Cuando José Ignacio Goirigolzarri aterrizó como presidente de Bankia para enderezar la entidad tras la dimisión forzada de Rodrigo Rato, decidió mantener en el puesto de consejero delegado y como miembro del comité de dirección a Francisco Verdú, a quien Rato había fichado precisamente como banquero de toda la vida para vigilar el día a día y dar la imagen de consistencia que le faltaba a la entidad. Goiri, que proviene del antiguo Bilbao, reconoció las virtudes del antiguo vizcaya, con el que había coincidido efimeramente cuando se fusionaron Vizcaya y Bilbao allá por finales de los ochenta y le confirmó sin dudarlo un momento, aunque con el mismo rango que los dos directores generales que incorporó (José Sevilla y Antonio Ortega). En realidad, solo forzó la salida del director general Ildefonso Sánchez Barcoj y del responsable de auditoría, Miguel Ángel Soria.
Verdú estaba muy tranquilo como primer ejecutivo de la Banca March, una entidad pequeña sin apenas riesgo inmobiliario, cuando le llamaron para entrar en Bankia en mayo del pasado año. La incorporación a una entidad que, tras la integración de siete cajas, formaba parte de las grandes del país le pareció un reto al que era difícil decir que no. Después, cuando comenzó a conocer con detalle las tripas de la entidad, el reto se hizo más grande y, probablemente, difícil de superar. Además, su puesto como segundo se quedó muy diluido por la personalidad de Rato y el reparto de funciones entre otros altos cargos.
El caso es que Verdú llegó a plantear su dimisión a los pocos meses de haberse incorporado al puente de mando por la falta de entendimiento con Rato, que le convenció de lo contrario, y el resto del equipo directivo. No lo hizo y el miércoles, cuando sí decidió dimitir tras conocerse la imputación por el juez Fernando Andreu, se arrepintió de no haberlo hecho entonces. Nadie le pudo sugerir lo contrario. Ha dejado buenos amigos y el reconocimiento por parte de sus subordinados y compañeros, antre ellos los que llegaron con Goiri.
En realidad, si se mira su paso por Bankia se concluye pronto que poco pudo hacer para bien o para mal. Por ese lado, no existen dudas sobre su actuación. Los problemas de Bankia venían de bastante antes y durante su estancia en la entidad se limitó a realizar los ajustes de personal y algunas otras actuaciones, como la salida a Bolsa, cuyo folleto firmó. Ahora, este alcoyano de 57 años, tendrá que buscarse la vida y echarle moral, que dicen que los de su tierra la tienen.
Hay 2 Comentarios
En este país sobran irresponsables. Literalmente: que se joda.
Publicado por: ea | 05/07/2012 22:34:48
el segundo de a bordo le dice al capitan
-Mire que no hay suficientes botes salvavidas
el capitan le contesta
-¿acaso hay indicios de naufragio?-
La nave se hunde y el comandante desaparece.
Vamos; ¿esta Vd. intentando decir que Verdú es solo un buen chico al que se ha instrumentalizado?.
Aquí hay un delito que no tapa ni las nominas que cobraba dicho consejero; al cuál le será fácil buscarse la vida mientras no haya un juez que lo ponga en su sitio,
Su gestión por activa, pasiva u omisión ha arruinado la vida de miles .... y lo pago yo y mis paisanos, Vd. no, La benevolencía con dicho personaje así lo trasluce.
Publicado por: tó pá ná | 05/07/2012 21:27:19