Por Jaume Giné Daví, Profesor de la Facultad de Derecho de ESADE
El 5 de julio se inauguró en Londres la torre “Shard”, que con sus 310 metros, es el edificio más alto de Europa. Fue financiado por Qatar. El 9 de julio se anunció la compra de la firma italiana “Valentino” por un fondo qatarí. Algunos países emergentes exportadores de recursos energéticos cuentan con grandes reservas de divisas para adquirir activos en una Unión Europea en rebajas. Es el caso de Qatar, el tercer productor mundial de gas natural, es el país más rico del mundo con una renta per cápita de 88.000 $ en 2011.
El emir Hamad bin Califa Al-Thani pretende diversificar una economía dependiente de las exportaciones del gas. Construye modernísimas infraestructuras para convertir Qatar en el gran centro de negocios internacionales, de las finanzas, el turismo, la cultura y el ocio del Golfo Pérsico, donde compite con Dubai y Abu Dhabi. El nuevo aeropuerto de Doha acogerá 24 millones de pasajeros en 2012 y el puerto opera como una gran plataforma logística y de reexportación regional de mercancías. Aspira a ser un hub de comunicaciones intercontinental de la región.