El Viajero: Guía de Viajes de EL PAÍS

Sobre el blog

Un blog para gente a la que le gusta cocinar, viajar, estar al día en modas y tendencias y, sobre todo, comer bien. Un diario de experiencias personales relatadas con desenfado y sentido del humor. Cocineros, recetas, restaurantes, personajes, secretos de cocina y recomendaciones insólitas que no te puedes perder.

Sobre el autor

Isidoro Merino

José Carlos Capel se licenció en Ciencias Económicas, pero lo que realmente le gustaba era cocinar. Lleva 25 años ocupándose de la crítica gastronómica de este periódico y preside Madrid Fusión. Después de haber escrito decenas de libros, ha convertido su afición en un modo de vida.

Los blogs de el viajero

TWITTER

José Carlos Capel

09 feb 2013

Hojaldre ibérico

Por: José Carlos Capel

Ángel Villamil, pastelero jefeEl hojaldre de la Antigua Pastelería Del Pozo siempre me ha traído de cabeza. Como todos los buenos se compone de láminas finísimas que crujen en la boca. Al morderlo parecen papeles tostados rellenos de aire. El de esta pastelería madrileña no sabe a mantequilla sino a manteca. Ayer me enteré que una parte de la que emplean es de cerdo ibérico que compran en Guijuelo. Acabáramos. Primera parte del secreto.

Resulta asombroso que este obrador, que se inauguró en 1830, observe métodos de trabajo que desde sus orígenes no han variado un ápice. “Los pasteleros de Del Pozo”, me decía el joven Ricardo Martínez, propietario de Moulin Chocolat (http://www.moulinchocolat.com/),  “son como los monjes de Santo Domingo de Silos, interpretan el canto gregoriano con estilo propio. A estos pasteleros no hay quien los cambie. Ni conocen otra cosa ni les interesa.”. Horario de la pastelería

Gracias a Ricardo, amigo de la casa, he podido penetrar en este santuario goloso cuyo hojaldre se consigue con un procedimiento único en el mundo. Al menos que yo sepa. La masa, mezcla de harina, sal y agua, se extiende en capas finas sobre bandejas metálicas que -- lo más asombroso -- se colocan sobre un baño de cubitos de hielo. Después, con la ayuda de una brocha se pinta su superficie con manteca fundida (mezcla de cerdo blanco e ibérico)

“Hay que estar acostumbrado a manejar la brocha para que con el frío la grasa no se corte”, me decía el simpático Ángel Villamil, pastelero jefe, licenciado en derecho. Cuando se solidifica comienzan los pliegues. “Nosotros le damos uno doble y tres triples”, y me hizo una demostración resumida.

Su ayudante, José Luis Ruiz, puso enseguida la masa en la laminadora hasta dejarla del grosor de medio dedo. Y después más de lo mismo. En bandejas sobre hielo un nuevo pintado con manteca y otra vez doblados sucesivos. Poco más. El hojaldre estaba ya listo para el horno. No sé los pliegues que el pastelero y arquitecto francés Marie Antoine Carême  1783/1833 (“L´art de la cuisine française”)  recomendaba para el hojaldre perfecto. Seguro que no coinciden. Hojaldre relleno de crema pastelera, lo básico convertido en suculenta golosina

Con este hojaldre en Del Pozo preparan especialidades dulces y saladas. Planchas rellenas de crema pastelera, buenísimas, y empanadas con rellenos de bonito o ternera que cocinan en su obrador ellos mismos. 

Un día escuche a Ferran Adrià decir que lo que a él le habría gustado es haber inventado el hojaldre. Como es habitual los franceses han intentado arrogarse la paternidad de una técnica que ya se conocía en Grecia y Roma. Se elaboraban hojaldres en Bizancio y luego en Constatinopla a partir del siglo IV. Su mejor herencia son los que se venden hoy en las calles de Estambul (empanadas, backlavas), que no llevan mantequilla. Tampoco la pastela marroquí contiene grasa. Se obtienen superponiendo láminas de pasta filo (estirada, transparente) separadas por montoncitos de harina.

El hojaldre de Del Pozo lleva manteca de cerdo, alimento de los cristianos viejos. Recuerda el Siglo de Oro español y las citas de Lope de Vega, Baltasar Gracián y Quevedo. Es el hojaldre típico de Guarromán (Jaén) y las deliciosas hojaldrinas de aquella tierra. O el suculento hojaldre del pastel murciano de carne. Volován (vol au vent) cuya invención se atribuye al francés Carême

¿Cómo está más rico el hojaldre con manteca de cerdo o con mantequilla? Cada uno tiene su momento. A mí me gustan ambos. De lo que trato de huir es de las grasas desconocidas que contienen los hojaldres industriales, empezando por la horrorosa margarina. 

Yo apuesto por preservar a toda costa este tesoro de la gastronomía española, suculenta herencia de los cristianos viejos. En twiter:@JCCapel Surtido de empanadas. Masa de hojaldre y rellenos elaborados en las cocinas de la propia pastelería Manteca de cerdo ibérico con el punto de fusión bajo. Se utiliza en distintas proporciones (invierno o verano) mezclada con manteca de cerdo blanco. Ángel Villalmil con un roscón de reyes, la otra gran especialidad de esta casa. Un roscón que sin duda figura entre los mejores de España Dependientes de la antigua pastelería Del Pozo Baño de cubitos de hielo sobre el que se colocan las planchas de hojaldre. Una técnica insólita Mantas de hojaldre ya terminadas Ángel Villamil y José Luis Ruiz, su ayudante  Base del hojaldre. Masa de harina, sal y agua extendida sobre una plancha que descansa en una base fría, una cubeta repleta de cubitos de hielo. Con la brocha se extiende la manteca de cerdo licuada Fachada de la pastelería que se mantiene igual desde la fecha de fundación en Madrid en 1830. Recuerda una estampa costumbrista del XIX     

 

 

 

 

 

 

.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal