04 noviembre, 2009 - 18:06
Madrid
Vivo en Madrid desde 1978, más o menos; la primera vez que vine fui directamente a la Puerta del Sol, a una librería que se llamaba Fernando Fe, me parece; y al lado me tomé una tapa de ensaladilla que me supo a gloria. Después fui al café Gijón, del que había leído tanto, y allí estuve un rato, viendo entrar y salir gente, hasta que luego siguió la historia de la que he escrito alguna vez y a la que ahora no voy a volver. De lo que quería era escribir un poco de Madrid: esta mañana, por azares de la vida, hice ese recorrido otra vez, venciendo ahora las obras públicas, sorteando los automóviles, viviendo la amósfera nueva de un Madrid que no acaban de terminar nunca, pero en todos los instantes de ese viaje mucho más accidentado, y mucho más habitual, que el que viví tantos años antes, me encontré feliz, como si estuviera otra vez de visita en una ciudad grata y abierta que se abría a mis ojos como el regalo de una buena experiencia. Hace poco alguien me preguntó donde estaría tal día, y dudé un instante, porque en efecto viajo mucho, pero al fin dije: En Madrid. Y me resultó raro, me resultó raro el nombre de la ciudad, pero sobre todo me sobresaltó la incertidumbre con que me salió el nombre; todas fueron sensaciones raras, como si estuviera toda una vida en un sitio al que nunca me acostumbré del todo. Y es probable que uno nunca se acostumbre del todo al sitio nuevo, que uno siga siendo, como dice Samuel Beckett, de la isla que dejó. Pero me parece ingrato con Madrid, esta ciudad de tanta mala prensa, de una imagen tan diluida, el sitio del que todo el mundo despotrica, pero que siempre ha recibido a todo el mundo como si todos fuéramos de aquí. Eso sentí esta mañana, mientras deambulaba por la ciudad y la veía herida de obras, desamparada bajo el toldo febril del otoño, dedicada a mirarse sus zanjas como si estuviera buscando una vestimenta nueva con la que ofrecerse a los jóvenes que muchos años después siguen el itinerario del lugar que soñaron mientras leían un libro en el que se hablaba de Madrid.

Madrid tiene muy mala "prensa"...y en parte-solo en parte- con cierta razón. Madrid es una ciudad que si se cuidara podría pasearse en estos días del otoño, ir al Retiro, degustar el Madrid de los Austrias, sentarse en cualquier banco de cualquier plaza recoleta-que las hay-...
Lo que pasa es que piensas en Madrid y piensas en la incomodidad,al menos yo; las obras,las zanjas, el exceso de ruido, tanto oficialismo indiferente...
Pero hay farolas aún que se encienden al anochecer, en las esquinas, y ventanas iluminadas, y un resol del otoño entre las hojas de los árboles.
Lo que importa es mirar...
Publicado por: alena.collar | 04/11/2009 18:17:01
Nunca he estado en Canarias, pero lo voy a solucionar.
Me impactó escuchar en un documental que en la isla de La Palma hay aparentemente siete volcanes, pero las piedras que se han analizado tienen la misma composición en todos ellos, lo que hace pensar a los científicos que se trata del mismo gigantesco volcán. Una falla de dos kilómetros recorre el centro de la isla. El pedazo de tierra que una erupción volcánica podría arrojar al océano tendría un volumen de 500 kilómetros cúbicos. Provocaría el mayor tsunami de la historia de la humanidad, capaz de arrasar la ciudad de Nueva York. Esto podría ocurrir dentro de medio millón de años... o mañana mismo. Espero que nos pille en Madrid.
En los años 70 veníamos un par de veces al año a Madrid, en Navidad y en Verano. A veces en un tren expreso de color verde militar. Viajábamos en un compartimento de seis literas de las que ocupábamos cinco, y así siempre coincidíamos con el viajero desconocido del la sexto asiento. Yo siempre me pedía la litera de arriba, y me colaba en el hueco para las maletas. El tren se detenía mucho tiempo en Medina del Campo, y nos despertábamos cuando dejaba de traquetear. Los soldados -el tren siempre iba lleno de soldados que viajaban en segunda- se bajaban al bar. Yo los veía desde la ventanilla y me daba angustia que el tren arrancara sin ellos.
¡Levanta, que ya estamos en Madrid! Mi padre me sacudía el hombro. El despertar en el tren era eufórico y especial: la boca pastosa, los párpados que se despegan en contra de su voluntad, y la jofaina diminuta de metal dorado en la que me lavo la cara con un agua que no se puede beber. Al tirar de la cisterna, se abría el fondo del retrete y se veían las vías del tren. Entraba el frío de afuera. En aquella época aún se podían abrir las ventanillas del tren. Me encantaba asomarme encaramada en los radiadores. Entrábamos por la Estación del Norte, que ahora sólo es de cercanías, y subíamos en taxi por la Cuesta de San Vicente.
Nos hospedábamos en casa de mis abuelos. Era un edificio del siglo pasado, o sea, del siglo antepasado, de mil ochocientos y pico, sin ascensor. Las escaleras de madera estaban desgastadas por el centro y crujían. Las puertas era muy grandes, de dos hojas, con inmensas mirillas doradas y redondas que giraban. Los techos eran altos, y los suelos de baldosa hidráulica. Era una casa alargada con dos balcones de hierro a la calle. Tenía habitaciones sin ventanas que se llamaban coqueras. En Madrid ibamos a visitar a mis tíos y cuando volvíamos tarde teníamos que llamar al sereno para que abriera el portal, que se cerraba a las diez de la noche. Le llamábamos con palmadas y gritando ¡Serenooo! -Buenas noches, hace frío ¿eh?- El sereno con su abrigo gris y su gorra de plato tenía un manojo de llaves enormes de impresión. Sólo él podía abrir los portales.
Mis primas me llevaban al cine Imperial a ver películas de Walt Disney los domingos por la mañana. A la portera, que no sabía leer, le leíamos las cartas de su hijo que estaba en la mili. Las cartas de entonces empezaban con una crucecita arriba y “Queridos todos: …
Perdón por extenderme.
Publicado por: Mar | 04/11/2009 19:27:46
Madrid., he estado en Madrid y voy a menudo, me gusta siempre que voy desayunar en el Gijón, será que nos trae o me trae recuerdos de un lugar mítico. Suelo ir para aireaerme de las Islas, porque necesitamos viajar y ver otros mundos, o eso me pasa a mi,
Suelo ir por el puente de la Constitución, y voy a ver en el tiempo que pueda musicales, museos, comer en ciertos lugares, ir a libreerias, charlar y charlar. me gusta en tan poco tiempo darme un salto a El Escorial, o A toledo, lo que me apetezca. Hace siempre un frio que pela para mi, me abrigo, pero el frio me hace llorar, se me salen lágrimas del frio, una vez que cruzaba La Gran Via y no puedes ir al paso que vamos en Canarias, sino tengo que correr, iba de negro, botas abrigo y bufanda enorme y guantes negros y Gafas de Sol para no llorar, con los guantes me quitaba las lágrimas,,,,,que disgusto parecia que llevaba, bueno a partir de entonces procuro ponerme un fulard rojo , una nota de color.....y luego al volver a la Isla al dia siguiente para ir a trabajar digo lo del anuncio ese !!!Que bueno vivir aqui"""
Pero yo en 1976 en lugar de Madrid elegí Barcelona....fui a vivir alli , muchos canarios nos fuimos a Barcelona.
Ya iré contando el asombro que me supuso , y ya conocía Barcelona del viaje Fin de Carrera que paseando por las Ramblas me dije, no sé cuando ,ni como pero me vendré aqui....
Publicado por: DUMI | 04/11/2009 19:28:26
Vengo de comentar con unos amigos la vara de medir de los políticos del PP.
Para Costa, secretario del PP valenciano le suspenderlo de militancia le supone quedar fuera del Gobierno del PP Valenciano.
Mientras la suspensión de militancia de Cobos, no le supone dejar el Gobierno de Madrid.
NOTA: Alguien podría explicarme la diferencia entre una suspensión de militancia y la otra.
Salud y Justicia.
Publicado por: Antonio Corbalán | 04/11/2009 19:50:13
Me gusta esta descripción de Madrid. Después de vivir en grandes ciudades decidí que, de irme a otro país, viviría en una ciudad pequeña donde no tuviera que pasarme 2 hs diarias en el autobús para ir y venir del trabajo.
Eso hice, me fuí a otro país, y hace 6 años que vivo en ciudades pequeñas (de las que también despotrico y mucho), pero no puedo pasar más de 2 meses sin ir a Madrid, (horrorosamente en obras, calurosísima en verano -bueno, la verdad es que en verano directamente me abstengo-, muy sucia en comparación);pero si no voy seguido me pica el cuerpo, me siento lejos de todo.
Seguramente terminaré viviendo en Madrid, igual porque una es una animal de costumbres o igual porque la España profunda es demasiado profunda y en Madrid corren aires de mayor modernidad...sí, va a ser por eso.
Salud y República
Publicado por: Una ET en Euskadi | 04/11/2009 19:54:40
Yo fui a Connecticutt. Ah, amigos... ¿Qué decir de Connecticutt, que no lo haya dicho ya Isabel Cuixet? Recordaré siempre aquel chicle que me dió el limpiabotas, y que yo estiré y estiré hasta conseguir un párrafo suficientemente grande como para acabar pegando el chicle para unir sin reflexión alguna presente y pasado.
Qué buenos los días felices!
Dijo obras y en las obras hay montoncitos de tierra, Wili. Eso no lo pensó. Beckett, digo.
Publicado por: Wini | 04/11/2009 20:04:14
La ciudad maravillosa y superacogedora es la del interior; a ella se va cuando se viaja hacia adentro. El tiempo pasa y muchos de tus seres queridos ya no están en el cuerpo; otros sí lo están, sabes que sí están porque los encuentras en páginas blancas por los nombres y apellidos, pero les has perdido la pista para siempre porque ellos van en un tren y tú vas en otro y los trenes funcionan al margen de los requerimientos retroactivos y no responden a las quedadas de las voces que salen del túnel del tiempo. Todo esto me da tristeza o me da melancolía y aún más cosas, pero todo lo puedo soportar menos las prisas que arrollan y las prisas que atropellan cuando vas conduciendo con tu coche por la ciudad. Aún se podría aparcar el marronito adonde los meros inconvenientes de una educación vial deficiente, si no fuera porque también he observado esa misma prisa en las conversaciones de los ciudadanos a quienes me he dirigido y a mí que me gusta cultivar la conversación por sí misma, como viaje en sí y no de pasada ni de relleno o entretenimiento socorrido para puntos muertos todo este estado de prisa me da cien patadas. Pasa la vida y no sé si volveré a Madrid que para mí siempre fue el ser desigual porque entre el montón de amigos madrileños de mi adolescencia yo era catalana y entre los amigos catalanes de toda la vida, por ser hija de madrileña era y aún soy medio madrileña al menos. Y como soy una advenediza en el blog, con la anécdota del café Gijón me he quedado a dos velas, aunque no me importa.
Publicado por: m. brunet | 04/11/2009 20:24:30
http://www.youtube.com/watch?v=hkbcQOK13R4
Publicado por: Pasa la vida | 04/11/2009 20:45:12
Yo también me he mudado a Madrid, este es mi segundo año, en mi caso para estudiar periodismo. Había venido de visita con mis padres en septiembre durante cinco años y desde el primer día sentí algo especial en Madrid, algo que hacía excitante las calles del centro, las terrazas y la gente. Sobre todo la gente, aquí hay gente siempre: cuando el metro va a cerrar, cuando abre a las seis y durante ese tiempo en el medio sigue habiendo gente.
Ahora que me he casi adaptado a vivir aquí creo que hay muchos madrid dentro del grande, que la cuidad es como un puzzle 3D en el que las piezas encajan.
Todavía me impacta pasar de Callao, Gran Vía o Fuencarral a bajar por la Corredera baja de San Pablo y encontrarme una interminable cola de gente para un comedor público. Es un salto demasiado grande en muy poca distancia.
Pero sí, es cierto, detesto Madrid en muchas cosas, aún así tiene algo que me atrae, me retiene y me gusta.
Publicado por: Ana González | 04/11/2009 21:39:43
Me gusta pasear por Madrid y me gusta más en otoño (Qué sería de los románticos si no existieran los otoños y las primaveras). Lo que no me gusta es ver como Madrid se muda de sus pieles. No me refiero a las nuevas zanjas y las obras, sino a las personas, a los lugares. Hablo de doblar una esquina y ya no estar aquella bodega donde compartimos porrones entre amigos, o aquella librería donde descubrí por mi mismo una novela que no sabía que existiera, o aquella tienda donde compraba los mejores polvorones y no de la estepa, o aquel rincón donde una vez, por fin, pude robar aquel beso. Es triste ver como Madrid se desprende de esos jirones, de esas pieles mortecinas con los lustros. Por eso cuando descubro que una misma portada existe, que un negocio continúa, que uno de esos lugares con recuerdo aún no me lo han borrado, dejo la calle y los invado para ver si la huella existe y la conozco. Hace unas semanas, paseaba en un quehacer del trabajo, cuando llegué a una pequeña bodega por detrás de la plaza Mayor. Acordándome de las buenas raciones de morcilla, cortada gruesa y frita hasta ser tostada, de los callos y sobre todo, de unos pinchos de bacalao que hacía el dueño, no pude remediar dejar el camino y aventurarme dentro. Recordaba hace años a un señor ya viejo, que nos explicó como todas las mañanas preparaba el bacalao, y lo cortaba, esto último porque era el que mandaba. Pues bien, casi doce años después allí estaba. Era él. Mi recuerdo vivía…
Y a esto, a esto me refiero cuando dijo que me gusta pasear por Madrid, pero más me gusta cuando encuentro aquellos sitios donde no pasa el tiempo.
Perdonadme el desvarío.
Publicado por: Agustín... | 04/11/2009 22:31:41
Y además, Ana González, escribes muy bien, que lo sepas. Clara,directa, concreta y sabiendo dibujar lo que explicas.
¡Suerte en Periodismo!...es una carrera preciosa.
Publicado por: alena.collar | 04/11/2009 22:35:04
Un día, en este pueblo andaluz donde ahora vivo, coincidí en clases de cerámica con alguien de Madrid que conocía a mi amiga Marisa y yo no cabía en mí de alegría, porque debe hacer sus ..., uy, un susto de años que no nos vemos, pero también esa chica tenía prisa, tanta prisa que fue ella la que me encargó recuerdos para mi amiga y que por favor se los diera de su parte cuando la volviera a ver. Algo increíble; no puede ser, me decía. Y aún no me lo creo.
También en Madrid conocí a un amor de un día que tuve cuando las primeras huelgas universitarias, en primavera de mi segundo año de magisterio. El chico se metió en la escuela normal ese día y empezamos a charlar en el hall, pues yo tampoco tenía clase. Nos estuvimos escribiendo luego durante un mes, pero con toda mi familia en contra porque yo tenía quince y él veintiocho. Ahora, con el tiempo transcurrido veo cuán cerriles eran mis mayores y cómo insistieron para cargárselo y borrarlo de mi vida. Aún me acuerdo de su nombre completo, y eso que no conservo las cartas que me mandaba desde su Avenida de los Toreros. Dibujaba de categoría y lo he encontrado curioseando en internet como intérprete de lírica medieval. Qué fuerte. No creo que esté leyendo aquí el blog Mira que te lo tengo dicho, pero tantas cosas que me creía casi imposibles luego han sido, que igual. Pues nada; yo, más.
Publicado por: m. brunet | 04/11/2009 22:38:25
Lo que no entiendo es por qué estudian periodismo si de lo que se trata es de tratar de imbéciles a los lectores, oyentes, televisores, etc.
Cuando una cita no quiere nada con el citado es pura tapa y basta.
Y sí, pasa la gloria y del recuerdo no queda ni la memoria ni el globo hinchado ni siquiera los que venden los globos.
Disculpen la sinceridad, y sigan enjabonándose mutuamente.
Publicado por: Madrid, Alcorcón o Alcorissa, todo suena aquí igual | 04/11/2009 22:40:17
http://www.youtube.com/watch?v=wvd-u7nC1DY
Canales
, Madrid, Madrid, Chotis
Publicado por: DUMI | 04/11/2009 23:09:56
Remember, remember the 5th of November...
Publicado por: John Doe | 05/11/2009 0:25:44
Mentidero de Madrid
decidme ¿Quién mató al Conde?
Ni se sabe ni se esconde
mas, el caso discurrid.
Dicen que le mató el Cid
por ser el Conde lozano;
disparate chabacano,
la verdad del cuento ha sido
que el matador fue Bellido
y el impulso,soberano.
Por los mentideros de Madrid ,lugar de reunión,corre la noticia antes de que sucedan los hechos ,y "avant la lettre ", el Conde de Villamediana recibe la muerte de manos de Felipe IV por la osadía de ponerle los cuernos con Isabel , su amada esposa.
Se dice, se cuenta.. que el tal conde era un chulo de mucho cuidado y que en los días precedentes al negro suceso salió a las calles de la Villa con un mote en el escudo que decía:
" Son mis amores reales".
Enterose el rey, y cuando lo supo,palpose la frente y montando en cólera dijo aludiendo a los reales de vellón ,moneda de la época:
"¿Ah si? ..¡Pues yo te los haré cuartos!"
Vengada la ofensa y muerto el perro , Góngora que era amigo del alma del Conde le compuso la bella décima que arriba adjuntamos.
Cuando el pasado se me viene, respiro mal y me lleno de latidos , y sin embargo , es un malestar grato el que me trae el olor del recuerdo.
Hubo otras, pero la primera vez siempre queda.
Tenía 28 años ,ganas de comerme el mundo ,libertad de movimientos y un título bajo el brazo cuando recalé en Conde de Arana para 30 dias que finalmente se convirtieron en ciento ochenta . Por aquella época , Madrid era una ciudad serena con las tripas fuera como ahora. Sus calles céntricas estaban cuajadas de agujeros como ojos vacios y sus barrios extremos algo destartalados . Ahora no recuerdo bien si músicos y artistas pictóricos habían alterado la faz de las calles en esa vez o fue más tarde,pero de la "movida" me quedó la pintura de un gallo con un hacha en la mano dispuesto a matarse un ganso a la espaldas de un bar Gallego.
Llegaba del Sur y era verano,y con agujeros o sin ellos ,a mí me resultó una ciudad devoradora de malos humores y aburrimientos. De noche parecía que nadie se cansaba, que nadie dormía, porque por todas partes se veían gentes sedientas de solaz y bureo.
Gatos, gatos mirando , velando el curso de las estrellas, chocolate con churros y en Lavapies , en las inmediaciones del Rastro ,los vecinos ,(como en mi pueblo) sacando a la calle el botijo y la silla de enea para hacer un rato de tertulia y tomar el fresco.
Como vivía perpendicular a Alcalá,los desplazamientos por la zona los hacía a patita y cada día que amanecía era un descubrimiento para mis asombrados ojos.
¡Descubrí tanto!
Si sigo contando se hará largo y lo principal ya lo he dicho ,Madrid me resultó un sitio familiar y acogedor aunque el vecino de al lado nunca diera los Buenos días al cruzarnos en el ascensor.
Publicado por: M. | 05/11/2009 0:54:01
Yo creo que Madrid es ciudad de suspicacia. De altura y bajura, como las costas o de Austrias, para quien guste. De mentes sospechosas y reacciones singulares. Resiste o se pliega, como los vientos que pasan (porque es muy fría).
Madrid no es el rancio Café Gijón, que huele a naftalina. Ni el Central, que acumula mesas. No. Madrid es más y aún menos que el reloj de la antigua DGS (del que doblan las campana-das). Y ya fuera Camacho o el padre de Gallardón (aun por unos días y en frente, que así dicen). Que del frente pudo y supo estar a la altura de circunstancias. Ni Barna, Bilbo o Tenerife. Nada de nada.
Que un escritor no mencione la Cuesta de Moyano es preocupante porque en Madrid, ya sea en mentideros o corrillos, la gente se ocupa del resto antes que nada y nadie. Y hojea libros hasta en el rastro. Antes de unas bravas o un chato en el Aloque. Subiendo Lavapiés después de cruzar el barrio junto a la corrala (ya no hay Nati Mistral, de extremo, pero prueben los pasteles de leche de búfala).
Madrid es Moncho Alpuente...y su hija, Bárbara. Madrid soy yo y tú, los míos, los tuyos, aquellos... aquí no hay paletos.
Y en el problema de las conexiones, centrífuga a veces, centrípeta nunca, aunque los más ultras piensen que es Toledo (que también es de todos; moros, judíos y cristianos).
Madrid fruta que resulta positivo y prohibitivo con multa (al volante y las tasas). De crónicas (Carandell y otros leones).
De Ateneos desvencijados, ferias de libro con escritores impertinentes, soberbios, sobrados, arrogantes y tan chulos... que para sí quieren los provincianos.
Es colmena definida por Arturo. Una ciudad sin rima. Triste y okupada. EL mejor sitio de ligue si no se olvida la jota -se baila únicamente agarrada-.
Quiero mandar un saludo a una persona si me lee: lo que te pasa a ti, a mí cien. Un abrazo.
Publicado por: Peninsular | 05/11/2009 0:55:46
Doe Dhul ...
¿ Has vuelto?
¡Qué enigmático!
Publicado por: M. | 05/11/2009 1:05:10
Peninsular:
¡Ole!. He disfrutado con su escrito ni se sabe cuánto...
Para cerrar el día (el mío, digo), está pero que "muy requetebien", que diríamos los madrileños.
Publicado por: alena.collar | 05/11/2009 1:59:27
Alena, te doy las gracias -y no sabes cómo de bien me siento-. Mujer...me salió del alma y sé que no es nada del otro mundo. Que no se precie como desprecio. Algún día, espero, me conocerás. Y que...quiero leerte. A ver si me paso por una librería. :)
Un beso.
Ps; quiero adjuntar un vídeo, que nada tiene que ver con los que aquí firman. En absoluto. Pero sí un sentimiento hacia todos aquellos mayores que han pasado lo indecible y todavía viven. A algunos deseo tanto conocer... en fin. Que me pongo sentimental. :)
Publicado por: Peninsular | 05/11/2009 3:03:16
Ah, y para los que duden...
Publicado por: Peninsular | 05/11/2009 3:46:25
Las zanjas son las venas abiertas de Madrid. Más le valdría al alcalde haber construido galerías para no tener que destripar las calles cada vez que hay una avería. Pero claro, eso no habría sido tan espectacular como enterrar la M-30. Y ahora tenemos deuda para 50 años y su consiguiente afan recaudatorio. Muy mal. Pero que muy mal. Y luego le dicen a Zapatero que contenga el gasto social. Qué morro.
Publicado por: Mar | 05/11/2009 9:25:54
Peninsular sabes resucitar la esencia de Madrid, el Mentidero de la Corte, el de las novelas del siglo de Oro y el de la Verbena de la Paloma, Alena tiene razon hay que darte las gracias.
No es la urbe en que viviria, su esencia es una exageracion, pero es una villaa la que me gusta ir y volver y estar y tengo excelentes recuerdos.
Publicado por: maririu | 05/11/2009 10:02:07
¿He dicho ya que me parece desacertada la campaña rapera?
Vale. Ya me callo.
Publicado por: Mar | 05/11/2009 12:01:00
Dumi: estoy deseando leer tus relatos sobre Barcelona.
Cuando vea por Barcelona una mujer de negro, con botas, gafas de sol, guantes, un foulard rojo y llorando, la abordaré. Por si fueras tú.
Ayer noche fui a ver Agora. Absolutamente genial.
Me quedo corto en el término.
Publicado por: Jaume | 05/11/2009 12:21:11