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Sobre el blog

Este blog intenta meterse en las cocinas donde se elaboran y se fraguan las noticias, dar claves sobre las decisiones de política económica y empresarial, aportar  pistas sobre las relaciones de poder de las personas que manejan los destinos del país, valorar la dimensión de la economía como determinante en la vida política y de los ciudadanos y analizar el alcance de las informaciones en materia económica.

Sobre el autor

Miguel Ángel Noceda

Miguel Ángel Noceda Llano, cántabro de Comillas, siempre ha estado ligado a la información económica. Lleva desde 1989 en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de Economía y es corresponsal económico. También ha sido presidente de la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) y es Vicepresidente tercero de la Asociación de la Prensa de Madrid.

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La segunda dimisión de Francisco Verdú

Por: | 05 de julio de 2012

Cuando José Ignacio Goirigolzarri aterrizó como presidente de Bankia para enderezar la entidad tras la dimisión forzada de Rodrigo Rato, decidió mantener en el puesto de consejero delegado y como miembro del comité de dirección a Francisco Verdú, a quien Rato había fichado precisamente como banquero de toda la vida para vigilar el día a día y dar la imagen de consistencia que le faltaba a la entidad. Goiri, que proviene del antiguo Bilbao, reconoció las virtudes del antiguo vizcaya, con el que había coincidido efimeramente cuando se fusionaron Vizcaya y Bilbao allá por finales de los ochenta y le confirmó sin dudarlo un momento, aunque con el mismo rango que los dos directores generales que incorporó (José Sevilla y Antonio Ortega). En realidad, solo forzó la salida del director general Ildefonso Sánchez Barcoj y del responsable de auditoría, Miguel Ángel Soria.

Verdú estaba muy tranquilo como primer ejecutivo de la Banca March, una entidad pequeña sin apenas riesgo inmobiliario, cuando le llamaron para entrar en Bankia en mayo del pasado año. La incorporación a una entidad que, tras la integración de siete cajas, formaba parte de las grandes del país le pareció un reto al que era difícil decir que no. Después, cuando comenzó a conocer con detalle las tripas de la entidad, el reto se hizo más grande y, probablemente, difícil de superar. Además, su puesto como segundo se quedó muy diluido por la personalidad de Rato y el reparto de funciones entre otros altos cargos.

El caso es que Verdú llegó a plantear su dimisión a los pocos meses de haberse incorporado al puente de mando por la falta de entendimiento con Rato, que le convenció de lo contrario, y el resto del equipo directivo. No lo hizo y el miércoles, cuando sí decidió dimitir tras conocerse la imputación por el juez Fernando Andreu, se arrepintió de no haberlo hecho entonces. Nadie le pudo sugerir lo contrario. Ha dejado buenos amigos y el reconocimiento por parte de sus subordinados y compañeros, antre ellos los que llegaron con Goiri. 

En realidad, si se mira su paso por Bankia se concluye pronto que poco pudo hacer para bien o para mal. Por ese lado, no existen dudas sobre su actuación. Los problemas de Bankia venían de bastante antes y durante su estancia en la entidad se limitó a realizar los ajustes de personal y algunas otras actuaciones, como la salida a Bolsa, cuyo folleto firmó.  Ahora, este alcoyano de 57 años, tendrá que buscarse la vida y echarle moral, que dicen que los de su tierra la tienen.  

El País

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