40 Aniversario

Mira que te lo tengo dicho

Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

Eskup

Quien ha sido

Por: | 31 de octubre de 2007

Ahora se sabe.

Pero ya se sabía.

Los que no han querido saber

no querrán saberlo nunca.

Y ese es el otro drama

en el que nos han querido

hundir con palabras

que no son de verdad.

Se aclaran las brumas

pero soplan los incandescentes.

Si no trabajo me matan

Por: | 30 de octubre de 2007

Le están dando estopa a Rajoy desde la extrema derecha mediática porque ayer rectificó lo que dijo del cambio climático y de su primo. Tampoco les ha gustado que fuera tibio con el asunto de las beatificaciones. De nuevo le llaman a capítulo para que haga caso de las facundias del gran timonel rabioso de la radio de los obispos. Rajoy estará pensando en la canción del negro, me matan si no trabajo y si trabajo me matan, siempre me matan. El origen de los ataques, que son como la apelación a un cambio de dirección, hacia la dirección que conviene al vociferante, es que mañana se celebra el fin de la pesadilla del juicio por el mayor ataque terrorista de la historia de Europa, y quieren que Rajoy no sea pusilánime y siga manteniendo lo que al principio mantuvo su partido, instado por esos líderes mediáticos que ahora están en el tira palante de la radio y el aflojaunpoco del periódico que le baila el agua a la radio. Ya Acebes ha recibido su ración de quinina por distanciarse un ápice de lo que le tienen dicho desde esos vectores mediáticos. Para entender de verdad qué paso y qué va a pasar, háganse un hueco y lean el libro de Pablo ordaz sobre el tema, que acaba de salir en Aguilar. Escribe muy bien, cuenta muy bien, y se sabe esa historia como si la tuviera escrita en la sangre.

La verdad es que, políticamente, este 31 de octubre no será sólo el fin de un mes que ha pasado a la historia por varios acontecimientos, sino que será el fin de muchos argumentos que le han puesto a la población la cabeza como un bombo. Termina el dolor de cabeza y se impondrá, espero, la razón jurídica.

Ah, me pidieron que dijera ayer algo de la absolución de Guardiola. Fue una gran alegría, cómo no.

¿Y de qué hablamos hoy?

Por: | 29 de octubre de 2007

Esta mañana he venido a Radio Nacional de España, a una tertulia en el programa de Juan Ramón Lucas. He venido en un taxi que tenía puesta una emisora en la que el locutor llamaba a María Teresa Fernández de la Vega ´la fashioinaria`. El taxista dejó todo el rato su dial en ese sitio, y duró el locutor veinte minutos en ese mismo sitio y no cambió jamás el discurso. Compré los periódicos por el camino y me enteré de algunas cosas, muchas de las cuales ya había escuchado entre seis y ocho, en otras radios, incluida Radio Nacional. Pero escuchando a ese locutor se diría que sólo sucedió que María Teresa Fernández de la Vega había estado en Roma y no había ido a la beatificación. Cuando entré en la Redacción, Carlos Santos, que es uno de los personajes más inteligentes de la radio española, me preguntó de qué íobamos a hablar hoy. Le dije: "Hombre, de Quique Sánchez Flores", tal era mi confusión mental. Por cierto, ¿cuáles son los temas de hoy? Si ustedes los enumeran podríamos hacer juntos un periódico virtual, y sorprendente. Se lo dedicaremos a Carlos.

Felipe en el país de Alicia

Por: | 28 de octubre de 2007

Me gusta mucho como entrevista Alicia Gómez Montano, la directora de Informe Semanal. Lo hace en la televisión, que es su sitio, Televisión Española, pero no lo hace con el envaramiento que suele conllevar el medio como una maldición. Hay excepciones, cómo no, y las valoro y las tengo en mente; en las excepciones está Alicia, y anoche lo demostró, en el encuentro con Felipe González, veinticinco años después de la primera victoria electoral socialista en la España democrática. Alicia recibió a Felipe en una sala prácticamente vacía, casi gélida, en la que únicamente distinguí una piedra que imaginé esculpida por el ex presidente, así que deduje que éste le recibía en su propia casa. A lo largo de la conversación, Alicia le fue conduciendo por los asuntos más importantes y más graves de su presidencia, hasta que desembocó en aspectos de la vida nacional que ya sucedieron cuando Felipe no era presidente. Uno, que ocurrió en su presidencia, en los estertores de su presidencia, me resultó conmovedor y muy oportuno, porque apela a situaciones que se dan también ahora; fue cuando Aznar le acusó, indirectamente, de ser el causante, con su política, del asesinato de Francisco Tomás y Valiente. Siempre se dijo que Aznar había dicho eso, pero nunca se habían visto las imágenes en las que lo decía, o al menos no se habían repetido; y Alicia las pidió donde estuvieran, que creo que debían estar en Mallorca, donde las pronunció Aznar, y las colocó anoche, para escarnio de aquel tiempo y para subrayar cómo se ha vivido en este país la política antiterrorista --incluida la del Gal, que también fue abordada en la entrevista--, con qué mezquindad se ha utilizado. Felipe González reaccionó, ante las imágenes, con la herida que aun debe llevar en su alma. Imaginen, vino a decir, que yo hubiera dicho alguna vez que la política de Aznar fue la causante del asesinato de Miguel Ángel Blanco. Habló Felipe, luego, del Estatuto de Catalunya. Con muy buen tino, Alicia le formuló la pregunta de esta forma: "¿Le hubiera presentado a usted Maragall un Estatuto como el que se ha aprobado?" Felipe dudó un rato, y sacó de su manga diplomática esta respuesta: "Yo creo que, francamente, Pasqual no me lo hubiera presentado". Se vislumbró que Felipe no está de acuerdo con la formulación de la ley de la Memoria Histórica; "acaso eso no tendría que ser materia de una ley", vino a decir. Hablaron también de la invasión de Irak. Aznar fue el monaguillo del oficiante, hioz muy bien Zapatero en sacar las tropas de allí. Fue un encuentro muy interesante, Alicia lo llevó con la sencillez con la que se conversa en las casas, y a Felipe lo vi más flaco, como si hubiera rejuvenecido unos años. El otro día estuve con Carmen Romero --el resultado se ve hoy en EL PAIS-- y también la encontré más rejuvenecida. Debe ser la presencia cercana de los nietos, o cierta satisfacción que les viene del orgullo de haber protagonizado aquella historia. Por cierto, Gabilondo le preguntó a Felipe el viernes, en Cuatro, si él cree que algún día se le querrá como se le quiere ahora a Adolfo Suárez. Y Felipe le dijo algo que le escuchó a una abuela de Huelva: "Dios nos libre del tiempo de las alabanzas".

Eso, Dios nos libre.

El tiempo restante

Por: | 27 de octubre de 2007

Hoy es sábado quizá en todos loa almanaques; uno cree que es sábado, porque es sábado en el almanaque, pero a veces el alma te dice que es viernes, e incluso lunes, lo cual es una catástrofe. Pero hoy es sábado, lo siento, es decir, lo siento así. Me he traído libros, papeles; me da la impresión de que voy a tener horas y horas (horas de horas, dicen los peruanos) para poder trabajar, escribir, leer, pensar; he decidido no salir de casa, para no desaprovechar ni un minuto. Me he traído, por ejemplo, todos los libros de Juan Carlos Onetti, me he traído papeles viejos, he vuelto a traer blocks en los que he ido anotando ocurrencias, dramas, juegos de palabras. Entra por la ventana, a mi derecha, el sol del otoño, me he puesto una camiseta azul que me regaló un sobrino en Marbella, me he tomado el té, siento algo de frío, y me parece, en fin, que tengo por delante todo el tiempo del mundo. Hay un instante en que esa sensación se congela y surge del espejo que está en la imaginación y en el alma la edad propia, los años pasados, el entusiasmo que hubo y el entusiasmo que queda, y lo que hay por delante no es sólo este tiempo de hoy sino el tiempo restante. Últimamente, en las reuniones, en los almuerzos, en los encuentros nocturnos y diurnos, noto que soy el mayor de todos; a mi lado veo a señores muy atildados que hablan entre sí con mucha prosopeya, y me pregunto cómo pueden ser tan ancianos y tan solemnes, y me doy cuenta en seguida de que son más jóvenes que yo, que tienen por delante, virtualmente, mucho más tiempo que yo. ¿Qué nos hace la edad? ¿Qué nos hace el tiempo? ¿Cómo aprovecharlo?

Esas son mis preguntas de hoy, y me voy a hacer un descafeínado. Para perder el tiempo.

Ah, Adsuar, y otros, me han interesado mucho esas reflexiones sobre el periódico, sobre Babelia y sobre los editoriales, y lo traslado donde corresponde. Gracias por esa valiosa contribución.

El nuevo Babelia

Por: | 26 de octubre de 2007

Guarden tiempo mañana para leer el nuevo Babelia. Hoy viene en EL PAIS impreso, y la pueden ver en ELPAIS.com, una información sobre sus contenidos. Yo les aviso de que guarden tiempo. Es un suplemento hermosísimo, diseñado por Óscar Mariné para que triunfen las palabras y las imágenes, las entrevistas en profundidad y los artículos largos, serios, profundos; contra la volatilidad de las palabras, la esencia del pensamiento literario; frente a la fugacidad de las conversaciones, las entrevistas sin apresuramiento. Es una gozada verlo, es una fortuna leerlo. Yo lo vi ya, estos días, en algunas mesas del periódico, y he asistido al entusiasmo de los que están haciéndolo, y me parece que vamos a tener ahí un buen punto de referencia, una nueva atalaya no sólo para contemplar cómo va la cultura literaria o la cultura de la imagen, sino también un instrumento que impulse, en el ámbito de la lengua española, un nuevo diálogo sobre el futuro de las artes. Recuerdo cuando nació Babelia, a principios de los 90, a su frente estaba Juan Arias, ahora nuestro corresponsal en Brasil; el nombre del suplemento lo había sugerido Manuel Vicent, que va a escribir en este nuevo Babelia, por cierto; le pidieron que diera unos nombres y acertó a la primera, y no es extraño, porque, como los grandes escritores, Vicent nació para nombrar las cosas. Cuando apareció aquel primer número del suplemento que ya se llamó Babelia hicieron un acto en el Teatriz, un bautismo que ahora se confirma, en otro tiempo, con otras voces, y en otro instante de la cultura en español. Ya me contarán mañana cómo lo ven, y ya algunos de ustedes estarán diciendo: "Menudo blog autocomplaciente se ha marcado hoy"; la verdad es que me parece honesto advertirles: no se pierdan el nuevo Babelia, y lo diría aunque yo trabajara en La Provincia de Las Palmas, que es, por cierto, un periódico muy querido para mi.

Me pide una lectora que escriba de Ángel González, que lo he prometido. Lo haré. ¿No lo he hecho ya?

Lo que dicen las palabras

Por: | 25 de octubre de 2007

Imaginen ustedes que sangre significa pan, y que forajido significa ventana, y que ventana significa antigüedad, y que amor significa alcanfor, y que agua significa arena. Las palabras dicen lo que dijeron siempre, pero si el lenguaje perdiera algún día su memoria y ya no se pudieran decir las cosas que las palabras dicen la humanidad se volvería loca. Antes de volvernos locos voy a proponerles hoy un juego, que acaso propusimos en alguna otra ocasión, y si es así será la segunda edición de un juego. Se trataría de hacer un índice de nuestras palabras favoritas, aquellas con las que vivimos o con las que soñamos. Ayer dijimos varias; yo dije dos, viruta y trapaliar. No es preciso que sean palabras de uso común; también son importante las palabras que nos fueron dadas en la infancia y ya no se han ido de nosotros aunque nadie las diga. Mi madre también decía redoma, que la gente no usa. Abierto el concurso. Luego ustedes mismos elegirán la mejor palabra dicha aquí, y aquel que haya dicho la palabra ganadora a lo mejor recibe un premio. Por cierto, hace tiempo JABA, que ganó un premio anterior, no entra en el blog, y se le necesita.

Adolfo Marsillach, Ángel Fernández-Santos

Por: | 24 de octubre de 2007

La tarde trajo la coincidencia de dos memorias que atesoro entre las más importantes de mi vida. Por la tarde me vino a ver Blanca Marsillach, la hija de Adolfo, para comentarme algunos de sus proyectos teatrales, y al anochecer asistí a la presentación de los dos libros de crítica que Debate (Miguel Aguilar) ha publicado de Ángel Fernández-Santos, impulsados por Elsa, Elsita, la hija de Ángel, periodista como él, apasionada del cine como él. Dos hijas, dos memorias; activas, trascendentes, sus padres están ahí, las tienen prolongando su actividad y su memoria. Los hombres y las mujeres no mueren, sigue su obra, su ejemplo, los cristales poderosos de su memoria, gracias a los que quedan, si los que quedan, como es el caso, se aplican con generosidad y visión a este ejercicio de amor y de respeto.

A Blanca le conté algunas cosas que me sucedieron con su padre; era un hombre tranquilo, melancólico; necesitaba la escritura para hacerse, para entenderse a sí mismo; era un seductor, y también un solitario; padeció la leyenda de ser un arrogante, pero cuando te acercabas, cuando lo tratabas a dos centímetros, esa máscara caía, era un hombre tierno; a veces le recordé las palabras del Che, hay que endurecerse pero jamás perder la ternura; él tenía ahí, instalada, esa ternura que le fluía en los momentos de soledad y confesión. Su libro, Tan cerca, tan lejos, es un autorretrato excelente; leerle no es sólo ir a su tiempo, es ir a su alma.

Y luego estuve en la presentación de los libros de Ángel, la recopilación de sus críticas y otros textos, que ha realizado su amigo el crítico Carlos F. Heredero, y Más allá del Oeste, que es un libro mítico, sobre su pasión por el western. La sala de la FNAC estaba abarrotada de un público que escuchó con mucha atención y que congeló su respiración escuchando la hermosa evocación humana de Víctor Erice, que hizo con Ángel el guión de El espíritu de la colmena. Allí estaba Elsita, y estaban numerosos amigos de Ángel, que trabajaron con él en Diario 16 y en EL PAIS. A mi lado estaba Diego Galán, que le precedió en la crítica de cine en este último periódico, y en el aire (al menos en mi aire) flotaba la memoria de Ángel, aquel Ángel reflexivo y rabioso, que se sentaba ante la máquina de escribir (el ordenador, ya entonces), arañando, con sabiduría y pasión, no sólo lo que decía el cine sino lo que decía el alma del cine. Erice recordó un diálogo que tenían habitualmente, sacado de la película El forastero. A donde va, forastero. A ningún sitio en particular. Y de dónde viene. De ningún sitio en particular. Erice reveló que Ángel se había inventado una frase inexistente, con la que acaba el diálogo: Cualquier sitio es bueno para pasar de largo.

Así fue Ángel, el último existencialista, el hombre que arañaba la pared de la vida para sacar de ella la última viruta de verdad. Viruta: esa palabra le gustaba.

Y me vine a casa, a trapaliar la melancolía.

Trapaliar: tragar cuando no se puede.

Era una definición de mi madre.

El primo de Granada

Por: | 23 de octubre de 2007

Antes de escribir el blog de hoy quisiera plantearles una pregunta, para que contesten como quieran: ¿por qué hay tantos blogueros que prefieren que uno hable de lo que sucede y no de lo que le sucede?

Y ahora el blog.

Tengo un primo en Granada que fue el único de mi familia que había ido a la universidad hasta que llegué yo y también pude ir. Ahora hay sobrinos nietos que están estudiando y que seguro que irán a la universidad, pero en mis tiempos este primo de Granada era el único que había ido a la universidad. Le tengo mucha gratitud, entre otras cosas porque fue quien me indicó, cuando yo empecé a mostrar mi vocación por la literatura, qué camino debería tomar algún día: el camino de la memoria, del testimonio; y por ahí seguí, mira por donde.

Ahora que Rajoy ha hablado de su primo de Sevilla yo me he acordado de mi primo de Granada. Y en el insomnio que me tocó anoche por ahí estuvo rondando esta reflexión acerca de los primos. Tengo muchos primos, a algunos no los veo nunca, y quizá debiera hacer por verlos. Son familiares que uno arrincona en un momento de la vida, o ellos nos arrinconan a nosotros, y son eslabones muy importantes en las células familiares. Son como amigos potenciales que a veces se quedan en la frontera por culpa de nuestra incuria, o por falta de tiempo, o porque los tienes seguros y próximos y haces poco por acercarlos más.

No sé qué relación tiene Rajoy con su primo, pero me imagino, me puedo imaginar, cuál es su relación ahora. Si lo que dicen los periódicos es cierto, y pongo la mano en el fuego por el mío, debe estar un poco enfadado, porque Rajoy ha puesto en su boca deducciones que no son científicas; en concreto, ha puesto en su boca especulaciones, y los científicos no gustan de las especulaciones, y sobre todo no les gusta que les atribuyan especulaciones.

Rajoy ha puesto a su primo en las noticias, y al primo se le ve incómodo. La delgada línea roja que separa la amistad de los primos es muy delicada. Le deseo a Rajoy que tenga suerte en sus explicaciones, porque las previsiones (no climatológicas) permiten pensar que quizá está a punto de perder, al menos por un tiempo, la confianza de un primo. ¿O no lo ven ustedes así?

En cuanto a lo que ha dicho, qué quieren que les diga. Con las cosas de comer no se juega, y el clima está cambiando de manera alarmante, eso lo ve cualquier primo, e incluso cualquier primo segundo. El otro día entrevisté a Doris Lessing en Londres, y le pregunté por el cambio climático, que es un asunto que siempre le preocupó mucho. Me dijo: "Vaya usted a mi jardín. Florecen las rosas, estamos en otoño. ¿No le parece aberrante?". En Canarias no es aberrante, pero en Londres sí, da cierto repeluz ver rosas en un jardín en otoño.

Pero Rajoy no ha ido a Londres, ni se ha tomado en serio una charla más a fondo con su primo.

Un día sin blog

Por: | 22 de octubre de 2007

A ver qué se siente un día sin blog.

El País

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