Manuel Montobbio

Sobre el autor

Manuel Montobbio, diplomático y doctor en Ciencias Políticas con formación pluridisciplinar, ha desempeñado diferentes responsabilidades en el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y ha estado destinado en San Salvador, Yakarta, México, Guatemala y Tirana. Paralelamente, ha desarrollado una trayectoria académica y literaria, que le ha llevado a publicar diversos libros, ensayos y obras de pensamiento y creación como Salir del Callejón del Gato. La deconstrucción de Oriente y Occidente y la gobernanza global y Guía poética de Albania. Su último libro publicado es Tiempo diplomático.

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Mis libros

Tiempo diplomático

Tiempo diplomático

Una invitación a vivir un destino diplomático en sus diferentes etapas y una aproximación a las funciones del diplomático que, entre el ensayo y el relato, intenta responder a las preguntas de qué es la diplomacia, qué es y qué hace un diplomático y su sentido, y al tiempo va más allá.

Guía poética de Albania

Guía poética de Albania

Una aproximación a la esencia y el alma de Albania, su drama, sus mitos y su universo simbólico en un viaje sinfonía en cinco movimientos —Guía de Albania, Tirana, Búnkeres, Mujeres-hombre y Cielos de Albania—, en que nos adentramos en su realidad y referentes colectivos y en las grandes cuestiones y anhelos que afrontamos en nuestro navegar con la vida en el mundo.

Salir del Callejón del Gato

Salir del Callejón del Gato

La deconstrucción de Oriente y Occidente y la gobernanza global

Un viaje por los espejos que condicionan nuestra visión de la realidad y del mundo y de búsqueda de nuevos paradigmas sobre la democracia, el desarrollo, la paz, la diversidad cultural y otros elementos para la construcción de la gobernanza global.

La metamorfosis del Pulgarcito

La metamorfosis del Pulgarcito

Transición política y proceso de paz en El Salvador

Un análisis del proceso salvadoreño y la problemática de la construcción de la paz y la democracia en El Salvador desde la doble perspectiva de la Sociedad Internacional y la sociedad nacional, como proceso de paz y a la luz de las teorías de la transición democrática, la revolución y el contrato social, y sus lecciones para otros procesos.

    Nos hemos preguntado en el itinerario analítico sobre el estado y perspectivas de la democracia en América Latina y los rasgos y razones del desencanto sobre ella que iniciamos en la anterior entrada de este blog Del desencanto de la democracia en América Latina con la consideración del carácter electoral de la democracia instaurada como fruto de los procesos de transición democrática que ha vivido la región en su Historia reciente, a partir de la cual avanzar en la construcción de la democracia ciudadana y la económica y social; y continuamos en De violencia y legalidades truncas en América Latina con la consideración de que la democratización del Estado presupone al Estado mismo, su monopolio del uso organizado de la violencia al servicio de la implementación de la ley y su capacidad de implementarla como única norma que regula obligatoriamente las relaciones y las acciones de los ciudadanos, así como el sometimiento de su propia actuación a la ley, y analizábamos el cómo y por qué de las legalidades truncas y el recurso a la violencia.

    La consolidación del régimen político no implica necesariamente la del sistema político; y así como en América Latina los regímenes políticos instaurados pueden considerarse consolidados, los sistemas políticos se encuentran en buena medida en consolidación.

    Pues si el régimen político comprende a los poderes e instituciones del Estado y las reglas del juego político, incluyendo el acceso al poder político por la vía electoral, el sistema político abarca también a la comunidad política, las estructuras de intermediación – sean de carácter y vocación de representación del conjunto de la sociedad para la globalidad de la agenda; bien sean de carácter sectorial en la representación de determinados colectivos o temas, como las asociaciones empresariales y los sindicatos, o las organizaciones ecologistas o de derechos humanos – que canalizan las demandas de la comunidad política hacia el régimen y lo relacionan con él, y la cultura política y la opinión pública a través de la que se expresa.

    Bien puede decirse que en América Latina los regímenes democráticos instaurados están consolidados, si seguimos el criterio de Linz de que ello acontece cuando la democracia es “el único casino de la ciudad”, pues ningún sector de la sociedad o actor político relevante cuestiona sus instituciones ni las reglas del juego político o promueve alternativas al régimen. Y sin embargo, las estructuras de intermediación y los partidos políticos, al igual que la cultura política, pueden considerarse todavía en transformación, y el sentido y conformación de ésta determinará el sistema político que se acabe consolidando.


Democracia-real

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¿Por qué no celebramos hoy el Día de Europa?

Por: | 09 de mayo de 2013

Europa    ¿Por qué este Día de Europa no es festivo en toda Europa?. ¿Por qué no lo celebramos todos los europeos como celebramos el Año Nuevo, la Navidad y otras fiestas religiosas, el Primero de Mayo o las efemérides nacionales o locales que consideramos referentes de nuestra identidad colectiva?. ¿Por qué se limita su celebración a actos oficiales y recepciones de los titulares de las instituciones europeas, el “Saint Schuman” de que disfrutan sus funcionarios; o algunos debates y artículos en los medios de comunicación con ocasión de este día (como en definitiva éste)?. ¿Acaso nos importan más todas las conmemoraciones religiosas, históricas, temáticas, nacionales o locales a las que dedicamos los catorce días festivos de nuestro calendario laboral?. ¿Acaso es Europa tan solo cosa de las instituciones y funcionarios de la Unión Europea; algo que les pasa a los otros y no a nosotros?. ¿Acaso no es el que somos como europeos tan nosotros como los que celebramos los festivos que celebramos?. ¿Acaso no es Europa algo a celebrar; y, si fuera el caso, por qué?.

    Celebramos aquello que somos y en lo que creemos. Celebramos lo que pasó para que fuéramos lo que somos y quienes somos y queremos seguir siendo. Celebramos en lo que creemos y celebramos que creemos. Celebramos los momentos hermosos de la vida, y los celebramos para hacerlos más hermosos. Y la vida misma, y haber nacido. Y la muerte para que en nosotros sigan vivos quienes en nosotros viven. Celebramos que estamos juntos, para estar juntos; y nos juntamos para celebrar. Celebramos que somos nosotros, el nosotros que somos y para ser nosotros. Celebramos lo que hemos hecho, lo que hemos conseguido, lo que hemos sido y queremos ser.
Dia_europa1


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Búnkeres (II): la razón militar

Por: | 03 de mayo de 2013

    ¿Por qué y para qué se construyen?. La pregunta que nos hacíamos en la anterior entrada de este blog sobre los búnkeres de Albania tiene, en primer lugar, una respuesta militar.

    Pues responde ésta a la exitosa experiencia de los partisanos albaneses ante las tropas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial, que los llevó al poder instaurando el régimen liderado por Enver Hoxha. Una estrategia basada en buena medida en la guerra de guerrillas, en la que la concentración de las tropas en las montañas, el control de éstas como retaguardia y base de su acción militar, desde la que avanzar hacia la conquista de las ciudades y otras posiciones, u hostigar y luchar contra el invasor enemigo. Una guerra en la que los partisanos comunistas se impusieron en el bando albanés gracias a su mejor organización y capacidad militar, en buena medida debida a Mehmet Shehu, general de 1-mehmet-shehu
la Primera Brigada que conquistó Tirana, quien había adquirido su experiencia militar como miembro de las Brigadas Internacionales en la guerra civil española. Shehu será, tras la toma del poder, Ministro de Interior y posteriormente de Defensa, y, desde 1954, Primer Ministro y Sucesor designado de Enver Hoxha hasta que, en 1981, en un episodio nunca del todo declarado - que inspira a Ismail La-hija-de-agamenon--el-sucesor-9788420647388Kadaré su novela El sucesor – se suicidó o fue suicidado. Una estrategia y una experiencia que llevó a Albania a ser el único país que conseguirá liberarse a sí mismo, gracias a su ejército de partisanos, de la invasión extranjera en la Segunda Guerra Mundial.
Mehmet Shehu
    Experiencia, también, de los intentos de infiltración de agentes secretos británicos para promover el levantamiento contra el régimen tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, en 1947 y 1948, que se saldaron con la captura de éstos al aterrizar en para caídas gracias a la información conseguida por la inteligencia del régimen, y su rápida ejecución tras juicio sumario bajo la acusación de espías.

    Por eso, tal vez no sea extraño que un Estado cuyo propio nacimiento como tal – como tuve ocasión de exponer el pasado 28 de Noviembre en la entrada de este blog dedicada al centenario de la proclamación de la independencia de Albaniadependió del reconocimiento y voluntad de las grandes potencias, y cuya existencia ha buscado siempre asegurarse el apoyo de un gran protector exterior, que tras la Segunda Guerra Mundial había rechazado el intento de Tito de promover la integración de Albania en Yugoslavia, al quedarse aislado, sin valedor exterior alguno cuya alianza pudiera ejercer un efecto disuasorio frente a terceros de cualquier intento invasor, pudiera temer la invasión exterior; y quisiera construir frente a ella su propio efecto disuasorio interior. Y pareciera la bunkerización la mejor opción para ello.

    Pues responde ésta al escenario de que, frente a una invasión enemiga, se instalaría el liderazgo político y militar del régimen en las montañas, y desde ellas podría dirigir, de búnker en búnker, una red que podría defender o reconquistar eventualmente todo el territorio.

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De violencia y legalidades truncas en América Latina

Por: | 28 de abril de 2013

    Iniciábamos en la entrada de este blog Del desencanto de la democracia en América Latina un itinerario analítico sobre el estado y perspectivas de la democracia en América Latina y los rasgos y razones del desencanto sobre ella con la consideración del carácter electoral de la democracia instaurada como fruto de los procesos de transición democrática que ha vivido la región en su Historia reciente, a partir de la cual avanzar en la construcción de la democracia ciudadana y la económica y social.

    Hablar de la democratización del Estado y su capacidad efectiva de promover el desarrollo supone, igualmente y sin embargo, previamente el Estado mismo, su monopolio del uso organizado de la violencia al servicio de la implementación de la ley y su capacidad de implementarla como única norma que regula obligatoriamente las relaciones y las acciones de los ciudadanos, así como el sometimiento de su propia actuación a la ley.

    Dicha pauta cuenta en la Historia política de América Latina con dos tipos de excepciones: el recurso a los militares para el acceso al poder político, sea directamente ellos mismos, sea en apoyo de líderes políticos, militarismo fundamentalmente superado que plantea la cuestión de quién vigila al vigilante; y la emergencia de organizaciones políticas que promueven la instauración de un sistema político alternativo recurriendo a la violencia y desafiando, movimientos revolucionarios armados que desarrollan una actividad guerrillera, creando en ocasiones “zonas liberadas” en que ejercen el monopolio de la violencia en lugar del Estado o se lo disputan seriamente, fenómeno para el que la Historia ha pasado su página con los procesos de paz y desmovilización tras el fin de la Guerra Fría, con las FARC, el ELN y un EZLN testimonial como únicas reminiscencias a superar. Y si bien esos fenómenos pertenecen al pasado, dejan tras de sí una tradición de uso de la violencia como vía de acción colectiva y resolución de los conflictos sociales.

    La finalización de los conflictos civiles en Centroamérica no ha significado así la de la utilización de la violencia como instrumento de acción colectiva, sino la privatización de su fin, que ha dejado de responder a objetivos políticos para hacerlo a fines privados, apoyando frente al ejecutor de la ley la realización de actividades prohibidas por ésta, llevando a tasas de asesinatos y muertes violentas incluso mayores que durante el conflicto armado. Lo que se explica por la confluencia de dos fenómenos: la extensión de las maras y el narcotráfico.

    La configuración de América Latina como área protagónica en la producción y tránsito de estupefacientes constituye uno de los principales motores de la extensión del crimen organizado y de ruptura o truncamiento de la legalidad, y su globalización determina la necesidad de globalización de su solución, como muestra que el mayor control en algunos países haya desplazado la producción o el tráfico a otros, o el mayor control de una ruta a la apertura de otra – así, el éxito en el control de la ruta del Caribe ha llevado al desarrollo de la del Pacífico -. Globalización geográfica, y globalización temática, pues a partir del narcotráfico las organizaciones diversifican su actividad, tanto hacia otros tráficos y actividades ilícitas como a negocios lícitos con el capital acumulado.

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Búnkeres en Sant Jordi

Por: | 23 de abril de 2013

DSC_0501Cuenta la leyenda
que más de un millón
de búnkeres
nacieron
de la sonrisa
que el tío Enver
esbozó
cuando, tras bombardear
el primero
con granadas
minas
y tanques,
vio
que entre el humo, Búnker en monetaña
más asustado
que vivo,
salía el ingeniero
al que había mandado
construirlo
y permanecer en él
para probar
con hechos
su palabra
de que eran
indestructibles;
de la sonrisa
y del brillo Búnkeres playa
de sus ojos
cuando tras felicitarle
le dijo:
“Me has convencido
y ahora construirás
construiremos
búnkeres
por toda Albania,
hasta que todas las hijas
e hijos
de las águilas
los tengan como nido
en el que refugiarse
cuando el terrible enemigo
que envidia Bunkers-northern-albania
el paraíso
en la tierra
construido por el Partido
del Trabajo de Albania
bajo la clarividente guía
de su Líder Supremo
nos ataque
para destruirla
y cortarnos las alas
de la independencia
y la libertad”.

    A veces recurrimos a la poesía, a la literatura, para explicar la vida, un mundo o el mundo, intentar captarlos, transmitirlos, compartir con otros la experiencia vivida.

    A veces una palabra, una imagen, se configura o erige en símbolo de un mundo, un tiempo, una época o una de las historias de la Historia. Símbolo y testimonio de una vivencia colectiva que solo pueden captar o conocer del todo quienes la hayan vivido, mas al tiempo llave para poder aproximarse a ella e intentar comprenderla, aprehenderla, para quienes no lo hayan hecho. A veces, a partir de esa palabra, ese símbolo, deslizamos sobre el papel en blanco la pluma para intentar volcar en él ese tiempo, ese mundo que, al adentrarnos en él, se nos ha metido adentro y queremos sacar hacia fuera.

    “Búnkeres”: tal es la palabra, la imagen, el símbolo que se me hizo presente, como si no pudiera ser otro, cuando sentí la llamada del papel en blanco para reflejar en él la epopeya de la Albania contemporánea, el drama colectivo que vivieron los albaneses y las albanesas bajo el régimen totalitario de Enver Hoxha; y la gesta y el reto de transformarlo, dejarlo atrás, superar sus secuelas, los traumas que tras de sí dejara.

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Del desencanto de la democracia en América Latina

Por: | 14 de abril de 2013

    Hubo un tiempo, no lejano, en que América Latina fue escenario de la confrontación Este-Oeste, en que la revolución era considerada como vía y modelo para el cambio político y el populismo manera de articular la participación política de las clases populares, y regímenes autoritarios intentaban legitimarse con un discurso desarrollista o de confrontación Este-Oeste; en que la teoría de la dependencia y el modelo centro-periferia y las políticas proteccionistas y de fomento industrial para sustitución de importaciones orientaban la gestión de la Economía. Tiempo pasado sustituido por un presente, tras las transiciones a la democracia a partir de los ochenta y las reformas económicas, de aceptación y afirmación generalizada de la democracia y la economía de mercado como paradigmas articuladores de las sociedades. Democracia y sistemas políticos instaurados que afrontan retos de consolidación y de calidad.

    Y sin embargo, esas transiciones, esa conquista de la democracia, ha conllevado a menudo el desencanto, la perplejidad, la toma de conciencia de que la instauración de la democracia no es la solución a los problemas de la sociedad, sino el marco a partir del cual afrontarla. ¿Cuáles son los qués y por qués, los rasgos y razones de ese desencanto, esa perplejidad?. Muchas pueden ser las respuestas a tal pregunta, mas entre ellas no deberían faltar la consideración del carácter electoral de la democracia instaurada, de la problemática de la violencia y las legalidades truncas, de los retos de consolidación del sistema político – tanto en relación a las estructuras de intermediación y el sistema de partidos como a la cultura política y la conformación de la opinión pública -, de la pervivencia de otros paradigmas referenciales en la conformación de los sistemas políticos, y del contrapeso de poderes y el desarrollo del Estado administrativo. A tal consideración, con el ánimo de contribuir a dicha respuesta, responde el itinerario analítico que – siguiendo el de un trabajo que bajo el título “Rasgos y razones del desencanto de la democracia en América Latina” he publicado en el último número de Foreign Affairs Latinoamérica – quisiera invitar a recorrer a los lectores de este blog en sucesivas entradas del mismo, a partir de la consideración en ésta del carácter electoral de la democracia instaurada.

    Pues la democracia instaurada como fruto de los procesos de trancsición hacia ésta es, en general, la democracia electoral, un sistema político en que se accede al poder político en las instituciones a través de procesos electorales competitivos. Para que un sistema político pueda ser considerado democrático, requiere desde luego de ellos con suficiente grado de participación y oposición, pero también de la efectiva independencia y equilibrio de poderes y de la capacidad efectiva del Estado para conseguir los fines y desarrollar las funciones para las que ha sido elegido y para garantizar y articular el cumplimiento efectivo de la ley, lo que requiere su monopolio del uso de la violencia organizada y el sometimiento de su propia actuación al Derecho, así como de una capacidad efectiva de desarrollar políticas públicas que al tiempo que cumplir con los compromisos internacionales le dé un margen de autonomía y acción que no suponga la mera ejecución de éstos. Un Estado democrático no es un Estado anémico o ausente.

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De la identidad

Por: | 07 de abril de 2013

    La identidad es, ante todo, una necesidad fundamental del ser humano. Necesidad de pertenencia, de referentes, de representación, de compartir un nosotros más allá de lo inmediato. Junto a la de supervivencia, bienestar y libertad una de las cuatro necesidades básicas del ser humano, según señala Johan Galtung. A satisfacer junto a ellas, compatiblemente con ellas, especialmente con la libertad, evitando ese miedo a ésta del que alertaba Eric Fromm.

    La identidad es, asimismo, única, “aquello que hace que yo no sea idéntico a ninguna otra persona” – nos dice Amin Maalouf en Les identités meurtrières (Identidades asesinas) -, aunque no inmutable; depositaria de dos herencias – “una, “vertical”, nos viene de nuestros antepasados, de las tradiciones de nuestro pueblo, de nuestra comunidad religiosa; la otra, “horizontal”, es producto de nuestra época, de nuestros contemporáneos”; y, aunque esté hecha de múltiples pertenencias, es una y la vivimos como un todo. “Es – por seguir utilizando sus palabras - un dibujo sobre una piel tirante; basta tocar una sola de esas pertenencias para que vibre toda la persona”.

    La identidad se construye. Se transforma. Puede transformarse.

    Constituye uno de los componentes esenciales, integral de hordas que, siguiendo la metáfora de Solterdijk en En el mismo barco, han permitido a los seres humanos realizar en la Historia esa primera navegación en balsas, de reproducción del hombre por el hombre, o esa segunda de navegación costera, por nosotros conformados en el útero social. Que ha permitido, en definitiva, conformar un nosotros junto a y a partir de los múltiples yo. Que puede permitir, por qué no, si se construye, la navegación del nosotros que somos todos en la nave espacial Tierra destino futuro.

    La identidad es única, es una y se vive como un todo; pero al tiempo es compartida, colectiva. Compartida en valores, creencias, principios, experiencias comunes, lengua, nacionalidad o comunidad política. O en esa memoria y esa esperanza que María Zambrano definía como presente del pasado y presente del futuro. En cultura, arquetipos - conscientes o no -, subconsciente e imaginario colectivo. En Weltanschaaung, por utilizar la expresión de Wittgenstein, o visión del mundo. En todo aquello que hace que nos sintamos parte de un nosotros, que frente a determinados seres humanos haya ciertas cosas que no resulte necesario explicar, que nos sintamos en casa, en esa normalidad cotidiana fruto y abstracción de tantas anormalidades concretas. Esa normalidad de supuestos implícitos, de sabores, comidas u horarios comunes, sí; y también de universales comunes, abiertos o cerrados.

    Y como colectiva puede ser regulada y dirigida. Puede tener o llegar a tener, religiosos o laicos, profetas y sumos sacerdotes definidores de su esencia, líderes en misteriosa y sobrehumana comunicación con ésta, imbuidos de carisma, legitimidad o poder para guiar al colectivo por los caminos de la Historia hacia su fin, hacia la Tierra prometida o a la reconquista del paraíso perdido. De exigir determinados comportamientos, sacrificios y tributos.

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De la contradicción in términis de la universalidad occidental

Por: | 24 de marzo de 2013

    Decíamos en la entrada de este blog De la construcción de Occidente, que es la de éste la Historia de las ideas que han movido la Historia, le han exigido sacrificio, y en parte en ella se han realizado. Y señalábamos en De la supremacía de Occidente que ésta es al tiempo la de una supremacía y una limitación. Y no dejábamos de advertir que Occidente mismo es a su vez, en definitiva, una idea.

    ¿Occidente?. Occidente no es, no ha sido siempre el mismo. Como demuestra el hecho de que, si en el siglo XIX se afirma la diferencia entre arios y semitas como base de la distinción y la fractura entre Occidente y Oriente – incluyendo en éste tanto al Islam como al judaísmo –, con las consecuencias trágicas que dicha argumentación diferenciadora, llevada al extremo, acabará generando; hoy se proclama con absoluta convicción la civilización judeocristiana como la encarnación de Occidente. “Golpe de Estado cultural”, en expresión de Corm en La fractura imaginaria. Las falsas raíces del enfrentamiento entre Oriente y Occidente, que pone de manifiesto la doble contradicción de que una civilización que afirma su esencia en la voluntad y el consentimiento colectivo de los seres humanos como única fuente del Derecho considere que “el judaísmo, pese a su inserción secular en culturas diferentes, es equivalente a un vínculo nacional que da derecho a la constitución de un Estado en el que la mayoría de su población seguiría residiendo fuera de su territorio nacional”; y la de que una civilización que afirma la laicidad como base de su universalidad se defina como judeocristiana. “Una laicidad engañosa- nos sigue señalando Corm -, de la que la cultura occidental está encantada, pero que la lleva hoy a descubrirse raíces judeocristianas en lugar de las viejas raíces grecolatinas que el Renacimiento europeo se había inventado para legitimar sus conquistas frente a la inmóvil ideología de la Iglesia”.

    ¿Occidente u occidentes?. La construcción y afirmación de Occidente plantea la cuestión de su homogeneidad y sus líneas de fractura interna, sus diferencias de visión y aproximación, frecuentemente determinantes del debate global, como pudo comprobarse en la guerra de Irak. Entre esos europeos de Venus y esos americanos de Marte de los que hablaba entonces Robert Kagan. La pregunta de si Estados Unidos y la Unión Europea constituyen dos polos, encarnaciones o visiones distintas del sueño occidental y de la construcción del nuevo orden o sistema global, de si el Atlántico está destinado a constituirse en puente de Alianza o línea de fractura entre ambas. Mas también la de los occidentes o las europas que han convivido y conviven en Europa, la de si la idea o el sueño de Europa va a seguir alentando la Unión Europea, o diferentes ideas – o falta de éstas – de Europa, cuya emergencia observamos en estos tiempos de crisis, van a llevar a que ésta deje de ser Unión. Pues ha sido Europa también división, confrontación, y si de ella surge lo que hoy consideramos Occidente, también de ella ha surgido lo que hemos contemplado como su opuesto, su enemigo. También de ella y en ella ha surgido el nazismo y el comunismo realmente existente. Si de ella y en ella ha surgido y se ha realizado la democracia, también el totalitarismo. Si la sociedad abierta, también la cerrada.

    Es la de Occidente la Historia de una supremacía y de una limitación; mas también la de una incoherencia: la de la proclamación y afirmación de la universalidad occidental. Pues la coherencia en dicha afirmación debe llevar necesariamente a que al salir de la crisálida ésta se transforme en mariposa que adquiera su propio vuelo, marioneta que adquiera su propia vida, ya no controlable por su concebidor o creador. Si la universalidad es por esencia para todos, extendida y compartida con todos, no puede ser ya nuestra, de un nosotros frente a los otros, sino del todo frente a la parte que la originó. Y si es por esencia abierta y definida por la voluntad colectiva, si esta es de todos y nosotros no somos todos, si todos es un nosotros que compartimos con otros, aunque su origen venga de nosotros, su resultado o concreción ya no nos pertenece, vida propia que excede a nuestro control, voluntad colectiva que puede no coincidir con la nuestra. De ahí la contradicción: para hacer ese imposible posible, la incoherencia de que sea al tiempo universal y de un nosotros frente a los otros.

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De la supremacía de Occidente

Por: | 17 de marzo de 2013

    Concluíamos en la entrada de este blog De la construcción de Occidente que la Historia de éste es la de las ideas que han movido la Historia, le han exigido sacrificio, y en buena medida se han realizado en ella. Sin olvidar que el propio Occidente, hacedor y hecho de la Historia, es a su vez en buena medida una idea.

    Mas si la suya es la Historia de las ideas que han movido la Historia, también lo es la de una supremacía, y la de una limitación.

    Ideas que han movido la Historia, le han exigido sacrificio, le han dado ese sentido que María Zambrano de califica como sacrificial y José María Ridao como tributario – basado en la idea de que el futuro está escrito de antemano y de que, en virtud del mismo, es legítimo sacrificar a una generación para que otra obtenga los beneficios – a veces antagónicas y enfrentadas, como las que alinearon y animaron a ambos bandos de la Guerra Fría, proyectos ilustrados, hijos de la razón y del pensamiento occidental con igual vocación de proyección e imposición global, de encarnarse en hegeliano fin de la Historia, que hicieron de ésta la última confrontación global que al tiempo fue una guerra civil en el seno de Occidente – el resto escenario de la misma -, lucha por la hegemonía entre universalidades o proyectos occidentales mutuamente excluyentes e igualmente ambiciosos de encarnar la universalidad universal. Y que en buena medida se han realizado en ella, configuran sustancialmente el mundo y nuestra forma de verlo.

    Ideas, sin embargo, también utilizadas por la Historia - por el poder que hace la Historia - para hacerla, para asentar y expandir su supremacía en la misma. Pues la de Occidente es, en expresión de Sophie Bessis, la Historia de una supremacía. Historia, como nos muestra en Occidente y los otros, de la expulsión de Europa de su presencia y esencia oriental, física, con la conquista de Granada y las sucesivas expulsiones de moriscos y judíos en aras de la pureza de religión y de raza; y mental, al establecer un vínculo directo y afirmar la exclusividad de la herencia de la cultura clásica grecolatina, en realidad transmitida por y desde Oriente y compartida, junto a otras raíces comunes, con éste. De un descubrimiento - unos descubrimientos - que al afirmarse como tal – como algo encontrado y no como alguien con quien te encuentras, “res nullius” susceptible de convertirse en res propia – puede ser y es objeto de apropiación y de conquista, de integración en el mundo a través de la dominación.

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Mujeres-hombre

Por: | 08 de marzo de 2013

Se celebra este y cada ocho de Marzo el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, o simplemente el Día de la Mujer, símbolo de la lucha de las mujeres por sus derechos, por la igualdad de éstos, de hecho, con los derechos de los hombres. Lucha, en definitiva, por el paso de los derechos del hombre a los derechos humanos. Por la asunción en la Tierra de que si las mujeres son, como dijera Mao, la mitad del cielo, lo son también de ésta. Un camino hecho al andar, y la voluntad y compromiso de seguir caminándolo; que sin embargo cuenta con una excepción a la regla, un reverso, un camino inverso: el que recorren las mujeres-hombre o vírgenes juradas del Norte de Albania al renunciar a su feminidad y convertirse socialmente en hombres para disfrutar de los mismos derechos de éstos.

Se celebra; y se reivindica. Pues si largo es el camino recorrido en los ciento dos años transcurridos desde que un grupo de mujeres lo proclamara en Nueva York, largo también es el que queda por recorrer, omnipresente aunque poco visible a veces el techo de cristal que impide que esa mitad del cielo lo sea de la Tierra; llegue a veces siquiera a serlo, como nos mu9781859733400estra ese centenar largo de millones de mujeres no nacidas o no crecidas que marca la estructura poblacional asiática. De cristal por fuera; y de cristal por dentro. Pues, como dijera Foucault, la cárcel está en uno mismo; y en uno mismo o una misma también el techo o muros de cristal que separa los derechos de los hechos, que hace que su proclamación no lleve necesaria o plenamente a su realización.

    Se celebra y reivindica la feminidad, el derecho de las mujeres a serlo, a ser ellas y para ello disfrutar de los mismos derechos que los hombres, a ser quienes quieren ser en libertad e igualdad con los hombres.

    Y al hacerlo celebramos y reivindicamos al tiempo lo humano. Pues en cada uno y cada una habita lo femenino y lo masculino; y no está nadie completo sin ambos. Pues antes, por encima y más allá que hombre o mujer somos humanos. Y es lo humanos que todas y todos los humanos tengamos los mismos derechos. Y preciso que para ello las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres. Y el mismo derecho a ser mujeres que los hombres a ser hombres. Y que podamos todos y todas como queramos ser mujeres u hombres, vivir nuestra feminidad y nuestra masculinidad. Y es por ello y para ello que este día de las mujeres es al tiempo el de los hombres.

    Mas si el de conseguir para las mujeres los mismos derechos que los hombres para que puedan ser más plenamente mujeres como pueden ser hombres los hombres, para que puedan ser tan plenamente humanas como los hombres… ha sido y es el camino de esa reivindicación y celebración de las mujeres y de todos que conmemoramos este día, tal no ha sido y es el camino en todo tiempo y lugar. No el que siguen las mujeres-hombre que han habitado y habitan todavía en el Norte de Albania y de las tierras de población albanesa. No ése; sino el de renunciar a su feminidad, jurar su virginidad, transformarse en hombres, vestirse como ellos, como ellos llamarse, como ellos comportarse… para como ellos ser tratados, para tener los mismos derechos que ellos. Para ser socialmente hombres, y familiarmente ejercer el rol de jefe de familia que a éstos les corresponde.

    Lo que supone un mundo en que solo los hombres pueden ser cabezas de familia, solo ellos heredar casa y tierras, solo ellos formar parte del consejo de ancianos o notables que deciden sobre el acontecer colectivo de la comunidad. Un mundo en que no resulta siquiera pensable, imaginable, que una familia, un clan, pueda seguir siendo tal sin un hombre a la cabeza de ella. De modo que cuando, por muerte natural o violenta, una familia se queda sin hombres, una de las mujeres de ésta tiene que convertirse en tal; y para ello prestar juramento de virginidad ante doce ancianos de la comunidad, a partir del cual tendrá que atenerse a ésta, asumirá la jefatura de su familia y pasará a comportarse y a ser considerada como hombre.

    Un mundo que ha pervivido en zonas aisladas del Norte de Albania, regido en la práctica, sea cual sea la ley del Estado de turno, por ese conjunto de normas consuetudinarias que Lek Dukagjin codificó en el siglo XV en el Kanún, que contempla todos los aspectos de la vida social desde el nacimiento a la muerte, aunque sea especialmente conocido por la venganza de sangre, o gjakmarrja, cuya regulación y mecánica tan bien describe Ismail Kadaré en Abril quebrado, y cuyo resurgimiento tras la caída del comunismo novela en Frías flores de Marzo; y cuya práctica, y las consecuencias del aislamiento para las familias deudoras de sangre, es objeto de atención de los observadores e informes internacionales de derechos humanos y los medios de comunicación.

    Conocidas como virgjineshtë - o vírgenes juradas – o burrnesha – o mujeres-hombre, basta hoy teclear esas palabras albanesas, o “vírgenes juradas de Albania” en castellano, en inglés u otro idioma, para encontrarlas en la web, desde la explicación sobre ellas en Wikipedia o artículos varios más o menos sensacionalistas o pintorescos, al libro referencial de Antonia Young, Profesora del University College de Londres, Women who become men. Albanian Sworn Virgins, modelo de investigación antropológica y contextualización social, pasando por fotos o videos. Durante mi destino diplomático en Albania, en dos ocasiones recibí en la Embajada la visita de periodistas españoles que habían venido para hacer un reportaje o documental sobre ellas, o ellos. Y en su búsqueda partieron hacia las montañas del Norte y, tras mayores o menores dificultades, al cabo de un tiempo regresaron habiendo encontrado – y entrevistado o filmado - alguna, o alguno.

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El País

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