Ha descorchado botellas para George Clooney, Catherine Deneuve, la actriz
británica Keira Knightley y el galáctico pastelero francés Pierre Hermé. En
estos momentos desempeña el cargo de Chef Sommelier en el hotel Park Hyatt
Paris Vêndome (www.paris.vendome.hyatt.com)
el único Palace (categoría superior al 5 estrellas) de los cinco que hay de la
ciudad. Y como es lógico, gestiona la bodega y se ocupa de los vinos del gran
restaurante Pur (una estrella Michelin) situado en el mismo hotel.
Conozco a Rut Cotroneo desde hace años y siempre me ha asombrado su envergadura profesional. Ni que decir tiene que me llevé una enorme alegría cuando me encontré con ella en Paris. Cotroneo disimula sus conocimientos con una sencilla sonrisa. Posee un olfato portentoso y una capacidad incuestionable para encontrar armonías. Lo que ha logrado hasta ahora no ha sido sencillo. Menos aún, según ella misma confiesa, siendo joven y mujer.
Comenzó su andadura en el restaurante El Chaflán, en Madrid en 1999. “Allí aprendí a gestionar una bodega y a manejar la carta de vinos”. Colaboró con El Bulli durante los veranos de 2004 y 2005 y se convirtió en sumiller de Hacienda Benazuza (Sevilla) del 2003 al 2005, al lado de Ferran Adrià y Juli Soler. Durante 2006 desempeñó el cargo de asistente del Chef Sommelier en el famoso Fat Duck de Heston Blumenthal. “En Londres controlábamos una bodega con 3.000 referencias”
Fue en ese momento cuando recibió el Premio Nacional de
Gastronomía. Justo después y hasta 2008 se convirtió en la sumiller de Mugaritz
junto a Aduriz. “Mi sueño era descubrir
el universo de Andoni. No me di cuenta de lo que aprendí hasta que dejé de
estar allí” Luego llegaría su paso por
el hotel Hospes. “Madrid es una plaza complicada. Tenía que gestionar el
restaurante y los vinos del propio hotel”. Más tarde recaló en el hotel Ferrero
(Relais & Chateaux, Valencia) donde se enfrentó a la difícil gestión de los
eventos. Y de ahí al restaurante El Fogón (Paris) que le sirvió de trampolín
para la cima actual.
Cotroneo, que ha catado los mejores vinos del mundo, no
oculta sus recursos a la hora de moverse en la sala. “Soy consciente de que por
el hecho de ser mujer a los clientes masculinos los tengo medio ganados. Mi reto es convencer a las mujeres que ocupan una mesa”
Cuando le pregunto por la mejor cata de vinos que ha
participado en su vida, responde que
fue en el Petit Palais, en París el 14 de diciembre de 2011. Cata histórica en
la que participaron 100 muestras -- Petrus 1981, Chateau Cheval Blanc 2005,
Lafitte Rothschild 1990, Imperial Chateau d´Yquem 2005 -- que le habría gustado compartir con sus
amigos iniciados.
“París es punto y aparte. Atiendo a una clientela culta que
entiende de vinos. Algunos se niegan a dejarse aconsejar. A otros les encanta
compartir experiencias. Hay gente que mira el precio y algunos que me piden
marcas de 200/300 euros. Yo sugiero nuevos vinos de pequeños productores”
Cuando le pregunto por las tendencias del vino desde la
perspectiva de Paris, sus respuestas son reveladoras: “Se venden mucho los
vinos por copas y las medias botellas que rotan una barbaridad. Los vinos
potentes al estilo de Robert Parker tienden a pasar de moda. A la gente le
gusta aquellos que respetan la comida. En Paris triunfan los vinos
biodinámicos. Hasta tal punto que hay restaurantes como “Le Chateaubriand” de
Iñaki Azpitarte que solo venden de este tipo. Y gustan mucho los vinos
españoles. Tengo bastantes en la carta y siempre alguno en el menú.





