Un mundo verdaderamente distraído

Por: | 30 de enero de 2011

Acabo de llegar a Nueva York. Nieve, la vieja hermosa ciudad ofrece el sol gris que convierte en blanco y negro los campos que la circundan por New Jersey. Yo entro en el taxi que me lleva a Manhattan, consulto el correo electrónico, busco con afán las noticias que vienen de Egipto o de mi pueblo; voy preocupado porque he extraviado, ¡otra vez!, mis gafas de leer, con las que he leído periódicos y libro y medio en el avión. Cuando me senté ante el ordenador busco, otra vez con afán, noticias de Egipto, de España, de mi pueblo y de fútbol, observé que un amigo me había reclamado como amigo en Facebook (¡pero si ya éramos amigos!), y entré en ese batiburrillo incesante de amigos que quieren amigos y más amigos, como si esa fuera una cucaña interminable de nutrientes bajos en calorías, la amistad automática que se obtiene por un clic y ya está, a otra cosa, a otros amigos igual de automatizados. En esa búsqueda, que interrumpí para seguir escribiendo un texto que me asalta como la buena o como la mala memoria, di con el reportaje, Un mundo distraído, que hoy publica Bárbara Celis en EL PAÍS, sobre la influencia que tiene sobre nosotros esa urgencia obscena con la que vamos de una incitación de internet a la otra, esa obsesión que nos impide mirar las ciudades a las que acabamos de llegar porque estamos mirando qué pasa en otros lugares gracias a la diabólica conexión perenne que depende del dedo índice de la mano derecha. Un mundo distraído, titula Bárbara, un mundo que nos está distrayendo de la vida. Imagino que si uno dice cuidado nadie lo tomará como el grito de un reaccionario, pues la paciencia, la búsqueda paciente del saber tranquilo, puede resultar revolucionaria. Quedarse quieto cuando te empujan tanto debe ser muy gratificante, digo yo.

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Me resultó curioso que saliera en ese reportaje la idea neofeudalismo, de una nueva edad oscura con tendencia a la desaparición de las clases medias. La sobreinformación como oscuridad, como luz cegadora.
Por otras partes también he leído a quienes reivindican la Edad Media como una época no tan oscura como nos la han descrito.

Dicho de otra manera;
Mark Zuckerberg no le ha hecho ningún favor a Juan Cruz pues, aunque se lo hubiera merecido y aunque hubiera tenido alguna necesidad a tal respecto (cosa que dudo), no lo ha pedido (ni está en su derecho).

Aunque podríamos concluir que Mark Zuckerberg nos ha hecho un favor que no pedimos nunca. Algo así como la dimisión de Alex de la Iglesia (entrada más abajo). Hay mucha gente que no se la pidió pero siente que ha hecho un gran favor. Y diría aún más, hay mucha gente que no lo pidió, no se lo mereció y además, ahora está muy agradecida.

A mí, me da un poco igual. Me manejo mejor con facebook.

Saludos

Lo que me pregunto ahora es ¿qué es una necesidad?.

Gracias, María Isabel.

PS; El facebook no es una necesidad para Juan Cruz. No creo que le saque mucho partido.

Un favor se pide o no pero creo que es un favor porque se necesita.

Se puede pedir favores sin merecerlo, se puede recibir favores sin merecerlo, se puede no pedir favores aunque se merezcan y se puede no recibir favores aunque se merezcan.

Claro que no es ser reaccionaria. Tampoco conformista. A mí me cuesta mucho pedir favores y un favor -para mí- es algo que se pide cuando uno no se considera en el derecho de recibirlo.

Eso no es ser reaccionaria. Tal vez, conformista. Pero no conozco el contexto concreto. No obstante, quiero comentar que una amistad es mucho. Y eso...es más que el toma y daca que se pretende y, a veces, no se cumple. A mí me cuesta un poco pedir favores, por ejemplo. Y... ¿qué es un favor?

Supongo que una gran mayoría de las personas acepta de buen grado las novedades tecnológicas de la misma forma que una gran mayoría acepta de buen grado las modas. Ir en contra de la moda cuesta mucho trabajo, entre otras cosas porque no encuentras lo que quieres. Pero, además, te sometes a la crítica generalizada.

Mis palabras han sido muchas veces tomadas como reaccionarias cuando he dicho "cuidado", pero ahora son muchos los que ya están diciendo "cuidado". De la misma forma me trataban de "estrecha" cuando criticaba la sección de contactos que nos fueron introduciendo en los periódicos y ahora todo el mundo está de acuerdo en que es un soporte para la esclavitud de personas. Cuidado no significa "sí" o "no". Y deberíamos tener cuidado con la palabra "amigo". Por favor, no dejemos que pierda su significado.

Facebookfacebookfacebookfacebook...añades, borras, añades, borras...¿o simplemente añades?.

Agregan, te eliminan, agregan, te eliminan, agregan, te eliminan ¿o simplemente te añaden?

MAESTRO CRUZ
No es muy dificil atacar las opiniones ajenas, pero sí el sustentar las propias: porque la razón humana es tan débil para edificar, como formidable ariete para destruir.
Jaime Luciano Balmes

Saludos Paco

Frente al cambio, un tipo de reaccionario se refugia en el inmovilismo y otro en negar que hay cambio; y mirad por donde, camaradas, que hoy tenemos la suerte de poder ver aquí ejemplos de los dos tipos.
Abrazos y besos.

Maestro Cruz. (copio el apropiado encabezamiento : )
También me pareció muy interesante la entrevista de B. Celis. Comparto mucho de lo que nos explica el Sr. Carr. Lo estoy percibiendo en mí -tengo 60 años- es verano en mi país (Argentina), lo primero que hacía (años ha) al levantarme en verano -sábados y domingos- era ir a mirar, tocar regar mis plantas, que son muchas y hermosas, sentarme en la terraza y tomar mate a la sombra, o tomar sol, con un libro, claro, siempre.
Desde hace un tiempo, lo primero que hago es prender la compu, traer el mate al escritorio, y navegar, por horas!! Somos el 'homo videns'??Solo eso? Tengo para mí, que nos beneficia darnos cuenta. Ser conscientes, estamos reflexionando sobre ello. Siento 'culpa', me estoy perdiendo la naturaleza y la lectura de 'mi' libro.
En fin.....el equilibrio, ya llegaremos. Mas no es mejor. Es solo mas.Además...somos muy complejos, no siempre repetimos conductas.No estamos tan homogeneizados, al menos por estas sureñas pampas.
Cordialmente.

Maestro Cruz
Quizás deberíamos parar de buscar y buscar por los mundos virtuales y dedicarnos a buscar dentro de nuestro interior.Me pregunto¿el por qué? de esta moda de las redes sociales a las que soy reacio y los soy por no poder entender como se puede tener tantos amigos, para mí tener y conservar a los amigos es algo muy especial,no doy mi amistad al primero que pasa,necesito un tiempo y una relación para llegar al estadio de ser amigo .Siempre he tenido claro que la familia te viene dada, pero los amigos los eliges y por eso creo que son tan valiosos.Hoy leyendo las reflexiones de mi paisano Miguel Mora,he reflexionado sobre las intenciones que tienen de quitar las cajas y no me parece bien y no creo que sea nada positivo,que han habido chorizos,aprovechados y mucho sinvergüenza que se ha dedicado al ladrillazo, no es un motivo para acabar con sus planes sociales y su marcado carácter de cercanía a los ciudadanos,que se traducía en ayudar en pequeñas cosas,pero muy necesarias para la colectividad,estoy convencido que se puede continuar con ese modelo,apartándose del ladrillazo y dejando de nombrar a politos retirados del primer plano y se debe, porque a los bancos les estamos apoyando financieramente,para que no se vayan al garete,después de haber dado créditos al ladrillazo de la misma manera que las cajas y ahora que los aprietan no es de recibo que pidan la cabeza de las cajas, contando con la ayuda del tal MAFO(que es un nefasto dirigente económico y además para que sirve el y todos sus empleados, si es el BCE el que dirige y pilota la economía española y europea,que lo echen de una puñetera vez y que me digan que cobrará de jubilado y si el BE le paga algún plan de previsión privado).Creo que eso nos da pie para otro debate en otro momento, aprovechando que Rajoy asomo la patita y nos está vendiendo su economía aplicada,versión disneylan, para regocijo de la brunete mediática y adláteres .
P.D.Un saludo muy especial para Dumi y para Mariano Vega
Paco

No sé si me estoy dejando influir por el artículo de Barbara Celis, pero hace tiempo que noto que estoy perdiendo concentración y no me estoy dando tiempo para reflexionar lo que leo (Creo que con este artículo hice lo mismo. Pero algo reflexioné, lo juro); y eso que no tengo twitter (todavía) y el facebook lo uso solo por motivos, digamos, profesionales.
Carr confirma que las redes uniformizan nuestros pensamientos, pero si don Carr me permite agregar un matiz, creo que, en el caso de los adultos, solo ocurre si estaban "uniformado" desde antes, si no, nos saltan las alarmas y nos ponemos límites como le ocurrió a él. En el caso de los niñ@s, padres y maestros debemos estar atentos: hay formas de aprovechar las redes para trabajar el pensamiento autónomo y TODO puede ser aprovechado para estimular el cuestionamiento.
Interesante su especulación de hacia dónde estamos dirigiendo nuestra privacidad y cuales serán las consecuencias.
Particularmente temo estar llegando a un estado de adicción preocupante con mi ordenador, aunque nadie me quita el placer de coger un boli y un folio y escribir este comentario a mano antes de subirlo a su blog
Bibiana Fdez Simajovich


PD1:¡Cómo envidio a los que pueden leer libro y medio en el avión, o los que pueden leer periódicos, o a los que pueden ver videos, envidio a todo el que no se pase todo el tiempo agarrado al asiento analizando cada ruidito que hace el motor (Bueno, al menos me evito perder las gafas)
PD2: Sí, puede ser que una, hoy, se sienta como una "cucaña", y más me sentiría si supiera qué es

Simplemente, creo que Alex, como el capitalismo, se ha devorado a sí mismo. En un ataque de ego y en su afán de notoriedad desmedido, se ha encontrado con su peor enemigo, él mismo y su ignorancia. Se puede estar a favor de una ley y a los pocos días estar en contra pero para que esto no pase, lo mejor, primero es leérsela y luego meditar antes de manifestarte en los medios, a favor o en contra. Así luego no cambias de opinión, fácilmente, según te cuenten... Y sobre todo lo que no puedes hacer es representar a un colectivo en la presidencia de una institución y luego hacerle tanto daño por no saber diferenciar la persona del presidente. Si quieres ser presidente de la Academia por ¨algo¨...desemepeña tu función y no te alquiles la capa de superman y quieras salvar al mundo internauta con tu omnipresencia. Por cierto, yo también soy internauta y no he pedido tu justicia divina. Para ostentar el cargo de presidente de una academia, cuanto menos hay que leer todo , sobre todo, antes de opinar. Creo que has hecho un flaco favor a tus compañeros, esos que representas desde la ostentación de tu cargo, no has conseguido nada para tus internautas y tu personalidad te ha jugado una mala pasada. Recapacita, será lo que saques en positivo de tus andaduras políticas, cineasta.

La vida virtual está reemplazando a la vida real hasta el punto de que muchos ya no distinguen los amigos de Facebook de los amigos reales. Será porque de los segundos no tienen.

Si hay algo que nos resulta cotidiano es la búsqueda, en el periódico existe una fórmula de tragaluz que ilumina el sinsentido de la mañana con recolecciones abotagadas de actualidad, la noticia es el seguimiento de la cadencia de los días que consagran el conocimiento apenas mediatizado del cronista. La distancia de las cosas que suceden se enfría casi de ipsofacto con el encuentro de lo que se refleja en la columna. Parece ser que estamos abocados a ser entidades que manejan con soltura las herramientas informáticas que nos permiten la ilusión de ser partícipes de la actualidad que en realidad nos enajena y la reflexión se cuela por el agujero de un comentario depositado en facebook o en tweeter. La amistad se convierte en una golosina que se consume sin ser apreciada apenas, los links que buscamos para nuestros blogs se enfrentan a la tediosa calamidad de ser unos completos desconocidos que arden en deseos de que surja alguna entrada para poder ser reconocidos como elementos activos de la actualidad y así poder ser valorados en una justa medida que se enfrenta con la realidad de lo que conocemos. Navegas y encuentras la información repartida en cientos de lugares que aparecen en los resultados del buscador de turno, a nadie se le caen los anillos de tomar la información e incrustarla en su página web para ser reconocido como una entidad localizada en el presente, sin remilgos se repite la información por cientos y cientos de páginas con la única diferencia del diseño de página. Tecleas una frase en el buscador y cientos de miles de entradas justifican una labor que se queda en el alarde de los sueños. El famoso material que te puedes bajar pierde su encanto con la velocidad de la palabra gratis que cuelga en su dominio. Existe un aura de soledad en el gesto de la búsqueda, un esperpento del ser humano acariciando a la inmensa y millonaria ubicación de internautas conectados en ese momento que el presente se jacta de conservar en su propio formol de solidaridad y las palabras se atenúan y amordazan con el sonido del teclado del ordenador.

Para empezar, poder distraerse supone tener tiempo para poder hacerlo. Hay mucha gente que no tiene tiempo para distraerse, o que distraer en ciertas cosas. No todo el mundo puede ejercer de Walter Benjamin y practicar el arte del flâneur.

Se lee por todas partes que estamos en tiempos sin precedentes, tiempos nuevos, como nunca en la Historia, que somos testigos de tiempos extraordinarios, en ruptura radical respecto al pasado, tiempos como nadie jamás ha tenido la ocasión de vivir, etcétera. Creo que pecamos de soberbia, de creernos diferentes del resto de la Historia, de arrogancia histórico-temporal, de arrogarnos una cualidad de innovadores que en realidad se compadece mal si miramos hacia atrás. Porque somos lo que somos no por intervención divina ni ruptura de placas, movimientos tectónicos cataclismáticos que marcan un antes y un después. Toda sociedad, y las prácticas que en ella desarrollan los individuos, son fruto y reflejo de la acción y de la reacción, dejamos una huella en el presente y seguimos las que se imprimieron en el día de ayer. Las sociedades son estructuras que heredamos y modificamos, no que creamos o nos son entregadas tras desplomarse del cielo.

Por ello, los viajes no son cosa de hoy, empezaron hace 70 años en forma de masas, cuando el gobierno del Frente Popular francés instauró por ley las vacaciones, alcanzando las playas quienes hasta entonces no salían de las fábricas. En aquella época aún se vivía en la era de la alienación y la mentira, hoy vivimos en la del hedonismo y el cinismo. Nos mienten, pero no nos engañan. La desconfianza radical hacia las instituciones es fruto de una de esas contradicciones culturales de las que hablaba Daniel Bell, fallecido esta semana sin pena ni gloria, uno de los más grandes sociológos que la Humanidad ha parido. Los sistemas de organización social exigen de nosotros una centralización de ánimos y esfuerzos, pero asisten atónitos al deseo irrenunciable del ser humano a la dispersión, la afirmación de la individualidad y el desapego de las normas. Posiblemente, porque la emancipación, a diferencia de lo que se ha venido creyendo, se interpreta por el ciudadano como una reclamación de espacio propio y dignidad.

El decadentismo, de izquierdas o derechas, es de míope, es una luz de corto alcance, que nada en la parcialidad, en la extrapolación exagerada, en la omisión de las tendencias, de las pautas. ¡Lo nunca visto!, ¡quién se lo hubiera podido imaginar!, ¡nadie lo hubiera dicho! Así es el decadentismo. La publicidad industrial está en sus últimas, hoy se habla de tácticas virales. Pero siempre han existido los prescriptores. Creemos que somos únicos, que nunca nadie ha experimentado lo que nosotros vemos y sentimos, que el pasado era salvajismo -y, paradójicamente, se idealiza, en una especie de reedición rousseniana del estado natural-, que vivían en tiempos mejores, y no. Cuando Vargas Llosa dice que antes la cultura tenía un valor humanístico esencial, mientras que hoy se ha convertido en puro entretenimiento, me pregunto: ¿qué cultura consumían los trabajadores de Renault?, ¿los de los altos hornos de la cuenca del Ruhr?, ¿los de los astilleros de Belfast?, ¿los de la cadena de montaje de Detroit? ¿Leían acaso los siervos de Europa oriental, o los campesinos españoles o australianos a Stendhal, Maquiavelo, Erasmo o Cervantes?, ¿asistían a la representación de obras de Ibsen, o se deleitaban ante un Tiziano?, ¿alcanzaban el éxtasis con las notas de Schubert?

Me parece que no. Creo recordar que en aquellos tiempos felices en que los anuncios ya existían, y los usureros, los loan sharks de Glasgow y tantos otros sitios, no había mucho tiempo que dedicar a la cultura y las bellas artes, que la inmensa mayoría no disponía de tiempo para distraerse de la vida. Pero el problema es que la Historia la cuentan quienes tienen tiempo para escribirla, y viviendo en burbujas anecdóticas, cómodas, placenteras y sin empujones, creen que en todos partes y en todos los tiempos, ha sido así, salvo en los extraordinarios tiempos a los que, ¡oh, casualidad!, sólo nosotros tenemos ocasión de asistir.

La banalización de la violencia, nos priva de la facultad de horrorizarnos ante el horror. Nos adentramos en el mundo del videoclip en la virtualidad de los muertos que nos sirven de aperitivo en las comidas y en las cenas,en aras de un derecho a la información que fija más al dedo que señala , que al cielo señalada, excuso decir a quien nos reservan el, papel de necio de turno, es decir mantenernos drogados, ofuscados e incapaces de analizar(Miguel Mora). O como en esas tertulias monocolores de TDT,aunque decir tertulia es un error, son insultódromos de vómito, defecación pseudo intelectual con el único objeto, de provocar,como reacción otro insulto del ofendido y así deslizados de la cultura de la razón a la incultura del exabrupto, del eructo cutre.Es una nueva versión del muera la inteligencia y viva la muerte. No pretender razonar, pretender visceralizar. Estos agiprop de casquería nos encanallan la vida, nos aturden con sus dislates. Son "como el hombre de la calle"-dicen- Juro que en la calle- y peino canas- nunca ví a energúmenos borrachuzos y pendencieros, de moral distraida y cuartelera-de entonces- en todos mis años de vida- al menos hasta que aparecieron ellos-
Hoy en día debemos, desde la estupefacción silente, no caer en la provocación del estridente pensamiento vacío y medieval que nos escupen por la tv.- Sus fogonazos deslumbran por su hedor. Otro mundo es posible. Jerarquía esclesiástica,fundementalismos varios, los mercados- antes llamados el capital- nos quieren perplejos e inanes. No les demos gusto

Esa inictación de ir de un lugar a otro en internet, como dice Juan -que dice Bárbara- me ha llevado a Nueva York dos veces esta mañana. Primero de la mano de Antonio Muñoz Molina con su extraordinario "El paisaje se mueve" que ha dejado colgado en su blog. En segundo lugar con esta entrada de Juan Cruz. Y con él coincido plenamente en que ciertamente es un gustazo quedarse quieto, inmóvil, cuando todos y todo te empujan. En cuanto a lo de mirar las ciudades, vuelvo a remitiros al blog de AMM.

Ciertamente, nadie puede tomar como reaccionaria la paciencia, la búsqueda del saber tranquilo – el saber siempre se consigue con sosiego, con calma, con reflexión -, es como los luchadores cuando se estudian con lentitud, se observan para conocerse. Eso sí, para después atacar. Sólo así esa paciencia que precede a la acción resulta revolucionaria. Lo revolucionario es la acción, el sentido de la revolución tiene que venir dado por el estudio previo, por la reflexión, de lo contrario se convierte en violencia que refuerza la dirección que se pretendía transformar.
En algún sentido, el vértigo informativo al que se refiere V. J. Royo – tan atinadamente – es no sólo censura, también violencia. Oculta y disuelve la realidad para mantenernos ya no distraídos, despreocupados, de alguna manera también drogados, ofuscados, incapaces de análisis serenos. Convertidos en “otros”, todos parecidos, todos dóciles, todos alienados, todos presa fácil de la demagogia del poder, aceptando sumisos lo que no nos interesa, creyendo que somos libres porque nos otorgan la libertad de consumir. Pero consumimos lo que nos mandan, también informativa e intelectualmente. De lo contrario te conviertes en un raro, en un asocial, en un peligro, en un sospechoso.
Pero estamos sumidos en una gigantesca trampa que , a su vez, se atomiza en mini-trampas cotidianas. La trampa gigantesca del sistema económico nos obliga a reflotar públicamente los fracasos privados. Una vez saneados les devolvemos sus quistes ya vacíos de pus para que puedan reiniciar el proceso. Nosotros nos hemos quedado debilitados por la transfusión: sin pisos, sin dinero, con rebajas salariales, trabajando más años, jubilándonos en peores condiciones y más tarde. Las Cajas de Ahorro que tenían una actividad social y cultural van también a ser devoradas por esos misteriosos mercados que no elegimos pero que nos gobiernan. Fuera del sistema – capitalista- no debe haber salvación porque gobiernos a quienes votamos porque tenían un cierto perfume de izquierda ( “ Eau de Gauche”) y sindicatos que organizaron una huelga general recientemente, nos venden ( muy caro: para los bolsillos y la inteligencia) acuerdos infumables como si fuesen logros importantes, los únicos logros posibles.
La trampa devora también los medios informativos: el grupo Prisa tiene que adelgazarse – y perder sustancia, materia gris también – si quiere sobrevivir. No basta con cerrar CNN Plus, hay que reducir la plantilla. Dicen que el capitalismo no es ni moral, ni inmoral, únicamente amoral – por definición, claro – pero la aplicación de su sistema económico ya ha conseguido que la hagan tanto gobiernos de derechas como pretendidamente socialistas, es decir la aplicación de su asepsia moral nos deja a todos tan desprovistos de defensas que la extensión de su infección nos va a afectar a todos: inmoralmente.
Tenemos la suerte de que Juan Cruz – que trabaja por cuatro – lo haga con dignidad y que encuentre en los aviones tiempo para leer, escribir y sugerirnos reflexiones como la de hoy.
Estos días la esperanza nos llega del norte de África, recordándonos que luchan por un sistema democrático ( aunque sea tan pobre como el que nosotros ya tenemos) y lo tienen que hacer aportando muertos – actuando revolucionariamente – si bien para que ello suceda el detonante haya estado en la información ( internet, imposible de ahogar completamente) y en el crecimiento ( insuficiente pero crecimiento innegable) de jóvenes universitarios. Primero fue la paciencia, la búsqueda del saber y ahora – como consecuencia- la revuelta.

Si para mí, cuando era más joven (y todavía hoy) la televisión era una ventana electrónica fascinante que me permitió, desde esta remota isla de Tenerife de entonces, conocer en diferido el mundo en el que vivía, transportándome con la emoción de la visión desde un rincón perdido del Amazonas con Félix Rodríguez de la Fuente hasta el Cosmos de Carl Sagan, Internet -y por ende Facebook y similares- supone la conexión instantánea y global, aunque es cierto que en un mundo con prisa donde parece que no hay tiempo que perder, ni tampoco para nada…
Yo en Facebook, lo de los "amigos" me lo tomo como hacen las neuronas con la sinapsis y, depende de cómo cada uno use su cerebro, será más o menos interesante: unos pocos lo usan bien, y a menudo, y otros muchos, sólo para distraerse; como en la vida misma… Aún así, en este preciso momento, como está sucediendo estos días en el mundo árabe, todavía hay dos velocidades: la de las ideas que han tardado tanto en cambiar y la de la vertiginosa rapidez con que se pueden transmitir…

Lorenzo López Carrillo
La Orotava, Tenerife
madrugada, domingo 30 enero 2011

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El mundo está distraido en su otredad, antaño estaba ensimismado en su añeja mismidad.
Hoy consume información o chismorrero,a una velocidad de vértigo,tanta que no puede digerir lo que mira o lo que lee. Es la nueva forma de censura. La antañona era el apagón informiativo,el silencio. La nueva es la luminosidad acelerada de noticias e información,de forma que no puedes procesar tanto dato,tanto reportaje y ese fogonazo luminosos te paraliza y consiguientemente no puedes formarte una opinión,un criterio. Lo que no sale en los medios, no existe.¿Pero hubo alguna vez un terremoto en Haití,refugiados en Darfur, piratas en Somalia?¿Quien recuerdaal tsunami?¿Quien recuerda la loca carrera bancaria para hipotecarnos de por vida? Nadie, No somos un mundo verdaderamente distraido,
hemos instalado la cultura de la apariencia(amigos para los que es mas importante APARECER como amigos, que serlo) Somos un mundo al que han hecho superficial y perplejo. Es más yo creo que nuestra realidad real ya no existe.Solo estamos y vivimos en una realidad virtual e importada que nos han colado de matute.

no te veo en facebook aunque sí el blog

saludos

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Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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