Se han sentado este lunes por la tarde en Madrid, en un acto organizado por la Fundación Carlos de Amberes, el vicepresidente y ministro de Asuntos Exteriores belga y veterano dirigente comunitario, Didier Reynders; el secretario de Estado para la Unión Europea, Íñigo Méndez de Vigo; su antecesor, Diego López Garrido, y el exvicepresidente y exministro de Economía Pedro Solbes, para debatir sobre el presente y el futuro -básicamente del futuro- de Europa, de la crisis y permanencia del euro y de la construcción de Europa. El encuentro fue muy interesente y la conclusión principal fue que todo se resolverá "el último día y a última hora", en palabras de Solbes que, con algún matiz que otro, el resto respaldó. Asimismo, todos apoyaron la "imprescindible" permanencia del euro, como columna vertebral de la unión, y la necesidad de mantener una Europa de "unidad y solidaridad".
Otro de los mensajes que quedaron meridianos es que "Europa es el problema, pero también la solución", según Reynders, para quien "no bastan los remedios de carácter transitorio, si no una decisión política que dé lugar a una unión, que podría ser una confederación". Cada vez se habla de una Europa federada. Reynders destacó el hecho de que todo el mundo hable de Grecia ("que es el 2% de la economía europea") y nadie hable de California ("que podría ser la séptima economía del mundo y está pidiendo ayudas"). ¿Será por eso de que por aquellos lares existe una cosa que se llama Estados Unidos de América y es un país federal? El ministro belga sacó a relucir un punto culminante: la soberanía. "No se trata de perder soberanía", dijo, "si no de compartirla y compartir es recuperar poder". Para él son imprescindibles más concertación social, económica y política, "lo que, a fin de cuentas, es federalismo". Pero da la sensación de que los enfoques se van alejando y se debe progresar, precisamente, en las ayudas bancarias y la consolidación presupuestaria, reconoció.
Méndez de Vigo, un hombre de experiencia dilatada en la Unión, hay tres medidas que se deben adoptar: la consolidación fiscal ligada al crecimiento, resolver el problema de la deuda soberana (medidas a corto) y la elaboración de un plan que ya se ha encargado a Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, para lograr esa construcción de Europa que todos consideran imprescindiblem, pero que necesita un fuerte meneo. Según el secretario de Estado, "a la UE le ha faltado plan y narrativa para explicar el interés de seguir avanzando en la unión". "Se trata de compartir solidaridad y no ceder", reseñó. Eso requiere, reconoció, reformas de algunos tratados, pero habrá que hacerlos. "Ahora sí interesa a dónde va el tren y cuánto cuesta el pasaje", resumió. No dejó de hacer un llamamiento político, haciéndose eco de la petición de su Gobierno sobre las medidas a corto para resolver la deuda soberana y la prima de riesgo que tanto azota a España, a que "las autoridades europeas visualicen que el euro debe seguir adelante".
López Garrido, su antecesor y hoy diputado del PSOE, recalcó los principios básicos de "unidad y solidaridad". "Si esos principios fallan, el proyecto europeo no puede existir", enfatizó. Y, lo pero, es que no está claro que funcionen bien. "Hoy vivimos la divergencia sistemática, y no le pasa a un país; le pasa a media Europa, la UE está viviendo una crisis de proyecto. Se mantiene porque respondió a varios desafíos (Segunda Guerra Mundial, caída del Muro, ampliación al Este); pero si no responde a esta crisis, no sobrevivirá". Para ello, a su juicio, debe establecerse un gobierno económico (fondos de salvamento, supervisión financiera, eurobonos imprescindibles...), utilizar los resortes políticos ("la primera vez que se utilizaron fue en el Consejo Europeo de finales de junio") para abordar cuestiones como la prima de riesgo ("es insostenible y el BCE no reacciona cuando tiene los instrumentos para ello", criticó y parace que con razón) y una hoja de ruta que Europa no tiene ("no existe una definición clara para hacer una unión política, que es inevitable si queremos la unión económica", remachó). Y resulta que ninguno de los tres requisitos están compeltados, si bien sí iniciados.
Por último, Pedro Solbes, puso el énfasis en el euro como base de la unión. "Lo que hemos visto es que el diseño no era suficiente", dijo. "Hemos pasado 10 años convencidos de funcionaba bien; pero no lo valoramos correctamente". Puso el dedo en la llaga en algunas cuestiones tratadas anteriormente ("cada vez que se ha querido ir más lejos en la idea del federalismo, Alemania ha dicho que sí y Francia, que no") y destacó que los problemas están en los detalles y en le desarrollo a corto plazo. "Pero se resolverán el último día y a última hora, la construcción europea es así". Reynders remató: "Se hará tarde, dirán en España; saldrá caro, diremos en Bélgica, pero se hará". Europa funciona así. El problema es si algún día, cuando se esté al borde del precipicio, no se reacciona a tiempo y se acaba cayendo. Entonces...
Hay 1 Comentarios
Unir a Europa es cada vez más difícil, en mi opinión, porque después de estos últimos cuatro años ya no percibimos a los alemanes, finlandeses y autríacos igual, y ellos a nosotros tampoco. Los pueblos se han conocido y me parece a mi que no se han gustado mucho. Si ahora nos preguntaran si quisiéramos ser europeos, para parecernos a nuestros vecinos del norte, creo que la respuesta sería bastante diferente que hace diez años. Y este alejamiento de los pueblos es más serio que lo demás y más difícil de reparar. En las crisis es cuando nos conocemos de verdad.
Publicado por: Juan Rita | 10/07/2012 19:53:47