Michael Boyer O’Leary, profesor de la McDonough School of Business de la Geortetown University revoluciona todas las teorías sobre el trabajo en equipo añadiéndole una simple ese al final de la ya muy manida expresión. Y es que, en la actualidad, pocas veces es uno, si quiera dos, el número de grupos en los que el profesional se encuentra sumergido dentro de las compañías sin saber cómo ni en qué momento actuar. Sin embargo, para O´Leary, creador del término multiple team membership o MCM, esta situación puede generar grandes beneficios al individuo, la compañía y la sociedad como el aprendizaje interdepantamental, el desarrollo de equipos da alto potencial o, incluso, la retención del talento. La semana pasada visitó las aulas de ESADE para contarlo y proporcionarnos algunos ejemplos.
¿Cuándo aparece la necesidad de gestionar equipos múltiples?
Siempre. En un día, o al menos, un par de veces a la semana cualquier abogado, ingeniero, doctor o profesor, puede estar atendiendo llamadas y correos, gestionando reuniones o pacientes, o consultando a colegas acerca de diferentes proyectos en los que participan diferentes personas. Hoy es muy raro ver a un profesional asignado a un solo equipo donde centrar toda su atención, tiempo y energía.
¿Qué empresas son las que más se pueden beneficiar de este concepto?
En las organizaciones basadas en el conocimiento que operan por proyectos. También se puede aplicar a multinacionales cuyos profesionales se ven obligados a trabajar en equipos virtuales donde sus centros de acción están geográficamente dispersos. Por el contrario, hay otras áreas en las que no se puede implementar como la industria o la producción.
¿Cuáles son sus ventajas?
El multiteaming permite optimizar la eficiencia y capacidad de la organización, algo que, a su vez, favorece el aprendizaje más allá de los equipos y de las personas. Los profesionales que son miembros simultáneos de diferentes equipos generan mayor conocimiento que la suma de aquellos extraídos de de cada grupo de forma independiente. Asimismo, las redes profesionales del individuo aumentan en tamaño y variedad y se convierten en el mejor escaparate para avanzar en su carrera. A más equipos, mayor éxito y viceversa.
También habrá desventajas…
Desde luego, el trabajo en equipos múltiples, mal enfocado, puede acarrear problemas considerables como sobrecarga de trabajo, dificultades para la conciliación entre vida personal y profesional o síndrome del burnout. Tampoco es fácil gestionar encuentros cara a cara, por la escasas posibilidades de hacer coincidir agendas. El peor daño es cuando el proyecto de un equipo se retrasa y termina contagiándolo a otros a través de los miembros compartidos.
¿Cómo se puede gestionar con éxito?
La clave del éxito reside en saber quién hace qué y en qué equipo está. Es sorprendente el número de organizaciones, especialmente las de ámbito global, que no saben en qué equipos están sus empleados ya que están diseñados para registrar datos sobre equipos únicos. Además de esto, la cultura del reporte varía de una empresa a otra y rara es la vez que ésta se produce en su justa medida o proporciona la información que realmente necesitan los managers.
Otro factor importante es cómo se asigna las tareas y cómo se reparte el tiempo. En MITRE Corporation, por ejemplo, tenemos canales en los que se registran las acciones de los profesionales bajo un sistema de categorización, aunque ellos mismos también pueden reportar libremente y como quieran. De esta manera, sabemos cuando un trabajador puede estar disponible para nuevos proyectos y a la inversa, el trabajador conocer en qué proyectos puede participar.
Michael Boyer O´Leary se licenció en Política Pública en la Duke University y es Doctor en Organización por el Instituto Tecnológico de Massachusets. Su trabajo ha sido publicado en MIT PRESS, Journal of Organizational Behaviour, MIS Quarterly, Organization Studies, y la Academy of Management’s Best Paper Proceedings
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