El Viajero: Guía de Viajes de EL PAÍS

Sobre el blog

Un blog para gente a la que le gusta cocinar, viajar, estar al día en modas y tendencias y, sobre todo, comer bien. Un diario de experiencias personales relatadas con desenfado y sentido del humor. Cocineros, recetas, restaurantes, personajes, secretos de cocina y recomendaciones insólitas que no te puedes perder.

Sobre el autor

Isidoro Merino

José Carlos Capel se licenció en Ciencias Económicas, pero lo que realmente le gustaba era cocinar. Lleva 25 años ocupándose de la crítica gastronómica de este periódico y preside Madrid Fusión. Después de haber escrito decenas de libros, ha convertido su afición en un modo de vida.

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José Carlos Capel

27 oct 2012

El ruso, espionaje goloso

Por: José Carlos Capel

Vicente y Lourdes Ascaso, padre e hija, propietarios de la pastelería Ascaso, en HuescaCada vez que paso por Huesca mi instinto me lleva a la pastelería Ascaso
(www.pasteleriaascaso.com) Si la hora es adecuada me tomo primero una porción de pastel ruso y luego compro una plancha pequeña que me llevo a casa (8,20 euros). Para los golosos como yo es una perdición completa. Sin discusión, se trata de uno de los dulces más finos de la pastelería europea.

¿Cuál es la receta? “Nos la han intentado copiar centenares de veces. La última de manera muy fea a través de un empleado que aceptó el espionaje pagado por terceros”, me decían ayer Vicente y Lourdes Ascaso, padre e hija, propietarios de esta famosa pastelería. Oficialmente contiene avellana, almendra, clara de huevo, espuma de praliné y, tal vez, algún secreto oculto que los Ascaso guardan con celo parecido al que aplican los responsables de la Coca Cola. Aunque el pastel arrastra una leyenda de cuento de hadas la realidad es que la fórmula la consiguieron hace décadas al otro lado de los Pirineos.

“Mi padre y mi abuelo eran panaderos”, asegura Ascaso. “El ruso lo descubrieron en los años 50 en una pastelería de Oloron (http://www.artigarrede.com/), pueblo en la región de Aquitania. Íbamos con frecuencia hasta que la viuda de Artigarrede accedió a darnos la fórmula. La pastelería Ascaso se fundó en el año 1970 y desde entonces su trayectoria ha estado vinculada a esta golosina que se vende por internet aparte de la tienda. El pastel no entra por los ojos. A la vista es una plancha blanquecina y poco estimulante. Sin embargo, en la boca encandila. La suave espuma de mantequilla con praliné de avellanas del relleno, contrasta con la textura crujiente de la plancha de merengue almendrado que la protege. Imposible no poner los ojos en blanco. Sobre todo si se toma a la temperatura adecuada, entre 12º y 18ºC.  Plancha de pastel ruso, un dulce de escasa aparienciaAsegura la leyenda que en la Exposición Universal de Paris de 1855 la emperatriz española, Eugenia de Montijo, granadina para más señas, esposa de Napoleón III, ofreció un pastel especial  al todopoderoso Zar de Rusia Alejandro II. Un bizcocho de almendras relleno de crema de mantequilla, que al Zar y a su familia les volvió locos. Dulce de campanillas  -- ratifica la leyenda -- que se bautizó como Pastel Imperial Ruso.

Verdad o mentira todo tiene aire de culebrón cómico: una andaluza cañí casada con un francés invita a un ruso a tomar un pastel cuya fórmula acaba recalando en Huesca de la mano de una familia de pasteleros astutos.

Triple cosmopolitismo (hispano / ruso / francés) que añade un punto de gracia a un dulce antológico. En twiter: @JCCapel Una de las estanterías de Ascaso, con mermeladas y golosinas Rótulo a la puerta de la pastelería Porciones de pastel ruso Placa expuesta a la puerta de la pastelería, con el respaldo del Ayuntamiento de Huesca Vitrina de Ascaso Surtido de bombones en Ascaso Bandeja de merengues Tentador surtido de pasteles de Ascaso       

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