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03 noviembre, 2009 - 17:19

El calor de una amistad

Diez días antes de morirse, y hasta ayer mismo, Francisco Ayala, de 103 años, mantenía la lucidez que convirtió su escritura en un testimonio de firmeza, de sentido del humor y de memoria. Ésta, que es el sustento de su literatura, no le abandonó jamás; hasta el último instante, hasta cuando ya no tenía voz, Ayala era la voz de una memoria irreductible: la de la infancia en Granada, la de la larga juventud, la de la República, la del exilio...

Era fantástico escucharle, hasta el último recodo de su camino, anécdotas y sucesos que tuvieron lugar cuando nadie se acuerda; la frescura de sus recuerdos fue siempre el condimento de sus relatos. Su regreso a España, a principios de los sesenta, lo enfrentó a un país en el que seguían los rescoldos terribles de la guerra.

Él decía que durante los años de la Guerra Civil, e incluso en el periodo inmediatamente anterior, la gente se mataba por un mal saludo. En la paz difícil aquel resquemor se ocultó, pero él percibió al volver un país duro y oscuro, del color, decía, del "ala de las moscas". Su relación con la literatura no tuvo descanso nunca. Escribió memoria, novela, relato..., fue un extraordinario articulista, del que este periódico tiene abundante y generoso testimonio, fue editor, el descubridor de Cortázar, entre otros, y fue un académico infatigable.

Sus compañeros de corporación le recuerdan, hasta en los momentos recientes, cumpliendo fiel su tarea, subiendo y bajando las escalinatas de la Docta Casa. Le recuerdan también con un humor que no conoció desmayo, excepto cuando a su alrededor observaba, en la política y en la vida, que lo que se decía no estaba a la altura de las circunstancias.

Fue un intelectual radical, cuya experiencia fue siempre puesta al servicio de una manera de patriotismo; no le gustaban las solemnidades de las patrias, pero su formación literaria y su educación política le llevaron siempre a tener un enorme respeto a las formalidades que hacen que los países sean lo que él quería que fuera éste, un país serio. En los últimos años el cariño imborrable de su esposa, Carolyn Richmond, y el afecto y la admiración de muchos de sus amigos hicieron que no sólo hubiera homenajes, reediciones, afecto popular, afecto intelectual, sino que hubiera el calor de una amistad que él propició siempre, sin desmayo, hasta el último suspiro.

Comentarios

Se hablará cien veces menos de la muerte de Ayala que de la de López Vázquez. Son dos dimensiones distintas. He leído mucho a Ayala, y de Ayala, representante de una tradición de pensamiento relativamente escasa en España; de López Vázquez sólo vi 'La escopeta nacional'. Hace tanto que casi ni me acuerdo.

Hoy también se ha sabido de la muerte de otro gran pensador, de un gigante de la antropología, Claude Lévi-Strauss. Su 'Tristes trópicos' fue un regalo para la Humanidad.

Que en Paz descansen.

Un abrazo, Juan. Aunque sea evidente la pérdida, resultará duro acostumbrarse.
saludos blogueros

Lamento profundamente la muerte de Francisco Ayala, , !!!!!Ayala era la voz de una memoria irreductible: la de la infancia en Granada, la de la larga juventud, la de la República, la del exilio"". La desaparición de José Luis López Vázquez, hombre y actor en que sus películas me acompañó, no solo en risas y parodias sino en Mi querida Señorita, que la vi en un momento digamos especial en mi vida.
Triste tb, despedida del padre del Estructuralismo,Claude Lévi-Strauss.
Sé lo que significa ese título que has puesto Juan, El calor de la amistad es algo entrañable en momentos díficiles y muchos escritores, actores, autores, que nos acompañaron a través de sus interpretaciones y obras, nos han acompañado en muchos momentos.Hoy parece que es un dia de duelo. In Memoriam

Me vienen a la memoria los finales de cuento en el idioma alemán. Ellos, en lugar de "colorín, colorado, etcétera, etcétera", tienen "y si no se han muerto, es que todavía viven". Porque las historias, quedan para la eternidad y lo que caduca y muere son los personajes.

Me imagino que la muerte se irá haciendo más tardía y que Ayala, tan mayor, habrá sido como nuestro predecesor de la vida más longeva que nos espera, todo y aunque muera gente de todas las edades, que la vida es como las frutas y mientras hay, caen y caen. Hay frutas que siguen pendiendo del árbol, aunque en estado marcescente. Ayala, no; entrado en años, era el paradigma de lo vivo viviente. Me lo imagino sordo y que le dicen "cabellos encendidos" y él entiende "caballos encendidos", esos desenfoques oportunos del oído que le distancian levemente de la foto tomada por quien con él conversa un rato, en esa distancia tan necesaria para que cada artista haga su ejercicio sin interferencias de campo.

No se quién dice, que pasará al recuerdo mejor José Luís López Vázquez que Francisco Ayala.
Que ingrata es la memoria y no se porque los españoles tenemos la manía de contraponer una figura contra otra.
Cuando murió Marilyn Monroe, tendría yo aproximadamente 12 o 14 años, y me dolió pues fue mi primera pesadilla de ensueño.
Durante años creí que nada me dolería tanto y desde hace una década, no pasa un mes sin que sienta como una hemorragia cerebral, como si con el sudor de estos días de verano, cambio climático, se me fuese mi juventud, mi infancia, los domingos con el programa doble y con la llegada de los exiliados por la Guerra Civil.
Todos esos referentes que lograron hacerme un hombre de pie, se nos van al otro lado del espejo, en el que solo los podremos ver en sueños.
Salud y Justicia.

Dice Cruz que Ayala era un intelectual radical. Está bien insistir en ello en estos tiempos, pero todos los intelectuales auténticos son radicales: van a la raíz, no se quedan en la hojarasca, en el adorno, en la floritura. Me preocupa, en este sentido, la incorporación a “El País” de Henri Lévy que “decoraba” más en “El Mundo”, del que proviene. Todavía nos va quedando “El Roto” como demostración de que para ser intelectual no hace falta escribir grandes tratados ni epatar al personal: una sencilla viñeta hace reflexionar a veces más que muchos sesudos artículos de opinión.
Lévy tiene que ser un fichaje de Moreno, en el sentido que empleamos para los fichajes de Florentino Pérez…
El secreto de su longevidad el whisky, de la longevidad y lucidez de Carrillo, el tabaco. ¿tendremos que replantarnos algo acerca de esta moda de la vida sana?

Como se que es tarde y no hay tiempo para casí nada os dejo su biografia:A los dieciséis años se trasladó a Madrid, donde estudió Derecho y Filosofía y Letras. En esta época (1922/23) publicó sus dos primeras novelas, Tragicomedia de un hombre sin espíritu e Historia de un amanecer.
Colaboró habitualmente en Revista de Occidente y Gaceta Literaria. Residió en Berlín entre 1929 y 1931 durante el surgimiento del nazismo. Se doctoró en Derecho en la Universidad de Madrid e impartió clases en la misma.
Fue letrado de las Cortes desde la proclamación de la República. En el comienzo de la Guerra Civil se encontró dando conferencias en Sudamérica y, durante la misma, ejerció como funcionario del Ministerio de Estado.
Al caer la República se exilió en Buenos Aires, donde pasó diez años trabajando y colaboró en la revista Sur, en el diario La Nación y en la editorial Losada; asimismo, cofundó con Lorenzo Luzuriaga la revista Realidad.
Posteriormente, aún en la década de los cincuenta, Ayala se trasladó a Puerto Rico, país en el cual impartió cursos en la Facultad de derecho de la Universidad de Puerto Rico, invitado por el Decano de dicha institución, el renombrado jurista, Manuel Rodríguez Ramos. Desde el archipiélago de Puerto Rico viajó a Estados Unidos de América, donde impartió clases de Literatura española en las universidades de Princeton, Rutgers, Nueva York y Chicago, aunque también mantuvo estrechos lazos intelectuales y culturales con Puerto Rico, donde igualmente vivieron largos exilios los renombrados Pau Casals y Juan Ramón Jiménez, entre otros españoles.
En 1960 regresó por primera vez a España. Desde entonces, volvió todos los veranos y compró una casa. Se reintegró a la vida literaria. En 1976 se instaló definitivamente en Madrid, donde continuó su labor de escritor, conferenciante y colaborador de prensa. En 1983, a los 77 años, fue elegido miembro de la Real Academia Española; leyó su discurso de ingreso un año después. Hasta muy avanzada edad ha seguido escribiendo con plena lucidez. En 1988 obtuvo el Premio Nacional de las Letras Españolas; en 1990 fue nombrado Hijo Predilecto de Andalucía; en 1991 fue galardonado con el Premio Cervantes y en 1998 con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.
La crítica ha dividido generalmente la trayectoria narrativa de Francisco Ayala en dos etapas: la anterior y la posterior a la Guerra Civil Española.
En la primera etapa, anterior a la Guerra Civil, escribió Tragicomedia de un hombre sin espíritu (1925) e Historia de un amanecer (1926), que se inscriben en una línea narrativa tradicional. Con El boxeador y un ángel (1929) y Cazador en el alba (1930) abordó la prosa vanguardista. En ambas colecciones de cuentos predominan el estilo metafórico, la brillantez expresiva, la falta de interés por la anécdota, la fascinación por el mundo moderno.
Tras un largo silencio, Francisco Ayala inició su segunda etapa en el exilio con El hechizado (1944), relato sobre el intento de un criollo de entrevistarse con el rey Carlos II que formó parte en 1949 de Los usurpadores, libro compuesto por siete narraciones cuyo tema común es el ansia de poder. La historia sirve aquí para reflexionar sobre el pasado, a fin de conocer con mayor profundidad el presente. También en 1949 publicó La cabeza del cordero, conjunto de relatos sobre la Guerra Civil, en los que presta mayor atención al análisis de las pasiones y comportamientos de los personajes que a la crónica de unos acontecimientos externos. Muertes de perro (1958) constituyó una denuncia de la situación de un pueblo sometido a una dictadura, al tiempo que presentó la degradación humana en un mundo sin valores. El fondo del vaso (1962) es un complemento de la novela anterior, que está presente en este nuevo relato a través de los comentarios que de ella hacen los personajes. La ironía se convierte en el recurso central de esta obra, aunque una mayor comprensión hacia el género humano va sustituyendo al desprecio. En algunas ocasiones, como en El hechizado, se acercó al mundo existencial y absurdo de Franz Kafka, con una denuncia implícita de la inmoralidad y estupidez del poder.
Después de estas novelas Francisco Ayala siguió publicando relatos, como los recogidos en El As de Bastos (1963), El rapto (1965) y El jardín de las delicias (1971) , libro que se basa en el contraste entre la objetividad satírica de la primera parte, «Diablo mundo», y el tono evocativo, subjetivo y lírico de la segunda, «Días felices». En 1982 apareció De triunfos y penas, y en 1988 El jardín de las malicias, donde recogió seis cuentos escritos en diferentes épocas de su vida.
Gran importancia tiene también su obra ensayística, que abarca temas políticos y sociales, reflexiones sobre el presente y el pasado de España, el cine y la literatura.
Escribió unas memorias: "Recuerdos y olvidos" (1982, 1983, 1988 y 2006). Fue miembro de la Academia de Buenas Letras de Granada. En noviembre de 2003 recibió en su ciudad natal el nombramiento de Socio de Honor de la asociación Granada Histórica, manifestando que ese, «tal vez, había sido uno de los momentos más bellos de la última etapa de su vida, pues tras casi un siglo de sentirse granadino por el mundo entero, ahora se reconocía por los propios granadinos».
El 15 de mayo de 2008 introdujo un sobre con un mensaje en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes de Madrid cuyo contenido no se conocerá hasta 2057.1
Su relato El tajo fue seleccionado en la antología de cuentos de la Guerra Civil Partes de guerra, a cargo del escritor Ignacio Martínez de Pisón.
Fue miembro de la Academia Europea de Ciencias y Artes desde 1997.
Falleció el 3 de noviembre de 2009 en Madrid, a la edad de 103 años.
Salud y Justicia.


Pues este comentario de Corbalán me recuerda que hay que ser un poco más flexibles y dejar que cada cual se pinte las cosas del color de su cristal y que haya opiniones de todos los gustos. Cuando era joven estudiante, me oía citar a Lévi-Strauss por quienes se consideraban a sí mismos intelectuales de altos vuelos y hablo de compañeros y compañeras que seguro, fijo eran más intelectuales que yo, pero mi propio ego, cuando oía lévi-Strauss en lo que pensaba era en esa marca de pantalones tejanos, supercaros y no menos super buenos que te los ponías y te quedaban de cine; no pensaba en lo ignorante que era y por lo tanto tomar el camino de la biblioteca, la tienda de libros, sino en lo imponente que me iba a encontrar si tomaba el camino de Samblancat y me pasaba la tarde en el probador, metiéndome en todos los vaqueros de la tienda que eran de mi talla. Nunca tuve sentido del ridículo ante los reconocidos filósofos de turno de mi juventud; todavía no lo tengo, y eso que ahora me puedo interesar más por los paradigmas de situación que por los pantalones vaqueros. Pero es todo tan ambivalente y al mismo tiempo tan válido que no vale la pena ofuscarse, de verdad. Espero que mis palabras no te hayan molestado.

Mis condolencias a los amigos de Ayala.

Perdonen que me salga del tema del blog, pero tengo una pregunta para Alena Collar que me produce mucha curiosidad. ¿Por qué decís que Don Quijote "sabía quién era"? El otro día también lo dijo mcjaramillo. Hasta donde yo sé -y por lo que se ve no sé mucho-, Alonso Quijano enloqueció y creía ser Don Quijote de la Mancha, luego no sabía quién era. Recibió más palos que una estera por eso.
Alena, me gustaría que copiaras aquí un trocito de tu libro. Cítate a ti misma, por favor.

es belo, le ricordo en la entrevista de su cumpleaños cuando el periodista le decía... quedamos aquí dentro de diez años... sonrió y dijo... bueno a mi edad mañana ya no se sabe ( o algo así) pero quedamos
uy! qué belo
pues
le guardaremos una tarde de sol que eso nadie puede arrebatar, es bela esa contestación

Que lento ser cipres viviendo erguido al cielo y saber que todo en este mundo necesita su tiempo
es de Manolo garcía y bella la canción, pues

caray...
Y tan directa que eres, ¿no?...( conste que me parece muy bien)...
Hay una frase de don Quijote en el libro que es preciosa, por contundente, por directa, por expresiva, por clarificadora además del alma de Don Quijote; le acusan (no recuerdo qué otro personaje) de "loco" y él, responde:
"Yo sé quién soy".
Don Quijote ahí demuestra que sabe -a mi modo de ver- no solo quién es, sino que su idealismo le pertenece aunque viva en un mundo de Sanchos.

Mar, no debo -por respeto a todos los lectores/as de este blog- "citarme a mi misma"; aunque te agradezco enormemente el interés por el libro. De veras.
Saludos cordiales a quienes cordiales sean.

Hay demasíados "locos" que saben perfectamente quienes son, y no es un atenuante a su "locura".

Para Mar, y para todos quienes quieran saber algo del libro de Alena y a la vez de Mariano zurdo...
http://librerialaclandestina.blogspot.com/
Abrazos al calor de una amistad...

Estimados blogueros:
¡Ojalá pudiéramos llegar a la edad y lucidez del gran Francisco Ayala! Y para que siempre le recordemos nos dejó el imponente legado de sus magníficos libros.
Lo mismo podemos decir del gran José Luis López Vázquez. Sus películas nos recordarán siempre sus maravillosas cualidades de actor.
Hay que seguir tomando buen vino, buen whisky, buena miel, buen tabaco y buen ron. Disfrutar de la vida lo más posible.
Salud y alegría desde Tenerife, la isla del Teide.

A ver, pero que coño es esto? Cultura dando esta animalada de pasta a faes de ansar... pero no estamos en que cada iglesia se pague sus velas??? Cada vez me siento más estafado... y me van a cabrear... no sé si servirá para algo, perooooo.... diosqueladrones... y cuanta estupidez asumida sin más...
Bueno ya vale... que, que, que..
http://www.publico.es/espana/266365/aznar/fundacion/subvencion/ministerio/educacion
Nos os doy el abrazo... que os haría daño de los apretones...

Afortunadamente a los muertos no los abraza ya ningún abrazafarolas.

Iago: Gracias por la parte que me toca, al calor de una amistad.

Es extraño que nadie haya mencionado Cera Virgen de López Vázquez

Lo de Ayala otra pena. Ahora les comento un misterio; dicen los de aerolíneas que no hay un vuelo accidentado sin dos, dicen los del cine (algunos) que no hay un famoso muerto sin dos más, etcétera. ¿Qué piensan?

"Maririu: y yo presumiendo de necroturista y no conozco el cementerio de Montmartre" ...... uuuyyyysss qué requetecurssssi no ? señor Mora ? ..... pero abra esos ojitos que diossuseñor le ha puesto en esas cuenquitas óseas y verá que está usté en el paraiso del "necroturismo" ..... en el blog de las esquel ..... las estrellas, perdón, los amigos de Dumi y del señor Cr ...... ufff , toca madera !!!! ..... qué yuyu!
A ver cómo lo digo y que se moleste si quiere .... no se ha parado a pensar ? señora Collar ? que no es quién ?? para decirle a nadie si debe o si no debe o si no tiene necesidad de estar a la altura de decir o de no decir ? ...... nos sea paterna , lista !! .... "Y como lo siento lo digo" oyes ! y como lo sientan lo digan los demás también no ? oyes ? Es noble indignarse es ser persona ..... no mirar hacia otro lado como usted !!? y querer estar a bien con diosss y darse gustito con el diablo ..... pobres diablos comparsitas secundarios del blogss ...... y/de la literatura

Alena Collar, mil gracias. No nos hemos salido mucho del tema porque Don Francisco ha sido estudioso de Cervantes y el Lazarillo.
Tengo que leer a Ayala.
Si no te citas tú lo haré yo, cuando consiga el libro. O Mariano. Mariano, che, cita a Alena.

Ah, magnífico despliegue en El País. Se despiden de Ayala Mario Vargas Llosa, Saramago, Luis García-Montero, Cebrian... y como no, Juan con un texto bello, como siempre. Felicitaciones.

Sede Spiden, para los que se despiden. No haya oscura luz, ni gloria pobre o triste, ni vida yerta muerta, ni recuerdos llenos de vacíos, para los que se han ido. Y si los olvidamos, que sea con bellos poemas, como este de Aleixandre:
El olvido

No es tu final como una copa vana
que hay que apurar. Arroja el casco, y muere.

Por eso lentamente levantas en tu mano
un brillo o su mención, y arden tus dedos,
como una nieve súbita.
Está y no estuvo, pero estuvo y calla.
El frío quema y en tus ojos nace
su memoria. Recordar es obsceno,
peor: es triste. Olvidar es morir.

Con dignidad murió. Su sombra cruza

Procuro escribir tratando de no ofender a nadie, pero lógicamente al expresar mi opinión sobre otra ya expresada, puede chocar o ser recurrente.
Yo afirmaba que: Que ingrata es la memoria y no se porque los españoles tenemos la manía de contraponer una figura contra otra.
Solamente me molesta que para agasajar a López Vázquez se tenga que menospreciar la figura de Ayala, porque no la conozcamos.
Es como para agasajar a Madrid menospreciemos a París porque nunca la hemos visitado.
Es una apreciación mía, sin querer molestar a nadie.
Salud y Justicia

Mi más sentido pésame para Carolyn Richmond.

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