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08 octubre, 2008 - 09:30

La casa el mar sus piedras

De Famara siempre me gustó la arena, y ayer estuve descubriendo sus piedras. Aparte del gran farallón, la roca estupenda que la guarda, y le da sombra, y se refleja en el mar, una roca que parece una casa, la casa del mar, aquí, cerca de La Caleta, están las piedras, los charcos, las rocas diminutas a las que el tiempo ha ido dando forma de esculturas breves, magníficas, admirables y secretas; a lo largo del día se van sucediendo, en las rocas y en las piedras, y en el enorme farallón, imágenes de nubes o imágenes del sol, sombras que van proyectando la vida del cielo y de la tierra, y al final todo es un poema que acaso pudo haber pintado, y pintó, César Manrique, y que sin duda pudo escribir y escribió, aunque de otra playa, Las Canteras, Manuel Padorno, de quien ayer tanto se habló aquí, y con tanta luminosidad. Padorno era un poeta luminoso, generoso hasta el extremo, generoso de sus horas, de su energía, de su comida, de sus palabras, y a veces se quedaba silencioso, como si se hubiera ido a andar al mar, descalzo, y allí se iba, escribiendo. Y César era otro hombre generoso de estas islas; en concreto, a Lanzarote la hizo para que no la deshicieran, estas rocas, esta casa, el enorme farallón, la isla entera es un homenaje que la naturaleza la hizo a la vida y que tuvo a César para guardarla. No es hipérbole, es verdad, si no hubiera sido por la generosidad arriesgada de César hoy estaríamos hablando de otra Lanzarote, y si las cosas no se detienen, si no se detiene la ansiedad de los constructores, que ahora están de capa caída, esas costuras limpias que él le hizo a Lanzarote se pueden romper por donde nacía la belleza. Tanto él como Padorno son dos ejemplos de una generosidad artística que tenía como centro de acción la belleza, y la belleza tiene su capital en una playa; Padorno tuvo la suya, y esta fue la capital de la belleza para César Manrique. Vayan las fotos que elija hoy Rosa como homenaje a los dos, y a ustedes, de este humilde fotógrafo que lo es.

Photojcruz

Ah, me traje varios libros. Uno de ellos, al que ya había dado algunas dentelladas, El infierno imbécil, de Martin Amis. Algunos de sus primeros textos periodísticos. Muy recomendables sus retratos (despiadados) de Truman Capote y de Normal Mailer. La desmitificación que hace de este vale por un ensayo sobre la fatuidad, que tanto abunda.

Comentarios

Podríamos hablar de casas, de esas casas que se desalojaron ayer y que sirvieron de ejemplo a todos los españoles en los distintos informativos nacionales.
Al parecer se ha cumplido una orden judicial; no obstante nos preguntamos¿Se utiliza el mismo rasero en todo es Estado?, o es sólo a los pobres a quien les corresponde cumplir la ley de costas.
¿Y los clubes náuticos en plenas ciudades ocupando la orilla?
¡Anda que si César Manrique se levantara de la tumba, del susto se volvía a morir!

Juan : Qué envidia ! Tu paseandote al sol por Lanzarote y comiendo arepas, mientras uno lee libros viendo llover en Paris !
Saludos a los amigos. Nos vemos pronto. Abrazos,
Gustavo Guerrero

Gustavo, leer libros es una maravilla viendo llover en París!
Salud, amigo

Creía que hoy comentaria el Premio nacional de Poesía de Joan Margarit. Bien merecido.

La belleza es mitica por si misma, no la mitifiquemos porque le quita valor, la nuestra en Lanzarote la sabemos, la conocemos, la vivimos, quizas por eso cuando "la vemos" impresa nos suena a retórica, aunque entiendo que hay que describirla a quien no la conoce. pero es nuestra, y siento celos y temor de que nos la roben, es lo único que tenemos, nada mas ni nada menos. Gracias Juan por tu amor por la belleza, por consiguiente por Lanzarote.

Gustavo, la vida es así y tenemos esa tendencia a envidiar lo que tienen otros, porque a mí me encantaría estar en París bajo la lluvia, como la última vez que estuve. Pero no me quejo, por un ratito he estado en Lanzarote, y ahora regreso a Madrid, a corregir textos y a leer manuscritos, que tampoco está tan mal.
Un abrazo zurdo para todos y todas.

Iba a decir a Gustavo Guerrero que no conozco: no està solo yo también leo libros des pués de la lluvia en Paris y veo que es amigo de Juan y me corto.
El cielo de Paris tiene los colores grises y malvas, negros y morados, azules con una punta de blanco de las palomas, su garganta. Es bello y embrujador sobre todo cuando se cruza el Sena.
Nada que ver con Lanzarote que conozco y admiro, es otra belleza. Paris también tuvo su Cesar Mantique previsor y visionario en la figura del baron Hausmann que no tenia nada de poeta ni de pintor pero mucho de urbanista visionario, establecio la altura de los edificios en funcion de la anchura de las calles, dicto hasta en que piso se tenian que poner los balcones, siempre en el segundo y el quinto, etc. En parte sus preocupaciones eran militares: como poder derribar barricadas, pero hoy se le agradece (la anchura de las calzadas no la desaparicion de la rebelion obrera).

Hay quien, en Paris, confesaba no haber salido jamás de la tierra que había dejado atrás, y veía “desplazarse por las tosetas blancas la sombra del medio punto colonial, el manchón de los colores”. Protegido, siempre, "de la lluvia fresca, bajo el flamboyant". Oyendo "el rumor de la lluvia entre las hojas anchas, el rumor de la tierra subiendo hasta las flores".

Qué bien
Adsuar, veo que mejora usted un poco con el reconocimiento de la poesía precisa de Margarit.

Olvidaba decir, para quienes lo ignoran, que el texto que cito, entrecomillado, pertenece a Severo Sarduy.

Pero tiende a lo preciso. Primero aprender a pensar con todo y luego a clasificar, lo enseñan las piedras.

No tengo nada original de Magarit en este momento, me alivió de otros contratiempos en las bibliotecas y temo citarlo mal. Pero lo real de Margarit hecho poesía, surge de su propia inteligencia, experiencia, de su propio conocimiento, como en Gelman también. Por eso estoy a punto de sumarme a las críticas a Capote.

Juan, ha abierto una nueva dimensión a su blog. Bien por la imagen de Lanzarote.
Saludos,
Armstrongfl

Si esa es la mejor interpretación, además del lobo, caperucita y la abuelita.

Juan
creí que iba a comentar el premio de liteatura, ayer comenté algo en mi intervención en el blog.
Me decepciona un poco, y yo que" boluda mamita, limpiando casas, y con mi canción" Como decía Brassens.
Se lo digo con sinceridad, su intimismo me gusta pero llega cierto punto que uyyyy, no comentar el premio de literatura, vamos hombre como dicen acá.
Le mando este regalo y me tomaré un descanso de entrar en este blog.

MEMORIAS DEL FUEGO GALEANO, EDUARDO
31 de julio de 1566
Madrid. El fanático de la dignidad humana

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Fray Bartolomé de Las Casas está pasando por encima del rey y del Consejo de Indias. ¿Será castigada su desobediencia? A los noventa y dos años, poco le importa. Medio siglo lleva peleando. ¿No están en su hazaña las claves de su tragedia? Muchas batallas le han dejado ganar, hace tiempo lo sabe, porque el resultado de la guerra estaba decidido de antemano.

Los dedos ya no le hacen caso. Dicta la carta. Sin permiso de nadie, se dirige directamente a la Santa Sede. Pide al papa Pío V que mande cesar las guerras contra los indios y que ponga fin al saqueo que usa la cruz como coartada. Mientras dicta se indigna, se le sube la sangre a la cabeza y se le quiebra la voz que le queda, ronca y poca.

Súbitamente, cae al suelo.

Madrid. Aunque pierdas, vale la pena
Los labios se mueven, dicen palabras sin sonido.

—¿Me perdonarás, Dios?

Fray Bartolomé pide clemencia en el Juicio Final, por haber creído que los esclavos negros y moros aliviarían la suerte de los indios.

Yace tendido, húmeda la frente, pálido, y no cesan de moverse los labios.

Un trueno se descarga, lento, desde lejos. Fray Bartolomé, el nacedor, el hacedor, cierra los ojos. Aunque siempre fue duro de oído, escucha la lluvia sobre el tejado del convento de Atocha. La lluvia le moja la cara. Sonríe.

Uno de los sacerdotes que lo acompañan murmura algo sobre la rara luz que se le ha encendido en el rostro. A través de la lluvia, libre de duda y tormento, fray Bartolomé está viajando, por última vez, hacia los verdes mundos donde conoció la alegría.

—Gracias —dicen sus labios, en silencio, mientras lee las oraciones a la luz de los cocuyos y las luciérnagas, salpicado por la lluvia que golpea el techo de hojas de palma.

—Gracias —dice, mientras celebra misa en cobertizos sin paredes y bautiza niños desnudos en los ríos.

Los sacerdotes se persignan. Han caído los últimos granos de la arena del reloj. Alguien da vuelta la ampolleta, para que no se interrumpa el tiempo.

El tiempo, persistente humana forma de medir los sucedidos, el día y la noche, las circunvalaciones alrededor del sol, las glorias y los fracasos, que nada tienen que ver con los hemisferios.

Vamos, Nora, no sea tan radical: todo lleva su tiempo.
No debemos exigirle a los demás los asuntos que deben tratar ni cuando han de hacerlo.
Un saludo afectuoso.

No macjaramillo si nos hicimos humanos porque nos reíamos, luego porque escribimos.

muerta de cansancio estoy pero tras mucho buscar he encontrado en Paris un teclado espan...ol. Paciencia! ahora tengo que instalarlo y como yo y la técnica somos dos ... pues ... me despido por si rompo el ordenador... sino me volveréis a ver.

Maririu, no quiero verme en su espejo, es una tremenda mala interpetración de tiempos pasados.

¿Dónde está el norte?

Me ha gustado que vuelvas a hablar de Famara, oye ¿qué hay que hacer para tener un blog en El Pais?

Saludos.

Me ha gustado que vuelvas a hablar de Famara, oye ¿qué hay que hacer para tener un blog en El Pais?

Saludos.

Maestro Cruz

Jugaré a que también me
equivoqué de siglo esto será
París y yo Verlaine
Joan Margarit

Perdona Gustavo Guerrero pero parece que somos unos cuantos los que queremos mucho Paris,pero el sol de Lanzarote,los paisajes,los atardeceres son de una belleza impresionante y creo que ese era tú mensaje que corroboro,mientras veo por los cristales de mi estudio como llueve aquí en Barcelona.Una pregunta a los Canarios ¿Qué pasará con el proyecto de Chillida para Lanzarote? Satalia en el barrio del Pueblo Seco,llamado también La Satalia (barrio natal de Joan Manuel Serrat) existe una calle llamada Margarit me gustaría saber si tiene que ver con el gran poeta,de un familiar de él en concreto ó es una coincidencia.
Saludos Paco

En otra parte

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