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04 enero, 2009 - 10:33

La muerte de una librería

Leopold Sedar Senghor decía que cuando moría un anciano se quemaba una biblioteca. Cuando se cierra una librería algo sucede en una sociedad; una librería es un centro cultural, un medio de comunicación, un lugar de reunión o de debate, un foco de luz intermitente que se acciona en función de la capacidad que tienen los ciudadanos para hacer buen uso de los libros que allí se venden, se consultan o se almacenan para que la causalidad los escoja. Y ha muerto una librería en La Orotava, Tenerife, la Librería Miranda. Lo avisó el último día del año nuestro amigo Lorenzo Cáceres, que entra en este blog con menos frecuencia que la que yo desearía; ese día dejó de existir la Librería Miranda, 104 años después de su nacimiento. Sirvió a numerosos estudiantes, escritores, políticos, ciudadanos del valle y de la isla; en ella se podían encontrar, en épocas de intensa penuria política, libros censurados por la Iglesia y por el franquismo, los dos juntos, y allí pudieron abrevar ideas y conflictos intelectuales gente admirable del valle. Hubo para mi, entonces, otra librería, por llamarla así, la biblioteca de Domingo Eulogio Hernández, que luego fue, además, bibliotecario; en esa biblioteca personal suya descubrí a Sartre y a Camus, y en esa librería Miranda compré mis primeros libros de Miguel de Unamuno que, con aquellos, fue el filósofo (y poeta) que modeló mi gusto por la literatura y por la controversia escrita. Todavía el último día de agosto, o por ahí, compré en la Librería Miranda, como recuerda Lorenzo, un buen número de libros canarios, o de temas canarios. Ahora esa librería es un recuerdo y un vacío, y también un interrogante: cómo pueden desaparecer centros esenciales para el desarrollo de un pueblo, qué pasa para que se cierre una librería. No es sólo una cuestión comercial; la desaparición de una librería es un desgarro, y este lo es en grado superlativo. El futuro se escribe así, rompiendo con el pasado, haciéndolo jiornes, hiriéndole, y ese futuro a mi no me interesa.

Comentarios

PERDON, Lorenzo, quise decir Lorenzo López Carrillo. Siento mucho el error con el nombre

Emociones aparte, que tan asentadas están algunas en quienes ya tenemos una edad, aquí se muere todo. Como decía Guillén, "el mundo está bien hecho". Muere un palestino o un iraquí y no pasa nada... el mundo está bien hecho. Van a morir periódicos y revistas en 2009... y el mundo está bien hecho. Muere una librería donde compramos los primeros libros y es como si se nos hubiera muerto la madre. Es así. El mundo está bien hecho. No pasa nada. En Madrid hace un día espléndido, un sol de lujo. Comeré un dátil y bailaré como un cerviche. Mi mundo bien hecho cabe en un dátil... y en el olvido.

la palabra muerte, hoy, no tiene buen eco para sentir la desaparición de la librería de la Orotava.
En Tortosa murió una librería, Viladrich, que era la más vieja de Catalunya, murió porque la Caixa de Tarragona (antes de la crisis) encontraba ideal su emplazamiento, no por falta de amantes de los libros simplemente no daban tanto rendimiento.

al releerme (perdonad) me pregunto si no es esa la razón de la masacre en Gaza "no dan rendimiento"

Crítica a la violencia
Por Santiago O’Donnell
No fue un ataque. No fue un castigo. Israel entró en guerra con la Franja de Gaza, una guerra encontró a su rival, Hamas, solo y aislado. Hasta ahora las cifras hablan de una guerra sangrienta y de un aplastante triunfo israelí. Más de cuatrocientos cuarenta palestinos muertos, incluyendo cerca de 180 civiles, en los últimos siete días. Cuatro civiles y cuatro soldados israelíes muertos en el mismo período. La distancia entre las fatalidades de un lado y del otro crece todos los días. Ayer empezó la invasión terrestre.

Más allá del resultado de la guerra, que a esta altura parece cantado, ante las imágenes de muerte y destrucción que llegan desde la franja, uno no puede eludir la pregunta: ¿hicieron falta tantas muertes?

A juzgar por la respuesta de los líderes de los tres mundos, pareciera que sí. Cada cual reaccionó a su manera. Casi todos se mostraron razonablemente preocupados. Pero casi ninguno hizo algo útil para frenar la masacre.

Eso sí: Naciones Unidas pidió un alto el fuego como es de rigor en cada guerra. Sarkozy entró y salió con la liviandad de un fantasma, portando la propuesta de tregua con la que Europa se dio por cumplida. Una Europa que pareció despertar este fin de semana con algunas protestas en sus capitales, pero cuyo símbolo más elocuente en este tema sigue siendo el perfil nulo de su delegado especial para Medio Oriente, Tony Blair.

En la Casa Blanca Bush dio un último hurra, pero el bajo perfil que las circunstancias le demandan lo obligaron a delegar ese mensaje en su secretaria de Estado. Condi Rice mostró preocupación por las víctimas civiles, como corresponde, responsabilizó a Hamas por las víctimas y aprovechó para dar la señal de luz verde a la inminente ofensiva terrestre. India y China escucharon las noticias y cambiaron de canal. Desde América latina apenas se oyó la tibia protesta de Lula en respuesta a los reclamos de la numerosa colectividad árabe que vive en Brasil, y la esperable denuncia de Hugo Chávez, un viejo crítico de Israel.

En Siria, donde Hamas tiene su gobierno en el exilio, la reacción se limitó a un gesto diplomático. En un comunicado, Damasco anunció que se retiraba, por causas de público conocimiento, de la mesa de negociaciones cara a cara que venía manteniendo con Israel en Turquía. El acuerdo de paz en el que venían trabajando, que incluye la devolución del territorio ocupado de Golán, tendrá que esperar un mejor momento. Egipto, la gran potencia sunnita que limita con la franja, dio su aprobación por adelantado en una reunión hace diez días en El Cairo entre el presidente de ese país y la canciller israelí, de la cual Murabak salió diciendo, casi como una formalidad, que Egipto exige respeto por la población civil palestina.

Los otros países sunitas hace años que libraron a Hamas a su suerte. Esto incluye a sus inspiradores y financistas originarios, la familia real saudita, y al reino de Jordania, un firme aliado de Occidente que limita con Cisjordania, el otro territorio palestino.

En Cisjordania, precisamente, gobierna el partido Al Fatah del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas. En estos días Al Fatah se hace rogar ante los desesperados llamados a la unidad que le hacen los pocos dirigentes de Hamas que quedan vivos y libres. Todos los ataques previos de Israel a los territorios ocupados habían producido la unidad instantánea de las facciones palestinas. Esta vez no fue así. Cuando empezó el ataque israelí, Al Fatah estaba al borde de la guerra civil con Hamas. Abbas, en tanto, fue protagonista del acuerdo de Annapolis de noviembre del 2007 para firmar una paz en Cisjordania, acuerdo negociado con Estados Unidos e Israel, y ahora espera la llegada al poder de Barack Obama para darles nuevo impulso a las negociaciones.

Desde el Líbano, el movimiento Hezbolá llamó a una intifada y denunció por genocida la ofensiva israelí. Nada. En el 2006, durante el último ataque masivo de Israel contra la franja, Hezbolá había abierto un segundo frente al atacar un puesto fronterizo y lanzar una andanada de misiles contra las ciudades de norte israelí, lo cual dio origen a la llamada Segunda Guerra del Líbano. Pero aquel mismo movimiento chiíta que salió a tenderle una mano solidaria a Hamas hace dos años y medio, esta semana no disparó al otro lado de la frontera ni una cañita voladora.

El éxito israelí en la fase inicial de esta guerra de Gaza ha provocado una relectura de la guerra del Líbano, que hasta hace poco la opinión pública israelí daba por perdida. Ahora los medios de ese país señalan que más allá de la propaganda –y del precio político que debió pagar el premier saliente Ehud Olmert– en esa guerra contra Hezbolá se había cumplido el objetivo militar de acallar el hostigamiento desde el sur libanés.

Y así llegamos a la guerra entre Israel y la Franja de Gaza. La lanzó el gobierno israelí, con el apoyo masivo de su población, sin que mediaran circunstancias novedosas que hicieran escalar el conflicto de manera significativa, más allá de algún aumento en cohetería para renegociar una tregua que no venía favoreciendo a los palestinos, en un momento oportuno para los políticos del gobierno israelí, que corrían con desventaja, a un mes y monedas de las elecciones, contra un candidato de mano dura del derechista partido Likud, Benjamin Netanyahu, que prometía derrocar al gobierno de Hamas en la franja, y hacerlo rápido, mediante una invasión militar.

El gobierno israelí dice que tomó la decisión de empezar la guerra para frenar el lanzamiento de cohetes caseros desde la frontera de la franja. Hasta esta semana, los proyectiles lanzados por militantes de Hamas y sus aliados habían causado la muerte a siete israelíes e innumerables heridos, destrozos y sustos, a lo largo de los últimos siete años.

Para los habitantes de la franja fueron siete años de opresión. En enero del 2006 los palestinos eligieron al movimiento Hamas para ocupar la mayoría parlamentaria de la Autoridad Palestina en elecciones que fueron declaradas justas y limpias por todas las organizaciones internacionales. Desde entonces, Hamas gobierna sobre el millón y medio de palestinos que habita la franja, en su mayoría refugiados.

En respuesta a la elección de Hamas, desde el 2007 Tel Aviv somete a la franja a un bloqueo casi total, que ha derivado en una crisis humanitaria.

Otra vez, ¿hacían falta tantos muertos? El argumento que recorrió el encendido discurso de la canciller israelí, Tipzi Livni, para justificar las fatalidades, se ajusta a la Teoría de Guerra Justa. La misma teoría en la que se amparan las potencias occidentales para fundamentar sus acciones bélicas desde los tiempos de Cicerón.

Israel ejerció su derecho a no seguir sufriendo ataques terroristas, dijo Livni. Israel agotó todas las instancias previas sin obtener el resultado deseado.

Sin embargo, bajo la Teoría de Guerra Justa la decisión del gobierno israelí de ir a la guerra podrá ser defendible, pero los medios utilizados no tanto.

Según una carta pastoral de la Iglesia Católica estadounidense de 1983, que resume la corriente doctrinaria, dentro del criterio “jus in bello” que debería regir la conducta en guerra, existe el llamado principio de la proporcionalidad.

“La fuerza debe ser proporcional al mal recibido, y al posible bien que pueda suscitar. Cuanto más desproporcionado es el número de muertes civiles colaterales, más sospechosa será la sinceridad del reclamo de la nación beligerante sobre la justicia de la guerra que pelea”, señala el documento.

Es cierto que en cualquier guerra, invasión o bombardeo algunas muertes civiles parecen estadísticamente inevitables. También lo es que la relación entre civiles y militantes muertos en este conflicto armado no es muy distinta a la de los demás. Y también es cierto que Hamas ya había violado el criterio de “jus in bello” al disparar sus cohetes contra la población civil. Pero nada de eso alcanza para justificar la brutalidad de la respuesta israelí.

A la Teoría de Guerra Justa se opone el artículo “Para una crítica de la violencia”, escrito por filósofo neomarxista judeo-alemán Walter Benjamin. “Toda violencia es, como medio, poder que funda o conserva derechos”, sostiene el texto. Para el caso que nos ocupa, por un lado estaría el derecho a no ser atacado, por el otro el derecho a no ser oprimido.

Para el filósofo de la afamada Escuela de Frankfurt existe una alternativa a las soluciones violentas. Esa alternativa, sin embargo, no puede provenir del Estado, ya que el Estado, para imponer sus derechos, necesariamente debe recurrir a alguna modalidad de violencia, más o menos explícita.

“A los medios legales e ilegales de toda índole, que son siempre todos violentos, es lícito por lo tanto oponer, como puros, los medios no violentos. Delicadeza, simpatía, amor a la paz, confianza y todo lo que aún se podría añadir constituyen su fundamento subjetivo. Pero su manifestación objetiva se halla determinada por la ley que establece que los medios puros no son nunca medios de solución inmediata, sino medios de soluciones mediatas.”

Benjamin murió en 1940 y ya no está para opinar sobre esta guerra, sobre la decisión del gobierno israelí de forzar una solución inmediata para el problema de los cohetes palestinos. Pero es posible imaginarse lo que el filósofo hubiera pensado sobre los medios utilizados. Hubiera pensado que sobran demasiados muertos.

sodonnell@pagina12.com.ar


Me pregunto si podría desalojarse toda la franja de Gaza, por decir algo, y traer a esa gente a España por ejemplo. no sería una manera de salvar a los que prefieren no morir?

Cuando se cierra una librería es triste para la cultura.
Cuando muere la gente en una invasión y Europa cierra los ojos como en 1939 (Polonia por ejemplo), y el gobierno socialista español se calla, es una VERGUENZA.

Sin duda habría que involucrar a toda la sociedad mundial, en evitar tragedias humanas y no sólo las tragedias que se refieren al poder adquisitivo.
Cuando muere un anciano desaparece una biblioteca pero cuando muere un niño desaparece el mejor de los futuros.

No estoy del todo de acuerdo, he leído declaraciones de la Vicepresidenta del Gobierno pidiendo el cese de las hostilidades. De todas formas Alena tiene parte de razón, mucha tibieza; recuerdo las grandes manifestaciones de No a la Guerra y aunque exista terrorismo y del duro en la zona Palestina ¿qué pasa con el pueblo llano?, ¿y en el Congo?.
Creo que la Humanidad está enfrascada en un conflicto permanente, ¿quién le pone el cascabel a los judios?, Bush se despide a lo grande, con traca y todo. Viendo todo ésto¿qué puede significar que una librería tan bonita en un lugar privilegiado de La Orotava desaparezca?

Las librerías, sobre todo esas pequeñas librerías de barrio o los locales "de toda la vida", van más allá de un comercio para pasar a ser un lugar privilegiado de encuentro personal de los lectores con los libros. Esta esencia no la tiene ni la Fnac ni el Corte Inglés ni, mucho menos (¡horror!), el Carrefour, los principales enemigos de los pequeños locales. Sin embargo, a muchos les da igual, porque ven en el libro un objeto puramente mercantil. Sin embargo, no es lo mismo comprar un libro que una bolsa de guisantes congelados o una bufanda. Obviamente que el libro está ligado a los condicionantes del mercado, pero considerarlo solamente un objeto de compraventa es reducir groseramente su esencia y su función. Vamos a las librerías en busca de ese libro que nos está esperando, ya sea porque lo teníamos en mente antes de entrar o porque llega a nosotros en aquel momento; pero cuando uno acude a una librería atendida por libreros profesionales, y no por comerciales al uso como ocurre en las grandes superficies, sabe que siempre podrá contar con la asesoría precisa, con ese trato personalizado que tanto agradecemos los que vemos en el libro un objeto que va mucho más allá de un elemento de compraventa.

Las librerías, por otro lado (si no todas las librerías, sí muchas de ellas), no son solamente unos locales dedicados a la venta de libros. Son también unos espacios simbólicos de cultura, de saber, de intercambio y de sorpresas literarias, de presentaciones de libros y de exposiciones, de anuncios de actividades literarias y de acceso a revistas de culto que solo se distribuyen allí. Por eso, cada vez que una librería cierra sus puertas, desaparece un mundo de difusión de la cultura, de posibles contactos literarios, de relación con un buen librero o con unos buenos libreros capaces de alimentar el placer de leer gracias a la selección y recomendación personalizada.

Por todo eso que comento, me duele mucho que cierren estos locales. Pero me duele más todavía porque es un efecto secundario de nuestra sociedad consumista, de esta sociedad en la que el hecho de que los peces gordos engullan a los más pequeños es visto con la más absoluta normalidad por aquellos que están montados en la rueda del consumo, que son la mayoría.

Saludos.

La muerte de esa Librería, que también fue la mía, es algo horrible. Muy cerca de la Librería Miranda se encuentra o encontraba el Teatro Atlante. Un lugar maravilloso que el Ignorante Alcalde de La Orotava tiró abajo para intentar construir unos pisitos, llevándose casi por delante al algunos valientes ciudadanos que se opusieron. Hace unos años llevé por allí a José Luis Guerín que habló con estas personas y conoció el caso. Al terminar la visita al lugar del crímen, comentó que tirar un cine era como tirar una iglesia o quemar una librería.

Se repite la historia de cierres de cines míticos también en el Puerto de la Cruz (Cines Chimisay) o en la misma capital de la Isla con el caso vergonzoso del cierre hace cuatro días del CINE VÍCTOR.

¿Juan, qué te parece la muerte de un CINE???

Un abrazo y Feliz regreso a la Capital.

PARA NO PERDERSE ESTE ARTICULO

Domingo, 4 de Enero de 2009
Opinión
“Plomo fundido” sobre la conciencia judía
Por León Rozitchner
“Si nosotros nos revelamos incapaces de alcanzar una cohabitación y acuerdos con los árabes, entonces no habremos aprendido estrictamente nada durante nuestros dos mil años de sufrimientos y mereceremos todo lo que llegue a sucedernos.”Albert Einstein, carta a Weismann, 1929.

¿Recuerdan cuando hace dos mil años los judíos palestinos, nuestros antepasados en Massada sitiada, enfrentaron las legiones del Imperio romano y se suicidaron en masa para no rendirse? ¿Recuerdan la rebelión popular y nacional de nuestros macabeos contra la invasión romana, cuando murieron decenas de miles de judíos y se acabó la resistencia judía en Palestina y nos dispersamos otra vez por el mundo? ¿No piensan que esa misma dignidad extrema que nuestros antepasados tuvieron, de la que quizá ya no seamos dignos, es la que lleva a la resistencia de los palestinos que ocupan en el presente el lugar que antes, hace casi dos mil años, ocupamos nosotros como judíos? ¿No se inscribe en cambio esta masacre cometida por el Estado de Israel en la estela de la “solución final” occidental y cristiana de la cuestión judía? ¿Han perdido la memoria los judíos israelíes? No: sucede que se han convertido en neoliberales y se han cristianizado como sus perseguidores europeos, que, luego de exterminarlos, empujaron a los que quedaron vivos para que se fueran a vivir a Palestina con el terror del exterminio a cuestas.

El meollo de la actual tragedia está en la Shoá. Si la memoria de su pasado define el sentido histórico que marcó el “destino” del pueblo judío, donde se van hilando las cuentas de nuestro derrotero, y si el acto final en el que culmina ese destino convoca a los judíos israelíes a aniquilar la resistencia de otros pueblos inocentes, algo del sentido histórico ha desaparecido de la memoria de los israelíes. ¿Puede ser invocada la Shoá sin ser infieles a los desaparecidos, cuando al mismo tiempo el sentido completo de ese acontecimiento monstruoso ha quedado oscurecido? ¿Cómo podríamos “hacer memoria” si la construimos con los únicos recuerdos de nuestro pasado que los culpables europeos del genocidio nos autorizan? Es cierto: si los israelíes recuerdan todo, pierden a sus aliados. Porque la memoria de la Shoá que llevó al retorno a una tierra perdida hace mucho tiempo tendría que volver a ser pensada.

Lo primero a recordar: nuestros perseguidores históricos no fueron ni son los palestinos. Nuestros perseguidores estaban y siguen estando en las naciones de cultura europea que nos expulsaron y masacraron, y sin embargo son ellos los que siguen marcando el destino de todos nosotros, sobre todo de los judíos israelíes. ¿Será por eso que se busca olvidar a los verdaderos culpables de la Shoá? Los israelíes ya no se preguntan por el pasado bimilenario judío. Nunca los judíos, salvo excepciones, acusan del exterminio judío a la religión cristiana y a la economía capitalista que produjeron necesariamente la Shoá, como la conclusión de un silogismo que se venía desarrollando en Europa cristiana desde su mismo origen, como si el nazismo hubiera sido sólo un accidente sin antecedente en la historia europea y todo comenzara con Hitler. ¿No será que luego de la Shoá ustedes, los descendientes de los judíos europeos asimilados, se aliaron luego con los exterminadores en un pacto oscuro que el terror dictaba, y volvieron ahora todos, de cierta manera, a ser judeo–cristianos? Porque seamos honestos: el Tercer Reich se ha prolongado en el 4º Reich del Imperio norteamericano. Es claro: prefieren no saberlo porque el Estado de Israel está –nosotros los judíos latinoamericanos sí lo sabemos– al servicio del poder cristiano–imperial de los EE.UU. ¿O van a creerse que los EE.UU. y Europa combatieron al nazismo para salvar a los judíos? ¿Por qué ahora habrían de seguir persiguiéndolos si mantienen lo que tienen de judíos congelado sólo en lo arcaico religioso? Pero ¿no les dice nada pasar a ocupar ahora el lugar impiadoso, como brazo armado de los poderosos capitalistas cristianos, contra una población civil asediada y asesinada por osar defenderse contra la expropiación ilimitada de un territorio que debía ser compartido?

Recordemos. Karl Schmitt, filósofo católico del nazismo, había puesto de relieve lo que la hipocresía democrática ocultaba: la categorías políticas son todas ellas categorías teológicas. Es decir: la política occidental (democrática y capitalista) tiene su fundamento en la teología cristiana. Es notable: Schmitt coincide con lo que Marx joven decía en Sobre la cuestión judía: el fundamento cristiano del Estado germano se prolonga como premisa también en el Estado democrático.

Y si la política occidental al desnudarse muestra su fundamento teológico oculto, sin el cual no hubiera habido capitalismo, entonces toda política de Estado capitalista era antijudía, porque ése era el escollo que el cristianismo había encontrado para consolidarse como religión universal. No contra los judíos cristianizados que, como ustedes en Israel, apoyan esa política, es cierto. Ustedes tienen de cristianos, sin saberlo, lo que ocultan en su propia memoria al ocultar que la Shoá como “solución final” fue un exterminio teológico (cristiano) político europeo. Schmitt la tenía clara. Lo que el sutil filósofo alemán católico necesitaba activar, en momentos de peligro extremo para el cristianismo y el capitalismo frente a la amenaza de la Revolución Rusa y las rebeliones socialistas, era el fundamento cristiano escondido en la política: el odio visceral y alucinado religioso antijudío para que en Europa reverdeciera con toda intensidad el fundamento grabado durante siglos en el imaginario popular cristiano. Y con ese vigor arcaico reverdecido pudieran enfrentar la amenaza revolucionaria del judeo–marxismo.

Por eso, frente a la apariencia liberal de la política democrática como una relación “amigo-amigo”, el fundamento de la política nazi extremaba las categorías de “amigo–enemigo” que Schmitt vuelve a poner de relieve en el “estado de excepción” como la verdad oculta de la democracia: el único enemigo histórico cuando entra en crisis el fundamento social europeo son nuevamente los judíos. En 1933, frente a la amenaza del socialismo tildado quizá con cierta razón de judío, resurgía para muchos europeos todo su pasado y encontraban en los judíos el fundamento más profundo de lo más temido para su concepción cristiana: las premisas judías de un materialismo consagrado, no meramente físico cartesiano como la economía capitalista requería. Por eso Schmitt vuelve a desnudar las categorías fundantes adormecidas que la teología católica mantenía vivas: volvía al fundamento religioso de la política cristiana del Estado democrático para enfrentar el peligro del “comunismo ateo y judío”.

Sucede que en ese momento los judíos laicos formaban parte de la creatividad moderna que en Europa alimentó el pensamiento político y científico: eran rebeldes todavía, no como tantos de ahora, y por eso Marx de joven pensaba que los judíos, una vez superada su etapa religiosa y se hicieran laicos prolongando la esencia judía más allá de lo religioso, podrían pasar a formar parte activa de la liberación humana.

Y cuando al fin los europeos creían haber logrado en el siglo XIX la universalización del cristiano–capitalismo que se expandía colonizando a sangre y fuego el mundo, aparece otra vez el materialismo judaico como premisa del socialismo, que no es físicamente metafísico sino que parte de la Naturaleza como fundamento de la vida del espíritu humano. Tiemblan entonces en Europa los fundamentos cristianos de la política y de la economía: un nuevo fantasma la recorre y se manifiesta en una teoría judía revolucionaria. De lo cual resulta que en momentos de crisis Hitler sólo representó, en términos estrictamente religiosos, culturales y políticos, el temor de toda la cultura occidental ante los comunistas y los judíos como los máximos enemigos de ambos, ahora renovados: del capitalismo y del cristianismo. El racismo de los nazis –esa “teozoología política”– no es más que el espiritualismo cristiano secularizado que el Estado nazi consagró laicamente en las pulsiones de los cuerpos arios.

Una vez aniquilados los millones de judíos –como luego fueron arrasando y aniquilando con la misma consigna a millones de soviéticos “judeo-comunistas”– el impacto aterrorizante de la “solución final” hizo que los judíos casi nunca, salvo muy pocos, se atrevieran a señalar a los verdaderos culpables del genocidio (como pasó entre nosotros con los genocidas). Con la derrota de los nazis como únicos culpables –según cuenta la historia de los vencedores– desapareció en Europa la historia de los pogromos y las persecuciones cristianas medievales y modernas que nos aterraron durante siglos: la de los franceses tanto como la de los italianos, los españoles, los polacos y los rusos mismos. Sólo los nazis alemanes fueron antijudíos.

Los judíos cristianizados por el terror del cristiano-capitalismo en Europa luego de la Shoá buscaron su “hogar” fuera de Europa: se instalaron en Palestina, como si el reloj de la historia, ahora teológica, se hubiera detenido hacía dos mil años. No se dieron cuenta de que la mayoría de los judíos que volvían a Israel no eran como nuestros antepasados que se habían ido: los descendientes de los defensores de Massada o de los macabeos. Buber, Gershon Scholem y tantos otros sí lo recordaban. Nadie quería que nos volviera a pasar otra vez lo mismo, es cierto; pero en vez de enfrentar y denunciar a los verdaderos culpables del genocidio –que ahora nos apoyaban para que nos fuéramos para siempre de Europa y termináramos nosotros mismos la etapa final democrática de la “solución final” judía que ellos comenzaron– los israelíes terminaron sometiendo a los palestinos como los romanos, los europeos y los nazis lo hicieron antes con nosotros. Pero primero tuvieron que vencer la resistencia de nuestros pioneros socialistas.

Los israelíes, apoyados ahora por el Imperio cristiano–capitalista que los había perseguido, crearon también en Israel un Estado teológico, pero la “parte” secularizada dentro de ese Estado judío siguió siendo la del Estado cristiano. Volvieron como judíos para culminar en Israel la cristianización comenzada en Europa: mitad judíos eternos en lo religioso, mitad cristianos secularizados en lo político y en lo económico. Por eso ahora en Israel el Estado mantiene la economía neoliberal capitalista y cristiana sostenida por los religiosos judíos sedentarios, detenidos en el tiempo arcaico de su rumiar imaginario. Y por el otro lado los iraelíes son neoliberales en la política y en la economía y en la ciencia “neutral”, cuyas premisas iluministas son cristianas. Mitad judíos en el sentimiento, mitad cristianos en el pensamiento.

Y por eso quieren que todos, también aquí y ahora, seamos como ellos: judeo-cristianos como el rabino Bermann, avalado por el cardenal Bergoglio, o judíos–laicos como Aguinis, neoliberal letrado avalado por el obispo Laguna. O como los directivos de la AMIA, que tienen la potestad de determinar si soy o no judío. Si soy judío “progresista” y no me secularicé como cristiano, entonces no soy judío, no podré aspirar a ser enterrado en un cementerio comunitario porque me faltaría la parte cristiana de mi ser judío. Pero judíos–judíos, esos que prolongan en lo que hacen o piensan los valores culturales judíos, quedan al parecer muy pocos, aunque sean muchos los que leen hebreo o reciten kaddish en la tumba de sus padres. Todos están aureolados con la coronita del cristiano-capitalismo que al fin los ha vencido por el terror cristiano luego de dos mil años de resistencia empecinada: convertidos ahora al “judeo-cristianismo”.

Por eso la creación del Hogar Judío en Palestina tiene un doble sentido: la “solución final” europea tuvo éxito, logró su objetivo, el cristianismo europeo se desembarazó de los judíos y muchos de los que se salvaron se fueron de Europa casi agradecidos, sin querer recordar por qué se iban y quiénes los habían exterminado. La Europa cristiana y democrática se había sacado el milenario peso judío de encima. Pero mis padres, que llegaron a las colonias judías de Entre Ríos, sí lo sabían.

Todos los judíos estamos pagando esta inmerecida transacción, ese “olvido” del Estado de Israel, al que seguramente se habrían negado los defensores del Ghetto de Varsovia, que murieron, ellos sí, sabiendo quiénes eran los responsables políticos, económicos y religiosos –estaban a la vista–- como los millones de judíos europeos que murieron en los campos de exterminio. Los judíos que vinieron luego, esos que estamos viendo, no quisieron ni pensar a fondo en los culpables: se unieron a los poderosos y saludaron alborozados que el socialismo stalinista antisemita se derrumbara arrastrando al olvido al mismo tiempo, como si fuera lo mismo, la memoria de los pioneros judíos revolucionarios asesinados por Stalin. Por eso sus sueños mesiánicos dependen ahora únicamente de los cristianos y del capitalismo para poder realizarse. Sólo tenían que hacer una cosa: permutar al enemigo verdadero por un enemigo falso.

Estamos pagando muy cara esta conversión judía. Los israelíes, ya vencidos en lo más entrañable que tenían de judíos históricos, se han transformado en la punta de lanza del capitalismo cristiano que los armó hasta los dientes para enfrentar el mayor y nuevo peligro que tiene el cristianismo: los mil millones de musulmanes que pueblan el mundo. Pero ni los musulmanes ni los palestinos fueron los culpables de la Shoá: los culpables del genocidio son ahora sus amigos, que los mandan al frente.

Y aquí cierra la ecuación política amigo-enemigo de Karl Schmitt. Antes, hasta la Segunda Guerra Mundial, el fundamento teológico de la política era “amigo/cristiano–enemigo/judío”. Ahora que los judíos vencidos se cristianizaron como Estado teológico neoliberal la ecuación es otra: “amigo/judeocristiano–enemigo/musulmán”. ¿Este es el lamentable destino que Jehová nos reservaba a los judíos? Porque de lo que hacen ustedes en Israel depende también el destino de todos nosotros.

Una tarde en Sevilla quise volver a la librería donde había presentado mi primer libro. No la encontré: en su lugar había una tienda de ropa. Era una de esas librerías personales, donde le podías preguntar a la librería que te recomendara algo especial. Fue allí donde conocí por vez primera los libros de Stefan Zweig, por recomendación de Carmen R. La librería llevaba el nombre de Antonio Machado. No encontrarla aquella tarde sevillana me produjo una sensación de pérdida. Saludos de nuevo desde la blanca y hoy muy gélida Noruega.

Gaza sigue recibiendo lluvia de bombas y viento raso de balas. Las librerías allí, ni derrarlas pueden, están siendo destruidas, posiblemente...
Europa, ya no vamos a exigir que no calles, exigimos que actúes. Y a ver si elegimos a representantes decentes. Se supone que están, los ponemos, para gestionar y solucionar problemas. Si no lo hacen ¿para qué les queremos? Hay que empezar ya a exigir una ONU, una UE, dotadas de poder ejecutivo y efectivo, que trabaje, que actúen, no que se reunan para soltar comunicados llenos de palabrería vacía. Hay que protestar contra tanta inutilidad defensora sólo de intereses torticeros. Hay que formar un tribunal internacional, ya. Hay que juzgar a los fascinerosos que se escaquean de la justicia con argucias infumables. Y a los que han llevado al mundo a la situación económica, también. Hay culpables, que llenos los bolsillos y muertos de la risa nos llaman gilipollas.
¡Y paren esta matanza, ya!.

Estoy lleno de vergüenza.

Ferrán tu que nos has iluminado siempre con tu sabiduría con tu vasto conocimiento de la historia y de la aplicación en Europa de lo que se llamó la solución final, el tema nazi y por lo tanto de la cuestión judía...del capitalismo, ni hablemos que si sabes, cuéntanos qué opinas de lo expuesto por Leon Rozitchner,será cierto lo de la conversión?

QUE TRISTEZA SIENTO SIN HABER ESTADO NUNCA EN ESTE CAUDAL DE FELICIDAD QUE SIEMPRE SON LAS LIBRERIAS.

Estimado JUAN CRUZ, gracias por hacer de mi aviso de hace unos días el tema de tu entrada de hoy en el blog. Quise que supieras del cierre de la Librería Miranda porque en las ocasiones en las que he hablado contigo personalmente, en el Puerto de la Cruz y en La Orotava, siempre hemos hecho mención a ese espacio tan importante para muchos de nosotros: yo compré allí mi primer libro y fue en 1974… También, años más tarde, compré allí “Retrato de humo”, el primer libro tuyo que leí. Así que casi toda una vida, si no entrando, sí pasando a diario por delante y siempre mirando unos minutos los libros de sus escaparates, pues la calle de la Carrera, donde se encuentra, está en el mismo centro de La Orotava. Nosotros, los orotavenses, decimos “la calle de la Carrera”, pero realmente su nombre es calle “Carrera del Escultor Estévez”, el gran artista de la imaginería canaria que precisamente nació el 3 de marzo de 1788 en la casa donde se ubica esta librería, como se recuerda en un mármol encima de su entrada.

El último día del año que recién terminó, compraba el último ejemplar que quedaba del periódico EL DÍA, donde hace veinte años ejercí como corresponsal y que ese miércoles me publicaba una colaboración en forma de crítica musical; compré además unos libros que dormían desde hace algún tiempo en las estanterías de la parte de atrás, desconocida para la mayoría de los clientes, al lado de una fabulosa –y bien conservada- caja registradora de principios del siglo XX, pues exactamente fue en 1900 cuando se fundó la Librería Miranda, con lo que pudo contar con 108 años de puertas abiertas a diario.

Casualmente fui el último cliente de la librería y ayudé a María José, la empleada que lleva trabajando allí los últimos treinta años (después de haber sido compañeros de colegio en EGB) a vaciar de libros las vitrinas de la calle, al tiempo que Carmita, la dueña, tapaba con papel los cristales de las puertas que cerraba definitivamente. Y así su fachada se ha visto estos días como nadie la recuerda: triste y desangelada, ante a la mirada indiferente de la mayoría de los transeúntes, sumergidos en la vorágine de las compras de regalos para el día de Reyes, que este año traerán a la cultura un poquito más de carbón…


Lorenzo López Carrillo

LA OROTAVA, domingo 4 enero 2009

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(* P.D. : Juan, si quieres puedo enviarte fotografías de ese último día, quizá para el blog: me avisas y me dices de qué manera; no sé cómo hacerte llegar mi teléfono y mi correo electrónico, pero si te pones en contacto con “Cultura” de EL DÍA, quizá ellos te puedan ayudar…)

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Creo que el ser librero es una condición que se busca, no que se encuentra. Es un estado que se vive, no que se negocia...

Libreros, generalmente, son los que fundan una librería, no los que la heredan...

Cuando muere un librero facilmente muere una librería, porque el sentido, el entusiasmo, el porqué de la razón de ser, de existir en la cultura, se desvanece tras el querer económico.

Luego tenemos las batallas perdidas, las que el ministerio declara sabiendo por anticipado el perdedor. En las que siempre pierde, no solo la persona, el entusiasta, sino también la cultura.

Proclamo aquí una autodefensa.

No compréis a los mercantilistas. No os dejéis llevar por el merchandising. Si tanto os gusta encontrar una pequeña librería, una estantería donde perderos, un librero con el que conversar, un guia que os aconsejerá, en definitiva un mundo perdido que estamos perdiendo, juraos a vosotros mismos defenderlo... y cómo... fácil... no compréis al capitalismo, dejaos llevar por el pequeño librero.

No lloréis las pérdidas, haced algo por evitarlo.

Merece la pena luchar... creo.

Ayer se hablaba aquí de Ridruejo.Tuvo el mérito – y la decencia – de renunciar y denunciar parte de su pasado todavía en tiempos de la Dictadura. Ayer, en la página cuatro de “El País” el Sr. Martín Villa escribe un artículo titulado “Carta a los Reyes Magos”. Es una carta y un cuento. Como resumen se nos dice que “la Guerra la perdieron todos” y que la Transición la “ganamos todos”. Martí Villa mientras Ridruejo sufría – y después – era Cargo Directivo ( alto) del sindicato Único, Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento de Barcelona o, mas tarde, Ministro con aquel Arcángel llamado Arias Navarro. Él, a su vez escogió como mano derecha (cuando ya era Ministro de la Gobernación con Suárez) a un Querubín llamado Roberto Conesa que ha pasado a la historia de los torturadores con nota destacada. Bueno, ya hace tiempo la Amnistía amnistió también al Sr. Martín Villa y bien está. Yo, que soy sólo un ángel de poca monta incluso me empezaba a olvidar de todo esto. Pero, miren, me empiezan a oler a cuerno quemado mis propias alas si no le recuerdo al Presidente de Sogecable ( y ex Presidente de tantas otras Empresas, entre ellas una que llevaba el nombre de “Prestige”) que durante la Transición murieron muchas personas ( esas, por lo menos perdieron) y que durante su Ministerio se produjo no sólo la feliz liberación de Oriol y Villaescusa, también la Matanza de Atocha. Así que ¿no les parece queridos blogueros que sería mejor que el Sr. Martín Villa firmase con su nombre a secas o si quiere verse reforzado por cargos no sólo aluda a Sogecable y a que “fue ministro durante la Transición”?. Algunas omisiones pueden perjudicar gravemente a las verdades.

Claro que me parece, querido Miguel Mora, por los demás blogueros no puedo hablar, solo hablo en nombre mío, y eso siempre; lo que a mí me parece que sucede es que hoy la memoria histórica de quien fue cada quien se ha perdido, y a menudo ( mucho más a menudo de lo que sería deseable) pasan por demócratas quienes en su momento sabíamos todos que simplemente eran los sicarios del Régimen, como el siniestro Martín Villa, modelo de represión fascista en este país. Ahora, resulta que hoy decir esto no es políticamente correcto porque- en teoría- ya nos hemos olvidado todos de quién era cada uno.
La tabla rasa funciona cuando se deja que funcione; y así pasan hoy por liberales, progresistas, izquierdistas, y etcéteras variopintos, gentes que en su día se dedicaron a reprimir cualquier idea de libertad en España.
Y qué quiere que le diga...que el País ponga al señor Martín Villa en un articulito viene a ser como si (por poner un ejemplo que no sea español) en Chile aparece el señor Zaldivar (don Andrés) pretendiendo dar lecciones de libertad. Pero habitualmente se juega con la desmemoria...

Gracias Alena. A veces llega uno a creerse que es un bicho raro. O un resentido. O un “mala leche”.

Maestro Cruz
En un lugar La Orotava,de tanta belleza con esa arquitectura cargada de historia el que desaparezca una librería es una tristeza para las futuras generaciones que heredaran no sabemos que clase de cultura y de que forma.Leyendo lo que nos dicen el titular de este blog y nuestra muy querida Carmen Coello sobre la política cultural del ejecutivo canario se puede entender que no comprender estos casos de cierres de librerías y cines.Suscribo enteramente lo que opina mi paisano Miguel Mora y encima cuando cuando desaparezcan les darán un homenaje y los loaran como inventores de la democracia,es el caso de Fraga y es el caso de José II escribiendo encontra de la Constitución en la Rioja y años después dando clases de constitucionalismo y de democracias.Sigo esperando,deseando,pidiendolo una reacción que pare el conflicto y se empiece a hablar de las soluciones y de que manera podemos ayudar los europeos.
PD.Espero que se acaben las alusiones y las calificaciones a otros bloqueros por parte de auténticos peñazos que dejan auténticos rollos incomprensibles y que no tienen relación con los temas tratados.
Saludos Paco

Maestro Cruz

Éste es el tiempo de tender el paso
y salir hacia el mar, hendiendo el aire.
Hombres,levad los hombros
sonoramente,bajo el sol que nace.
Éste es el mar,las armas son aquellas
que,estrepitosamente,se deshacen.
Hombres,izad,alzad
hacia la paz los encendidos mástiles
Estrofas de Proal, Blas de Otero, Con la Inmensa Mayoria,ED Losada

PD.Nora que sepas que lo que escribes lo leo con interés y que si te envío una precisión es por creer que no te molesta y que la aceptas como las tuyas que me puedas enviar siempre, las cosas con cariño y enviadas desde el fondo del corazón no pueden molestar y sirven para aprender,creo,un saludo muy cariñoso.
Saludos Paco

Querido Miguel, nada de bicho raro, ni resentido, ni un “mala leche”. Es así. Es como lo cuentas. Y como dicen Paco y Alena, aún les harán loas y panegíricos y genuflexiones a semejantes mamotretos. Mucha desmemoria nos envuelve... pero no todos olvidamos. Gracias por llamarnos la atención hoy sobre el asunto.
Un abrazo.

Sr. Paco
El mundo arde y hay incuestionables intelectuales que están planteando diferentes puntos de vista sobre la cuestión en la Franja de Gaza, lo hacen con compromiso y erudición y en este post pareciera ser que hay que verter lágrimas por cosas comparativamente muy menores y de ello no pudiera salirse, según ud. dice.Hemos escuchado al Sr. JC decir que los temas bien pueden ser planteados desde los contertulios,y siguiendo esa directiva así se ha hecho.
Si lo planteado fuera una incoherencia o falta de respeto vaya y pase su reacción pero los artículos presentados están escritos con buen nivel por serios periodistas o filósofos tratando de abrir puertas para la comprensión del complejo problema en medio oriente. Posiblemente lo escrito por León Rozitchner requiera un esfuerzo de atención pero creo que vale la pena. Su contenido no es, en absoluto, descartable.Hága ud. el esfuerzo y comprenderá más sobre el particular y la compleja mirada que sobre Israel tienen algunos judíos. Mal no le hará.
Con respecto a las calificaciones hacia otros blogueros han sido de lo mas respetuosas, nadie los ha vituperado, por el contrario se han puesto de manifiesto las virtudes que ellos con su excelencia han sabido conquistar, así que no veo porqué tiene que salir ud. a defender a quienes no son agredidos. Pregúntese ud. por el síndrome del escudero.También le hará bien.
Le veo poca amplitud, comprensión y tolerancia para la diversidad, contertulio.
Los prestigiosos blogueros invitados a la reflexión bien saben defenderse solos, llegado el caso en que alguien los insultaran y que, de ninguna manera, es este.
Lo saludo con todo respeto Sr.y le agradecería que revise su actitud no vaya a ser que con quedarse metido en el duelo de una librería pase como con el resto Europa, que en el momento que habría que manifestarse con la efectividad y la contundencia que es dable esperar y, por otro lado les corresondería, se entretienen con minucias haciendo oídos sordos al momento y escamoteando la responsabilidad que se espera de naciones altamente civilizadas.
Hemos visto aquí a los muchos que se han lamentado por la parsimonia de los gobernantes de la UE quienes lo único que ha hecho es actuar protocolarmente pidiendo un alto el fuego que, a esta altura de los acontecimientos, parece más un gesto estereotipado o circense que la requisitoria surgida de un deseo profundo.
Con lo cual ya vamos leyendo cuanto es lo que les interesa.
El mundo no se reduce a una isla y hubo quien aquí comentara, si no fué ud., sobre la amplitud de este blog conteníendo a opiniones detodas partes del mundo. Sería bueno entonces actuar en consecuencia y, en caso contrario también sería buena la definición con claridad, si la intención es redefinir el blog con preeminencia de los problemas de los habitantes de las Canarias entonces les sugiero el nombre de Teide.blog así nos alertamos apra salir a buscar donde exista el compromiso con el resto del mundo y la responsabilidad intelectual que el momento aciago reclama.
Creo que hay tiempos para la disipación y otros para la acción. Cuidado con las engañifas elusorias.
Lo saludo con todo respeto

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