Aptitud y actitud. La entrevista de trabajo consta de dos elementos tan importantes que, el uno sin el otro, podría llevar al traste cualquier oportunidad laboral que se nos presente. Ésta es la principal conclusión a la que llegó Marta Gil-Casares durante la sesión “La entrevista de trabajo”, que impartió en ESADE Madrid bajo la organización del departamento de Carreras Profesionales. Gil-Casares cuenta con una vasta experiencia en headhunting, consultoría de recursos humanos y coaching, adquirida durante seis años en la consultora KPMG y más de quince en su propia compañía, Gil Casares Executive Search S.L.
¿Qué es lo primero que debemos tener en cuenta cuando nos enfrentamos?
Las dos personas están en un plano de igualdad son iguales, es un diálogo, no una prueba.
¿Cómo podríamos garantizarnos el éxito?
Con la actitud. La actitud es fundamental a la hora de tener éxito en la entrevista. Yo señalaría dos conceptos, aptitud y actitud. El primero está relacionado con el contenido, con el qué. Es decir, con conocernos y desarrollar el contenido del mensaje. Ese es el 50% de la entrevista. Pero eso, sin la actitud adecuada, sin trabajar el cómo trasmites el mensaje, no te diferencias, no impacta, no llega. Es una pena. Puedes tener un montón de conocimientos y no saberlos trasladar.
El qué parece sencillo pero, ¿cómo podemos evitar cometer errores en el cómo?
Por ejemplo, no dejando preguntas sin contestar; tendemos a ser excesivamente generalistas en nuestra comunicación, de forma que a nuestro interlocutor siempre le surgen dudas. El entrevistado debe hacer un display completo y sin fisuras que le permita liderar la conversación.
¿Cómo podemos evitar esas fisuras?
Hay que ir de lo general a lo concreto para evitar que nuestro interlocutor se pierda. Por ejemplo, solemos dar fechas en vez de datos numéricos. No es lo mismo decir estuve de tal a tal fecha en una consultora que estuve seis años en KPMG… Por otro lado es importante provocar que el entrevistador concluya información positiva sobre nosotros que no hemos emitido expresamente ya que por ello tiene más valor. Por ejemplo, en mercado se sabe que los profesionales que trabajan para empresas multinacionales de servicios profesionales tienen una formación académica y competencial alta y probada capacidad de trabajo.
Es decir, concreción…
Sí. Igual ocurre con la coloquialidad, si haces una entrevista en español, que es tu lengua materna, tiendes a relajarte, mientras que, en otro idioma, buscas la palabra que describe exactamente lo que quieres expresar.
Hay 2 Comentarios
Está bien, y es muy aleccionador, empezar matizando ese aspecto de la "igualdad" entrevistador-entrevistado y de que se trata de un diálogo. Y claro, el contrato de trabajo descansa en la libertad de las partes y no en la necesidad y tralalalarita y barro mi casita. "Dios, santo", que diría Frasier: ¡qué impostura!.
Saludos cordiales.
Publicado por: MARIANO JUAN-R | 14/05/2012 19:09:21
¿Aún existen las entrevistas de trabajo?¿No se habían extinguido?
Publicado por: Sergio | 11/05/2012 2:24:10