El Consejo Empresarial de la Competitividad (CEC), que forman 18 de los principales grupos empresariales españoles, ha vuelto a sembrar el optimismo sobre la economía española. Si el año pasado predijo que tendría una positica evolución; este año lo ha hecho con más contundencia. Para la institución, España es competitiva e innovadora y "un pais de oportunidades" para la inversión y los emprendedores; una economía que se ha fortalecido al disiparse las principales dudas sobre el euro y en el que "las reformas emprendidas impactarán en la creación de empleo" a partir de 2014. Para ese año, según sus previsiones, la economía española habrá abandonado la senda de la recesión después de tocar fondo este año (crecimiento cero el tercer trimestre y del 0,3% el cuarto) y comenzará a ver la luz.
El estudio, que han titulado precisamente Un país de oportunidades, le fue entregado el viernes pasado al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que, con tanto ajetreo papal y chipriota, todavía no ha tenido tiempo para responder al lobby empresarial. El trabajo del CEC, realizado por los servicios dirigidos por el director financiero del Banco Santander, José Antonio Álvarez; el jefe de Estudios del BBVA, Jorge Sicilia, y el director de Análisis Económico de Telefónica, Juan Antonio Mielgo, le viene a pedir de boca al Ejecutivo. Parece dirigido por el propio jefe de la Oficina Económica del Presidente, Álvaro Nadal, que ahora podrá respaldar sus teorías sobre la evolución de la economía española sin necesidad de que le tomen por iluso.
A partir de esta fecha, los responsables del Consejo harán un road show de seis semanas que recorrerá 23 plazas financieras de todo el mundo para cantar las bondades de la economía española. Contarán para ello con la colaboración de los economistas Alfredo Pastor, Juan José Toribio, Ángel Ubide, José Manuel Campa y José Juan Ruiz, que se repartirán la tarea por áreas geográficas. Esta pléyade de economistas, de variada procedencia, se encargarán de difundir el informe, que impregna optimismo por todos los costados.
Parece que sus autores y las empresas que forman el CEC están muy alejados de la España real, que lleva siete trimestres seguidos de caída del PIB y tiene un desempleo que roza el 25% (y los seis millones de personas). No parece que vaya a tener muchos apoyos entre tantos desencantados y no digamos con los indignados. Pero tanto César Alierta, presidente del CEC y de Telefónica, como los autores están dispuestos a desmontar esa sensación generalizada. Defienden sus tesis: "Presentamos evidencias y datos". Alierta sentenció: "La realidad es que este año ya va a haber crecimiento positivo, nos preguntaban cuándo tocaríamos fondo; pues el fondo ya está aquí, por eso es un país de oportunidades".
Para ellos, la internacionalización de la empresa española ha sido clave para el aumento de la productividad, España ha tenido la menor pérdida de cuota de mercado y donde el efecto competitividad ha evitado una caída de cuota frente al resto de países; las reformas han sido claves para potenciar el crecimiento y la crisis "ha acelerado el cambio de modelo productivo español". Ahora, propugnan seguir con las reformas, sobre todo de la Administración Pública, priorizando la inversión; piden ajustes adicionales en la reforma laboral, que simplifique contratos, reduzcan la fiscalidad y estimulen políticas activas de empleo, y políticas que fomenten la economía del conocimiento con, sobre todo, la reforma educativa y el crecimiento de la pyme, que, según Alierta, "es de lo que más hablamos" en la reuniones del CEC.
Un mundo feliz ante tanta malas noticias de los últimos tiempos. La situación actual no invita precisamente al optimismo que refleja este informe y que defienden a marchamartillo los integrantes del lobby. Puede que se a verdad, y sería lo ideal; pero cuesta creerlo. No tardarán en salir otros estudios o análisis desde diferentes órbitas de la economía que desmonten parte o todo los argumentos del CEC y que se pregunten si de verdad España va bien.