Por Henry Chesbrough, profesor de ESADE y Berkeley University y experto internacional en Innovación Abierta
En el momento actual, en España resulta fácil centrarse en la agitación de los mercados financieros, puesto que algunos de los bancos españoles luchan para digerir sus pérdidas en préstamos hipotecarios y el propio euro corre gran peligro. Sin embargo, en Europa existe otra transformación, más disimulada, aunque igualmente importante para el futuro de la economía española. Debido al cambio hacia Asia, y a la globalización que esto implica, en el futuro las empresas europeas serán incapaces de sostenerse a sí mismas sólo con la innovación en sus productos. En el caso de que lo intentaran, se expondrían a caer en la trampa del producto (commodity trap), en la que las empresas deberían trabajar más duro para obtener menos beneficios. En su lugar, el camino para recuperarse de la crisis se encuentra en los servicios, que pueden diferenciar las ofertas de las empresas europeas de sus homólogas asiáticas. Si Europa puede aprender a innovar en sus servicios, y a hacerlo de forma abierta, esto puede comportar opciones mejoradas para los consumidores y mejoras económicas para las corporaciones. Éste es el camino que nos aleja de la trampa del producto.