El asesinato de los niños de Córdoba, del que presuntamente es culpable su padre, constituye una materia predilecta para aquellos que, sin pudor alguno, consideran que informar es también violentar las reglas de la información. Todos los elementos (sobre todo los elementos gráficos) de una noticia no son legítimos, aunque sean naturales y asequibles, y aunque puedan ofrecer el interés amarillento que demanda una población cada más interesada en conocer aquello que más le perturbe.
Ha pasado en este caso y suele suceder. Estamos en una sociedad cada vez más acostumbrada a que la ausencia de fronteras sea presentada como una conquista de la libertad de expresión. El caso de los niños de Córdoba presenta en su esencia todos los elementos de la maldad, y como tal lo recibe la sociedad. Pero para percibir eso la sociedad no necesita además ver absolutamente todos los elementos que revelan la existencia de esa conciencia infernal que acabó con la vida de los niños. Cada gesto del padre, cada resto de los hallados en la hoguera que supuestamente él puso en funcionamiento para acabar con los menores asesinados, tiene un enorme valor forense; pero no todos los detalles de este suceso son necesariamente útiles o imprescindibles para la información, gráfica o escrita, que se dé de ello en los medios de acceso público. El periodismo tiene algunas barreras, y esas barreras son exactamente las del pudor que marca el sentido común cuando ha de referirse al dolor que puede suponer (para los que lo sufren directamente, pero también para toda la población) una noticia ofrecida con los materiales propios del sensacionalismo.
En esta tentación amarilla puede verse el sustrato de una enorme hipocresía. Desde el supuesto de que cuanto más horror vea la sociedad más ejemplo se da para que eso no ocurra otra vez, se presentan hasta el paroxismo todos los elementos del caso, sin tener en cuenta esos límites. Detrás hay solo la intención de llamar a los lectores o a los televidentes a que miren desde la primera fila las heridas del horror, y a que lo hagan como si estuvieran asistiendo a un espectáculo más.
Hay 19 Comentarios
En lo primero eres un nostálgico. En lo segundo un melancólico enfermizo.
Publicado por: Tal cual | 10/09/2012 2:04:12
Por un momento, sólo con el titular, el autor de este blog me transportó a la única idea positiva del amarillo: el flan chino mandarín, el fumanchú de Karloff y la Marca Amarilla. Sorprendentes referencias de mi infancia que nada tienen que ver con el periodismo, el sol español ni Summers.
Publicado por: Alabimalabam | 10/09/2012 1:17:10
me sorprendió el otro día que en un titular de este diario decía, textualmente, que el padre "se negaba a admitir su culpabilidad", como si fuera ya un hombre juzgado y condenado yq eud esde esa perspectiva aún persistiera en su actitud. ¿Los redactores de titulares ahora son jueces? ¡Qué miedo!
Publicado por: maniasmias | 30/08/2012 14:23:44
El horror, así como el dulce amor extremo, o la insaciable curiosidad, forman parte de la estructura emocional de la que estamos constituidos. Es por esto que el ser humano se polariza con facilidad hacia los sucesos que la empatía es incapaz de comprender, por esa razón es necesario que exista una información rigurosa pues la emocionalidad conlleva una intensidad sin límites. Nadie puede obviar los sentimientos agresivos que motivan esos sentimientos que la empatía hacia la familia que sufre el horror causa licencias que en determinadas circunstancias no son aceptadas por la misma sociedad.
Pero la causa más retorcida es la de la empatía con el presunto asesino, pues todo ciudadano intenta de una forma especular, comprender lo incomprensible, de ahí que se tilde de loco, psicópata y otras dolencias mentales, pues la maldad es un aforismo envenenado, una protuberancia maligna que la misma sociedad no puede comprender.
¿Es capaz la andanada de información que se está suministrando sobre el caso, de ofrecer una reproducción de la explicación de los hechos? Es por esto por lo que se le denomina amarilla, pues alimenta y retro alimenta la indignación humana sin cortapisas, mutila lo más hermoso que puede crecer en una civilización y es la aceptación de la irracionalidad humana que en momentos determinados un ser humano puede sufrir. Y que no se puede comprender lo incomprensible, pues un acto de terror tan intenso involucra a la sociedad a ser juez y parte.
De ahí que proliferen las iniciativas de endurecer los castigos a los culpables (una vez demostrada su culpabilidad)
El terror no tiene límites, ni por parte del causante ni por parte de quienes en teoría quieren evitarlo, pues son víctimas de ese mismo terror de una forma proporcional al deseo de venganza. Y es esa venganza la que surge como un leviatán entre la misma sociedad, esa sociedad que se transforma en una masa deseosa del dolor profundo e intenso por parte del homicida, esa sociedad quiere revertir el terror, en otro como la máxima bíblica, “ojo por ojo”.
La información no puede dejar de ser detallada y rigurosa, pues ese es el “ley motiv” de la información, pero se debe conservar una distancia escrupulosa con la personificación del terror y la maldad, pues el ser humano se transforma fácilmente en un depredador despiadado cuando la empatía le juega malas pasadas.
Publicado por: Juan Luis Mañanas | 30/08/2012 11:27:32
Cuando aparezcan los niños, que aparecerán, quiero ver a todos los medios y a sus comentaristas, en fila de "a uno", ir a pedir perdón a este hombre, y retirar con con golpes de pecho los calificativos que le dedicaron. En Sevilla.
Publicado por: M. Stirner | 30/08/2012 1:13:32
Alcasser, MariLuz, Marta del Castillo, no es de ahora. Desde los tiempos de Jack The Ripper vivimos así, curiosos, morbosos, tétricos. Cuanto más inocente la víctima y más atroz el crimen, más periódicos vendidos. Que la gente quiere crónica negra y rosa se sabe: la muerte, el amor, el dolor, son grandes temas del imaginario humano. En la conciencia de cada comunicador quede lo que esté dispuesto a ofrecer a cambio de dinero.
Hablando de otra cosa, muchos días sin asomar la tecla por aquí. ¿Por qué?
Publicado por: Lola | 30/08/2012 0:06:27
Estoy de acuerdo con la tesis "Desde el supuesto de que cuanto más horror vea la sociedad más ejemplo se da para que eso no ocurra otra vez, se presentan hasta el paroxismo todos los elementos del caso, sin tener en cuenta esos límites".
Añadiría que especialistas de diferentes ámbitos tienden a sacarle provecho. Me refiero publicitar un trabajo que debiera de ser discreto, silencioso, honesto. Pienso en los forenses, abogados, u otros peritos o actores a los que se paga con dinero público.
He leído los comentarios y con muchos estoy de acuerdo. Cada vez que ese sujeto que no informa sobre el paradero de unos niños sale en televisión, me disgusto. Estoy en contra de la tortura y, como es natural, pienso en la madre.
Me he posicionado siempre en contra de publicitar graves delitos y a delincuentes en los medios porque estoy al lado de las víctimas a las que me veo obligada a reforzar y a protagonizar. Y trato de hacerlo siempre que puedo. Que hay que hacerlo, por sentido común, egoísmo propio y deseos de superación, lo sabemos todos. Pero se olvida. Y volviendo a la tesis, como la única forma de aprender es repitiendo, creo que no me excedo si lo vuelvo a recordar.
Quiero recordar a todas las víctimas de Oslo y olvidarme del rostro del genocida. Quiero recordar a las prostitutas víctimas de Jack el destripador y olvidar su nombre maldito. A John Lenon y no al que lo mató. Creo que es muy importante cuidar la imaginación: asearla, atenderla, embellecerla, protegerla o reformarla. Como hacemos con las plantas o las casas.
Publicado por: Belén Mtnez. Oliete | 29/08/2012 22:02:24
Una gran y amarillienta cagada acumulativa que simplemente produce hastio. Y ningun analisis. Se echan de menos intelectuales como Arendt y otros que escribieron sobre la "cosificacion" y la "banalidad" del mal con ocasion del nazismo, tan humanos, nada monstruosos, que habitan entre nosotros. Llamarle monstruo y negarle la condicion humana, como hacen mucho, es simplemente no haber entendido nada.
Publicado por: Daguerre | 29/08/2012 20:17:46
...el interés amarillento que demanda una población cada más interesada en conocer aquello que más le perturbe...
Me sorprende este comentario de Juan Cruz, dado que es de los pocos periodista que he oído criticar a su gremio cuando había que hacerlo, lo que tiene mérito, habida cuenta del corporativismo del que adolece. ¿La población demanda amarillismo y la prensa simple y unidireccionalmente se dedica a satisfacer tamaña exigencia social? ¿No es acaso el amarillismo una tendencia que va más allá de un determinado tipo de prensa y televisión especializada en ella? ¿No son las propias instituciones las que fomentan-en aras de una mal entendida libertad de expresión-este tipo de desinformación más a menudo de lo que desearíamos, para darle a la gente el pan y circo que les distraiga de asuntos de interés general?
Ayer en una televisión privada se entrevistó al jefe de policía encargado del caso. Un caso con una investigación abierta y en curso. ¿Y quién autorizó esta entrevista, siendo el Ministerio del Interior el responsable último del cuerpo policial en este país? La gente demanda aquello para lo que la educan, y los poderes-en connivencia con los medios de comunicación-se encargan a través de estos mecanismos de que así sea.
Publicado por: Mayte | 29/08/2012 20:08:23
Con la debida distancia y respeto, el amarillismo se extiende por todas partes y de hecho ya ha afectado de lleno a la sección de deportes de este periódico donde el cotilleo y los trapos sucios del vestuario del Madrid son el plato fuerte de alguno de sus "periodistas".
Publicado por: Santito | 29/08/2012 18:44:44
Pero hay algunos "detalles" que si conviene airear. Las briznas de maldad que ya iba arrastrando este sujeto, que supuestamente amenazaba una y otra vez a su mujer utilizando como rehenes a sus hijos. Cuantos mujeres son acosadas con similares barbaridades. El odio que puede llegar hasta extremos terribles y que debe ser reconocido de inmediato por los jueces que deben evitar que una separación se convierta en tragedia porque los niños si o si tengan que ser forzados a convivir con algunos padres o madres ...
Eso conviene airelo.
Carla
www.lasbolaschinas.com
Publicado por: Carla | 29/08/2012 18:14:57
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Publicado por: Blog Bajar de Peso AHORA | 29/08/2012 17:32:23
Señor Claudio:sin entrar a valorar su , dicho sea con todos los respetos, muy divagatorio argumentario ,indicarle que ,conforme a reiterada Jurisprudencia de la Sala II del TS ,las circunstancias modificativas o eximentes de la responsabilidad criminal han de estar probadas como el hecho mismo.
Tan erróneo es tildarlo de presunto culpable como de loco.
Es inocente, habrá que probar que unos hechos son constitutivos de asesinato, y que el los ha cometido.
Y si él alega que "está loco" la carga de la prueba recaerá inexcusablemente en él,o si la alegase -lo digo a efectos de argumentación - la Fiscalía.
Publicado por: alejandro | 29/08/2012 16:52:49
Juliazul: usted confunde inocencia y culpabilidad con la subsunción de unos hechos en un tipo penal determinado.El Sr. Bretón será un presunto asesino pero no un presunto culpable.Mencionar la palabra CULPABLE llevaría a tener que invertir el "onus probandi".La presunción de inocencia es una presunción "iuris tantum" , que se destruye con prueba en contrario.
Publicado por: alejandro | 29/08/2012 16:19:56
Por supuesto que Bretón está loco como una cabra. ¿Quién elimina a su propia sangre si no lo está?. ¿Quién es capaz de eliminar seres semejantes? (detenerse a mirar esos tan dulces rostros). Locura temporaria, pueden llamarlo. Y trauma de guerra, también. Tanta insensatez se vive en ellas, que luego eso se traslada cuando aquellas personas a las que se les estimularon sus costados más psicopáticos, necesarios para eliminar a sus semejantes como si fueran alimañas (cosa que declaró que eran huesos que eran de sus propios niños), regresan a la vida normal. Eso no quiere decir que no haya que evitar lo peligrosas que son estas personas, pero tanto juez de moralina barata, odio gratuito, impulso básico que leo, debería saber lo que es someter a las personas a condiciones extremas. Que los obliguen a ser asesinos, a ver que hacen. Si no nos damos cuenta que la locura está en muchos actos políticos, estamos listos. ¿Es casualidad todo lo que pasa al respecto en USA?. Un país con mucho veterano, tiene mucho que ver. Ahora España tendrá que cargar con los suyos, gracias a adherirse a esas causas. (lo reenvío, por si se extravió, aunque quizás sea yo el extraviado)
Publicado por: Claudio Guerchicoff | 29/08/2012 16:15:20
Alejandro tienes toda la razón, no es un presunto culpable, ni potencialmente inocente, como dice Juliazul. Es inocente hasta que se demuestre que no lo es. Ahora bien, a la vista de lo que hemos visto, oído y leído en las últimas horas... si finalmente lo declaran culpable, le deseo una larga vida y que en algún momento de ella tome conciencia de lo que ha hecho. No creo que nadie sea capaz de vivir con ello.
Publicado por: Ana | 29/08/2012 14:34:18
No se horrorice tabnto, señor Alejandro. Precisamente, para salvaguardar la presunción de inocencia, es por lo que el autor del artículo, el señor Cruz, califica al padre de presunto culpable. ¿Nunca ha oído usted hablar de un presunto estafador, un presunto homicida o un presunto traficante? Sólo cuando hay una sentencia condenatoria, los presuntos pierden el adejetivo y se convierten en culpables con todas las de la ley. Hasta entonces, son presuntos culpables, es decir, potencialmente inocentes.
Publicado por: Juliazul | 29/08/2012 13:03:43
Maestro Cruz
Es muy lamentable ver como el periodismo está deslizándose por la pendiente de ignominia sin remedio. Estoy pensando en portadas de periódicos con fotografías de personas a las que presentan como lo que al final no son, cuando se demuestra que han metido la pata no rectifican, estoy acordándome de periódicos que han puesto y siguen poniendo en duda resoluciones judiciales presentando pruebas sin ningún valor. En este caso se ha pasado todas las barreras de lo que es información y lo que es…no sé cómo llamarlo. No me sirve la defensa de los que dicen que es lo que el público quiere. El otro día vi unos minutos como hacían apología de Franco y como eso lo llaman libertad de expresión y yo lo llamo libertad de insultar, libertad de mentir, libertad de injuriar.
Saludos Paco
Publicado por: francisco gomez | 29/08/2012 12:23:15
En la primera línea ya me he quedado horrorizado.El Sr. Cruz otorga al padre la presunción de culpabilidad.En nuestro derecho en virtud del artículo 24.2 CE rige la presunción de inocencia.
El sr .Bretón es inocente mientras no se demuestre lo contrario.
Esa demostración tiene que hacerse en el Juicio Oral con las debidas garantías de oralidad, publicidad,inmediación y contradicción.STC 31/1981
NO ES un presunto culpable.
Publicado por: alejandro | 29/08/2012 12:14:18