Ayer por la mañana salí del Hotel Santo Mauro de una reunión con una compañera, mi amiga Rosa Junquera, de Alfaguara, y me encontré en la calle Zurbano con un rostro pálido y conocido, era obviamente Dustin Hoffman, acompañado de una mujer tímida que iba tras de él como la novia frustrada de Julio Caro Baroja, aquella que iba detrás del antrópologo caminando por el Retiro, hasta que desapareció y el antropólogo, que siempre iba comiendo pan en esos paseos, se quedó para siempre soltero. En este caso, la mujer me pareció que no era la novia sino la mujer del actor. Ver a Dustin Hoffman era un acontecimiento inesperado, de modo que le hice la pregunta absurda que uno siempre le hace a las personas sobradamente conocidas: "¿Dustin Hoffman?", le dije, y él me respondió que sí, que era Dustin Hoffman. Le dije que yo había sido muy feliz viéndole, desde hace cuarenta años al menos; claro, no le conté, porque no había tiempo, estábamos en la calle, ni él me esperaba ni yo tenía por qué haberle parado, pero estábamos allí, hablando, no le conté quien me lo había descubierto; fue el profesor (exiliado hasta entonces) Joaquín Casalduero, que acababa de ver la película El Graduado y nos dijo a un grupo de amigos en el bar de la Escuela Náutica de Tenerife que esa película era un análisis extraordinario de una naciente clase norteamericana; era, según aquel venerable maestro, una de las grandes obras del cine. Nosotros estábamos entonces muy enrabietados con la América que estaba en Vietnam, y ni siquiera el cine, su gran logro, nos parecía asumible como producto cultural serio. Así que fuimos a ver El Graduado, y después vimos Kramer contra Kramer, Midnight Cowboy y muchas otras películas de este actor de tantos registros; y ahora Dustin Hoffman es un personaje muy especial para nuestra generación, con la que ha crecido hasta tener hoy ese aspecto que es probablemente el de muchos de nosotros, rostro pálido, algo cansado porque sobre sus párpados pesa el tiempo. En su caso, cansado también de aguantar que un tipo pálido y bajito, como él, te pare en la calle Zurbano con esa pregunta ridícula: "¿Dustin Hoffman?"
Hay 101 Comentarios
Juan, ¿a ti no te han parado para preguntarte: Juan Cruz?
¿cómo se siente alguien a quien le reconcen por la calle?
¿te reconocen o conocen tu imagen pública y creen reconocerte?
Vuelvo a formular la pregunta ¿cómo se viven las dos vidas de la gente a la que mucha gente cree conocer?
Me hubiera gustado conocer a Dustin Hoffmann, especialmente en la época que rodaba El Graduado..
Juan, ayer conocimos algo más de ti, en la presentación de tu libro. Ahora toca leerlo.
Publicado por: huerta | 25/06/2008 8:51:11