Franco y Fidel, enemigos cordiales

Por: | 05 de junio de 2014

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                       Manuel Fraga y Fidel Castro preparan una queimada en Láncara (Lugo)/ Xurxo Lobato

Tras el fallecimiento de Franco, el corresponsal de la Agencia Efe en La Habana envió un despacho del que se hicieron eco algunos de los más prestigiosos periódicos del mundo y que decía lo siguiente: “Pocas horas después de conocerse la muerte del general Franco, el Gobierno revolucionario de Cuba decretó luto oficial por tres días. Desde el jueves las banderas ondean a media asta en todo el territorio cubano. El Presidente de la República, doctor Osvaldo Dorticós, ha enviado un mensaje de condolencia al presidente del Gobierno español, Carlos Arias Navarro (…)”. Cuando se lee esto da la impresión de que o no se ha entendido bien o hay una errata en el texto. No es así. La Cuba de Fidel Castro homenajeó al dictador como ningún otro país hizo, si bien quiso mantener la comunicación del decreto en niveles privados para quedar bien con España y evitar, a la vez, un escándalo internacional. Este gesto adquirió con el tiempo aún mayor relieve pues al año siguiente murió Mao Tse Tung y el Gobierno de Cuba no tuvo el mismo detalle con el líder comunista chino. Se trataba del último capítulo de una peculiar y chocante relación de dos dictadores en las antípodas ideológicas que decidieron actuar con un ‘subterráneo’ pragmatismo y una complicidad que ha generado un enorme interés entre historiadores y politólogos.

Desde 1959 los acontecimientos fueron forjando un mutuo respeto que acabó llegando a la admiración. El vínculo común a Galicia fue un factor que favoreció esa aproximación. Franco creció, al igual que los militares de su generación, con un sentimiento antiamericano que venía de la derrota contra EE UU en Cuba en 1898. En palabras del propio Fidel, recogidas en Biografía a dos voces de Ignacio Ramonet (Debate), “Franco tiene que haber crecido y haberse educado con aquella amarga experiencia (…). Y lo que hizo la Revolución Cubana, a partir de 1959, resistiendo a Estados Unidos, rebelándose contra el imperio y derrotándolo en Girón, puede haber sido visto por él como una forma de revancha histórica de España. En definitiva, los cubanos, en la forma en que hemos sabido enfrentarnos a Estados Unidos y resistir sus agresiones, hemos reivindicado el sentimiento y el honor de los españoles.” El ‘centinela de Occidente’ intuía que a Castro, en su enfrentamiento con el imperialismo americano, no le movía únicamente la ideología marxista sino que el factor nacionalista y patriótico llegaba a ser incluso más importante. Historiadores como Joaquim Roy (La siempre fiel: Un siglo de relaciones hispanocubanas (1898-1998), Ed. Los Libros de la Catarata) constatan que Franco reclamó informes a sus colaboradores para conocer más a fondo a Castro y otros comunistas célebres como Ho Chi Minh, a causa de la fascinación que despertaban en él.

Castro no desperdició ocasión alguna para criticar en público al régimen franquista, pero no a Franco. Recibió repetidas veces a los dirigentes comunistas españoles en La Habana, haciendo públicos elogios a Dolores Ibárruri, Pasionaria, y se rodeó de militares prestigiosos del ejército republicano como Enrique Líster y Alberto Bayo, instructor del grupo de revolucionarios cubanos que se entrenaron en México antes de embarcarse en el Granma. La infancia y juventud de Fidel aportan información en lo que se refiere a la singular relación de los dos dictadores. Hijo de Ángel Castro, un acaudalado terrateniente gallego nacido en Láncara (Lugo) que emigró a Cuba en 1905, se formó principalmente en escuelas jesuitas de Santiago de Cuba. Sus profesores fueron religiosos españoles partidarios firmes sin excepción de Franco en la Guerra Civil española. En casa el joven Fidel también fue testigo de cómo su padre, persona influyente de su comunidad, se manifestaba sin ambages a favor de su paisano de Ferrol.

ARC169955España mantuvo con la Cuba de Fulgencio Batista una relación amable, que se mantiene con el triunfo del nuevo gobierno revolucionario en 1959 y Franco no se podía quejar de la gestión de Juan Pablo de Lojendio, el embajador español en La Habana, durante el primer año de la revolución. Los exhaustivos análisis del catedrático Manuel de Paz Sánchez (Zona Rebelde y Zona de Guerra, Librería Universal-CCPC, y otros), experto en las relaciones trasatlánticas de España, explican los movimientos de Lojendio, que neutraliza los intentos de los republicanos españoles para que la nueva Cuba siga los pasos de México, lo que traería la ruptura con la España franquista y el reconocimiento del Gobierno de la II República en el exilio. La persecución a grupos contrarrevolucionarios caldea un ambiente en el que tuvo lugar un incidente diplomático grave e incomprensible en enero de 1960. Castro se encuentra en los estudios de la televisión cubana haciendo declaraciones en directo sobre la actividad opositora y alude al apoyo de la embajada española a esa actividad. Lojendio, arrebatado por su temperamento, irrumpe en los estudios [en la fotografía, un momento del incidente entre el embajador Lojendio y Castro en 1960 captada por Telemundo] ofendido y exige a Castro una rectificación en medio de un tumulto que deja boquiabierta a la audiencia televisiva. La expulsión del embajador es inmediata. Franco es informado del incidente y transmite al ministro de Exteriores Castiella su resolución: “Usted es el ministro. Haga lo que crea oportuno. Con Cuba, cualquier cosa menos romper”.

Efectivamente, Cuba y España superaron la crisis y no rompieron. Se impuso el pragmatismo y las relaciones se mantuvieron desde ese momento al nivel de encargado de negocios, mientras un Franco enfadado con su embajador, decidió lavar los trapos sucios en casa discretamente. Como él mismo afirma en Mis conversaciones privadas con Franco (Planeta), de su primo Francisco Franco Salgado-Araújo, “El acto de Lojendio puede significar que el presidente Castro, que está en plan comunista, no sólo rompa sus relaciones con España sino que reconozca al gobierno rojo en el exilio, (…)“. Lojendio, tras un período de inactividad, fue destinado a un puesto diplomático de segunda categoría en Berna.

 La relación hispano-cubana se ve afectada por la entrada en escena de otro actor protagonista. Estados Unidos ve peligrar sus intereses en una zona en la que no tiene costumbre de convencer a sus oponentes con persuasión sino con el palo. La reforma agraria cubana y las expropiaciones a empresas y particulares norteamericanos son respondidas con la ruptura de relaciones diplomáticas y el inicio del famoso embargo económico en el otoño de 1960, que en febrero de 1962 es casi total. Una mayoría de países latinoamericanos rompe relaciones con Cuba y la Europa aliada de EE UU cierra sus puertas a la economía de la isla. La URSS y el bloque comunista acuden veloces a la voz de socorro de Fidel, pero ese embargo va a hacer agua también por otro punto que es España. Poco después de que el presidente Eisenhower de un espaldarazo a Franco con su visita oficial a Madrid, en 1960 se firma un acuerdo comercial entre España y Cuba, que será renovado e implementado en años posteriores.

El Gobierno norteamericano contempla estupefacto la política exterior española que no participa de las represalias contra Cuba y teme que tenga un efecto de contagio al resto de países hispanoamericanos. Solo los momentos de tensión de la crisis de los misiles, en octubre de 1962, detienen el intercambio comercial entre españoles y cubanos, de unas dimensiones opinables pero que tienen un valor moral inestimable para la Cuba asediada por Estados Unidos. Las líneas aéreas de Iberia mantienen a La Habana conectada con Europa, a los niños cubanos no les faltan juguetes españoles y el turrón de Jijona por Navidad o los autobuses Pegaso en las carreteras cubanas son la muestra de la buena voluntad del Gobierno de Franco.

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           Ernesto 'Che' Guevara asiste a una corrida de toros en Madrid en 1959. / Hermes Pato

Estados Unidos blandió la amenaza del fin de las ayudas económicas a España para que abandonase su postura pero la renegociación de las bases americanas en suelo español en 1963 aparcó la medida. Estados Unidos acabará aceptando la posición española pero el tráfico marítimo se ve afectado por la tensión internacional en el Caribe. Los exiliados cubanos estaban muy enfadados con la política de Franco y grupos anticastristas, pertrechados por la CIA, atacaron en ocasiones a los buques españoles. En septiembre de 1964, el Sierra Aránzazu sufrió el ataque de lanchas anticastristas que descargaron 1.500 balas sobre el mercante, causando la muerte a tres marinos y heridas a seis. Estados Unidos negó cualquier implicación pero la diplomacia española logró que a partir de ese momento los buques españoles fuesen escoltados por la marina de guerra americana.

 El Gobierno de Estados Unidos intentó sacar partido de la negativa de Franco a participar en el embargo a Cuba y pensó en utilizar la cercanía de ambas dictaduras para establecer un canal de comunicación secreto con La Habana. Franco aceptó la tarea de mediación y tras la captura y muerte de Ernesto ‘Che’ Guevara en Bolivia en 1967, se creyó por parte americana que había llegado la ocasión propicia. La paradoja que ha envuelto la relación de los dos gallegos, el que fue héroe mítico de los revolucionarios del mundo y el feroz anticomunista,dio lugar a que Adolfo Martín Gamero, el diplomático español encargado de esa labor de mediación, viviese un episodio insólito y que narra Norberto Fuentes, biógrafo de Fidel. El diplomático fue recibido en Cuba por los hermanos Castro, que le llevaron de viaje por la isla. Cuando visitaron su casa familiar en Birán, cuál no sería la sorpresa del enviado español cuando en el dormitorio del padre de Fidel vio un telescopio y… ¡una foto de Franco sobre la mesilla de noche, que allí estaba desde siempre!

La normalidad de las relaciones entre ambos países fue plena desde 1974 en que se produjo el intercambio de embajadores. En 1992 Fidel realizó un viaje oficial a España y a Galicia donde pudo visitar la casa de su padre en Láncara y a sus parientes, acompañado del otrora franquista Manuel Fraga, otro gallego con conexión cubana en su niñez. EL PAÍS entrevistó en 1985 a Castro que hizo estas concluyentes declaraciones: "Franco no se portó mal, hay que reconocerlo. Pese a las presiones que tuvo, no rompió las relaciones diplomáticas y comerciales con nosotros. No tocar a Cuba fue su frase terminante. El gallego supo habérselas. Que se portó bien, caramba".

Hay 39 Comentarios

Interesante articulo. No lo sabia.

Lo que nadie dice, que el dictador cubano Fidel, derribo la dictadura del Fulgencio Batista, apoyada, por los EEUU... PARA NO SER antiyankis los latinoamericanos, si sufrimos dictaduras apoyadas por los EEUU y su ESCUELA DE LAS AMERICAS.

Los cubanos ejecutados por Fidel y los exiliados a Miami, no eran mas que miembros de la dictadura de Batista.
No solo Fidel, dio luto oficial por Franco, Israel tambien.

Israel lo condecoro, como JUSTO ENTRE LAS NACIONES.

AUN EEUU cobija al terrorista" Posadas Carriles "por derribar el vuelo de Cubana de Aviacion.

Todos los comentarios que se han vertido son buenos, pero desde luego subjetivos; es la manera de conceptualizar cada quien esa relación entre Cuba y España que desde luego fue muy sui generi por las ideologías políticas asimétricas, la de Franco fascista y la de Castro comunista o pro. Lo importante es que ambos personajes mantuvieron una relación si no óptima sí aceptable; pero sobre todo que obviaron en gran medida los deseos norteamericanos de que hubiera una fuerte ruptura irreconciliable entre ambas naciones; que se supone que los norteamericanos es lo que más deseaban.

EL PAIS saca consecuencias lógicamente made EL PAIS, retorcidas y con flecos algo cretinos, cuando las razones son mucho más sencillas. España ya había sufrido un cerco internacional y sabía lo injusto y cruel (e inútil) que era esa postura, y se negó a dejar a los cubano aislados, los último hispanos de América, tan cerca de nosotros todavía. Quedando España como puerta o ventana abierta. USA tiene la habilidad de desconocer la idiosincrasia de los países a los que ataca o fastidia, y pinchó con Cuba, y de paso engañando y traicionando a los anticastristas a los que mandó a morir a las playas cubanas.
Franco era más inteligente que todos ellos juntos, incluido EL PAIS, jugó con las cartas que tenía, y jugó bien.EL PAIS es mejor que hable de fútbol, quizá acierte en sus comentarios.
"von Thies" .

Cuando Alemania perdio la guerra (por suerte) Franco y Espania quedaron aislados,Franco quedo en el poder y Espania en la pobresa y hambrienta ? y quien los ayudo? ARGENTINA que por mucho tiempo le envio barcos con alimentos, algo que muchos espanoles parece sean olvidado o no lo quieren recordar.

Cuando Alemania perdio la guerra (por suerte) Franco y Espania quedaron aislados,Franco quedo en el poder y Espania en la pobresa y hambrienta ? y quien los ayudo? ARGENTINA que por mucho tiempo le envio barcos con alimentos, algo que muchos espanoles parece sean olvidado o no lo quieren recordar.

A mi me parece muy razonable la hipótesis de que esta simpatía recíproca esta en la común animadversión anti yanqui.

¿Franco colonialista?... lo que fué es un patriota como la copa de un pino y un hombre honrado. Ese fué sin duda el nexo con Fidel. Cada uno pretendía el bien de su pueblo y por caminos circunstanciales. Como diría Calderón de la Barca en su elegía militar... "una religión de hombres honrados"... que por desgracia ya no quedan...

Durante la guerra revolucionaria en Cuba antes del año 1959, el embajador de España dió asilo a muchos rebeldes, al contrario de otras embajadas de paises 'democraticas' . (Bohemia de enero 1959 q.v.) Creo que de eso empezaron las buenas relaciones.

keimada genial

Los dictadores siempre se han entendido de una forma u otra, por mi parte nunca he creído en ninguna y me ha dado lo mismo que se llame Franco, Stalin, Pinochet o Castro. La democracia con sus enormes defectos es el sistema menos malo que se conoce, las dictaduras de cualquier color político son despeciables.

No hay verdugos privilegiados,Franco y Castro sienten en sí la pulsión básica del ser humano:matar.

Otro ejemplo de las excelentes relaciones -en este cado comerciales- entre España y Cuba es que en aquellos primeros años 60 del pasado siglo, Cuba encargó a astilleros de la ría de Vigo la construcción de su moderna flota de pesca. 60 buques camaroneros y, al menos, 4 grandes buques-factoría fueron construídos para explotar la riqueza pesquera de Cuba. Ni que decir tiene que el país caribeño no tenía, ni de lejos, personal preparado para tripular eficientemente aquellos modernos -para la época- buques pesqueros. Cinco o seis años después me consta que la mayoría de los camaroneros estaban abandonados en puertos cubanos, y los buques-factoría volvían a Vigo para revisión y reparaciones de garantía. Daba pena verlos, totalmente abandonados; algunos de aquellos barcos ni siquiera habían sido pintados, las bodegas frigoríficas con serios problemas de pérdida de frío, en la sala de máquinas funcionaba solo lo imprescindible para que el barco pudiese navegar y dar frío a las bodegas. Lógicamente, entre la industria naval de Vigo se temía por el pago de todas aquellas reparaciones -los barcos salieron de Vigo cargados hasta los topes de todo tipo de repuestos, alimentos y todo lo que se pueda imaginar, hasta neveras domésticas-. Se recibieron indicaciones "de Madrid" de que se pagaría hasta la última peseta, y así fue, se enviaron las facturas a la oficina en Vigo de la Flota Cubana de Pesca y, efectivamente, poco a poco se pagó a talleres y proveedores hasta la última peseta.

Decir que a los niños cubanos no les faltaban juguetes españoles y turrón de Jijona es una exageración falsa. Sobre los turrones, puede leerse en el libro de María del Pilar Díaz Castañón, publicado en Cuba, citando un editorial de la revista cubana INRA de 1961: (Díaz Castañón, María del Pilar. 2004. Ideología y Revolución. Cuba, 1959-1962. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, nota 83, p. 209):

La costumbre se hace ley, y nadie intenta afectarla en lo absoluto. Por eso tendremos una Nochebuena acorde con las más puras tradiciones y a nivel de los gustos más exigentes. Digámoslo tajantemente: por una vez, por un día, volveremos al derroche, porque habrá de todo. Solo que también habrá juicio, porque mucho hemos aprendido en la escuela de la vida; cada cual adquirirá sin limitaciones ni cortapisas lo que necesite para una celebración en grande. De nuestras granjas avícolas han salido ya a la venta los pavos, los pollos y el clásico guanajo para el tradicional guanajo relleno.

El mismo editorial también anunciaba: “¡se ha llegado al extremo de comprar turrones españoles con dólares-convenio!”

Como ve, lo anuncian como algo novedoso y excepcional!!!

También con relación al retrato de Franco en la casa de Castro en Birán, este debe haber sido obviamente colocado allí para la ocasión. En la biografía de Celia Sánchez Manduley, íntima colaboradora de Castro desde los tiempos de la Sierra Maestra, se cuenta que la tal casa había sido destrozada por u incendio y Celia la mandó a reconstruir a partir de fotografías y anécdotas familiares. Una fotografía no puede haber sobrevivido al fuego que destruyó una casa (en One Day in December: Celia and the Cuban Revolution, por Nancy Stout)

Excelente artículo.

Lo de Castiella yo lo había oído de otra manera parecida. Creo que el ministro llegó indignado, indignadísimo y pidió la ruptura inmediata con Castro. Intentó convencer a Franco y éste le respondió más o menos lo que dice en el artículo, o sea, que se pusiera como pusiera con Castro (atención, con Castro) no se rompía. De dictador gallego a dictador gallego y tiro porque me toca. Espero que cuando se muera, no nos lo traigan al Valle de los Caídos, que siendo Rajoy gallego como es, quizás quiera tener a sus dos compays cerca.

¿El otrora franquista Manuel Fraga? De otrora nada. Fraga fue franquista toda su vida.

¿Enemigos cordiales? Será compueblanos cordiales. Ambos de orígenes gallegos, pues son compueblanos y paisanos. La diferencia está en el que nació en Cuba. Ambos fueron arráez con similares intereses en ir en contra de EE.UU., aunque ideológicamente estuviesen en lados diametralmente opuestos. Por lo escrito aquí veo a Galicia y Cuba extremadamente hermanadas. Tanto que parecen una sola.

Franco resentido por perder la guerra la Alemania Nazi. Un país como España hambriento, sin recursos y destruido, te pones a pensar a ver quien va a ganar la guerra. Hizo lo politicamente correcto estar bien con todos y no buscar enfrentamientos ni enemigos y buscar el bienestar de los españoles que tanto nos costó.

Excelente artículo, deja bien claro la realidad española y la realidad cubana y del imperialismo yanqui.

El problema de los plebeyos es que los principes siempre tienen o creen tener la razón para sus decisiones políticas.

"¡FRANQUISTA! le gritó Fidel a Lojendio, quien por cierto cruzó directo hasta la mesa desde donde descargaba el comandante sin ser entorpecido por la escolta. Lo vi en vivo por la Tele

Viviendo yo en La Habana, en la calle 11 y 62, hacia el 1998 vi en la Tv cubana a Fidel Castro decir que Cuba tenía que cambiar su política con con algunos extranjeros, que el hombre que mas habia ayudado a Cuba había sido Franco y que e la Isla se hablaba mal de el, que eso no podia seguir asi,

La simpatía de Fidel por Franco trasciende a lo ideológico como es muy normal, porque ¿Cuántas veces una persona siente admiración y cierta ternura por otra, porque en su infancia trascurrió junto a personas y en un ambiente en el que recibió esa educación y simpatía, y en este caso la noticia de que el padre de Fidel tenía encima de su mesita una foto de franco resulta muy sintomático.

Creo que la clave hay que buscarla en la última frase de Fidel. Si en los primeros tiempos de la revolución cubana hubo buena relación, además de por tratarse de un país hermano, también hay que tener en cuenta que muchos españoles vivían de sus industrias y propiedades en Cuba. Yo aún recuerdo la casa de una señora que no había pisado Cuba pero recibía de forma periódica los beneficios de sus propiedades en Cuba que le enviaba su administrador. Vivía exclusivamente de esas rentas. En cuanto le incautaron todo se encontró en una situación que debió ser desesperada, pero ella siguió manteniendo gran dignidad y en aquella casa se respiraba el ambiente de un pasado opulento, como si el tiempo no hubiese transcurrido desde que la familia y amistades tuvieron que comenzar a echarle una mano. Abundando en lo dicho por Fidel, Franco se negó a hacer seguidismo del bloqueo norteamericano, y máxime con un país hermano porque quiso dar una lección de lo que no se debe hacer con ningún pueblo, incluso si está regidos por sus mayores enemigos ideológicos. Si los comunistas habían promovido la declaración de 1946 en la ONU con el bloqueo consiguiente y lo que ello conllevó para el pueblo español, el Caudillo pensaba que ningún país, aún uno comunista se merecía que su población pasase por las penalidades que a nosotros nos ocasionó aquel bloqueo promovido por los comunistas.

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Historia[S]

Sobre el blog

Dado que el presente se levanta sobre lo que ya pasó, no es mala idea echar un vistazo atrás para entender lo que está pasando. Cicerón lo dijo antes y mejor: “No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser eternamente niños”.

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Tereixa ConstenlaCoordinadora: Tereixa Constenla. Periodista de EL PAÍS. Descubrió la Historia en 2008, cuando aterrizó en la sección de Cultura, y comprobó que el pasado era un filón para el presente.

Isabel Burdiel recibió el Premio Nacional de Historia en 2011 por su biografía sobre Isabel II. Es especialista en liberalismo europeo del siglo XIX y catedrática de la Universidad de Valencia. "Para que sirva para algo, la Historia no tiene que quedarse en el círculo de especialistas", sostiene.

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Manuel Morales es periodista de EL PAÍS y profesor de Periodismo Digital en la Escuela de EL PAÍS/UAM. Para liberarse de tanta actualidad busca refugio en historias del pasado, sobre todo las que han dejado huella en la fotografía.

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