Nos decía María Zambrano en Persona y democracia que el hombre es el único ser que no sólo padece la Historia, sino también la hace. Que las creencias y las ideas han orientado ese hacer de la Historia. Pero que mientras las creencias nos remiten necesariamente hacia el pasado, las ideas nos orientan hacia el futuro y lo adelantan.
Nos decía Valle-Inclán en boca de Max Estrella en Luces de Bohemia que la realidad no es real, sino su imagen deformada en los espejos cóncavos y convexos del Callejón del Gato; y nos proponía así someterla a esa distorsión de su imagen para captarla plenamente. Con ese mismo fin nos propuso Picasso a partir de Las señoritas de Aviñón contemplarla simultáneamente desde varios ángulos a la vez, como en las diferentes caras de un cubo hecho de espejos. Y sin embargo tendemos a contemplarla como si estuviera en un espejo plano, como si fuera real y la nuestra su única imagen posible. Tal es el efecto, o la mirada, de la civilización o cultura en la que estamos inmersos.
Mas forma al tiempo parte de ella, de ellas, de nuestro ser y estar en el mundo, el preguntar y preguntarse, la conciencia del sólo sé que no sé nada con que Sócrates inicia la búsqueda de la sabiduría, del conocimiento, intentar ver más allá del espejo, de lo aparente, preguntarse de qué material está hecho y por qué vemos en él lo que vemos. Un preguntar y preguntarse, un espíritu crítico que ha alumbrado ideas que se han realizado en la Historia, que nos ha llevado a donde estamos hoy.
De alguna manera, desde que Platón planteara en La República que la realidad que vemos no es sino las sombras o el reflejo de los seres y las cosas que pasan fuera de la caverna en la que estamos atados, nos encontramos en un largo viaje de búsqueda de las ideas, de la verdad, de lo que se encuentra más allá, o más adentro, de lo que aparentemente vemos.
Tal es, de alguna manera también, el propósito de este blog: el de buscar, preguntarse junto al lector, las ideas subyacentes a la realidad, a lo que pasa, la actualidad que nos cuentan los periódicos.
Pero no sólo. Pues no sólo son ideas, ni creencias, lo que se realiza en la Historia, lo que pasa y nos pasa. Y hay razones que la razón no alcanza. Hay experiencias, pasiones, vivencias, reflexiones, meditaciones, lecturas, conversaciones, peripatéticos diálogos con uno mismo o con el otro. Hay corazón. Hay poesía. Y, como en un cuadro cubista, de todos se compone lo que nos habita por dentro, la realidad de fuera, el espejo o las gafas en que la vemos o con que la vemos. Y de todos o cualquiera de ellos puede estar compuesto este blog que ahora inicia su andadura.
Nos dice Sloterdijk en Normas para el parque humano que los libros y las obras que han ido conformando nuestro saber son cartas enviadas a los amigos – pues amigos son de algún modo quienes nos lean, amigos somos de quines hemos leído -; cartas que responden a otras cartas anteriores y narran para posteridad el tiempo interesante que nos ha tocado vivir y sus lecciones. Tiempo acelerado, tiempo global cuya comprensión y aprehensión nos reclama una pausa para la reflexión sobre las cuestiones fundamentales, sobre lo que subyace bajo lo que pasa y nos pasa. Reflexiones a anotar en un blog, cartas a los amigos que responden a cartas antes escritas, lecturas de aquellos cuya amistad nos acompaña y conforman la cultura – el cultivo del alma que aran en nuestro espíritu sus palabras – que compartimos y nos hacen ser quienes somos, y al tiempo nosotros.
Toda carta, toda obra o escrito publicado, inicia, al ver la luz de la letra impresa o de la pantalla del ordenador en la web, el viaje que realiza aquella encerrada en una botella por un náufrago en una isla desierta: no sabe a dónde va a llegar, ni a quién. Tal vez a nadie, tal vez a todo el mundo. Cada vez que empieza otra botella a flotar en el mar, el náufrago y la isla desierta pueden dejar de serlo. Cada vez que escribimos zarpa una botella de la isla que somos. Zarpa ahora la primera de este blog, e inicia su viaje en quien haya leído su mensaje.
No termina con él el viaje, sino empieza. Continuará en otras cartas en otras botellas, nuevas entradas en este blog que en esta su primera botadura bautizamos Ideas subyacentes.




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