Pasados seis meses de desconcierto, visto lo visto estos últimos días con el Memorandum de Entendimiento para salvar a la banca española y las medidas anunciadas por Mariano Rajoy en el Parlamento, para el Gobierno del PP comienza de verdad un periodo clave para recuperar la confianza (si es que en algún momento la hubo) y enfrentarse a la crisis, que es lo que el ciudadano necesita para que fluya el dinero y empiece a consumir.
Al Gobierno de Rajoy le ha costado todo ese tiempo darse cuenta de algo que parece tan sencillo como que la confianza se consigue sabiendo dónde está, dónde quiere ir y cómo hay que hacer las cosas. Porque hasta la fecha, lo que ha ocurrido es que se han manejado media docena de cifras de déficit, lo que reflejaba una mezcla de desbarajuste e inefiencia absolutos; se han dado varias cantidades de necesidades para la banca, llegando incluso a dar cifras cuando no se había evaluado; se ha echado la culpa a la herencia recibida, pero ante Bruselas lo que importa es la imagen del país y no las rencillas entre Gobierno y oposición; en muchos casos algunos representantes del Ejecutivo se presentaron ante las instituciones europeas con excesiva prepotencia... O sea, nada bueno para ganar la credibilidad necesaria de Europa y de los mercados, que han elevado la prima de riesgo con Alemania a más de 500 puntos. Y eso es mucho.
Ahora parece que ya sabe lo que se quiere, aunque sea por la presión de Bruselas y después de que le hayan puesto fuertes exigencias. Eso es lo que le pedían desde distintos foros los empresarios, que no tardaron en enviar mensajes de apoyo. No ocurre lo mismo con los asalariados, a los que, como suele ocurrir, son los principales paganos (en esta ocasión especialmente, los empleados públicos), sobre los que Rajoy carga las tintas, por mucho que quiera insistir en que es para todos igual. Eso le va a costar nuevas jornadas de protesta, ya convocadas por los sindicatos. Justamente el mismo día en que anunciaba las medidas, dos columnas de mineros llenaban de protestas Madrid por la reducción de las ayudas al carbón.
Al final todo incide más que nunca en que España está en manos de Bruselas. Se esfuerzan en asegurar que esto no es un rescate, aunque técnicamente no se conozca como tal. La sensación, en cualquier caso, es la misma y eso el ciudadano lo siente en sus carnes y su bolsillo. Algunos dirigentes y exdirigentes socialistas reconocen en privado que Rajoy no tenía otro remedio que tomar medidas duras, aunque critiquen -y eso lo hacen también algunos populares- que llegara al Gobierno sacando pecho y haciendo promesas que sabía de sobra que nunca iba a cumplir. La prueba es que solo seis meses después ha tenido que reconocer su error en sede parlamentaria.
Hay 2 Comentarios
Comparto su opinion, Creo que los politicos no se han hecho responsables de la confianza que deben generar para poder gobernar el pais; por ello es importante que cada uno revise su propia realidad y lleno de confianza en si mismo, se atreva a diseñar su futuro a partir de las posibilidades que tiene. Esperar que el gobierno nos salve es una expectativa camino a la frustracion.
http://editorialconecta.com/objetivo-confianza/
Publicado por: Angelica del Carpio | 07/12/2012 16:47:58
Comparto su opinion, Creo que los politicos no se han hecho responsables de la confianza que deben generar para poder gobernar el pais; por ello es importante que cada uno revise su propia realidad y lleno de confianza en si mismo, se atreva a diseñar su futuro a partir de las posibilidades que tiene. Esperar que el gobierno nos salve es una expectativa camino a la frustracion.
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Publicado por: Angelica del Carpio | 07/12/2012 16:47:55