Un amigo escritor ante cuya opinión siento un enorme respeto me dijo hace algunas semanas que había vuelto a leer Rayuela, la novela mítica de Julio Cortázar, y que se le había evaporado el gusto que le produjo hace más de cuarenta años, cuando la leyó por vez primera.
Hice el mismo ejercicio hace unos años, para entrevistar a la que algunos consideran que fue la Maga, la mujer que inspiró el famoso personaje de Cortázar. Leer por gusto no es lo mismo que leer para algo, pero aún así obtuve de esa relectura sabores muy parecidos a los que me produjo la primera lectura, cuando yo era un muchacho que estudiaba, o no, en la Universidad de La Laguna.
Ahora no he vuelto a agarrar Rayuela, para rebatir o acompañar en sus opiniones al amigo al que el sabor se le fue diluyendo en la última relectura.
Ayer me encontré a un joven periodista en Santa Cruz de Tenerife; me dijo que ya ha leído esa novela cuatro veces, y la leyó por primera vez cuando tenía diecisiete años.
No he vuelto a releer Rayuela esta vez, digo, pero estas dos semanas de villancicos y campanillas involuntarias he releído el último tomo de las cartas de Julio Cortázar, las que corresponden a los últimos años, agitados e inquietantes, de su vida, y me he regalado el facsímil de su célebre La vuelta al día en ochenta mundos.
Sobre las cartas volveré, y quizá escriba algo más largo, pues me han dejado ahora bastante tocado, como si hubiera entrado en un universo que veo por vez primera, la angustia y el dolor, pero el respeto también por quienes le leían, pero ahora voy a decir algo sobre La vuelta al día en ochenta mundos.
Apareció en 1967, lo escribió Cortázar como un collage mientras se sedimentaba el éxito mundial (o mundial entre nosotros, diría él) de la impar Rayuela; daba la sensación (o él tenía la sensación: él lo dice) que el libro se le había derramado, y que sobre la mesa habían quedado migas de pan e incluso panes enteros que pugnaban por entrar en algún recipiente. Y entonces su amigo el pintor Julio Silva y él mismo crearon este libro que es también un artefacto, un recipiente en el que depositó lo que no le cupo en Rayuela y lo que de alguna manera no le cabía ya en ningún sitio.
Construyó, por decirlo así, una casa, y en esa casa puso a vivir a algunos de sus fantasmas. Entre ellos, sus fantasmas literarios: la memoria, la desconfianza hacia los críticos, el desdén por los que le consideraban un escritor en las nubes; en La vuelta al día en ochenta mundos, cuya edición facsímil conserva todos los sabores del primer encuentro, y que yo encontré el 20 de diciembre en el Centro de Arte Moderno (Galileo, 62, Madrid), está el Cortázar de las cartas, aunque mucho más informal y más alegre, y está el Cortázar que considera que la literatura también puede ser un juego que no puede existir sin memoria, es decir, sin asociación de ideas, sin la broma que subyace debajo de toda solemnidad. Va, por cierto, contra la solemnidad.
La vida le fue quitando luego esa apuesta por el humor, y sus últimos años, tan latinoamericanos, tan rabiosamente latinoamericanos, le fueron arrancando como a lascas la alegría: se dio a los otros, muy generosamente; les dio el tiempo, la escritura, a las causas que él consideró pertinentes entonces. Y creía que aún le quedaría tiempo para más libros, para más novelas, para más viajes interiores. La vida le desmintió, le levantó un muro y ahora el muro dice Julio Cortázar 1914-1984.
Con mucha nitidez recuerdo el domingo en que llegó la noticia al periódico: murió Cortázar. Increíble, el gran cronopio. En este libro tan querido él está de cuerpo entero, incluso con algunos de sus entusiasmos diluyéndose. Vuelvan a leer incluso aquellos que creen que se les diluyó el entusiasmo por leerlo. Hay que leer a Cortázar. Queremos tanto a Julio.
Hay 31 Comentarios
hola juan
acabo de leer este texto
y me he acordado de un escritor de cuyo nombre no quiero olvidarme,
que dice que en la última relectura la Rayuela le pareció como pasada de moda; tal vez sea a él a quien el tiempo va dejando atrás, aunque, como escribió Tuñón, "todo pasa de moda como la moda"...otra vuelta al día en ochenta mundos
un abrazo
y una pregunta
¿leiste mi libro?
Publicado por: josé alias | 07/01/2011 20:16:46
Happy New Year
Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fìn de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Asì la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.
Julio Cortázar - Salvo el Crepúsculo
Publicado por: lua | 31/12/2010 19:29:56
El autor escribe para el lector. Es el lector quien completa su obra.Sin el lector el texto se marchita en una mera catarsis o en un ejercicio de autocomplacencia.
Pocas recompensas tan estimulantes para un autor como el juicio -bueno o malo- de sus lectores. Y cuán pocos saben de esa necesidad.
Y un escritor como Cortázar no puede haber escapado a esta "ley" de escritor trabajando siempre pensando en sus lectores. Y por supuesto ávido de recibir opiniones de los mismos. Como no importarle que se le plantearan.
Besos montevideanos, desde Uruguay, Renée Domínguez
Publicado por: Renee Domínguez Serres | 31/12/2010 5:55:11
De un Café conversatorio celebrado en la Casa de las Américas (La Habana) el 2 de julio de 1965, sobre Rayuela, de Julio Cortázar, transcribo algunos fragmentos de la intervención de José Lezama Lima:
(…) yo creo que (Ricardo) Vigón despertó en Cortázar muchas simpatías por las cosas de Cuba. Vivían en el mismo barrio (Rue du Dragon) y se reunían con frecuencia, y cuando yo leo los diálogos que se verifican en casa de Oliveira, por ejemplo, siempre pienso que allí tenía que estar Vigón.
La gran novela, anterior al tipo de novela que hace Cortázar, era de raíz wagneriana, puesto que Joyce, Proust, Thomas Mann y Hesse, son hombres de formación wagneriana. (…) Cortázar es precisamente un novelista que forma parte de un grupo que inicia una reacción a ese tipo de novela wagneriana. Basta recordar lo que él nos dice: «El juego consistía en recobrar tan sólo lo insignificante, lo inostentoso, lo perecido».
La generación anterior a Cortázar en Argentina, como todos ustedes saben, estaba centrada en Borges. La gracia del estilo de Borges consistió en la unión de Quevedo con el lunfardo (…)
Pero quisiera subrayar más otro tipo de observación. Tanto Borges como Cortázar son de raíz vasca. Esto es muy importante para determinar ciertas maneras de su lenguaje, de sus recursos verbales. Es decir, en el vasco ─no olviden el caso de Unamuno, por ejemplo─ parece siempre que hay como otro idioma en su interior, un idioma que no es el que toma sus canales y logra acercarse. El vasco siempre parece que tiene un idioma ancestral, en la lejanía, un idioma madre.
A mí una de las partes que más me ha fascinado en la novela, es el amor que hacen la clocharde y el clochard, cuando al lado del Sena aquellos dos viejos mendigos empiezan a hacerse el amor en una forma que recuerda la Corte de los Milagros. Es algo realmente tratado a la manera medieval, no exenta de grandeza. Se llega a la conclusión de que Oliveira y no Morelli, es el que debía escribir; por lo menos, me parece que Cortázar lo afirma. Es decir, Oliveira es el hombre que vive todos sus días, su cotidianidad. Morelli es el hombre que escribe la crítica, la negatividad, y se destruye todos los días. (…) Es decir, un tipo muy frecuente en los últimos veinte años. (…) La reacción contra el hombre de letras desde la época de Baudelaire, que fue y quiso ser un cumplido hombre de letras. Plegaria, arreglo y trabajo, era su divisa.
Al final de la novela, es muy simpático que la palabra que suena, sea antropofanía. La divinización del hombre. Esa antropofanía se fundamenta en el paideuma de la niñez, que, como ustedes saben, es una gran idea aportada por Frobenius en La cultura como ser viviente, una de las obras realmente fundamentales de nuestra época. ¿Y qué cosa es el paideuma? Lo que nos vuelve suscitantes y creadores, lo que hay en cada hombre de infantilidad, de niño; algo que algunos hombres tienen la dicha de prolongar mucho tiempo, como es el caso de Goethe. Hay un cuento de Cortázar que a mí me gusta, «Los venenosos», que está en Final del juego, y que es un cuento realmente basado en ese paideuma de la niñez.
En mi opinión, es uno de los mejores cuentos de Cortázar.
En las Historias de Cronopios y de Famas, la influencia fundamental en Cortázar, es la de Raymond Roussel, el autor de Locus Solus y de El viaje a Venecia.
El viaje a Venecia está presente en Cortázar. A veces en su estilo se ve que eso es lo que él quiere alcanzar.
Publicado por: Orlando Coré Fernández | 31/12/2010 1:53:01
He explicado varias veces que no releo los libros que un dia pudieron marcarme, y he explicado las causas, con el riesgo de que nadie lo haya leído.
No leo a Rayuela, lo leí en su momento. Conocí a Cortazar en Barcelona, un hombre alto y delgado, con muchas pecas y su pelo pelirrojo, era una hora en la que algunos escritores se incorporaban a sus casetas, y solo para tener su firma volví a comprar su Rayuela, estuvo amable, creo que le gustó hablar con nostros, parecía tímido y poco dado a oir elogios pero eso no es cierto, a todos les gusta ser elogiados. vinieron algunos más y sin darnos cuenta se formó una pequeña tertulia, y entonces nos despedimos.
Pero hay otros Rayuelas, ahora me queda tanto por leer, pero nuevo, no , repito, releo, me voy a mis periodistas heterodoxos y mis poetas tb heterodoxos, es decir a los que son así y yo tb lo soy.
Se nos están marchando muchos, y no es justo que nos dejen desamparados, hay valores muy buenos, no sé Juan si tu los conocias, si hoy has leído el Diario de avisos, de tu isla. como dice la canción somos de una tierra donde su gente se mueve.... pues eso.
Publicado por: Dumi | 30/12/2010 20:35:37
.DE HILOS Y LABERINTOS
De un hilo que colgaba de una manga
de una vieja camisa algo raída,
fui tirando y tirando hasta saciarme.
Mi primera impresión no fue muy buena:
menguar es un asunto que deviene,
y el esmerarse en descubrir secretos
nos lleva a lamentables conclusiones.
Vas a tomar café como dormido,
te ajustas la mirada en los espejos,
te asomas para ver si pasan nubes
y sin querer te encuentras en el brete
de no saber qué hacer con la memoria.
A punto estuve de dejarlo todo
y ponerme a leer algún poema
del maestro Vallejo, tan versado
en la estulticia de los corazones.
El tedio y no tener a mano nada
en lo que sepultar mis muchas dudas
hizo que dando cuerda a los relojes
desde una posición cansina y loca
me ensimismara con la manga aquella
a punto de pasar a mejor vida.
Pensé, por no quedarme en purgatorios
tan dados a inquietudes y suspenses,
que acaso aquella joven del ovillo
prendada del eclipse de mis ojos
y poco adicta a juegos malabares,
mandaba una señal premonitoria
desde su mundo de salidas falsas.
Nada más encontrar a aquel engendro,
mitad yo pero más estrafalario,
supe que mi existencia desgraciada
y mis lamentaciones y mis cuitas
iban a hallar por fin su merecido.
Una brisa de mar besó mi frente
y refrescado vi cómo menguaban
el cuello y el ojal de la camisa.
Sin consultarlo y ya desesperado
me fui al rastro del barrio en el que vivo
buscando un trueque y una bienvenida.
Pero el maldito toro se empeñaba
en seguirme los pasos y enseñarme
su limpio y lastimado corazón.
Volví a Vallejo pero estaba herido.
No es Cortazar, es un gran Poeta Canario, a mi me gusta y entusiasma, otro Poeta heterodoxo. Pepe Junco.
Publicado por: Dumi | 30/12/2010 20:25:16
En sus cuentos Cortazar se hace tan enorme como en sus novelas, desde el primer momento no sabes nada de nada, desde el segundo momento solo te queda esperar, y en el tercer momento sigues la vereda que te propone como el niño al que llevan de la mano. Es un gigante que parece un tímido, un enorme animal de su bestiario.
Publicado por: J.L. Mañanas | 30/12/2010 18:59:47
"A un lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver"... Cuando se trata de lugares es verdad, se asocian con las circunstancias por las que allí fuimos felices, el tiempo vivido no se repite.
En cambio en cuanto a libros es otra cosa. Por algo los conservamos, por cariño es cierto, pero siempre hay algo más: la espera de olvidar lo suficiente como para volver a leerlos, cada vez en distintas etapas, y en cada una encontrar algo antes no visto: un descubrimiento o más que ya justifican la relectura, el reencuentro con el autor y su libro. En el caso de Cortázar sucede hasta con sus poesías y cuentos, no cansan, al contrario permanecen más allá del aquí y el ahora.
Saludos uruguayos, desde Montevideo, Renée Domínguez
Publicado por: Renee Domínguez Serres | 30/12/2010 17:14:16
Sigo creyendo que el mejor Cortázar no está en sus novelas (Rayuela, Los Premios) sino en sus cuentos. Yo los leo, los releo y no me canso.
Publicado por: angela | 30/12/2010 16:41:32
De veinteañero Rayuela se me convirtió en una de las lecturas fundamentales. No he querido volver a ella no por temor a que me defraude la novela, sino por si acaso es el yo de ahora el que me defrauda.
Publicado por: xavi | 30/12/2010 15:52:09
Apreciado Juan,
en America Latinas autores como Cortazar, Borges, Gallegos (gran desconocido en España), Uslar Pietri, Otero Silva, Paz, Rulfo, Vallejo, Vargas llosa, Garcia Marquez e incluso el ‘Popol Vuh’ nos acompañan desde los 12 años como lecturas obligatorias. Aunque Rayuela sigue siendo especial y es donde el profesorado de literatura ejerce de verdugo año tras año!. Si alguien sabe de Cortazar son los adolescentes latinoamericanos!!!
Publicado por: Luisa | 30/12/2010 15:14:06
Me encontré por casualidad con Rayuela en la biblioteca pública de Zaragoza hace pocos meses. Pocos libros me han hecho vibrar y aprender tanto como el de Cortázar y creo que volveré a leerlo unas cuantas veces más, pero tal vez dentro de algunos lustros. A mis 22 años (casi 23) todavía me queda mucha literatura por descubrir, -sin ir más lejos, ayer acabé León el Africano de Amin Maalouf, libro que me dio a conocer mi tío la pasada Nochebuena y que he devorado como si llevara meses sin comer- por lo que dejaré reposar todas las emociones y los conocimientos adquiridos en Rayuela para dentro de unos meses o unos años reencontrarme con esta obra. Feliz año a todos.
Publicado por: Galip Bey | 30/12/2010 14:29:29
Señor victor (con minúsculas). No veo por qué no se puede escribir "¿Hice un ejercicio...?. Pero el tono de tu comentario, altanero e impertinente, merece en mi tierra el calificativo de "babieca". Y un babieca no es un caballo aquí.
Publicado por: J | 30/12/2010 14:24:51
Claro que sí, Juan. Vos sabés que yo te sigo en tus viajes en tus presentaciones, en tus comentarios, pero sobre todo en tus lecturas o relecturas como en este caso.
Un beso
Publicado por: natu poblet | 30/12/2010 14:20:18
Hay libros que no hay que leer dos sino muchas veces más, como mínimo una por década. Si Rayuela tanto emociona a los jóvenes es porque es un libro joven, atrevido, incluso descarado. No es que cambie nuestra percepción del libro, cambia nuestra percepción de los jóvenes y los miramos con ese resabio de adónde vas si yo ya he estado antes por ahí. Rayuela no es un libro que te deje indiferente. O lo adoras o lo odias. Te sigue buscando, te impide que tomes la vida demasiado en serio. Y también la literatura, por lo que tienen en común. Cortázar no admite una sumisa adoración de escritor encumbrado sino que debes enfrentarte a él, tratarle de tú a tú, de vos a vos, de cara y de espalda. Si llegas al final de la lucha es inevitable que lo sigas queriendo.
Publicado por: Habitante | 30/12/2010 13:35:31
Sobre el comienzo de la entrada: Hace años oí decir que a Borges se le relee más y mejor que a Cortázar, hasta el punto de que éste pierde toda intensidad en las segundas lecturas. En aquel momento me pareció un juicio exagerado, pero certero de algún modo. Hoy tendría que retomar la escritura de Julio Cortázar para valorar la certeza de esa opinión.
Feliz año nuevo.
Publicado por: Jesús Gisbert | 30/12/2010 13:30:15
Leí Rayuela unos pocos días después de su muerte, yo tenía 17 años. Nunca he dejado de releerla porque ha crecido y ha madurado conmigo y sigo encontrando todavía hoy cosas que no había visto antes. Rayuela es muchas novelas y vale con abrir por cualquier página porque cualquiera es el principio o el final o la mitad.
Publicado por: Carlos | 30/12/2010 13:28:24
"¿Hice el mismo ejercicio ...? Si escribes así, tú no sabes leer. Cualquier cosa te parecerá buena, o mala.
Publicado por: víctor | 30/12/2010 13:25:05
como italiana, descubrí "tarde" cortazar, me sumergí en "rayuela" gracias al regalo de un amigo... y en el último mes me ha estado acompañando, hasta en los sueños. lo terminé hace unos días,
hermoso, che.
Publicado por: noemi | 30/12/2010 13:22:43
Descubri a Cortazar cuando yo era joveny a partir de ese momento leí todo que cayo en mis manos de él. Como leí Rayuela todo seguido, ahora estoy empezando a leerlo dando los saltos que él dijo. Volver a Cortazar siempre es una fiesta.
No puedo pasar la ocasión para contaros mi indignación por lo que está pasando en el terreno, politico, economico, mediatico,etc. Creo que lo que dijo Beltor Brecht, hace tiempo, retrata el tiempo en que eestamos viviendo.
''Primero vinieron a por los comunistas,
y yo no los defendí, porque yo no era comunista.
Después vinieron a por los judíos,
y yo no los defendí, porque yo no era judío.
Entonces vinieron a por los católicos,
y yo no los defendí, porque yo no era católico.
Finalmente vinieron a por mí,
y para entonces, ya no quedaba nadie para defenderme."
Publicado por: Francisco López | 30/12/2010 13:20:48
Todo lo que me recuerda a Cortázar me moviliza, es como una llamada a los cronopios reservistas (claro que como los cronopios somos insumisos). Of course, he releído Rayuela y las cartas y Los Premios y El perseguidor y todos los cuentos y... pero a mí, por mis circunstancias cuando lo leí, el texto de Cortázar que más me llegó fue 62 Modelo para armar.
Juan Cruz: gracias por su blog y su trabajo periodístico. Le vi pasear por Pamplona pero no le saludé (a los cronopios nos cuesta hacernos los conocidos, eso es cosa más de famas)
Publicado por: Aitor Artaiz | 30/12/2010 13:04:38
Yo durante el verano relei a Rayuela de Cortaza, ahora llevo a medias y releyendola de nuevo, "Converasciones en la Catedral" de Mario Vargas Llosa.
Estos días de navidad, de llegada y encuentros con la familia, hay momentos en los que el cuerpo te pide escaparte a una habitación en silencio, una buena butaca y cerca de la ventana, con luz natural.
Salud y Resistir
Publicado por: Antonio Corbalán | 30/12/2010 12:34:10
A ver si reabsorben a los de CNN + los de PRISA. Eso es todo. Gracias por la entrada de hoy.
Publicado por: Buen año | 30/12/2010 12:30:51
Vuelta y vuelta si está muy crudo y no le gusta al personal. Pero por mí, que se quedé como parece.
Publicado por: La vuelta y vuelta | 30/12/2010 12:27:13
¿Otro post en apenas 12 horas cambiando completamente de un tema que sigue vivo a un tema más que muerto? Huele a miedo que apesta. ¿No pueden controlar por donde está yendo lo de CNN+?
Publicado por: Becaria en paro | 30/12/2010 12:19:17