos.
Avanzada la tarde, antes de regresar a Madrid volví a disfrutar con otro vaso de horchata. ¡Qué rica¡
En los últimos años he probado varios platos -- dulces y salados -- elaborados con horchata. Casi todos muy buenos. ¿A qué esperan los mejores cocineros españoles para desarrollar recetas a partir de este delicioso zumo vegetal que absurdamente solo se toma en verano?





