El asesinato de Calvo Sotelo y la masonería

Por: | 18 de julio de 2014

 

  1936+Santos Yubero+Cuerpo abatido del ministro de Hacienda, Calvo Sotelo, 13 de julio de 1936_

Cadáver atribuido a Calvo Sotelo / SANTOS YUBERO, ARCHIVO REGIONAL DE LA COMUNIDAD DE MADRID

Si el comienzo de la I Guerra Mundial viene asociado al atentado de Sarajevo, el de la Guerra Civil Española, al menos para un amplio sector historiográfico, va unido pertinazmente al asesinato de Calvo Sotelo. Para algunos historiadores sin embargo, como Santos Juliá o Julián Casanova, el complot contra la República comenzaría en febrero de 1936 con el triunfo de la coalición de izquierdas.

Los precedentes que rodearon la muerte del diputado, como fue la acalorada sesión parlamentaria del día 16 de junio, donde José Calvo Sotelo y Santiago Casares Quiroga se cruzaron fortísimas acusaciones y, el hecho de que para muchos sea el asesinato el desencadenante de la Guerra, hace que sea un tema ampliamente tratado en diversos sectores.  

Posturas cercanas al diputado y líder de Renovación Española asesinado, y posicionamientos políticos radicalmente opuestos, coinciden en el grueso de la narración de los acontecimientos que se desarrollan en la madrugada del día 13 de julio de 1936, la del asesinato, reflejados también en el sumario correspondiente de la Causa General que instruyó la Fiscalía General una vez terminada la Guerra. No podemos dejar de recordar que, el sumario que comenzó a instruir el magistrado del Tribunal Supremo, Iglesias Portal, inmediatamente después de la muerte del diputado y en el que actuaba como fiscal, el Fiscal General de la República, Paz Mateos, fue robado por milicianos en los días posteriores al comienzo de la Guerra Civil, se cita el 25 de julio de 1936 como fecha del robo, sin que del mismo nada se sepa hasta la fecha.  

Inseparable al relato de la muerte del diputado, el de otro crimen que tuvo lugar en la tarde noche del domingo 12 de julio de 1936, el del teniente Castillo. José del Castillo Sáez de Tejada, demócrata y republicano, pertenecía a la Guardia de Asalto, cuerpo de policía mandado crear por Miguel Maura, cuando estaba Ángel Galarza al frente de la Dirección General de Seguridad y organizado al parecer con gran profesionalidad por Muñoz Grandes y a cuyos mandos se les atribuye en el año 1936 una tendencia demócrata y el ser muy cercanos y leales a la  República. En esas fechas prestaba sus servicios el teniente Castillo en el Cuartel de Pontejos, sede desde donde habría de salir la famosa camioneta número 17 para vengar, según reza la Causa General, la muerte de Castillo por parte de sus indignados compañeros.

Los hechos conocidos y reconocidos sobre el asesinato de José Calvo Sotelo son: la salida desde el Cuartel de Pontejos en la madrugada del día 13 de julio de una camioneta , la número 17, con aproximadamente dieciséis personas, al frente de las cuales se encontraba el guardia Civil Fernando Contés y junto a él, la persona que realizaría los disparos, Luis Cuenca (en la Causa General aparece erróneamente como Victoriano Cuenca). El secuestro del diputado en su residencia de la calle Velázquez de Madrid y el posterior asesinato en la misma camioneta que le trasladaba según dijeron sus captores a las dependencias de la Dirección General de Seguridad y por último el depósito del cadaver en el Cementerio del Este, donde con posterioridad sería realizada la autopsia.

 

  Camionet nº 17

         La camioneta nº 17 dónde se asesinó a Calvo Sotelo.

Desde el primer momento surge una ingente cantidad de comentarios y literatura sobre el crimen, publicando toda suerte de detalles sobre los autores físicos del mismo, su adscripción política y sus vículos con miembros del Gobierno y con la masonería. En relación a esta última como instigadora y responsable del crimen, no se presentan pruebas concluyentes, tan solo el hecho de señalar a miembros del Gobierno y de la Administración, como Azaña, Casares Quiroga o Alonso Mallol, que era el máximo responsable en la Dirección General de Seguridad, como pertenecientes a la masonería y poniéndolos en relación con los actores del crimen, algunos de los cuales también pertenecían a la masonería.

Sin embargo, se imprimió ya por entonces una hoja de propaganda que reproducía un documento mecanografiado que lleva por título ALTO MANDO DE LA DEFENSA NACIONAL (BOLETÍN CONFIDENCIAL EXTRAORDINARIO, que de alguna manera ilustra la tenaz acusación que existe sobre la masonería como instigadora del crimen y, del que sorpresivamente no encontramos que se haga referencia ni en la Causa General, ni en prensa de época, así como tampoco en la extensa bibliografía existente sobre el hecho que nos ocupa, con la única excepción de la Revista Javeriana editada por la Universidad homónima de los Jesuitas en Bogotá, donde aparece publicado en el volumen 6 de la revista del mismo 1936.

El documento no está fechado, pero está redactado entre la muerte de Calvo Sotelo (13 de julio de 1936) y el comienzo de la Guerra Civil (17/18 de julio de 1936) y de haberse difundido en las instancias oportunas, hubiera reforzado la tesis que relaciona a la masonería como instigadora del crimen. En fechas recientes, hemos podido encontrar impreso el documento en una conocida casa de venta a través de Internet y sabemos que el original mecanografiado de este Boletín fue guardado en un archivo familiar durante la dictadura.

El Boletín, escrito con claro fin propagandístico, está dividido en una introducción y tres apartados titulados: El Complot, La Ejecución y Viva España. Viene firmado: “Por los organismos del Alto Mando. El Comandante General”.

“Nuestro servicio confidencial en el extranjero nos ha puesto en posesión de cuantos datos se necesitan para atribuir al Gobierno de granujas que maltrata  España, la cobarde ejecución del heroico mártir Calvo Sotelo…”

Boletín Confidencial Extraordinario/TODOCOLECCION.NET

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El texto sitúa en París en la calle Cadet nº 16, una tenida (reunión) de la Gran Logia de París celebrada el 8 de junio de 1936, y en la cual con la asistencia de cinco delegados masones españoles, cuyos nombres no se indican, se discutió la posibilidad de que se creara en España un Frente Nacional que hiciera peligrar al Frente Popular. En esa reunión de masones, el mencionado Boletín cuenta la existencia de un fichero elaborado en la logia y referido a políticos españoles, susceptibles de constituir peligro ante la eventual formación de ese frente nacional, en concreto hace referencia a cinco personas: “Albiñana, Calvo Sotelo, Domingo Arévalo, Gil Robles, Goicoechea, Primo de Rivera y Ventosa”.

En la referencia de Calvo Sotelo se lee: “Monárquico. Ex ministro de la dictadura. Hombre de gran preparación técnica financiera. Peligrosísimo por su poder de captación de masas. Cuenta con el apoyo de grandes núcleos capitalistas. La única esperanza de las derechas nacionales. Es la única figura que puede aglutinar a su alrededor todos los elementos contrarios al Frente Popular. Se halla relacionado perfectamente con influyentes personalidades extranjeras. Es urgente su eliminación total para impedir la formación del Frente Nacional, cuya Jefatura ostentaría de modo indiscutible. Transmítase esta nota con urgencia a nuestros [espacio en blanco] de Madrid para su rigurosa observancia. Aprémiese a los HH [hermanos] Casares Quiroga y Barcia para su inmediata ejecución”.

De este documento llama la atención varias cosas, pero la fundamental es el porqué no se utilizó en la Causa General. ¿Acaso no se dio a conocer al fiscal? ¿Podía interesar a alguien que no llegara a la instrucción del Caso?. Independientemente de que hubiera existido esa orden dada por la masonería francesa para “eliminar” a Calvo Sotelo o sea pura invención y propaganda, el hecho cierto es que hubiera servido para afianzar la tesis de culpabilizar a la Orden como autora o instigadora del crimen. ¿Es posible que el Régimen franquista no quisiera dar excesiva importancia a la figura de Calvo Sotelo?

Antonio Ruiz Vilaplana, en su conocido y reeditado en 2010 y 2011, Doy fe… Un año de actuación en la España nacionalista,  publicado en 1938 por Ediciones Españolas y en el que narra las atrocidades realizadas por los sublevados en la ciudad de Burgos y de las que él fue testigo presencial en razón de ocupar el cargo de Secretario del Juzgado de Instrucción de esa ciudad, menciona que el día 19 de julio en Burgos, Sáinz Rodríguez, diputado monárquico, ante un corro de gente se expresaba de la siguiente manera: “¡Qué lástima! – decía compungido-. En el día de hoy, aquí, para disfrutar de todo esto debía hallarse conmigo el pobre Calvo Sotelo. Él tenía designada conmigo esta región para el día del levantamiento. Desgraciadamente, el crimen de esos canallas, le ha impedido obtener hoy, aquí, el triunfo que merecía…”.

Los escritos a partir del asesinato hablan de crimen de Estado. Luis de Galinsoga, gana el premio Luca de Tena, con un artículo publicado en ABC sobre Calvo Sotelo. A su entender, este crimen se fraguaría en las horas inmediatamente anteriores al acto, si bien “venía incubándose meses y años antes por los jerarcas del régimen que había de consumarlo” y ello por ser Calvo Sotelo el principal opositor a los ideales de la República. Galinsoga habla de un Calvo Sotelo “precursor de la Cruzada que hoy acaudilla el glorioso Generalísimo Franco”.

Curiosamente en el Boletín Confidencial Extraordinario no se mencione en ningún momento el nombre de Francisco Franco, ni tampoco se dice de él que sea personaje importante al que haya que prestar atención y vigilancia ante la eventual formación de un frente de derechas. Bien es cierto que, no hay ningún militar entre los nombres que figuran como posibles candidatos para unir a las derechas. Con todo, Franco, un personaje que acabará siendo el principal actor en la sublevación militar y, que a la postre será el titular de una dictadura férrea, y para quién además la masonería era uno de los mayores peligros a tener en cuenta, ¿cómo se tomaría en caso de conocer el contenido de ese Boletín, el hecho de saber que él mismo no representaba ningún peligro para la masonería, que su figura para la organización era inexistente?.

No es la primera vez que, Franco no da importancia a temas relacionados con la masonería. Celso Almuiña alude a ello en relación al documento titulado Máximas e instrucciones políticas para el Gran Oriente Español y Logias de la masonería egipciana. Un extraño documento que le hacen llegar a Franco a través del general Meléndez (este documento sí acabaría en la Causa General), del que no se sabe la autoría pero que se atribuye a la masonería y del que Franco dice al parecer: "No interesa, esto ya lo conocía yo". ¿Cuánto conocía Franco realmente de la masonería?

Conocida es la gran suerte del dictador, todas las personas que le pudieron hacer sombra a la hora de llevar adelante sus sueños de poder, o morían en accidentes de avión, como Sanjurjo y Mola o eran asesinados como Calvo Sotelo y Primo de Rivera. Otros como el general Amado Balmes que, podría representar una seria oposición a la sublevación militar al no estar de acuerdo con ella, moría al tratar de desencasquillar un arma. Ángel Viñas no duda en sostener en La conspiración del general Franco y otras revelaciones acerca de una guerra civil desfigurada que, fue un asesinato organizado por Franco, con el doble fin de, por un lado eliminar posibles opositores a la sublevación militar en Canarias y por el otro, facilitar su marcha justificada (el propio Gobierno le envió a investigar los hechos), desde Santa Cruz de Tenerife a Las Palmas donde presidiría el funeral de su compañero de armas el día 17 de julio por la mañana. La misma tarde del 17 de julio se sublevaron las guarniciones de Ceuta, Melilla y Tetuán y al día siguiente Franco se unió alzando Canarias y trasladándose en el Dragón Rapide a Marruecos para hacerse cargo de la sublevación en el protectorado. 

Sobre la autenticidad  o no del contenido del documento en el que se acusa al Gran oriente Francés de ser el instigador del crimen, un miembro de la masonería nos destaca tras la lectura del Boletín, la existencia de rasgos de verosimilitud, sin embargo en los archivos de la masonería de la Rue Cadet no hay testimonio que de fé de que se celebrase una reunión el 8 de junio de 1936, tan solo encontramos un museo, el Musée de la Franc-maçonnerie, creado en 1889, que fue víctima del expolio nazi durante la ocupación y que sería abierto de nuevo en 1973.

Hay 28 Comentarios

El asesinato de Calvo Sotelo no fue el catalizador final para que se diera el alzamiento del 18 de julio ya que con sus muerte los que estaban renuentes a participar en el complot del general Mola dejaron de lado sus diferencias y dudas para unirse a él incluidos el mismo Franco. Y de dónde sacan eso de que el teniente castillo era un "demócrata" cuando este entrenaba en el uso de armas a las milicias de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) qué tiene de democrático aquello...? Si los hombres bajo su mando en una manifestación asesinaron al primo del líder de la Falange Española José Antonio y él mismo hirió a un militante carlista. Y al general Muñoz Grandes por haber sido posteriormente el comandante de la División Azul califican de organizado "al parecer" con gran profesionalidad a la Guardia de Asalto. Qué falta de objetividad y cuanta parcialidad para con los protagonistas de la Guerra Civil Española dependiendo del bando que eran. Y una cosa así como hablan acerca de la muerte del general Balmes en base a la postura de Viñas sobre su supuesto asesinato por orden de Franco deberían mencionar al autor Moisés Domínguez Núñez en su obra En busca del general Balmes: primer muerto de la Guerra Civil con motivo de la preparación del Alzamiento quien en base a su investigación refuta mucho de lo argumentado por Viñas.

Que al Teniente Castillo se le califique como democrata y republican es de risa, era un asesino y punto y chequista. Solo una sucursal de la masoneria como El Pais podia publicar algo asi y hacer referencia a un mentiroso compulsive con Angel Vinas.

Gracias por el artículo. Ya me queda claro que al inigualable defensor de la libertad y la democracia Teniente Castillo lo asesinaron las hordas facciosas, y el fascista José Calvo Sotelo falleció porque se tropezó en el baño al hacer pipí y se rompió la cabeza. Ole, ole y ole a la imparcialidad.

Siempre la misma historia y es simple y repetitiva. Cuando la plutocracia se ve amenazada por las "hordas", aquellos que trabajan con un salario de pan y agua, con una jornada laboral de dormir, comer y trabajar; en el momento que dicen basta, no hay derecho; entonces el Ibex-35 prepara a unos iluminados y los utilizan para cortar, quemar y aniquilar a la cizaña, utilizando a un ejercito que no pagan, una religión que no creen y unos ignorantes que ejecutan. Luego ensalzan al dictador, que gobierna pero no manda (los que están en la sombra sí y que nunca salen en las fotos políticas) y pasa un largo periodo de tiempo y nos traen la democracia una vez hecha su labor para que dure otro milenio.

Señor Witness;
Habla usted de falta de legitimidad de ejercicio de la acción gubernamental. Esa es la acusación que los franquistas hicieron a la República, el que usted la haga suya es bien significativo. Es curioso que, sin embargo, no mencione la conspiración que, desde la proclamación de la República, llevaron a cabo destacadas figuras monárquicas y que, a partir del triunfo del frente popular, se transforma en preparación de la sublevación militar, con compra de material de guerra incluido. Parte de esa conspiración fue la ola de atentados por parte de los pistoleros de Falange, para, hipócritamente organizar luego en el parlamento la campaña a cuenta del deterioro del orden público. Echo de menos, por su parte, algún comentario sobre el hecho de que unos funcionarios públicos como eran los militares golpistas conspiraran para acabar con el régimen democrático al que habían jurado obedecer y que les pagaba el sueldo, dicho sea de paso, o que diputados como el propio Calvo Sotelo y otros prohombres de la derecha negociasen con una potencia extranjera, la Italia de Mussolini, la compra de armamento, tanques y aviones incluidos, para organizar una guerra contra sus propios conciudadanos.
En cuanto a posibles semejanzas con el terrorismo contemporáneo, que, ojalá, parece que en España ya es historia, solo decir que, curiosamente, la utilización por parte de funcionarios públicos de medios poco ortodoxos, guerra sucia para entendernos, hizo que los amigos políticos de los terroristas usaran contra el Estado argumentos muy similares a la célebre falta de legitimidad de ejercicio de la acción gubernamental.
Pues ni en el 36, ni en la actualidad: las actos criminales cometidos por servidores públicos, incluso con la connivencia de algún alto cargo implicaron ninguna falta de legitimidad del régimen democrático, en todo caso, ni los golpistas del 36 ni los etarras de hoy eran quienes para decidir sobre falta de legitimidad alguna.

en PINCHAD AQUI, podreis ver la verdad de todo esto....

Así como el cristianismo nada tiene que ver con los crímenes de la "santa" inquisición, tampoco el crimen de Calvo Sotelo nada tiene que ver con la masonería. Confundir la velocidad con el tocino es una característica de algunos periodistas que desinforman deliberadamente. Piensan que las gentes son meros conejillos, carentes de sesos.

Don Carlos:
Es, en efecto, el relato de la wikipedia lo que un servidor ha traído aquí; y no por otra razón –como ud. muy bien dice- que por resumir lo que diversas fuentes acreditan e investigaciones bien conocidas, como la de Gibson, pusieron de manifiesto. El asesinato de Clavo Sotelo –repito- es menos causa final que síntoma de la causa originaria: el desorden público y la falta de legitimidad de ejercicio de la acción gubernamental. Los asesinos de Calvo Sotelo eran socialistas, miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado y fueron hurtados a la acción de la Justicia por la protección de diputados electos de la mayoría gubernamental. Resulta un tanto pintoresco poner en cuestión esta realidad mediante el curioso procedimiento de establecer una suerte de frontera intencional entre la acción de los grupos políticos del Frente Popular; la prueba de que tal frontera era más permeable de lo que ud. pretende insinuar es que a Casares, tras el intermedio de Giral, le sucediera el socialista Largo Caballero a las pocas semanas del atentado. De otra forma, habría tomar en consideración la posibilidad de que los socialistas contaran con la apariencia de legalidad republicana para llevar adelante sus designios revolucionarios y que la Izquierda Republicana se hallara “in albis” frente tales intenciones sin ni siquiera suponerle la intención de sacar provecho del caos propiciado por la inacción frente a la violencia callejera.
Que la izquierda tenía un carácter mayoritariamente revolucionario es imposible negarlo. Hasta el mismo Besteiro denunció esa deriva socialista, con la que no estaba de acuerdo. La insurreción antidemorática del 34 de socialistas y nacionalistas aparece en no pocos textos de izquierdas precisamente con el nombre de Revolución. Quizá haya quien pueda sostener que la abundancia de crímenes, asaltos y huelgas tras las elecciones de febrero del 36 no constituía el intento organizado de ocupar un poder que la izquierda ya poseía pero de lo que no cabe duda es que ese conjunto de sucesos tenía un carácter subversivo que el Gobierno no quiso atajar. Ha habido hasta una modelización sociológica de la situación creada en aquellas fechas que pone de manifiesto la semejanza de cuanto aconteciera en aquellas fechas con la interpretación marxista del conflicto sociopolítico:
file:///C:/Users/FBA/Downloads/REPNE_006_081%20(3).pdf
La muerte de Calvo Sotelo aparece, así, como un elemento más –desde luego, el más grave políticamente, tanto por lo que fue en sí en tanto que crimen como por lo que representa en cuanto a degradación democrática del estado - de un proceso de larga data que va desde las insurrecciones del 34, pasando por las transgresiones a la limpieza electoral de los comicios de febrero hasta la transformación de una esperada (y por más de uno en la izquierda deseada) Guerra Civil en un proceso revolucionario de carácter totalitario.
Para ver las cosas en perspectiva, pensemos en lo que para nuestra historia reciente habrían supuesto comportamientos semejantes a los perpetrados en aquellas fechas, o en la dimensión del fenómeno terrorista en suelo hispano durante estos años de democracia. ¿Habría sido posible soportar una situación como la de aquellos primeros meses del 36?

Señor Witness: Usted afirmó literalmente: “La relevancia del asesinato de Calvo Sotelo está en la forma en que fue realizado: por miembros de las cuerpos de seguridad del estado; por conspicuos militantes del PSOE, entonces en el poder; y con la protección del Gobierno Republicano”
Evidentemente, el PSOE, en julio del 36, no estaba en la oposición, pero tampoco en el gobierno. Esa situación tampoco es tan rara, el PSOE, como el PCE y otros, había formado parte de una coalición electoral, pero, en aquel momento, apoyaban al gobierno desde fuera, es decir, no estaban “en el poder”. Lo de la protección del gobierno es una insidia, propia de la propaganda franquista, que nadie ha demostrado. No sabemos que hubiera ocurrido con los asesinos de Calvo Sotelo de no haberse producido la sublevación militar, pero es probable que hubieran sido detenidos y llevados ante los tribunales y los diputados socialistas que protegieron o no denunciaron a los autores hubieran quedado en una posición muy comprometida. Si no estoy equivocado, la administración de justicia inició los trámites habituales en estos casos. El robo del sumario fue cometido en circunstancias completamente diferentes: la situación caótica que la rebelión de parte de las fuerzas armadas y de orden público había producido. El gobierno republicano de Casares no tuvo ninguna responsabilidad en la desaparición de esos documentos.
Compruebo que lo que usted llama precisiones las ha copiado del artículo que al tema le dedica la wikipedia, sin citarlo, claro. Estoy de acuerdo, en general, con el contenido de dicho artículo, pero se le olvida algún detalle: otra prueba de que la situación en julio del 36 se hallaba lejos de la normalidad política es que todo un diputado, como el Sr Calvo Sotelo estuviera involucrado, junto con otros, en una conspiración para derrocar al régimen democrático que hacía posible que él mismo fuese miembro del parlamento. Y que incluso hubieran firmado un contrato de compra de material de guerra en Italia.
En cuanto al artículo que provoca estos comentarios, me parece decepcionante.
No comprendo como una persona que ha sido nada menos que directora del Centro Documental de la Memoria Histórica parezca dar el mismo valor a las opiniones de lo que ella llama “un amplio sector historiográfico” de “asociar” el asesinato de Calvo Sotelo al comienzo de la guerra civil que a los hechos documentados (no simples opiniones de Juliá o Casanova) tales como que la sublevación se hubiera producido con o sin asesinato del líder de Renovación Española. Para comprobarlo basta con observar la fecha en que despegó de Inglaterra el Dragón Rapide: un par de días antes, o los contratos de compra de tanques y aviones italianos por parte de prominentes miembros del partido de Calvo Sotelo, financiados por Juan March, también de fecha anterior al asesinato del jefe derechista.

Bravo por TDJ. ¡Qué abuso de comas!!!!

¿Cuántos de los autores son masones? No saben nada de la masonería. Menudo elenco de escritores de un ayer que no conocieron y de un presente en el que no participan.

Carezco del conocimiento necesario para pasar un juicio de lo narrado aquí. Me limito a criticar el uso que el autor hace de las comas. Están mal usadas. Es como sí el autor estuviese jadeando y desea que el lector también quede sin aliento. Eso es todo.

Guardias civiles matando a personalidades derechistas. Insólito. Por cierto que, hasta donde yo sé, José Antonio no fue asesinado, sino ejecutado.

Me quedo con la sensación de haber leído algo así como un programa televisivo de teoría de la conspiración, máxime cuando se cita a Viñas. Como ha dicho otro comentarista, no sólo Santos Juliá o Julián Casanova piensan que el complot contra el Frente Popular comenzó con las elecciones del 16 de febrero. Lo piensa así el P. Manuel Silva Ferreiro (Galicia y el movimiento nacional) que relata en 1938 cómo se gestó el golpe frustrado que se iba a dar entre el 18 y 19 de abril. Incluso la Historia de la cruzada española, el volumen I, se ocupa de lo mismo a nivel nacional. Como el artículo carece de conclusión y se limita a especular y dejar caer, me quedo con la idea de que tan solo pretende repetir etiquetas y tópicos que gentilísimamente emplea la autora como incontrovertibles, y con los que cualquiera diría que se pretende colar lo que Gramsci denominó hegemonía cultural: que si los guardias de Asalto eran de tendencia demócrata y muy leales a la república ¿Cuándo se demostrará, medirá de algún modo, o dejará de repetir este tópico? Se emplean términos propagandísticos, cuya definición carece de parámetros claros y definidos, caso de dictador y dictadura, e incluso se da rienda suelta al efectismo con la dictadura "férrea" ¿también en los 70? Por favor... Sin que a falta de mejores argumentos se pueda obviar la apelación a los sentimientos dejando caer de pasada las atrocidades ocurridas en Burgos. Estoy pensando en una profesión y un cuerpo en el que hay gente verdaderamente brillante, con una inteligencia despierta, que realiza aportaciones novedosas, te permite pensar y aprender. No en todos los casos ocurre lo anterior, lamentablemente.

Don Carlos:
¿Acaso el poder no estaba en manos de un gobierno apoyado por el PSOE, la minoría mayoritaria de las Cortes? ¿O es que interpreta ud. -sorprendentemente, por permanecer en lo cortés- la no presencia de socialistas en el gabinete de Casares como un acto de "oposición"?
Algunas precisiones –al parecer, necesarias- sobre lo acontecido el 13 de julio:
A las ocho de la mañana siguiente al asesinato, Luís Cuenca, el autor del disparo que mató a Calvo Sotelo, informó al diputado y director de El Socialista, Julián Zugazagoitia, del crimen cometido. “Ese atentado es la guerra”, declaró Zugazagoitia, que llamó inmediatamente a Prieto, que se hallaba en Bilbao, para darle la noticia y aconsejarle que cogiese el primer tren hacia Madrid. A las ocho y media fue el capitán Condés, jefe de la partida que perpetró el crimen, quien llamó desde la sede del PSOE al diputado Juan Simeón Vidarte pidiéndole una entrevista para comunicarle “algo grave, muy grave”. Cuando Vidarte llegó a la sede del PSOE le espetó sin más preámbulos: “Anoche matamos a Calvo Sotelo”. Vidarte, que le reprochó su comportamiento, le pregunto si disponía de un escondite seguro: “Si, puedo ocultarme en casa de la diputada Margarita Nelken. Allí no se atreverán a buscarme". El guardia que le acompaña como vigilante iba también en la camioneta. Condés, que siguió moviéndose por Madrid con la más absoluta impunidad, pese a que en la mañana del día 13 la mujer de Calvo Sotelo le identificó merced a una fotografía, tuvo también ocasión de hablar con Prieto tras su regreso a Madrid, a quien manifestó que estaba pensando en suicidarse: “Suicidarse –respondió Prieto- sería una estupidez. Van a sobrarle ocasiones de sacrificar heroicamente su vida en la lucha que, de modo ineludible, comenzará pronto, dentro de días o dentro de horas.” El hecho de que tres diputados encubriesen a los autores del asesinato de otro parlamentario y se preocupasen por que pudieran permanecer escondidos, confesándolo sin tapujos en sus memorias, es buena prueba de hasta qué punto la España de 1936 se hallaba muy lejos de la normalidad política. A los pocos días de comenzar la guerra, el 25 de julio, el sumario instruido con motivo del asesinato fue sustraído del Tribunal Supremo, a punta de fusil, por miembros de las Milicias Socialistas.

La ignorancia se cura leyendo. En cualquier manual de historia se puede comprobar que, en julio del 36, el PSOE NO ESTABA en el poder.

Sí que estaba el PSOE en el poder en Julio del 36, junto a los demás partidos de la coalición.
Llegaron al poder el 16 de Febrero, y ya al día siguiente hubo un intento de golpe de estado... qué prisas.
https://www.facebook.com/madridfotosantiguas

Siempre me impresionó el papel de las esposas en ambos asesinatos, del teniente Castillo y de Calvo Sotelo, prodromo del sufrimiento de los familiares de asesinados en la horrible guerra civil.
En cualquier caso, historicamente habrá que buscar pruebas sobre el papel de Franco en la preparación del golpe, en los mensajes previos entre generales, la muerte de Balmes y la forma tan radical con la que se hizo con el poder. Es dificil creer que todos los militares que le rodeaban le fueran tan supuestamente fieles, su ex
ediente academico militar dejaba mucho que desear y su imagen en Marruecos no era tan de Baraka y fama como la historiografia franquista nos ha dejado creer. Tiempo de que los archivos personales del dictador esten disponibles a historiadores jóvenes y los pesos pesados de nuestra cercana historia.

¿El PSOE en el poder el 13 de julio del 36? Seamos serios, por favor...

Los mismos golpistas de siempre en épocas diferentes de crisis. Siempre subvalorando la inteligencia humana y tratándonos como imbéciles para distraer a la opinión publica y aterrorizar a periodistas para que no digan la verdad. Estos golpistas siempre actúan en épocas de crisis para distraer a las victimas y manjar a millones de inocentes e ignnorantes. ¿Pero son peligrosos? Se les tiene que temer No, Son igual de criminales les temas o no les temas. Lo que pasa es que en epocas de dictaduras o cuando la censura ha tocado muy fuerte a los historiadores, pues lo hace de otra forma que la gente no se entera, pero siguen matando a millones de personas en el mundo para robarles sus derechos i y dignidad. Democracia de verdad ya.

Parece haber sido una operacion 'false flag' clasica de los servicios de inteligencia, quienes?, eso nunca se sabra.

Que la sublevación se estaba preparando mucho antes del asesinato de Calvo Sotelo no es una opinión de algunos historiadores, sino un hecho probado, desde hace mucho tiempo además.. ¿No le suenan a la autora del artículo las instrucciones de Mola o los documentos de compra de materia de guerra en los archivos de Sàinz Rodríguez?

La relevancia del asesinato de Calvo Sotelo está en la forma en que fue realizado: por miembros de las cuerpos de seguridad del estado; por conspicuos militantes del PSOE, entonces en el poder; y con la protección del Gobierno Republicano. La conspiración militar, efectivamente, se venía fraguando desde hacía tiempo con una causa clara como banderín de enganche: el caos del orden público propiciado por el Frente Popular. No se trataba sólo de que hubieran accedido al gobierno de la nación los mismos que unos meses antes se habían alzado contra la legalidad republicana (los socialistas y nacionalistas en el 34) sino de que esos mismos individuos daban muestras de que usaban los resortes del poder para acosar y destruir a la oposición. La muerte de Calvo Sotelo fue la demostración de que lo que se había venido comprobado en las calles desde febrero había alcanzado el límite de lo intolerable. Si el gobierno del Frente Popular hubiera querido existir en completa legitimidad, le habría bastado con detener y condenar a los responsables del asesinato de Calvo Sotelo y, asimismo, depurar las responsabilidades políticas correspondientes en las personas que los ampararon desde el poder. Eso es lo se esperaría de cualquier democracia digna de tal nombre; sin embargo, nada de eso se produjo. No sería, por desgracia, la última muestra de que la República había caído en el descrédito. Muchos liberales que habían contribuido al fin de la monarquía quedarían por completo desengañados ante la deriva destructora en la que acabaron por converger izquierdas obtusas antidemocráticas y derechas rancias no menos desdeñosas con la concordia nacional.

El comentario iba dirigido a los periodistas de el país que aparece al lado de este artículo, pero que salen todos presentándose a lo que se dedican, nada que ver con el texto que presentan al lado de Calvo Sotelo o la Masoneria, todavia no lo he leído.

Los historiadores son los que tienen el deber de explicar la historia para que no vuelvan a ocurrir las mismas injusticias.
Un historiador no puede censurar la historia de millones de personas, porque si no vuelven a ocurrir. y aparte tienen el deber anuncionar si son profesores o se dedican al periodismo, de anunciar los acontecimientos que pueden volver a ocurrir si se repiten los mismos errores, sin censura y sin manipulaciones. Si lo contratan porque no sabe mucho, el responsable es el director del periódico o del colegio. Las injusticias no se pueden volver a repetir y si lo sabes y eres consciente pero eres un .... pués tarde o temprano alguien lo descubrirá y pedira explicaciones de porque engañaron a la gente.
Y si para que no descubran a los mentirosos se esconden tras lo que sea pués siempre habrá algún profesional honesto que lo volverá a descubrir, hasta que al final cada vez las cosas se hagan mejor, y la gente lo que fuere tan terrorífico y malo, lo sabrá pero no se sentirán aludidos porque ellos no forman parte o no han formado parte de tales injusticias. Si no pues ya sabemos vuelven las guerras las injustas por estos maleantes y las justas por defensa personal y agravio a tus derechos humanos y al el derecho a existir.

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Sobre el blog

Dado que el presente se levanta sobre lo que ya pasó, no es mala idea echar un vistazo atrás para entender lo que está pasando. Cicerón lo dijo antes y mejor: “No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser eternamente niños”.

Sobre los autores

Tereixa ConstenlaCoordinadora: Tereixa Constenla. Periodista de EL PAÍS. Descubrió la Historia en 2008, cuando aterrizó en la sección de Cultura, y comprobó que el pasado era un filón para el presente.

Isabel Burdiel recibió el Premio Nacional de Historia en 2011 por su biografía sobre Isabel II. Es especialista en liberalismo europeo del siglo XIX y catedrática de la Universidad de Valencia. "Para que sirva para algo, la Historia no tiene que quedarse en el círculo de especialistas", sostiene.

Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, defiende, como Eric J. Hobsbawm, que los historiadores son "los 'recordadores' profesionales de lo que los ciudadanos desean olvidar". Es autor de una veintena de libros sobre anarquismo, Guerra Civil y siglo XX.

Manuel Morales es periodista de EL PAÍS y profesor de Periodismo Digital en la Escuela de EL PAÍS/UAM. Para liberarse de tanta actualidad busca refugio en historias del pasado, sobre todo las que han dejado huella en la fotografía.

María José Turrión fue la primera directora del Centro Documental de la Memoria Histórica, creado sobre el esqueleto del Archivo de la Guerra Civil de Salamanca. Cree firmemente que los archivos contribuyen "a la salvaguarda de los derechos humanos y al desarrollo pleno de las democracias".

Javier Herrero es documentalista de EL PAÍS y licenciado en Historia Moderna y Contemporánea. Le interesa indagar en los antecedentes históricos de acontecimientos que saltan a la primera línea informativa.

Eduardo Manzano Moreno es profesor de investigación del CSIC y autor de numerosos libros sobre Al-Andalus, la Edad Media y la memoria histórica. Cree en el poder transformador del conocimiento histórico y en la necesidad de forjar una conciencia que nos convenza de que se pueden cambiar las herencias recibidas.

El País

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