Un hombre afortunado

Por: | 23 de diciembre de 2008

Por razones que son fáciles de deducir, me he pasado buena parte de mi vida --de manera intensa, hasta los dieciséis años-- en manos de médicos; y luego he sido amigo de muchos de ellos. De algunos he hablado aquí, y de todos tengo algunos recuerdos, generalmente muy buenos. También he conocido a los médicos de mi madre, porque mi padre rara vez fue al médico; pero durante años acompañé a mi madre a sus médicos, que fueron tres. De modo que esa frecuencia de trato con doctores me los ha convertido en seres familiares, capaces, como la poesía, de llevar alivio a los dolientes tan solo con su presencia. La deuda que tengo con ellos es de admiración, por su dedicación, por su paciencia, por su capacidad para sobrellevar sus propias preocupaciones dando la impresión de que quienes únicamente les preocupan son sus pacientes. Hay muchos libros glosando la figura de los médicos, y a esa biblioteca inmensa se acaba de incorporar un libro extraordinario, hondo y extraño, Un hombre afortunado, de John Berger. Berger es uno de los grandes narradores-poetas de la lengua inglesa, sus libros no son novelas lineales, o ensayos puros, siempre alienta en ellos un destello de vida fuera de la ficción, cuando hace novela, o de novela cuando describe la realidad. Y siempre hay, en todos sus libros, una densidad poética que estimula a meterse en su mundo como si fuera el mundo de nuestra propia alma. Un hombre afortunado es un relato reflexivo sobre el ejercicio de la medicina; nació de la experiencia de algún tiempo de su vida con un médico, el doctor John Sassall, a quien Berger --con su amigo, el fotógrafo Jean Mohr-- vio ejercer en un pueblecito inglés. Aparte de las anécdotas, o de los sucesos, que contempló con el médico y con el fotógrafo, Berger se adentra en este libro en la personalidad del doctor, en las reacciones de la población con respecto a la nobleza de su ciencia y a la esencia misma del ejercicio de la medicina como cura del dolor, es decir, como esperanza de una vida distinta. El dolor es terminante, cuando surge con toda su intensidad acaba con todo, parece que no va a terminar nunca; los médicos usan más que palabras para aliviarlo, pero sobre todo usan palabras; esa expresión que tanto me apasiona, y que nuestra amiga Elvira Lindo utilizó para titular una novela suya, Una palabra tuya, "una palabra tuya bastará para sanarme", me ha sonado siempre como la primera consecuencia de la aparición del médico en las casas. Este relato de Berger, que les recomiendo vivamente, como les recomendaré siempre a John Berger, me ha conmovido, me ha instruido y me ha devuelto a la memoria a amigos médicos que ya no están y a otros que están, sin los cuales probablemente yo no sabría que el dolor es el camino más difícil, pero más hondo, al conocimiento del alma humana.

Hay 34 Comentarios

Creo que la situación será mejor al poco tiempo de esta manera y no tendrán ningún motivo para preocuparse.

Poca gente podra reconocer que es o ha sido afortunada en su vida, me alegro muchisimo que tu si lo puedas decir ;)

Gracias por exprear de forma tan sencilla aquello que muchos entrevemos.

Yo en mi entorno también he tenido médicos toda mi vida, claro de los vocacionales, el mejor, mi tío Pepito, el día de su boda se fue de viaje de novios, 2 días, después de visitar a los enfermos graves, no a caballo, la recién casada esperaba en el taxi, decían de él "cuesta más el taxi que lo lleva que el médico".
Un día, mucho más tarde, le hablaba de mis estudios en París, no encontraba un libro del programa (creo que Miguel Hernández pero no sé, uno prohibido en todo caso) me hizo esperar, entrar en la salita de examen, detrás de la vitrina de los bisturíes había un armario escondido lleno de libros y me sacó el que yo buscaba.

Cuando en Francia tuvieron que seleccionar los candidatos a estudiar medicina y lo hicieron rapidamente en lugar de exigir el Baccalauréat SCiences Experimentales /D (con más horas de filosofía, psicología e Historia y Ciencias Naturales) decrtaron que se necesitaba Mathématiques /C con más matemáticas y ¡ya está! Eso unido a los progresos de la técnica y de la Medicina explica que uno de los profesores que me salvó pareciera una puerta de cárcel de tecnicismo pero el diagnóstico fue certero y pronunciado cuando aun estaba yo en el umbral de la puerta de su gabinete.

Si no habéis leido a Zoraida Burgos, on un nombre así es poeta catalana creo que traducida al castellano en Méjico, leed Reflexos o Baus o D'amors d'enyors i d'altres coses que tuvo el I premi Màrius Torres.

Juan,
Cuentas a Nuria Espert y recuerdo que estando en Paris recien editado un LP en "Chant du monde" con cuatro poetas que puse en música o canción; Angel Gonzalez, Rafael Alberti, Blas de Otero y Miguel Hernandez; de este ultimo el soneto "Como el toro" Victor García lo conoció y me conoció; quería incorporar la canción y yo en Yerma; de hecho estuve ensayando con Nuria en Barcelona, pero por lo visto no resultó...nunca supe las razones aunque las intuyo. Seguí teniendo una cierta amistad con Nuria.

Saludos y mis mejores Deseos Juan,por y para todos.

Realmente resulta paradójico no querer tener cerca a un médico, pero los deseamos a los dos minutos de encontrarnos derrotados por un dolor.

Tenemos la Gran Fortuna que si se diese el caso, seríamos reconocidos a la mayor brevedad, aún a sabiendas que quizás el tacto no en todo el gremio es perfecto...

Como ya sabemos "tiempo a´" en países que se llaman Muy Avanzados, dejan morir insolitamente por enfermedades ya casi triviales, por no tener o No poder pagar un seguro médico...
Muy Triste en estos días donde para los avances tecnológicos y cosas mucho más triviales nos gastamos Billones de Euros.

Hoy, me quedo con éste libro "La puerta de la esperanza" - Juan Antonio Vallejo Nágera.

Esperanza, Fuerza y Salud para que JUAN CRUZ & Cía sigan cada día en su Blog,

Esperanza para seguir siempre visitándolo,

Muchísimas veces sin comentar por los avatares de la vida.

Muchas Gracias Juan por formar una pequeña parte de nuestro cada día.

FELIZ NAVIDAD

Amigo Francisco, el cariño es mutuo. A mi no me importaría cambiar la vega por las Ramblas y darme un buen paseo en tu compañía.
Salud, amigo.

Un amigo, médico, hace enfadar al entorno porque tarda más tiempo del "normal" con los pacientes y se acumulan y se alarga la cola de los que esperan.
Cuanto me gustaría -me dice siempre- ser médico de cabecera y recuperar aquella manera de atender de los médicos de antes... pero hoy, tal como van las cosas, eso es imposible... pero cuánto ganaríamos todos..
y yo, sólo por eso, lo quiero más.

Tambien como creo que casi todos he tenido experiencias en ambas vertientes. Es justo y me resulta entrañable el homenaje que hoy les dedica Juan. Me gustó mucho lo que leí de John Berger. Leeré este también, claro. ... aaayyy, "Cuerpos y almas"... ohhhh, qué recuerdos, qué nostalgión me cayo encima, qué tiempos, dieciocho años cuando lo leí? qué lejos va quedando todo...

Paco, bandido... cuando te encuentre, te daré un abrazo.. que, que, que.. te mato.

Ferran, te comiendo un librito de poemas "A la dula vés" de Enric Casassas Simo,el de Quimica de la UAB. Padre del magnifico poeta catalán del mismo nombre y que le hace el prólogo. Claro que probalemente ya lo habrás leído, pero... a mi me gustó mucho.
Evidentemente tambien vale la recomendación para Maririu, Jaume, Luis, Satalia, Paco, Estrella, Alena... en fín los catalanolectores y demás curiosos...

Me encata que sigan gozando de las fiestas. A gozar, a gozar... qué es gerundio.

Vengo de familia de médicos y en mi infancia tuve médicos alrededor mío como para aburrir...pero no; la verdad es que valoro muchísimo al buen médico, al esforzado, trabajador y vocacional. Al otro, ciertamente solo lo considero funcionario de la receta.
He tenido buenísimas y malísimas experiencias; desde quienes me ponían ellos mismos el suero de pequeña, en mi enfermedad, hasta la estúpida que con una inflamación de oídos con sangre y pus me soltó que era un problema de la piel y que me diera crema. Esa tarde tuvimos que avisar a urgencias y el médico que vino se indignaba por mí, a mí no me quedaban fuerzas con cuarenta de fiebre.
Pero respeto muchísimo al buen Médico, he visto en mi familia a muchos de ellos no dormir y salir a las dos de la mañana para ir otra vez a ver a un enfermo, he visto desvelos, cuidados, y he tenido luego a muchos excelentes cuidadores no solo de la salud sino del alma, como en el libro que citáis.
Por eso cuando veo a un funcionario de la receta me cabrea tanto, porque traicionan a su profesión.
Sobre libros que pide Ferran, me ha divertido mucho "Camino de Ida" de Carlos Salem.
Y estoy acabando a Llamazares y "las rosas de piedra" que me está gustando aunque me cansa un poco...
Paco: tú si que vales, hijomio...un abrazo enorme.

Querido Juan,
Soy Miguel Ángel Reyes, uno de tantos estudiantes de Periodismo que tiene este país.
Quizás sea uno más de una larga lista de futuros comunicadores interesados en hacerle una entrevista a usted. Sin embargo, no voy a perder la oportunidad de pedirle un encuentro (otro, ya nos conocimos en la Universidad de Verano de Adeje, en 2007), para hacerle unas preguntas.
Soy de Tenerife (Icod de los Vinos), y me gustaría saber si va a pasar por aquí estas fechas navideñas.
Un saludo.

"Ramino" no, Ramiro. Y luego diré que soy corrector y escritor y pretenderé que alguien me crea, ains...

Francisco Gómez, desde los madriles te mando un fuerte abrazo.
No voy a escarbar en la biblioteca para mis recomendaciones (lo que me pasa es que me cuesta dar sólo dos). Seguro que ya los habréis leído, pero recomiendo "La higuera" de Ramino Pinilla y "Mala gente que camina" de Benjamín Prado, ambos narrativamente excelsos y muy propios contra el revisionismo y la desmemoria.
Besitos/azos.

Gracias por tus recomendaciones, Ferran.

Mi máximo interés aquí estriba en descubrir buenas obras literarias.

Con esa esperanza continúo entrando.

Estoy leyendo "Ciudad de ladrones" del norteamericano David Benioff. Nieto en la vida real del ruso Lev Beniov, que vivió el infierno del asedio de Leningrado, tema sobre el que gira la obra.

Y lo leo porque me lo recomendó Gaspard, a quien le agradezco muchísimo su gesto.

Recomiendo especialmente este libro.

Si tengo la suerte, de que este espacio sea un trocito de Uruguay, y de tener amigos como tú Francisco a la vida, no ha sido en vano y como decía Violeta Parra :

"..............................
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
Con él las palabras que pienso y declaro:
Madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
La ruta del alma del que estoy amando... ... ... ... ... ..."

Es una hermosa canción, de una gran chilena, referente de Amèrica del Sur, de mi Sudamérica. Un abrazo para tí Paco desde el alma.

Cuando escribía mi intervención anterior pensé en Ferran porque sé que para él el año que va a terminar ha sido particularmente duro desde el punto de vista de la salud y por eso creía que hoy no iba a entrar para no remover el espanto de que él mismo habla. Lo que yo intentaba decir antes, él lo ha explicado mucho mejor, aunque sólo lo haya vivido desde un lado o quizás por eso.
Si, Van der Meersch, estuvo en el origen de muchas vocaciones médicas de entonces, a estas alturas desconocía que fuese un autor de prestigio. Me gustó “Cuerpos y almas” de la que recuerdo el relato de una muerte en una intervención de cesárea y me gustó ( por lo que me sorprendió entonces el tema: la homosexualidad, “ La máscara de carne”). Entonces yo creía en la vocación para el desempeño de cualquier profesión, después no he creído ni en las sacerdotales pero, sí, quizás el desempeño de la medicina exija en los profesionales una actitud, y una predisposición especial. Otra cosa es que se tenga o incluso que sea imprescindible para desarrollarla bien. Es otro debate interesante para cualquier otro momento.
Ferran es profesor universitario de los que nunca deja de atender a un alumno,”nunca los deja en un pasillo” y yo de Bolonia apenas sé que pretenden hacer una universidad acorde con las necesidades del mercado y a lo mejor el proyecto de Bolonia tiene muchas cosas positivas. Digo esto porque esa universidad de entonces en las que los de medicina íbamos a alguna clase de historia y los de físicas venían a ver una intervención quirúrgica y salíamos juntos a tomar café o cervezas, nos mezclábamos para hablar de política, de teatro o asistir a un cineclub, esa universidad en la que el auténtico espíritu universitario se desarrollaba, parece haberse perdido. El centro de Santiago de Compostela era todo él ciudad universitaria, hoy cuando paseo por allí (y tengo la suerte de que el centro histórico de una ciudad así no se destruye) no veo ni atisbos de lo que yo viví.
Está muy bien apuntado eso de que la medicina pasa por ser aparentemente neutral. Hoy, es una consecuencia más del mundo que nos ha tocado vivir: consumista, llena de modas pasajeras, con tendencia al exhibicionismo, “espectacular”, exagerada… Lo más triste es que los médicos jóvenes y los “popes” no se lo plantean así.
Voy a hacer una recomendación de lecturas navideñas, aunque quizás no sean las más adecuada para la época. El libro de cuentos de Vila Matas “Exploradores del abismo”, en especial dos de ellos: “Niño” y “Porque ella no lo pidió”. Y, de Juan Gabriel Vásquez, “Los amantes de todos los santos”.

Maestro Cruz
Cada uno cuenta sus experiencias medicas, yo de la mía tan reciente solo puedo decir
que en Bellvitge y en el Instituto Catalán de Oncología he encontrado personas humanas
que ejercen la medicina por vocación y se les nota en el trato que me han dispensado.En el centro de atención primaria es otra película y otro trato y los pacientes en algún caso son unos mal educados y los médicos al final del camino son seres humanos como los demás y tener que aguantar a según que elementos es muy duro.

PD.Perdonarme por este abuso de confianza, pero se lo debo ha estos habituales que me consolaron en las horas amargas cuando se me acercaba la negra sombra y me arrastraron con su amor hacia la luz.Un besazo y unas muy felices fiestas a todos los que entráis en este blog y en especial a Carmen Coello tu fuiste la primera que me enamoro con sus comentarios y sigo enamorado,a mi abuela Maririu por su sabiduría y buenos consejos a Alena por su generosidad sin limites hacia los demás, vales mucho madrileñaza.A Iago por tú contagiosa predisposición hacia lo positivo un saludo bandido .A Corbalán por ser tan autentico como eres.A Luís por tú libro y por los que vendrán gracias por tu tiempo y por tus precisiones.A Mariano por su sabiduría y bonomia.A Adsuar esperando que en lo profesional no se malogre una inteligencia tan necesitada en la pedagogía española.A Nora por recordarnos a nuestros hermanos de América y por tu sensibilidad, estas en tu casa y te queremos, esto también es un trocito de Uruguay .A Ortegal y a Soto permitirme que me llene de orgullo al decir que estos son los gallegos que yo considero mis paisanos, los otros nacieron en nuestra tierra pero ha saber que son .A Tersat solo que te quiero charra,A mcjaramillo que te nombro la ultima,pero en mi corazón tienes un lugar que no te digo,ni te diré, cuando estos años pasados por motivos familiares paseaba por la vega de Guadix me hubiera gustado encontrarte y hablar y pasear con el fondo de Sierra Nevada, seguro que los que contigo pasean y conversan, son tan felices como yo cuando leo lo que escribes en este blog.Perdonar los demás,pero no tengo tanta confianza para deciros algo y alos mentados perdonar mi atrevimiento no se repetirá,pero este año tenia que deciros estas cosas me ayudasteis mucho.Al Maestro Cruz no existen palabras en el diccionario para
decirle lo especial y maravilloso que es,un abrazo y lo mejor para todos
Saludos Paco

Miguel ¿tu vocación de médico se despertó con Maxence van der Meersch? Un autor olvidado, pero han vuelto a editar CUERPOS Y ALMAS, una de las novelas canónicas de nuestra juventud más o menos compartida. No sólo CUERPOS Y ALMAS ¿recuerdas? También CUANDO ENMUDECEN LAS SIRENAS, LA HUELLA DEL DIOS, PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN, MARÍA HIJA DE FLANDES...Olvidados, como lo están Sherwood Anderson, Erskine Caldwell, Theodor Dreiser, Sinclair Lewis y la mucho peor escritora, aunque voluntariosa y entretenida Pearl S. Buck, avergonzada de que le dieran a ella el Premio Nobel viviendo escritores mucho mejores o habiendo muerto ya quienes nunca lo recibirían (creo que el primero en EEUU fue Lewis).

Pero bueno, de lo que se trataba, además de recordar esa literatura olvidada, era evocar la profesión del médico ¿o deberíamos decir la vocación del médico? Miguel, que ha estado a los dos lados de la barrera, podría decirnos muchas cosas (y algunas muy intensas nos ha dicho) sobre el tema: las abusivas generalizaciones, el desgaste por un trabajo que acaba evitando la calidad de la relación con el paciente, el desdén de muchos al dolor ajeno (pues parece que lo que les ha hecho estudiar medicina es el misterio fascinante de la carne, no la evidencia mágica del ser humano que es algo más que músculos y neuronas). Incluso cuando seamos ceniza tendremos sentido y cuando seamos polvo seremos polvo enamorado. ¿Cómo comprender a quienes, entregados a la causa de luchar contra el sufrimiento (no contra la enfermedad en primer lugar), contra la serie de humillaciones que éste provoca, contra el miedo, contra la incertidumbre, pueden pasar la visita más pendientes de las gráficas y las analíticas que de la persona? Sé que muchos lo hacen. He tenido, como sabe Miguel, una experiencia propia lo bastante dura como para saberlo. Y he podido ver a un médico que se quejaba de que, en su formación, hubiera ido primando la victoria sobre la enfermedad a la comprensíón de que esa enfermedad que hay que vencer la sufre alguien concreto, siempre distinto a otro enfermo aquejado por el mismo mal. Cómo ese cirujano eminente, que me salvó la vida al sufrir una embolia en la arteria mesentérica, se avergonzaba no de la incompetencia o del fallo de un colega, sino de esa incompetencia acompañada de chulería y de protección preventiva y absurda frente al dolor ajeno.

Recuerdo que, justo al iniciar la docencia universitaria, algunos médicos jóvenes se matriculaban en clases de la facultad de Letras porque estaban insatisfechos con su formación. Me resultaban de extraordinario interés porque descubrían, por ejemplo, que sin conocer los debates de la medicina de comienzos del siglo XX no se comprendía el concepto de degeneración, la búsqueda de una sociedad de seres "sanos" y el proyecto nazi. Lo descubrían ellos, lo descubrían los estudiantes de letras, con los que dialogaban sobre esa función social del médico que, en un momento muy próximo de nuestra historia, explicaba cómo pudo prestigiarse el racismo en una sociedad avanzada. Aprendimos los unos de los otros, y creo que fue una experiencia maravillosa que constituye nuestro carácter de hoy. Desde luego, forma parte de mis conocimientos y siempre me sirve para señalar hasta qué punto algo tan aparentemente neutral como la medicina pasa a ser decisiva para prestigiar el espanto o para negarle cualquier referencia científica.

Compraré el libro de John Berger, que parece interesante, pero creo que deberíamos recomendarnos todos una lectura de navidad, que no se quede a solas Juan Cruz. Quiero recomendaros dos, que no son novedades: la reedición de "La ruta del tabaco", de Caldwell, y "La decisión de Sophie", del no muy afortunado en España William Styron. ¿Qué me proponéis?

Quiero rendir homenaje al doctor Montes y al equipo de Vallecas, o mejor desearle felices fiestas.

La blogesfera es para mi un mundo ya necesario, donde encuentro literatura, música, cine y muchísimas reflexiones. Hemos sido capaces de crear un universo donde todas las opiniones tienen cabida y donde todos somos iguales ante el teclado.

Yo también he pasado por muchas manos médicas desde bien pequeñito, sobre todo manos traumotológicas, oftalmológicas y otorrinolaringológicas. por desgracia, con muy mala fortuna. Podría escribir un libro entero (pero bien gordo), sobre los desastres médicos y médicoadministrativos que llevo sufridos.
Sé que no todos en la profesión son así, pero yo particularmente he tenido malísima suerte, pésima diría yo.
Y aun así, me considero un hombre afortunado.
Un abrazo zurdo para todos y todas.

Como en todas las profesiones, hay de todo: nunca me voy a olvidar cuando en el bachillerato, teníamos que elegir que queríamos ser, de pronto así, adolscentes, y hubo una profesora de Química (Saredo), en el Instituto, a la cual yo le presentaba mis dudas, tenía un poco de confianza (viájabamos juntas en el viejo omnibus de Santa Lucía)al Instituto, un día me dijo Nora no te preocupes, cualquiera puede llegar lo importante son los valores de humanidad, solidaridad, en definitiva como se vaya por la vida.

Los médicos han sido importantes durante todos estos años de mi vida, recuerdo hasta el que atendió a mi madre cuando yo nací, El Dr. Civitate, nací pesando poco y en aquel tiempo no había incuvadoras por lo que mi sabia abuela Elvira, me arropó mucho me puso una bolsa de agua caliente y yo sobreviví, parece que en la noche me había enfriado mucho (pleno invierno del 50).
También recuerdo mi operación de amigdalas, cuando tenía 5 años, la anestesia se daba con una máscara, eso fue fuerte, pero luego los helados de vainilla y el bebé grande que recibí de mi papá, que nunca compraba nada, pero ese día compró para su niña un regalo.

Luego mi médico de cabecera que debo escribirlo con mayúsculas, un luchador, humilde, humano, inteligente, solidario y que también militábamos juntos en el FA, ROBERTO CABRERA, hermosura de persona, atendió a mi marido mí y finalmente a mi madre,mi médico de toda la vida y que estaba cuando lo llamara.

Más tarde el pediatra de mis hijas, CRESPO, el tuvo mucho trabajo con ellas pero supo acompañarnos en su crecimiento como ninguno.

Y, como no, acá en Barcelona, tuvimos la suerte de encontrar al Dr. Jordi Colet, que de pronto cambió de CAP, y no supe más de él, pero si hay alguien que me recibió con cariño, con buena atención fue él. Me sentí bien recibida.
Y luego Alicia la comadrona que atendió a mi Vanesa acá, hermosa mujer.

Todos hermosas personas, y prefiero no recordar a los malos profesionales porque con ellos pelée en su momento.

Gracias Cruz, por dejarme recordarlos.

Y por último quiero hacerle un homenaje a esos médicos que se la jugaron en plena Dictadura y dijeron NO a los que les pedían colaboración, no se si sabrán que había médicos, que torturaban o que les indicaban a los militares hasta donde podían torturar a una persona para no matarla y que cantara, que tristeza madre mía.

Un abrazo para todos de Nora

Juan, he recibido tu grato mensaje en mi blog.

Muchas felicidades y que el próximo año sea mejor.

Un abrazo.

Cómo no estar agradecido si he regresado del otro lado en varias oportunidades. Se vé que no era mi hora. De niño una meningitis cuando apenas se conocían los antibióticos, mas luego y no hace mucho, dos infartos de miocardio y el cuento corto: tres by pass coronarios. Me siento bien y estoy buenito porque hago todos los deberes.
Pero coincido con Miguel Mora. Es un fenómeno mundial, aquí en la Argentina la cosa pública hospitalaria está muy mal, ahora muchísimo peor con la derecha en el Gobierno de la Cdad. de Bs.As. No dan ni para vendas. Hay muchos problemas. Las instituciones privadas, cada vez mas caras y sólo accesible para algunos. A mi me tienen cautivo dada mi preexistente dolencia. Cierto es que paulatinamente las cuotas han ido significando una erogación superlativa. Y concretamente siento que nos tratan como números: el del legajo.
Los médicos que atienden a los pacientes, en gral.,están totalmente estressados, mal pagos.
Los grandes grupos económicos manipulando el negocio de la salud.
De ellos, poco bueno ha de esperarse. Es cierto que hay vocaciones e individuos que, por encima del negocio, cultivan una actitud humanista de comprensión y solidaridad, pero son los menos.
Noto que, a este ritmo galopante, desaparecerá cualquier signo de compasión ( que es sufrir con, no es cierto?) y seremos solamente un código de barras para todo de lo que dependamos.
La masificación la veo aplastante y el ejercicio de simpatía que debemos hacer para ganarnos, en la coyuntura, una atención al menos digna, resulta una práctica cotidiana.
La frialdad e insensibilidad de los galenos, también, veo que va en aumento.
Tengo amigos médicos que como amigos buenísima gente, claro, pero desconozco si profesionalmente el mercado ya los ha malversado.
Nuestra dedicación deberia ser alentar todas las excepciones a la indiferencia con la utópica esperanza de que regresemos al cruce donde el hombre confundió la senda.
¿Seremos capaces de volver?

LA ZONA IRREDENTA
http://adriandorado.blogspot.com/

Ernesto, gracias por tus buenos deseos; he intentado dejarte un mensaje en tu blog, pero es imposible. Gracias.

No sé si Juan Cruz, influido por la Navidad, nos ofrece una visión amable de la medicina y de los médicos. Por lo menos, parcial. Nos habla de una medicina y de unos médicos en fase de extinción. Desgraciadamente con palabras ya no curan ni los psiquiatras, cada vez más decantados hacia la terapia química. Una palabra “tuya” puede bastar para sanarme pero esa palabra cada vez es menos la de un médico.
Voy a regalar por navidades ese libro sobre un “médico de pueblo” de John Berger. Lo haré con la intención de que la persona a quien va dirigido ( médico) complemente con su lectura una visión humanística casi desaparecida de la formación médica proporcionada por las facultades (después de Bolonia será peor).
Los médicos de ahora (en general) han perdido, en buena medida, el componente humanístico de la profesión. La competitividad creciente de la sociedad también ha salpicado – cómo no – a la medicina, la complejidad de las materias deja poco tiempo para estudiar – o simplemente leer – otras materias no estrictamente profesionales, la influencia de la industria farmacéutica ( en sus manos se ha dejado la formación permanente) es feroz, la presión asistencial convierte a los hospitales públicos en hospitales de guerra (sobre todo en urgencias), la inversión pública en Sanidad es menor que en otros países de nuestro entorno, el gasto farmacéutico desproporcionado… Los malos hábitos a que llevan todas estas cuestiones, a veces, hacen que médicos y enfermos se vean casi como enemigos ( en E.E.U.U. se entrecruzan las denuncias y ese es el modelo al que nos dirigimos).
La opinión de María Francisca está bien para equilibrar muchas de la opiniones anteriores a ella. Tiene razón especialmente en lo que atañe a la medicina privada. No todos los médicos son peseteros. Los hay entregados a la profesión, dedicados al estudio, celosos de su buena práctica. Los médicos – faltaría más – son como el resto de las personas, el resto de la sociedad. Con frecuencia mal considerados, mal comprendidos, injustamente reprochados cuando fallan como si sólo a ellos se debieran exigencias de infalibilidad.
Yo estudié medicina influido por un abuelo médico rural, de los que hacían las visitas a caballo, y por la lectura de “Cuerpos y almas”, con la sana intención de ayudar a la gente doliente, ahora – recién traspasado la frontera de los 60 - cuestiono mi elección, victima de una actividad hospitalaria febril, en servicios poco democráticos. Ya cansado lamento el tiempo que he perdido de estudiar historia, arte, leer más literatura, “enriquecerme” personalmente al margen de una profesión tan exigente. Me han operado dos veces – muy bien por cierto – lo que me sirvió para estar en el otro lado ( en el mismo quirófano donde trabajo cotidianamente), para no banalizar los dolores postoperatorios de los pacientes, para hablar con los enfermos que voy a anestesiar, para comprender lo que es sentirse incapacitado para levantarse, depender de los demás…etc.
Admiro profundamente a muchos de mis colegas, detesto – con cariño – a otros tantos, especialmente a esos que viendo caer enfermos, o morir, a pacientes y compañeros de trabajo siguen teniendo como meta en su vida el audi y el chalet adosado.

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Mira que te lo tengo dicho

Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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