Por Francisco Loscos, profesor del Departamento de Dirección de Personas y Organización de ESADE
En los últimos tiempos las vacaciones están evolucionando hacia un mayor número de periodos, de menor duración cada uno de ellos, y con un reparto de esos días a lo largo del año, en vez de estar concentrados en una sola época. Ello hace que los procesos de desconexión sean más complejos, tanto desde la perspectiva organizativa como desde la personal.
La dificultad de la desconexión no es achacable exclusivamente a las organizaciones, aunque hay una parte de responsabilidad que sí que es atribuible; las dinámicas organizativas y las dinámicas culturales son responsabilidad de las empresas, y en esas dinámicas es en las que se desarrollan los escenarios de la no-conexión.