Por Cerferí Soler*, profesor del departamento de Dirección de Personas y Organización de ESADE
Las estadísticas ponen de manifiesto la paradoja de que las vacaciones representan un modo de vivir al que nos cuesta acostumbrarnos (conflictos de pareja, personas que se aburren, expectativas que rara vez se cumplen en el grado soñado, viajes que no son lo que nos habíamos imaginado…).
La clave es que NO sabemos vivir con tiempo libre. Es el “gran lujo” del siglo actual, pero la realidad es que no sabemos qué hacer con el tiempo libre. Por eso intentamos comprar cosas (artefactos, vacaciones, utensilios…), con el objetivo de que nos entretengan. Buscamos “entretenimientos” que nos faciliten el cambio del “entretenernos” por el “ser entretenidos”.