Mira que te lo tengo dicho

Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

Eskup

Ser periodista

Por: | 29 de febrero de 2008

Si naciera otra vez otra vez querría ser periodista. El mejor oficio del mundo. Y puede ser también el más abyecto. Lo practica gente de todas clases, y mucha gente de la que lo practica no lo quiere. Los que lo quieren y lo defienden son buena gente. Ayer lo dijo Ángel Gabilondo, el rector de la Autónoma, en la inauguración/clausura de los cursos del master de Periodismo de EL PAÍS y la Autónoma: "Sin ser buena gente no se puede ser periodista". Se puede; pero lo aconsejable es que se sea buena gente. Estamos en un tiempo en que es necesaria la gimnasia de la nobleza; el periodismo es tan delicado como esas mariposas que hacen el viaje de Canadá a México para reprdocuirse; viven seis meses, tardan diez días en hacer el viaje, son frágiles pero decididas. El periodismo no es exactamente una mariposa, a veces es un murciélago. Para hacerlo bien hace falta mucha gimnasia, como para ser buena gente.

La violencia

Por: | 28 de febrero de 2008

La violencia de los hombres contra las mujeres, y a veces viceversa, pero muy pocas veces, es la consecuencia desgraciada y actual de siglos de dominación masculina en España y en el mundo. La solución no es ni política ni policial ni judicial, aunque la política, la policía y la justicia tienen mucho que hacer; la cuestión es educativa, en la educación está la madre de todas las batallas sociales y políticas que debe emprender un Estado moderno para acabar con sus atavismos, con los lugares comunes que han permitido que una violencia larvada se manifieste ahora con la crudeza que reflejan las peores noticias. Ayer hablaba con Pablo Ordaz, que tan buenas crónicas está haciendo de la campaña electoral, de lo que ha sucedido y de cómo esto ha trascendido como un puñetazo en el discurso político, tantas veces vacuo, faltón, de estos días: ha entrado en los mítines la realidad, y la realidad no está para bromas, lo que sucede es muy serio, y no sucede ahora y desde ahora, es un mal de siglos que forma parte de esas costumbres que no son, ni mucho menos, todas buenas.

Cómo se quedarán los inmigrantes

Por: | 27 de febrero de 2008

Estas elecciones van a dejar una secuela importante, la situación de los inmigrantes; ha asomado como asunto muchas veces, y ha creado un ruido considerable, a partir de la primera propuesta de Rajoy sobre las costumbres nacionales y la obligación de los inmigrantes de asumirlas, y después a raíz de lo que dijo Arias Cañete, que ya es famoso. El lunes Rajoy quiso que Zapatero hablara de inmigración, y el presidente pospuso el asunto indefindamente. Es posible que el lunes salte otra vez, y de manera defintiva, en la campaña. España es un país que se está convirtiendo, como Francia, como Alemania, como Inglaterra, en una sociedad cada vez más mestiza, ya no se le pueden poner puertas al campo. Tapar las fronteras sólo sirve para que se rompan más, es mi opinión. No sé cómo ven ustedes que va a circular por esta campaña la discusión sobre este proceso.

El debate

Por: | 26 de febrero de 2008

Fue un día muy intenso; por la mañana Bardem protagonizó las reuniones y las charlas, los noticiarios, al mediodía fue el cubano Antonio Orlando, el ganador del premio Alfaguara, el que concentró nuestra atención, y por la noche estuve en el Colegio Mayor Chaminade (lo pueden leer ustedes en elpais.com y en EL PAÍS) viendo con los colegiales el debate entre Zapatero y Rajoy o viceversa. Ahí lo cuento, ahora quería escribir unas líneas sobre la impresión que obtuve de los colegiales. Me recibieron tres chicos, Rafa, Pedro y Adrián; estos dos últimos son del PP, Rafa, que es canario como yo, es del PSOE; los tres son tres vocaciones políticas. Se llevan muy bien, son amigos, no tienen miedo de coincidir en algunas cosas (sobre la estructura del Estado, por ejemplo), tienen sentido del humor, comparten lecturas, se llevan muy bien. ¿Hay que insistir aun en este país que es excepcional que dos personas de distintas zonas de la vida política se lleven bien? Pues así sigue siendo; después de la charla con ellos, nos llevaron a cenar unos bocadillos, y finalmente estuvimos en el salón de actos, escuchando el debate. Aquí debo destacar algo que quizá insinué en el texto que publico hoy en EL PAIS pero que quiero subrayar. Hubo risas, cierto cachondeo ante algunos de los momentos de las intervenciones, pero el respeto hacia los dos candidatos fue total; los aplausos de los de Rajoy fueron acogidos con silencio por los que no exteriorizaban simpatía por éste, y viceversa. Me pareció que la alusión de Rajoy a la supuesta agresión de ZP a las víctimas del terrorismo no cayó bien en una zona grande del auditorio; a mi en particular me heló la sangre, pero de eso ya hablaremos. Ahora escribo este blog admirado del tono con que siguieron el debate los colegiales, chicos y chicas, del Colegio Mayor Chaminade. Esta actitud da confianza en este país, mucho menos oscuro que el que algunos pintan.

La victoria de Bardem

Por: | 25 de febrero de 2008

Javier Bardem ha ganado el primer Oscar que un actor español obtiene en Hollywood. Hablaba de esa posibilidad hace algunas semanas, en una entrevista que le hicimos en El País, cuando el periódico iba a empezar a distribuir la película Invisibles, que él produjo para apoyar a Médicos sin Fronteras. Aun no se había estrenado la película No es país para viejos en ningún sitio, y tampoco El amor en los tiempos del cólera, que también protagoniza. Estaba fascinado con la película de los hermanos Coen, y estaba seguro de que iba a tener una extraordinaria acogida; no tenía ni idea de que fuera a ser propuesto para los Oscar y por supuesto no podía adelantar lo que dijo anoche en Los Angeles cuando finalmente salió vencedor. Luego hicimos el viaje de vuelta a la ciudad --había ido al periódico, aquel era un día previo a las navidades, Madrid estaba imposible, no había ni taxis ni restaurantes-- y ahí estuvimos hablando del acoso que han sufrido él y su familia, especialmente su madre, por las actitudes civiles que han mantenido en los últimos tiempos. Ese discurso de anoche en Los Angeles se refiere a ese malestar que aquí le hicieron pasar, y le siguen haciendo pasar, los que no soportan que la gente manifieste públicamente lo que piensa de las cosas públicas, a no ser que lo que diga es lo que está mandado que se diga.

Bardem es un gran actor, ahora ya se sabe en más sitios.

Es la noticia del día, hasta que se produzca la otra noticia del día, la del debate de esta noche. Pero la noticia de Bardem dura más, ya lo verán; la del debate no será noticia, de veras, hasta el 9 de marzo, aunque hoy se producir producir un adelanto, un sumario, de esa noticia. Yo veré el debate en un colegio mayor, a ver qué dicen los chicos. Les contaré.

El viaje a la política

Por: | 24 de febrero de 2008

El tren salió de Madrid a las 7.36 y llegó a Málaga dos horas y media más tarde. Ese es un acontecimiento por sí mismo. En el quiosco de prensa todavía no habían llegado todos los periódicos, y mientras estaba pagando El País y La Vanguardia se me presentó José Andrés Torres Mora, diputado socialista por Málaga, que iba a a hacer el mismo viaje. Me dijo que conocía mucho a mi sobrino Carlos, que hizo la carrera en el Colegio Mayor San Juan Evangelista, que él dirigió. Cuando ya se había iniciado el viaje me fue a buscar, y estuvimos charlando en la cafetería casi todo el tiempo del trayecto. Me estuvo contando cómo convenció a Zapatero para que se presentara a secretario general de su partido, y después me estuvo contando cómo ve él hoy la situación de la izquierda, y las probabilidades de que gane o ono estas elecciones el partido al que él pertenece desde hace treinta años. Fue una charla muy interesante de la que ahora uso algún día, quizá pronto. Pero yo iba a Málaga, a escuchar a Rajoy, la otra parte. En Málaga llovía, o al menos serenaba, y me fui hasta la calle Larios, a tomar un descafeínado y a encontrarme con Diego Narváez, el delegado de El País en Málaga, que fue alumno del máster y a quien conozco desde hace muchos años. Luego fuimos al lugar del mítin, un polideportivo. Era, les dije, mi primer mítin. Fue muy difícil aparcar, los guardias municipales nos dijeron que aquello estaba muy mal organizado, y las grúas estaban haciendo su trabajo. Finalmente el propio policía nos buscó un sitio y pudimos entrar. Estuvimos hablando con Celia Villalobos y con el alcalde de la ciudad; la sensación que tuve es que había cierta desazón por la actuación de Manuel Pizarro en el ya famoso debate perdido con Pedro Solbes. Dentro vi lo que vemos por televisión, muchas banderas, música, la gente estaba muy exaltada, cuando el líder llegó le lanzaban besos y vítores. Me situaron en una especie de rectángulo donde estaba la prensa y estuve tomando notas todo el rato, hasta que en un momento determinado advertí que todo lo que escuchaba ya lo había escuchado. Levanté el bolígrafo, un poco extrañado, cuando Rajoy dijo algo que me parecía que no era cierto. Me decepcionó ese detalle, francamente, lo he dicho hoy en mi billete de El País. Después de escribir ese texto me fui al tren, hacia Sevilla; detrás de mi asiento unas chicas hablaban de libros, estaba una de ellas leyendo un libro de Doris Lessing, de 1950. Era un libro duro, decía, y alguien le había reprochado que leyera libros duros. Ella estaba orgullosa. Llovía en Sevilla. Salí del hotel, en el barrio de Santa Cruz; el aire, cerca de la calle Aire, precisamente, era una maravilla, y me fui a cenar, a Becerra. Por la noche estuve viendo una película extraña, la vi a la mitad, quizá ustedes la vieran, en Cuatro, sobre la vida en una cárcel. Y ya no pude más, no pude ni acabarla. Ahora, esta mañana, iré al mitin de Zapatero en Dos Hermanas. Ya les contaré.

El primer mítin

Por: | 23 de febrero de 2008

Como empecé a ser periodista muy chico, llevo ya en esta profesión 45 años, pero jamás he ido a un mítin político. Hasta 1977, porque no había. Y hasta ahora porque nunca se había dado el motivo profesional para acudir. Hoy me toca. Esta mañana tomaré el Ave a Málaga e iré allí al mítin de Mariano Rajoy. Imagino que a mi alrededor estará lo que las encuestas llaman el voto decidido. No tengo acreditación, no me ha llegado, pero espero resolver allí el trámite. Oigo ahora, tan temprano, en la radio, que anuncian ese mitin, la informadora dice que Rajoy respaldaba ayer a Pizarro, que quedó lesionado ante el tuerto tranquilo, Pedro Solbes. Y oigo a Rajoy, dice que él es capaz de hacer una mejor España. A veces los políticos me parece que venden galletas, desesperadamente. Pero, cuidado, no quiero adelantar impresiones. Hago la maleta y me voy al Ave. Me llevaré El lobo estepario, periódicos. Es una nueva experiencia, como cuando tenía nuevas experiencias. Les contaré.

La campaña en el sur

Por: | 22 de febrero de 2008

Fue tan apacible la discusión que sobre el futuro de la cultura hicieron representantes del PSOE, el PP e Izquierda Unida en Vallecas anoche, dos horas antes del inicio oficial de la campaña electoral, que uno de los asistentes al acto, José Luis García Sánchez, cineasta, creo que de cercanía socialista, reclamó desde el público el carnet del PP. Lo hizo de broma, aclaró, porque el tono de la representante popular, Betina Rodríguez Salmones, le pareció insólito, en comparación con el que suele ser habitual, según él, en su partido. Le terminó preguntando: "¿De quién eres, de Gallardón o de Aguirre?" De los dos, le dijo. Lo que le quería decir el cineasta, en realidad, era que parecía mentira que habiendo gente como ella en ese partido, consciente de los problemas de la cultura española, su partido sustentara una televisión como Telemadrid, donde en los últimos dos años sólo se ha emitido una película en castellano. Fue, en esa noche, el único intercambio que rozó la controversia, muy amable por otra parte, en este coloquio que me tocó moderar. El resto fue tan apacible, tan poco crispado, que de pronto sentí que estaba en otro país, mucho más tranquilo que el que subyace en esta campaña que dura al menos desde 1993. Fue en Vallecas y fue excepcional. Luego vine a casa, estuve viendo el debate Solbes-Pizarro, en Antena 3.

Harry Potter, la campaña y el eclipse

Por: | 21 de febrero de 2008

Hoy empieza la campaña electoral. Hoy habrá un eclipse que no veremos. Y hoy sale a la venta el último tomo de Harry Potter en España.

El inicio de la campaña lo viviré en Vallecas.

El eclipse es una metáfora de nuestro tiempo. ¿Dónde está la luz? La buscaba Goethe, la recreaba Lewis Carroll. Se fue la luz, ya no se puede más, decía Guillermo Cabrera Infante. Cabrera Infante escribió Tres tigres detrás del rastro, de luz, de Alicia en el país de las maravillas.

¿Y Harry Potter? Ah, ya esa es otra historia. ¿Dónde está la magia? La magia no existe. Si leen ese tomo verán cómo Harry Potter baja a la tierra y muestra su cicatriz. ¿Quién se la hizo? En un momento determinado de la historia será verdad aquí aquello que dejó escrito Pablo Neruda sobre las cosas rotas.

Las cosas que nadie rompe pero se rompieron.

Pues aquí estamos viendo muchas cosas rotas que nadie sabe cómo se rompieron, pero ahí están, rompiéndose.

El lobo estepario

Por: | 20 de febrero de 2008

El otro día estuve en Arco, lo conté aquí, escuchando hablar de arte, de cómo los artistas se comunican con la sociedad, cómo aprenden, quiénes son sus maestros, y después no había taxis, y me trajo hasta la ciudad el pintor Cristóbal Toral, cuya biografía es bien conocida. Acaso esa personalidad que se le fue haciendo en solitario, con su padre, en una cueva andaluza, sigue marcando su actitud personal, de modo que es un hombre sencillo y directo, algo ingenuo; mientras veníamos en el coche suscitó algunos asuntos, del arte, de la vida, de su familia, de sus cuadros, de gente a la que retrató y a la que no pudo retratar Gerardo Diego, por ejemplo, le pareció un tipo estirado, lejano; Dámaso Alonso era muy simpático, un genio, se tomaba un Tío Pepe cada vez que iba a posar, le gustaba posar y hablar. En un momento de la conversación, volvió su rostro y me hizo esta pregunta: "¿Y el tiempo?" No entendí, me explicó: "El tiempo, cómo pasa, cómo se ve, ¿no te angustia?" Le respondí, a medida que pasan los años el tiempo se toma más prisa, es así, está en la historia, y en los libros. Estos días le he dado vueltas a su pregunta, y he retomado de la estantería El lobo estepario, de Herman Hesse, para volver a leerlo. Creo que algunos libros detienen el tiempo, y te llenan de preguntas. Les iré diciendo.

El País

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