Las malas noticias

Por: | 30 de junio de 2009

Hay mañanas en que te despiertan las malas noticias; un avión que se estrella, una muchacha que muere a los diecinueve años de la gripe que ronda. César Vsallejo tiene esos versos sobre el almuerzo imposible del obrero que sale a la fábrica y la casualidad fatal no le deja seguir. La vida está ahí, acechando, y siempre ofrece su maldita dosis de azar, que te agarra a ti o agarra a otros cuando se disponen a vivir o a dar vida. Las noticias son las crónicas de aquellos hechos que rompen, para bien o para mal, la normalidad cotidiana, y ese ladrillo, o ese bramido, o lo contrario, a veces te toca a ti, alguna vez siempre te toca. Viene disfrazado en forma de enfermedad o accidente, o con los ropajes tibios de la naturaleza. Sin embargo, la estrategia es seguir como si no fuera a pasar algún día, porque si no no existirían ni la alegría ni la esperanza; nbo existiría ni la vida sino el muro que la tapia.

Estoy en Barcelona; me duele la cabeza; ahora regreso en el tren. Me dijeron: el tren es fantástico. Lo es. Si no va alguien a tu lado hablando por el móvil desde que sale de una estación y llega a la otra casi tres horas más tarde. Qué hacer con esos movilizados que no se levantan del asiento para contarle a la madre que están viajando de un punto a otro. Y qué hacer al menos para que abrevien la expresión de tamaña banalidad.

Hay 29 Comentarios

A los que hablan por el móvil los sometería al mismo castigo. Uno decide hacer el viajecito en tren, se prepara para unas cuantas horas de lectura y de pronto... aparece el vecino de asiento: lo miras tratando de adivinar si es uno de los compulsivos usuarios del móvil y antes de que hayas podido reaccionar !Hete aquí que suena el maldito! Y ya estamos! Sí, pues que estoy en Atocha saliendo para Valencia, sí, mucho calor... claro es que mi madre ya sabes lo absorbente que es... Eh! Oye? Vaya se ha cortado! Y tú respiras profundamente y cruzas los dedos para que nunca más vuelva a sonar el maldito! No me gusta matar a nadie, pero algunas veces juro que el cuerpo me lo pide a gritos...

Hay varias propuestas:

- Reducir la cobertura
- Apagarlo

¿Quién quiere continuar con la lista?

Sergi Codonyer

Querido Juan,
La Ley de Murphy, ay la Ley de Murphi. Seguro que al sentarte, deseaste un viaje sereno y silencioso, que te permitiera aliviar un poco el dolor de cabeza y recuperar energía. Fue suficiente para convocar al pesado de turno. Yo que soy muy mala persona, y políticamente incorrecta hasta el paroxismo, le hubiese indicado en el legendario tono "asqueroso pero amable" que "EL DEPARTAMENTO LOCUTORIO SE ENCUENTRA AL FONDO A LA DERECHA, GRACIAS"
Pero seguro que tu educación y buen proceder te lo impidieron.
La próxima vez atrévete porque además, cuando pones en evidencia a uno de estos "ITS", el tema suele dar para una anécdota y unas risas.
Con respecto al azar indeseado y agorero, que llega siempre cuando ha sido decretado, hagamos lo que hagamos. (Recuerdo ahora al pasajero del accidente del avión francés que se salvó al perder el vuelo y falleció cinco días después en un accidente de tránsito),el único chaleco salvavidas es enfrentar cada jornada "entregándose cual si hubiera sólo un día para amar".
y dejar que los ángeles cumplan con su labor de protección aúrea.

Un abrazo y a trabajar duro en el invento de la esperanza del
día presente.

Juan, no me puedo creer (es un decir) que te quedaras sin tu decir o tu hacer ante el despiporre educativo de el autoparlante del telefono via trenes... no se puede dejar a gente así sin su merecido, hombrepordios... cuando te atrevas nos cuentas qué carallo le soltaste al pocasolta cuentanadas del tren...
Ese azar, esa maldita dosis, debemos obligatoriamente limarla un poco o un mucho... que la del tren se puede, hombrepordios, se puede, bueh, ya te digo...
Un abrazo.

Maestro Cruz

Hay días que las noticias te dejan con un mal sabor y durante el día no te dejan de rondar y cuando son de seres humanos con toda una vida por delante y sin haber vivido prácticamente nada,te duelen más.El tema del móvil que nos invade en nuestra intimidad es un tema de educación cívica que en este país no es una cosa muy desarrollada y en especial los que tienen un estatus más alto en el tema móvil son más mal educados según mí experiencia personal.
Saludos Paco

Genial lo que comenta maririu.

Es una mujer guapísima, encantadora. La conocí hace poco en Barcelona.

Triste lo que comenta Juan. ¿Qué valoración haces de tu tiempo, cuando estás tres horas hablando sin parar? ¿Qué grado de civismo tienes cuando sabes que estás molestando a gente que está muy próxima a tí y que está leyendo o estudiando?

El primer móvil (no el grandote del que hablas, Cinta, nombre, por cierto, bien tortosino ) era un avión Roma París al llegar a París mi vecino sacó su aparetejo y llamó y dijo que había perdido el avión y se había quedado en Roma, luego volvió a llamar y dijo que ya estaba que tenía la noche libre.
Menos mal que durante el viaje estaba prohibido usarlo porque era de los que deben usarlo todo un viaje.

Pienso que es más rentable preparar una estrategia contra lo que está provocado para matar o hacer daño, directa o indirectamente. Por ejemplo, la mayoría de los accidentes.
No me atrevo con las otras dos "C"s. Pero si estoy segura de la primera.
El azar apenas nos toca.Hablamos de casualidad cuando a diario se compran millones de boletos.
Hay algo ahí, totalmente misterioso y mágico, que nos protege.
Creo que el azar es benévolo.
¿Cómo es posible que el columpio del parque no toque al niño en toda la tarde con la de probabilidades que tiene?
Para una que le toca, se salva de miles.Como los adultos.
Si se superase esta inconsciencia, el planeta sería más rico en corteza. Mejor vida...
No puedo opinar acerca de los teléfonos portátiles.Mi vida comenzó a ser blanco cuando se lanzaron al público.Así pues, desconfié de la comunicación.Y puestos a desconfiar, me salía más barata la del tradicional.
En fin, me quedé en el fijo por comodidad.
Pero tampoco es seguro, como casi todas las cosas en este país.
¿El tren? Un alivio que se superasen aquellos tresillos tan requetesudados, por eternísimos minutos.

¿Cuánto cuesta una llamada de un teléfono fijo a uno móvil?

El teléfono móvil es un gran invento, un gran avance que la tecnología pone a nuestra disposición para facilitar extraordinariamente la comunicación entre los hombres.

La lástima es que tan excelente herramienta haya sido pervertida por la desmedida ambición de "empresarios" sin escrúpulos que han hecho a cuenta del teléfono móvil un negocio grandioso (tan grande como inmoral y delictivo) y por la voracidad totalitaria de los Estados, que han hecho del móvil un instrumento antidemocrático de control del individuo.

El teléfono móvil nos lo han dado para tenernos más controlados y para robarnos mejor.

Por cierto, este post me ha hecho acordarme de aquella época en la que salieron los primeros móviles, y digo móviles por llamarlos de alguna manera, porque eran unos aparatejos que pesaban más de medio kilo y venían en el interior de un maletín. Pues bien, aquellos aparatejos primigenios valían una pasta gansa, y algunos de los afortunados que habían tenido la suerte de hacerse con uno, se veían con el deber moral de exhibir tan preciado bien. ¿Cómo? Paseándose arriba y abajo con el zapato en cuestión pegado a la oreja, hablándole a voz de grito mientras gesticulaban ostensiblemente. ¿Alguien recuerda a estos personajes? Pues al parecer, la cosa no ha cambiado demasiado. ¿No sería una buena idea habilitar una zona en el AVE para ellos? Seguro que eso les cortaría el rollito un poco.

Quién iba a decir que una centralita de teléfonos, con sus operadoras y cabinas, iba a ser reemplazada en apenas unas décadas por un aparatito que alcanza en la palma de una mano y que no sólo ejerce de telefonillo, sino que nos organiza la vida y dentro de poco hasta nos preparará el café.

Aún me acuerdo de cuando pedir conferencia en una centralita era todo un ritual con una buena dosis de emoción. No hace de ello tanto tiempo. Un acto tan simple como hablar con alguien por teléfono implicaba salir de casa, acercarse hasta allí "a llamar", apostar por que hubiese línea, esperar el aviso de confirmación de la operadora, correr a encerrarse en una de las cabinas, vivir pendientes de los cortes… A veces, esperar la llamada de un familiar ausente significaba visitar al vecino que tenía teléfono en casa, charlar un rato con su familia, hacer tertulia.

No es que añore aquellos tiempos, porque la comodidad de los móviles es impagable. Sin embargo, se ha perdido aquel sentido íntimo que tenían las conversaciones mantenidas en una cabina de teléfonos, porque los móviles viven y viajan con nosotros, a campo abierto. Y, sin embargo, una conversación no es de nadie más que de los que participan en ella. Por eso vale la pena mantener una cierta intimidad en las llamadas telefónicas.

Saludos.

mmm precioso y rotundo el primer párrafo "alguna vez siempre te toca" qué verdad más verdadera :-).
Pero mi estrategia es seguir contando con eso, como que va a pasar cualquier día, y eso me da energía, alegría. En cualquier momento me toca.
No veo el muro ni la tapia, todo lo contrario, el campo abierto.

---y si me toca el del móvil lado, abro las palmas y me tapo ostensiblemente las orejas; no soy tan educada como José María, pero el otro es un hortera

Una conversación de tres horas da para mucha despedida y para más desesperación del oyente inocente.

Querido Juan: No sé cómo alguien puede hablar por teléfono pudiendo hablar contigo, que eres una luz y una diaria alegría. Mil besos, Angeles

Nunca viene solas, por eso los niños dormirán más tranquilos desde que MJ no está

http://comielotrodia.wordpress.com

La maldita dosis de azar a veces te coge a ti o coge a otros. En esta ocasión nuestros hermanos de América te perdonarían esa expresión.
Ojalá el azar tarde aún muchos años en cogernos, y ojalá no nos coja confesados. Algo repentino, si puede ser.
Para ir a Barcelona, Chamartín-Sants, lo mejor. No hace falta flotar ahí arriba. Flotar no puede ser bueno. Saludos efusivos.

¡qué susto tu debut, ahora dirá que está enfermo, así que dí un suspiro de alivioal final.
Y sin embargo los adictos al móvil son una plaga porque he oído pocas conversaciones interesantes, más bien ninguna, pero te recomiendo la solución de José Mª me parece perfecta, la otra solución es esperar que lo prohiban hay vagones SIN en el TGV son más caros pero compensa, pero mejor ...

Querido compañero: me he permitido glosar en mi blog tus trabajos relacionados con el Periodismo, ese oficio que tú amas, como amo yo. Me viene de casta. Mi padre era linotipista en "El Faro de Ceuta", hace muchos pero que muchos años... Estoy encantado de coincidir en tantas cosas contigo. Modestamente. Mi blog se llama "Vuelva usted mañana" y se busca como www.rafaeldeloma.com Echale un vistazo, porfa. Un abrazo. Rafael de loma

En respuesta a su pregunta, se me ocurren varias soluciones que no expresaré aquí porque son políticamente bastante incorrectas, aunque de una eficacia demostrada.
¡Ay de la educación y la cortesía!

Juan, es la enfermedad del siglo XXI, el hablar con el Movil.
De tal forma que yo lo considero similar, el daño al tabaco y los fumadores,ambos no se dan cuenta el dolor de cabeza o la molestía que causan a los vecinos de asiento en el tren en la cafeteria o en el autobús
Ayer me quede con una idea sobre el Golpe Militar en Honduras.
Yo creo que sí era tan mal Presidente, y el partido que lo mantenía en el poder ya le había quitado su apoyo, la Demócracia tiene recursos para hacerle una Sesión de Confianza en el Parlamento y destituirlo, votando a otro politico mejor recibido por los partidos politicos.
Pero, núnca ceder a los militares el poder para sacar los tanques a la calle.
Salud.

¿Por qué me he dado de alta en 'esto'?

Porque suelo leer el blog de Juan desde hace menos de un año y es el prime comentario que envio.

Y probablemente, se lo he dicho personalmente, será 'improbable', redundo, que lo vuelva a hacer.

Saludos a todos los que lean esto.

PD.- No suelo leer los comentarios que le hacen a Juan: el 'oro' que me gasto en ello no lo dispongo

Vivo en Tenerife, entre Garachico y La Orotava.

Prejubilado feliz y estudiante de 1º Grado de Psicología, Udima

Un deseo a realizar, y no dejar de hacerlo mucho más tiempo: pasar mínimo un mes en Nueva Zelanda.

Juan ¿qué puedes, podemos hacer ante tales situaciones?:
abstraernos y no oir.

Se puede conseguir, y si se consigue, funciona:

dejas de sentir molestia

Tu vecino de butaca debería tener tarifa plana, porque la factura del móvil es imposible.
Andas un poco depre y creo que está relacionado con el calor; no sé si te pasa pero yo lo odio, no lo soporto, no me soportan; ¡que llegue noviembre por favor!

Igual que en Navidad siempre estoy con un ay porque no estallen las contiendas entre los israelíes y sus vecinos próximos, cada vez que empieza el verano, ya me preparo para recibir el impacto desagradable de alguna crónica negra. A medida que la calor avanza y se instala entre nosotros su dominio, espero ese "efecto tiburón" que es congénito a la estación y que suele escapar en desastre hasta su regreso en el próximo verano. Tal vez porque soy de Tgna. y porque, a pesar del tiempo transcurrido, no se me borra el impacto de la explosión de gas en Los Alfaques. Los veranos son como una deliciosa infusión que debe tomarse a cucharaditas muy pequeñas.
Lo de los trenes queda flotando en el vacío legal. No hay nada legislado en cuanto a las tabarras, los coñazos que uno/una tiene que soportar en los transportes públicos. Hablar por el móvil en un metro no es tan molestoso como hacerlo en el tren. La intención de molestar a terceros está completamente asumida por el hablante y esta situación reiteradamente reproducida ha conseguido abrirse sitio y esquema, y ha logrado violar ese espacio de intimidad persona/paisaje que dialogan gracias al artificio de la locomoción. Se acabó lo idílico. Pero ¿por qué?, pues yo me pregunto si no ha de ser obligatorio irse al vagón locutorio para hablar como lo es irse al vagón del tabaco, para fumar. Tal vez ya no cabe reivindicar lo idílico; cada vez hay más gente con los auriculares puestos y/o tecletando en el portátil durante el trayecto. Pero tener que reivindicar el silencio en un tren ya da muestra del nivel carencial de un grupo social en aumento frente a la salud de todo el resto.

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Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura?. ¿Y qué de quienes la hacen?. Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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