Un dirigente obrero en el Gobierno de la República

Por: | 04 de septiembre de 2016

Largo-caballeroEl 4 de septiembre de 1936 Francisco Largo Caballero sustituyó a José Giral en la jefatura del Gobierno de la República en guerra. Fue el primer y único Gobierno de la historia de España presidido por un dirigente obrero y la primera vez que había ministros comunistas en un país de Europa occidental. Faltaban todavía los anarquistas, que entraron en el Gobierno dos meses después. Desde septiembre de 1936 a mayo de 1937, Largo Caballero, con la colaboración de todas las fuerzas políticas y sindicales que luchaban en el bando republicano, presidió la reconstrucción del Estado, la militarización de las milicias, el control y enfriamiento de la revolución y la centralización del poder, teniendo que enfrentarse, como haría Juan Negrín después, a los desafíos regionales y nacionalistas.

El golpe de Estado de julio de 1936 abrió las puertas al cruel terror de militares y falangistas en un lado y a una subversión violentísima del orden social en el otro. En la España republicana surgieron comités por todas partes. La España republicana era en aquel verano de 1936 un hervidero de poderes armados y fragmentados, de difícil control. En Madrid, el Gobierno de José Giral, formado sólo por republicanos de izquierda, no podía representar a esa amalgama de comités, milicias y patrullas de control donde socialistas y anarquistas, sindicalistas de la UGT y de la CNT, dirigían la revolución, la que destruía y mataba y la que intentaba levantar algo nuevo de aquellas cenizas.

A finales de agosto, el ejército de África avanzaba imparable hacia Madrid, tras dominar a sangre y fuego Extremadura e importantes zonas de Castilla-La Mancha. El 3 de septiembre, las columnas de Yagüe llegaron a Talavera. Ese mismo día, en el norte, donde el general Mola había iniciado un ataque sobre Guipúzcoa, cayó Irún. “El Gobierno republicano está muerto. No tiene autoridad ni competencia, ni decisión para hacer la guerra a fondo y acabarla con una victoria absoluta y revolucionaria”, le había escrito el 24 de agosto Luís Araquistain, el ideólogo de la izquierda socialista, a Largo Caballero.

Giral, con los militares rebeldes ya en Talavera, pensó de verdad que le faltaba autoridad y apoyo y decidió “entregar a S.E. el Presidente de la República los poderes que de él recibió y con ellos las dimisión de todos los ministros”, para que les pudiera sustituir un gobierno que representara “a todos y cada uno de los partidos políticos y organizaciones sindicales u obreras de reconocida influencia en la masa del pueblo español”. Era la hora de los sindicatos y de Largo Caballero, el líder indiscutible de la UGT.

El 4 de septiembre de 1936, Largo Caballero, quien se había negado a que Indalecio Prieto formara un gobierno de republicanos y socialistas en mayo de 1936 y que tampoco había querido asumir esa responsabilidad tras el golpe de Estado de julio, aceptó por fin presidir “un gobierno de coalición”, fórmula que le aconsejó Luís Araquistaín, en el que el secretario general de la UGT sería también ministro de la Guerra. Era un gobierno con mayoría socialista, en el que había también cinco republicanos.

Largo Caballero puso como condición que entraran los comunistas y así lo hicieron con Jesús Hernández en Instrucción Pública y Vicente Uribe en Agricultura. Pactó, por último, con José Antonio Aguirre la participación de los nacionalistas vascos a cambio de una rápida aprobación de un Estatuto de Autonomía para Euzkadi y unos días después, Manuel de Irujo se sumó a ese gobierno de coalición como ministro sin cartera.

La solución no gustaba a algunos personajes de peso en la política republicana, pero a otros, sobre todo a la izquierda socialista y a los sindicalistas de la UGT, les parecía la única disponible para hacer frente al hundimiento de los republicanos, para ganar la guerra y garantizar al mismo tiempo las conquistas revolucionarias. La presencia de Giral y de algunos republicanos que habían estado en su Gobierno, parecía confirmar el mantenimiento de la legalidad republicana. La integración de socialistas, comunistas y nacionalistas vascos y catalanes lo convertía en un Gobierno de “unidad nacional”, el de la “victoria”, como lo iban a llamar. Cartel-largo-caballero-2

Faltaba todavía la CNT, que entró en ese gobierno el 4 de noviembre de 1936, representada por cuatro de sus más insignes dirigentes, incluida Federica Montseny, la primera mujer ministra en la historia de España.

Anarquistas en el Gobierno. "Hecho trascendental", decía Solidaridad Obrera ese mismo 4 de noviembre: "El Gobierno (...) ha dejado de ser una fuerza de opresión contra la clase trabajadora, así como el Estado no representa ya al organismo que separa a la sociedad en clases. Y ambos dejarán aún más de oprimir a pueblos con la intervención en ellos de elementos de la CNT".

No todas las reacciones fueron, no obstante, tan entusiastas como la de Solidaridad Obrera. El presidente de la República, si creemos a Largo Caballero, “se negó a firmar los decretos porque le repugnaba tener en el Gobierno a cuatro anarquistas”: no se daba cuenta del “alcance que en el futuro tendría la conversión del anarquismo español, que del terrorismo y de la acción directa pasaba a la colaboración”. Como Largo le anunció la dimisión si no firmaba, Azaña, “aunque con reservas, los firmó”. Efectivamente, Manual Azaña escribió meses después “que no solamente contra mi opinión, sino con mi protesta más airada, se impuso la modificación ministerial de noviembre, con la entrada de la CNT”.

La oportunidad de acceder al Gobierno no llegó, sin embargo, en el mejor momento. El mismo día en que se producía, las tropas del ejército de Franco estaban a las puertas de Madrid, donde se iba a librar la batalla más decisiva de la primera fase de la guerra. El general Franco, jefe ya de los militares sublevados desde el 1 de octubre de 1936, ordenó concentrar todos los medios de combate para conquistar la capital, con el ejército de África a la cabeza, reforzado por escuadrillas de aviones alemanes e italianos.

El Gobierno se mostró incapaz de organizar con eficacia la defensa de la capital. El 6 de noviembre, en el primer Consejo de Ministros en el que participaban los cenetistas, se decidió por unanimidad la salida del gobierno de Madrid y su traslado a Valencia. Una salida precipitada, mantenida en sigilo, sobre la que no se dio explicación pública alguna. Aquello apareció ante la opinión como una huida y un abandono. Antes de marchar, Largo Caballero ordenó la creación de una Junta de Defensa que, bajo la presidencia del general Miaja, desempeñó la autoridad en ese Madrid sitiado desde ese día hasta el 22 de abril de 1937.

Antes de salir de Madrid, Largo Caballero nombró también a Vicente Rojo, que había sido ascendido a teniente coronel un mes antes, jefe del Estado Mayor del general Miaja. Parecía que la toma de Madrid por el ejército sublevado era cuestión de días, pero, pese a la confusión y desorden que se adueñó esos días de Madrid, manifestada también en las grandes “sacas” y matanzas de presos, las tropas de Franco no lograron su objetivo. Rojo y Miaja, con la ayuda de varios jefes militares que habían mostrado su lealtad a la República, como el teniente coronel Fernández Urbano y el comandante Matallana, organizaron la defensa con todas las fuerzas disponibles, entre las que pudieron contar por primera vez en la guerra con la participación de las Brigadas Internacionales. Pudo llegar también a tiempo la ayuda militar soviética pagada ya con el envío de las reservas de oro. Y toda la población, soliviantada por los bombardeos y cañoneos constantes de los militares franquistas, contribuyó a detener el empuje de los atacantes. Muchos percibieron aquélla como una batalla decisiva entre el fascismo internacional, por un lado, y el comunismo y la democracia, por otro. RZ_No pasaran

El Partido Comunista, que tuvo una presencia decisiva en la Junta de Defensa, creció de forma considerable a partir de ese momento. Era un pequeño partido en las elecciones de febrero de 1936, aunque ya antes de la guerra había logrado unir a los jóvenes socialistas y comunistas en las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) y, recién derrotada la sublevación en Barcelona, varios grupos socialistas y comunistas catalanes habían creado el Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC), una organización que pronto se iba a enfrentar abiertamente con el POUM y los anarquistas por el control político de la retaguardia. Su crecimiento y prestigio fueron unidos, no obstante, a la presencia de las Brigadas Internacionales, a la ayuda soviética y al orden y disciplina que sus líderes fueron capaces de imprimir en la dirección de la guerra.

La militarización de las milicias, o la conversión de grupos armados dispersos en un ejército con mando militar centralizado, fue uno de los principales objetivos de Largo Caballero nada más asumir la jefatura del Gobierno y el Ministerio de la Guerra. El otro era la reconstrucción del poder central, aunque el Gobierno de Valencia no puedo evitar que Cataluña y lo que quedaba de Euskadi incrementaran su autonomía y que se consolidaran en otros sitios consejos regionales.

La militarización, el control de la retaguardia y la reconstrucción del poder republicano se abordaron, no obstante, en medio de fuertes disputas entre algunos de los sectores políticos que configuraban la coalición del Gobierno. Los comunistas, que habían empezado a presionar sin éxito a Largo Caballero desde el otoño de 1936 para que uniera al PSOE y al PCE en un gran partido marxista, como habían hechos los jóvenes socialistas y comunistas, comenzaron a protestar, en público y en privado, contra la ineficacia del Gobierno, la fragmentación de la política en poderes regionales y la marcha de la guerra. Las críticas subieron de tono a partir de la caída de Málaga. El 8 de febrero de 1937 las tropas de Franco, apoyadas por trece batallones italianos al mando del general Roatta, ocuparon la ciudad y emprendieron una represión brutal que recordaba al “terror caliente” del verano de 1936 en otras zonas de Andalucía.

Los comunistas acusaron a Largo Caballero de ser el responsable de la caída de Málaga. Al mismo tiempo, los socialistas de la fracción de Indalecio Prieto, que controlaban el comité nacional del PSOE y querían también eliminar del Ejecutivo a las organizaciones sindicales, transmitieron a Manuel Azaña a mediados de marzo la necesidad de sustituir a Largo Caballero como ministro de la Guerra, aunque continuara siendo presidente del Gobierno. Los comunistas y los socialistas de Prieto comenzaron a entenderse con esa política común frente al poder sindical. Era la lucha, resuelta muy pronto con la crisis de mayo de 1937, entre partidos y sindicatos.

Tras unos días de combates en las calles de Barcelona, que dejaron un saldo de varios cientos de muertos y heridos, estalló la crisis de gobierno que venía anunciándose desde la caída de Málaga en febrero. En la reunión del Consejo de Ministros del 13 de mayo, los dos representantes comunistas, Vicente Uribe y Jesús Hernández, exigieron que Largo Caballero abandonara el ministerio de Guerra y la disolución del POUM. El presidente de gobierno se negó a aceptar la primera condición y trató de aparcar la resolución sobre la segunda mientras no se tuvieran los datos exactos sobre los culpables de los disturbios de Barcelona. May 1937

Sucesos de mayo, 1937, Barcelona/ANC

Los ministros comunistas abandonaron el Consejo. La crisis quedaba abierta. Manuel Azaña, que había esperado a que la crisis la plantearan otros, aunque él era el primer interesado en deshacerse de Largo Caballero, encargó al socialista Juan Negrín la constitución del gabinete, del que fueron excluidas las dos organizaciones sindicales. Los partidos habían ganado a los sindicatos. "Se ha constituido un gobierno contrarrevolucionario", declaraba Solidaridad Obrera en su editorial del 18 de mayo.

A partir de mayo de 1937 algunas cosas cambiaron. El POUM fue liquidado, Largo Caballero se quedó sólo y los anarcosindicalistas vieron cómo se aceleraba la pérdida de su poder político y armado. Lo cual no es poco si se tiene en cuenta el lugar privilegiado que esos actores habían tenido en aquel drama.

Desplazado, aislado y sin poder contar ni siquiera con los apoyos de su propio sindicato, Largo Caballero, que tenía entonces 67 años, dijo prácticamente adiós a una larga vida dedicada a las luchas sindicales, al socialismo y a la República, aunque, ya en el exilio, todavía le esperaba el calvario del campo de concentración nazi de Orianenburg. Liberado por las tropas rusas en abril de 1945, volvió a Francia y murió en París el 23 de marzo de 1946.

 

Hay 28 Comentarios

"Quién no co conoce la Historia tiene muchas posibilidades de repetirla" La política como ciencia tiene su principal aliada en la experiencia histórica. Los que redactaron la Constitución de 1978 tuvieron presentes los errores que se cometieron cuando en 1931 se redactó la Constitución de la II República. La Ley de la Memoria Histórica no tiene nada que ver con esto y los que la criticaron probablemente no la han leído. Es fácil leerla . Se busca en GOOGle (internet). ¿se puede prohibir en un país democrático que la gente recuerde su historia? ¿Hubo algún "revanchismo " en esta ley?
¿No tiene derecho una persona a recoger los restos de sus padres o abuelos? ¿no tienen derecho a ser repuestos en sus empleos los funcionarios que tras la guerra fueron apartados? ¿Y ver desaparecer de l callejero a los que mataron a tantos españoles? Fue una guerra civil, no conviene olvidarlo. Creo que Largo Caballero no debería tener una Fundación ni nadie debería reindivicar a tan funesto personaje. Fue uno de los importantes que por los dos bandos llevó a a nuetro atribulado país a la hecatombe.

El hecho de que hubiese enfrentamientos entre posturas izquierdistas no supone que la República fuese un caos imposible de gobernar como falsean las derechas. De hecho las derechas nacionalistas española, catalana o vasca están hoy igualmente distanciadas sin que ello suponga caos ingobernable. Y por tanto, el golpe del 36 fue sin duda el ansiado genocidio practicado por las derechas para imponer su ideologías reaccionaría.

Personalmente considero que su afirmación de que Largo Caballero "presidió (...) el control y enfriamiento de la revolución" no es suficientemente desarrollada sobre todo cuando se trata de una figura política que conocidamente y como está documentado en 1934 afirmó públicamente ante los jovenes socialistas que "la revolución (...) se hace violentamente luchando en la calle con el enemigo" y les pidió que "organizaran la lucha final".

Parece mentira que a día de hoy se caiga en el "Leyendanegrismo" que vivimos. Así que la crueldad era patrimonio del bando nacional, quien iba "ganando por goleada"; por naturaleza, es más benevolente con el enemigo.
Y de las famosas y terribles checas de Madrid, Paracuellos, etc, silencio absoluto. Este chico es muy objetivo.
Recomiendo la magnífica novela de Foxá, "Madrid de Corte a Checa". Pero sin pasión, con perspectiva histórica, no histérica.

Largo Caballero fue una figura nefasta del PSOE de la República, no aceptó la perdida de las elecciones de 1933 e intentó un golpe de Estado en 1934 que solo triunfó temporalmente en Asturias y Cataluña, con miles de muertos. Sorprende que tamaño golpista sea todavía reivindicado por el PSOE, y que exista incluso una fundación de UGT financiada con dinero público que lleva su nombre, al igual que una calle de Madrid.

En los años 60 del siglo pasado, mi abuela, persona de la clase obrera, esposa del guarda de la fabrica de jabones de su ciudad, me decía que por los años treinta corría un dicho popular sobre Largo Caballero que lo definía claramente:: "Hasta en el nombre miente el puñetero pues ni es largo ni es caballero". Todo el mundo sabía que era un enano sin honor.

Jamas ha existido en la Historia de España un personaje mas nefasto.....golpista, traidor, cobarde, antiespañol, asesino.....no tiene ni una sola etapa buena...solo Negrin que regalo todo el oro del Banco de España a los rusos es comparable

"Esto es una guerra de los buenos contra los malos. El problema es saber quienes son los buenos."
Copiado de la pelicula " Los Profesionales" 1966.

Bienvenido este texto de Julián Casanova y todo escrito que ayude a entender lo ocurrido durante el golpe de estado del año 36. De aquel proceso nacen las actuales dificultades para superar la etapa del momento. Investigar no va a ser sencillo, incluso será doloroso, pero también inevitable.

Desde el inicio, los insurrectos de Asturias usaron dinamita o mismo armas como pistolas y metralletas según Hugh Thomas, entonces no fue sólo una huelga, y a proposito, después, de los dos primeros días, ellos volvieron a trabajar y hasta trabajando más que antes, entonces huelga, sólo si era a japonesa.....y lo que hicieron fue desalojar a los alcades y gobiernos de la provincia, un verdadero golpe de Estado, ademas de hacer un nuevo gobierno sin dejar derecho a oposición a los partidos de derecha que representaban a 50% de la población y aún tenían planes de hacerlo en todo el país (desde el planeamiento del golpe) y sólo no lo hicieron por que no pudieron.

Desde el inicio, los insurrectos de Asturias usaron dinamita o mismo armas como pistolas y metralletas según Hugh Thomas, entonces no fue sólo una huelga, y a proposito, después, de los dos primeros días, ellos volvieron a trabajar y hasta trabajando más que antes, entonces huelga, sólo si era a japonesa.....y lo que hicieron fue desalojar a los alcades y gobiernos de la provincia, un verdadero golpe de Estado, ademas de hacer un nuevo gobierno sin dejar derecho a oposición a los partidos de derecha que representaban a 50% de la población y aún tenían planes de hacerlo en todo el país (desde el planeamiento del golpe) y sólo no lo hicieron por que no pudieron.

Desde el inicio, los insurrectos de Asturias usaron dinamita o mismo armas como pistolas y metralletas según Hugh Thomas, entonces no fue sólo una huelga, y a proposito, después, de los dos primeros días, ellos volvieron a trabajar y hasta trabajando más que antes, entonces huelga, sólo si era a japonesa.....y lo que hicieron fue desalojar a los alcades y gobiernos de la provincia, un verdadero golpe de Estado, ademas de hacer un nuevo gobierno sin dejar derecho a oposición a los partidos de derecha que representaban a 50% de la población y aún tenían planes de hacerlo en todo el país (desde el planeamiento del golpe) y sólo no lo hicieron por que no pudieron.

Recomiendo un libro esclarecedor sobre el mito de las dos Españas y la realidad de la Tercera España.

http://www.grupoalmuzara.com/a/fichalibro.php?libro=3305&edi=1

http://www.grupoalmuzara.com/libro/9788416776252_ficha.pdf

Este gran análisis revela a lo que en España conducen las cainitas intolerancias que vemos cómo actualmente se reproducen cuando no se quiere ignorantemente conocer la historia condenándonos inevitablemente a que la misma pueda repetirse. En España, desgraciadamente, no tenemos los políticos que creeo merecemos, salvo, por el momento, Albert Rivera.

Pedro Sánchez, su equipo de "eminentes" negociadores y el actual tradicional ambigüo Comité Federal del PSOE español, todos juntos y revueltos, son incapaces de comprender que, como ayer dijo Rodriguez Zapatero abundando en lo que también dijera Felipe González, ambos expresidentes de gobierno de España y socialistas, manifestaron que "pactar no es traicionar". El insensato, estúpido, ignorante y soberbio Pedro Sánchez, su negociadores y Comité Federal, presos como están de su incompetencia y soberbia propia de quienes son ignorantes repiten que su no es no y que el sí es sí, condenándonos a todos los españoles a que se forme un gobierno que haga posible conducir a España por cauces más ajustados al sentido común que al despropósito y al esperpento que sus imbéciles posiciones representan. Tropiezan una y muchas más veces en la misma piedra de su comprobada ineficacia y sentido de estado.

En este artículo se habla de Largo Caballero y creo que las opiniones, por cierto muy variadas, se deberían ceñir al tema, esto es: Largo Caballero como presidente de gobierno. Por otro lado solo falta Pio Moa para dar más morbo a la cosa, porque hay algunos . . . que ya,ya.

Ese comentario resumen de que la guerra fue una batalla entre el fascismo por un lado y el comunismo y la democracia en el otro me parece un juicio ideológico escasamente histórico.

Pues escasa entidad histórica, y bastante parcialidad, me parece situar al Frente Popular entre la categoría de gobiernos democráticos.

Pues alguna ventaja ha tenido este desdichado guerracivilismo que instauró Zapatero. Y es que todos nos hemos visto obligados a leer un poco más sobre esa época.

Yo lo último que he leido es el breve e impresionante relato de esa gran republicana Clara Campoamor (La revolución española vista por una republicana) y pocas dudas tengo ya de que quien se cargó la República no fue Franco (contra lo que yo creía de joven) sino la izquierda.

Saludos y una petición. Hasta cuando van a seguir con esta época de la historia, en un bucle interminable. Porqué no nos cuentan las tres tremendas guerras civiles carlistas que están casi al lado y con una enorme influencia en la politica actual?

Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la Guerra Civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos

Tiene Ud razon Juan, entre el 75 y el 2005 mas o menos se hizo una reconstruccion muy equanime del conflicto.Pero es increible el revanchismo en estos ultimos años.
Esto se hubiera entendido en el 77 o el 80 por ejemplo, pero ahora?

Con la monarquía parlamentaria hemos tenido cuarenta años de democracia con una alternancia civilizada en el poder en medio de crisis económicas y de un terrorismo criminal. La Constitución de 1978, hecha por concenso, ha demostrado ser mejor que la republicana de 1931, hecha tan solo por partidos reublicanos (PSOE Y Izquierda Republicana). Su articulo 26 fue nefasto pues puso a todos los católicos, que entonces eran muchos, en contra del gobierno y de la propia republica. Con lo de 1978, Fraga y Carrillo se dieron la mano ¿qué nos pasa ahora?

Yo creo que que actualmente se está haciendo una historia de buenos y malos en la guerra civil. Es lo mismo que se hizo durante el franquismo criminalizando de una manera ridícula a los "rojos". Ahora los únicos culpables y asesinos fueron los "fachas".

Con la Revoluión de Asturias, en la que los mineros hicieron frente al ejército con armas de guerra y dinamita, llegando a ocupar Oviedo las derechas españolas perdieron la confianza en que los problemas de España se fueran a resolver mediante la democracia y en parlamento. Así se empezo a gestar el golpes de Estado que desembocó en la guerra. Las derechas fueron enormemente egoistas al defender injustos privolegios y las izquierdas, que pasaban calamidades infinitas, entraron a por todas. Gran fracaso de la sociedad españolas y como teló n de fondo una Europa que se debatía entre el comunismo y el facismo y además economicamente deprimida.

Juan Simón Vidarte, Presidente del Tribunal de Cuentas y diputado por el PSOE marchó a Méjico al acabar la Guerra Civil. Allí escribió un libro que lleva por título: TODOS FUIMOS CULPABLES" . Está editado por El Fondo de Cultura Económica y es el testimonio vivo de un político de primera línea durante esos terribles años.

Los historiadores no debemos juzgar autenticidades, hacer lecturas de quién es bueno, malo, mejor o peor, como hacen muchos que no atienden a esas normas.. Otra cosa es desmontar tópicos, mitos o falsedades. Y habrá quienes hagan lecturas desde el presente. Es gratis, pero eso no es la historia.

Cotra la opinión de Indalecio Prieto y Besteiro, Largo Caballero (el Lenin español lanzó una huelga política y revolucionaria (la Revolución de Asturias, 1934) que aplastó el gobierno de Lerroux con 1300 muertos y 30 000 presos políticos. El gobierno llamó al ejército (Franco y yague) para sofocar la revolución. Fue el fracaso de la II Republica que llegó por aclamación popular y acabó a tiros. Los partidos políticos no se entendieron y la sociegad española se dividió. Algo podíamos haber aprendido.

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Sobre el blog

Dado que el presente se levanta sobre lo que ya pasó, no es mala idea echar un vistazo atrás para entender lo que está pasando. Cicerón lo dijo antes y mejor: “No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser eternamente niños”.

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Tereixa ConstenlaCoordinadora: Tereixa Constenla. Periodista de EL PAÍS. Descubrió la Historia en 2008, cuando aterrizó en la sección de Cultura, y comprobó que el pasado era un filón para el presente.

Isabel Burdiel recibió el Premio Nacional de Historia en 2011 por su biografía sobre Isabel II. Es especialista en liberalismo europeo del siglo XIX y catedrática de la Universidad de Valencia. "Para que sirva para algo, la Historia no tiene que quedarse en el círculo de especialistas", sostiene.

Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, defiende, como Eric J. Hobsbawm, que los historiadores son "los 'recordadores' profesionales de lo que los ciudadanos desean olvidar". Es autor de una veintena de libros sobre anarquismo, Guerra Civil y siglo XX.

Manuel Morales es periodista de EL PAÍS y profesor de Periodismo Digital en la Escuela de EL PAÍS/UAM. Para liberarse de tanta actualidad busca refugio en historias del pasado, sobre todo las que han dejado huella en la fotografía.

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Javier Herrero es documentalista de EL PAÍS y licenciado en Historia Moderna y Contemporánea. Le interesa indagar en los antecedentes históricos de acontecimientos que saltan a la primera línea informativa.

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