El viaje incesante

Por: | 11 de junio de 2009

Perdonenme ustedes hoy; estuve anoche en Huelva, hablando de periodismo y de gente, con los amigos de Odiel Información; fue un coloquio muy interesante por las preguntas que se hicieron, y yo procuraré contar por qué me hice periodista, y por qué lo sigo siendo, de donde viene la curiosidad y donde reside, aun, el entusiasmo de pensar que es preciso ser periodista si tú una vez quisiste serlo con todas las ganas del mundo. Ni la edad ni otras inclemencias interrumpen esa pulsión. Bueno, pues estuve en Huelva. Y esta mañana muy temprano me fui a Madrid, otra vez, estuve en el periódico, arreglé unos textos que debía arreglar, y después estuve haciendo una entrevista, y más tarde tomé un avión, y durante el dichoso día no hubo ni un minuto para ponerme ante este teclado y decirles que este mes de junio he recibido un libro que he vuelto a leer --estoy volviendo a leer-- que me llena de melancolía y de regocijo, Cuando ya no importe, de Juan Carlos Onetti, del que fui su editor en 1993, en medio de la juventud de mi experiencia; ahora Alfaguara lo publica otra vez, en una edición que conmemora el centenario del gran Onetti; he vuelto a su adjetivación fabulosa, a sus espacios polvorientos, a la gente triste que siempre está mirando por dentro, como él. Quería decirlo, pero no tuve un minuto hasta ahora, y quizá ahora mismo tampoco tengo un minuto. Pero no quería dejar de asomarme para decir, por cierto, que ya estoy mejor, y que ante mi bate el mar de los veranos, otra vez, como si hubiéramos vuelto a una juventud que ya no me visita. ¿O sí? La juventud es el periodismo, supongo, y mientras este existe uno tiene la curiosidad de vivir, y de alentar la vida. Me tomaré una cerveza Dorada y brindaré por ustedes al borde de un día sin luna. Deseenme suerte porque he venido a terminar un libro; a ver si sé.

Hay 16 Comentarios

Seguro que lo terminarás. No del todo a tu gusto, pero si de agrado para nosotros, tus lectores.
No me gusta la cerveza, así que brindo con una copa de vino tinto, desde ésra orilla del mar.

Juan me alegro que ya estes bien, creo que los deseos de tus amigos colaborarón para la mejoria, y que vuelvas junto al mar, ha terminar el proximo libro.
Seguro que estos días de serena intimidad marineras, ayudarán a un final feliz del trabajo.
Seguramente el silencio tambien te ayudará a curar la afonía persistente de la semana.
No es la profesión la que te crea la necesidad de la curiosidad, sino la curiosidad casí infantil la que te empuja a ser periodista, el querer saber lo que ocurre a tu alrededor y no ser ajeno a nada lo que pasa dentro y fuera de tí.
Salud.

Pues te deseo toda la suerte del mundo, porque terminar un libro o un relato no es moco de pavo. Claro, que la actitud correcta, para mí claro, es esa, la de dudar si sabrás. Y por supuesto, el escenario del que te has provisto, incluida la Dorada, ayudará.
Yo ando enzarzado con el segundo capítulo de una novela y también me preguntó si sabré, así que voy algo más retrasado.
Un abrazo zurdo para todos y todas.

Hombre juan !!!
Ayer tarde busque un libro tuyo " retrato de un hombre desnudo" por cuatro librerias en Valencia, librerias sencillas, de esas casi de autor pero de reconocida trayectoria ( viridiana, nau llibres, Tirant...) No habia liro alguno ...no "te tenian", digo "te"...tendré que acudir al corte Ingles, que no tengo nada en contra ni Anti, pero prefiero las otras...Si en el merecido recogimiento de estos dias te lo permite habla con tu "comercial"...un hombre-periodista como tú debes andar por ellas ( las librerias) ...Elegante, sensible y humano con tus letras de observardor del mundo.
Tengas buena estancia frente al mar , en mi familia cuando andamos en un dia de sol y playa tenemos para significarla una expresión: dia de sol, playa y vinos blancos con Juan Cruz..." nos gusta incluir a escritores que nos recrean en y por éstos espacios.
Saludos, Cuidese.
miguel.

¿Ve como se recuperó enseguida, anónimo? Si al ritmo que va este hombre, el virus de 24 horas le dura 12.

Juan,
Onetti siempre me deja una huella de melancolía definitiva, sin paliativos. La esperanza no cabe en sus historias. Recuerdo que cuando leí por primera vez El Astillero (era muy joven) un desasosiego gris, como el paisaje que ilustraba la novela, me atenazaba el alma hasta ponerme de mal humor. Siempre me he resistido, en la literatura y en la vida, a que no quede un mínimo rincón en el que atesorar un ápice de futuro.
Sin embargo, al finalizar el libro, la sensación de haber
descubierto una historia enorme, hermosa, me acompañó durante mucho tiempo.Y aprendí que en ocasiones,la gota de sangre que brota después del ataque de la espina, puede ser el rubí más bello, aunque hiera.
Por lo demás, claro que sabrás acabar tu libro, hombre de poca fé y disfruta del sol anticipado, de las noches con y sin luna y las cervezas fresquitas.
Vivan la Juventud reinventada, el verano inclaudicable y el contenido del maletín de Walter Benjamin, que diría uno que yo me sé...

Juan, tendrá suerte. Ya lo verá.
Me alegra que ya esté bien.

Querido Juan,
cada vez que remites al oficio del periodista, nos reabres un millón de horizontes a los aspirantes que, durante el estudio de la carrera, tendemos a caer en la trampa del escepticismo y de la incertidumbre, cualidades ambas que destila esta profesión de futuro azaroso y cambiante.
Gracias por reforzar, con el privilegio de tus confidencias periodísticas, nuestra confianza en esa vocación, por la que decidimos luchar cuando pudimos elegir... Y para cuya pervivencia necesitamos palabras como las tuyas.
Un abrazo fuerte.

Fue un placer tenerte en Huelva, Juan. Compartir contigo asiento y cena y aprender de tus palabras y tu experiencia. Un honor para mí. Gracias, y aquí siempre tienes otra casa en el Atlántico que compartimos, como tú dijiste. Un abrazo.

Maestro Cruz

Suerte y salud

Saludos Paco

Es curioso. Parece que terminar un libro resulta tan o más dificil que iniciarlo. Para alguien como usted que sigue sintiendo, leo, la misma pasión por su profesión que aquel lejano día en que dijo en casa que quería ser periodista, este oficio que a veces les maltrata, también es la columna vertebral que les mantiene erguidos en su día a dia; unas veces más rectos en la libertad de expresión, otras con espondilitis anquilopoyética editorial.., pero siempre con las ganas de escribir lo que piensa y transmitirlo a los demás (algo que no es nada fácil en muchas ocasiones). La opinión, que se me asemeja a una noticia sin fecha de caducidad, nos aleja y nos acerca a los demás. Yo me quedo con esta última opción porque, últimamente y con el paso de los años, prefiero ver el vaso medio lleno cuando apura la sed de conocer y compartir con otros. Disfrute de su cerveza Dorada que yo lo haré bebiendo un culín de sidra asturiana. "¡chin chin!!", suerte con ese final y que las musas no estén de vacaciones. Aún.

al borde de un día sin luna, en otras civilizcines no griegas la luna era un hmbre. O, pero es al borde, el movimiento pues, bien bello porque cuando dijo Punset que la luna está grande cuando está delante y pequeña cuando está arriba no depende de lla, bueno eso se le olvidó decir, ni de los ojos que la miran

al borde, bello! siemrep me imaginé a Lorca mirando en la hamaca cuando la luna tiene esa forma y diciendo: ya me bajan?
es ebllo, eso

A mí de Onetti me gustaba el hiero. m

Onetti... Volver a leerlo, y al borde de un día sin luna. Es una imagen preciosa que me apresuro a imitar.
Me emociona siempre qeu lo recuerdas. Como sabes, la Biblioteca Nacional será sede a finales de este mes de un fabuloso homenaje que se está preparando, y lo mismo me acerco a Madrid un par de días para escucharos, porque sé que merecerá la pena. Onetti, siempre Onetti.

Me adelanto a la medianoche para su entrada del 12 de junio -cuando ya no importe...-:
"Esta es una noche sin camiones y quiero aprovecharla para apuntar, antes que se vaya del recuerdo o se desdibuje, lo que llamaré, presuntuoso, las confesiones de Díaz Grey, medico de Santamaría. Tal vez eterno."

Final para tu libro "inconnu": Los cuervos revolotean sobre las cabezas de los envidiosos y ojalá se queden para siempre picoteando en sus cerebros. Adoro la música y tiro al río el chundachunda de la vida. El libro no acaba, es un paso más en busca de mis más profundo horizonte.

Juan,esta mañana yo estuve en la presentacion del libro de Olga Rodriguez,'El hombre mojado no teme la lluvia'. Ha sido muy interesante el poder charlar con esta estupenda periodista, que además estaba sentada entre dos imprescindibles como son Juanjo Millás y Maruja Torres. Cuando me lea el libro ya os dire mi opinión, que creo que será muy buena. Aprovecho la ocasión para comentar que el domingo 14 a las 18.00 en la carpa del Circulo de Lectores, se presenta un emotivo libro que ha escrito una jovencita republicana de 90 años. Se llama Carmen Arrojo y el titulo es 'Lo que no se debe perder'. Almudena Grandes le ha escrito un bello prologo. Allí estaremos para arroparla y transmitirle todo el cariño que se merece.
Salud.

derecha internacional coma.


Eso, coma.

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Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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